domingo, agosto 02, 2009

 

¿Distribuir la riqueza o generarla? Populismo versus liberalismo

Cartón de Paco Calderón publicado el día de hoy en distintos medios.

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domingo, julio 19, 2009

 

¿Combatir la pobreza o generar riqueza?


Cartón de Paco Calderón publicado el día de hoy en distintos medios.


El populismo genera dependencia, no desarrollo... pero a los administradores de la pobreza les conviene que permanezca la dependencia...

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lunes, abril 20, 2009

 

Equivoca México cultivo del campo



Reporta estudio elevados costos y desarticulación con la demanda
http://www.elnorte.com/libre/online07/imggc/elnorte/pix.gif


Verónica Martínez, El Norte
http://www.elnorte.com/libre/online07/imggc/elnorte/pix.gif


Cd. de México (20 abril 2009).- Cientos de agricultores se dedican a cultivar el producto equivocado y algunas entidades han tenido por años una vocación agrícola errónea, concluyen las estadísticas del Proyecto de Planeación Estratégicas 2009 que elaboró la Secretaría de Agricultura.

Este documento, que por primera vez presenta una radiografía de eficiencia y rendimiento a nivel de entidades y productos, muestra las fallas.

Por ejemplo, en Veracruz, entidad especializada en la producción de papaya al aportar 35 por ciento de la oferta nacional, produce la fruta de forma ineficiente, a tal grado que sus costos de producción por tonelada son en promedio de 4 mil 400 pesos, cuando el precio de mercado del producto ronda los 4 mil 200 pesos.

En Zacatecas y Durango, donde se cultiva el 50 por ciento del frijol nacional, los costos de producción promedio son de 5 mil 400, cuando el precio promedio del mercado es 6 mil 300 por tonelada.

Otro caso es Guerrero, donde el promedio de costos de producción de maíz es de 3 mil 300 pesos por tonelada, cuando su precio en el mercado es mil 500 pesos.

En todos los estados hay una escasa producción pesquera, hortofrutícola y de cultivos industriales, los cuales tienen una gran demanda en el mercado nacional y que se deben abastecer con importaciones.

El análisis de la dependencia muestra que el 76 por ciento de la demanda nacional de tilapia y bagre se importa y en los peces de ornato el nivel alcanza el 90 por ciento.

Pedro Díaz, presidente de los Sistema Producto (todas las cadenas de alimentos del País), reconoció que es necesaria la reorientación productiva del sector para mejorar los ingresos y obtener los rendimientos que puedan abastecer al mercado interno y externo.

Sin embargo, dijo que este cambio llevará tiempo y rechazó que la política pública en la historia del País haya sido equivocada.

"La política pública de las administraciones pasadas no ha estado mal, la realidad es que la cultura de los productores es de autosubsistencia y es una cultura maicera. Por eso es que hay una gran participación del maíz en México; cambiar la mentalidad lleva tiempo", comentó.

Propuso que la creación de microrregiones donde se produzca y consuma lo que se requiere y evitar largos traslados.

Jeffrey Jones, subsecretario de Agronegocios de la Sagarpa, afirmó que el Proyecto de Planeación Estratégicas 2009 detectó que la única entidad que tiene detectado lo que se produce y demanda en su mercado es Nuevo León.

"Con el análisis lo que hacemos es orientar la política hacia lo que requieren los mercados. La política agroalimentaria debe adaptarse. Este año trabajamos en que cada estado analice lo que produce y lo que se consume", dijo.

"El problema en la administración pública en todos los niveles, es que se hacen metas de gasto cuando deben ser de producción; es un proceso de cambio que ya iniciamos", dijo el funcionario.

Díaz confió que la voluntad política permita reorientar la producción en esta administración.

De lo contrario, apuntó, este cambio se llevará más tiempo.



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Si éstos estudios se hubieran hecho hace décadas, hoy el campo no estaría tan empobrecido. Pero bueno, nunca es tarde. Ahora se puede ver claramente que los granos no son la mejor opción para los campesinos, vean la tabla anexa. En todos esos estados la extensión de tierra dedicada a la hortofruticultura es pequeña sin embargo representa un alto valor de la producción. Si mayor extensión de tierra se dedicara a esos cultivos los campesinos tendrían más ingresos, tendríamos más exportaciones, y el país, en lo general, sería más pobre.



¿Qué no seríamos autosuficientes en alimentos? Ningún país lo es ni lo será. Por cuestiones orográficas y climatológicas, no todos los alimentos se pueden producir en la misma zona. México no tiene grandes extensiones de tierra fértil y plana, con acceso abundante al agua para ser competitivo en granos. El maíz, frijol, trigo y arroz requieren mucha agua y extensiones grandes planas para ser rentables. México nunca podrá ser autosuficiente en esos productos. Y si irracionalmente se insiste en serlo, sería costosísimo. Seguiríamos teniendo altos precios en esos alimentos y los consumidores, que somos todos, terminaríamos pagando esos sobreprecios. O quizá, como los populistas solucionan las cosas, se subsidiaría el precio, y sería con cargo al Erario, a quienes pagamos impuestos.



Pero si somos inteligentes, produciremos lo que más dinero genere, lo que nos haga más ricos como pueblo. Y los productos que no podamos producir o no nos sea rentable, los compraremos en el extranjero. Seremos más soberanos como nación pues el pueblo será menos pobre y tendríamos más oportunidades.


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martes, marzo 17, 2009

 

Crecido Torcido

Un excelente cartón de Paco Calderón publicado el pasado domingo en varios medios.
Triste pero cierto. La violencia y el crimen en México tienen una buena parte de sus explicación en las décadas de políticas públicas con las cuales se ha privilegiado a la economía informal, a la ilegalidad, y se ha castigado a la economía formal. Y todavía hoy en día los legisladores, los partidos políticos, guiados por ese populismo atroz, siguen formulando esas ideas, dizque para ayudar al pueblo, que al final nos hunden más en la pobreza y mediocridad. Y claro, en la criminalidad.

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domingo, noviembre 30, 2008

 

Los votivos del lobo

Les comparto un cartón de Paco Calderón que no tiene desperdicio. "Retrata" de genial manera la idiosincrasia del mexicano, la causa primigenia de nuestros males y problemas.

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domingo, octubre 12, 2008

 

Enfoque

La nueva realidad económica de México y del mundo puede ser vista como una maldición o como una oportunidad. Si optamos, como tantas otras veces en nuestra historia reciente, por asumir que no hay nada que pueda ser diferente, vamos a continuar por el camino que las tendencias y el pasado nos han trazado. Si, por el contrario, vemos esta crisis como una oportunidad, quizá podamos cambiar la realidad y comenzar a construir una nueva etapa de nuestro desarrollo. Todo depende del enfoque que decidamos adoptar.

Lo evidente es que el País está mal enfocado para lograr un desarrollo económico acelerado y sostenible. Aunque las cifras oficiales de crecimiento de la economía probablemente subestiman su verdadera dimensión (sobre todo por la economía informal), nadie puede dudar que México carece de una estrategia de desarrollo. La estabilidad macroeconómica es indispensable para hacer posible el crecimiento, pero no es una condición suficiente. Esto se hace todavía más evidente cuando se observan las estrategias que otros países han adoptado para lograrlo.

La primera pregunta que uno tendría que hacerse es qué diferencia hace una estrategia, sobre todo en el contexto de una economía dizque de mercado. La respuesta es evidente cuando uno plantea la pregunta de esa manera tan sesgada. Una estrategia implica tres cosas elementales: definir el objetivo que se persigue, entender el entorno interno y externo para situar nuestras fortalezas y debilidades en ese contexto y diseñar un programa que permita lidiar con las debilidades, apalancar las fortalezas y establecer prioridades. Aunque elemental, ningún gobierno ha hecho este ejercicio en el País. Y se nota.

Cuando hablamos del crecimiento económico, la discusión se centra en las variables macroeconómicas y la latitud que éstas permiten. No se discute la dinámica más amplia: la problemática social o institucional, las formas de romper los entuertos de la infraestructura o la necesidad de cambiar nuestra manera de hacer algunas cosas. Partimos de la premisa de que lo único necesario es seguir el camino existente sin preguntarnos por qué.

La ausencia de una estrategia acaba protegiendo lo existente: por ejemplo, nadie cuestiona los privilegios sindicales ni disputa los obstáculos que existen a la importación. Nadie se pregunta sobre la racionalidad de que los legisladores estén concentrados en una gran reforma institucional cuyo potencial de elevar la tasa de crecimiento es cero. Peor, cualquier persona que ose poner en duda la lógica de que la explotación de recursos naturales como el petróleo sea exclusiva del Gobierno o que la electricidad sólo la pueda distribuir una empresa pública es tachada de hereje. Nadie explica cómo es que toleramos los rezagos y desigualdades del sur del País.

Si tuviéramos una estrategia de desarrollo perfectamente articulada y por todos conocida sería posible debatir los temas relevantes y decidir, como sociedad, si la forma en que hacemos determinada cosa es socialmente aceptable, así tenga un elevado costo en términos de crecimiento económico. Una estrategia así nos permitiría entender tanto los costos como los potenciales beneficios de cambiar determinada legislación o mantenerla tal y como está.

Como todos, yo tengo ciertas preferencias sobre cómo creo que debieran explotarse y administrarse los recursos naturales, sobre la forma en que funcionarían mejor los mercados laborales, sobre la participación de la ciudadanía en las decisiones y sobre el tipo de impuestos que serían mejores para financiar los costos de los servicios públicos. Sin embargo, lo importante no es la forma en que a mí me gustaría que funcionaran las cosas, sino que la ausencia de una estrategia de desarrollo no hace sino mantener el statu quo, proteger la vieja planta productiva e impedir que prospere la que nos puede dar las oportunidades y los empleos del futuro.

El contraste con China en estos rubros es apabullante. Un querido amigo me hizo llegar un ejemplar de la ley de energía eléctrica de China así como el catálogo de legislaciones y regulaciones en materia de inversión extranjera. Los textos tienen varias características sugerentes: establecen objetivos precisos y mesurables, definen las reglas del juego en todos los sectores de la economía y están enfocados a la promoción de la inversión en cada sector económico.

Leídos en conjunto, los dos textos denotan una claridad meridiana sobre lo que se persigue: dónde invertir, en qué sectores, bajo qué reglas, quién dirime disputas, cómo se establecen las tarifas (en este caso en materia de energía) y qué tipo de asociaciones están permitidas y cuáles prohibidas. Todo es explícito, todo es claro y nada está diseñado para entorpecer, obstaculizar o conferirle facultades arbitrarias a la autoridad.

Para muestra un botón: el primer artículo de la ley de electricidad dice: "Esta ley es aprobada para garantizar y promover el desarrollo de la industria eléctrica... y para garantizar los intereses y derechos de quienes ahí inviertan".

En otras palabras, estos textos son producto de un gobierno que definió su estrategia de desarrollo con una perspectiva de futuro. De los textos uno puede inferir que el gobierno sabe qué quiere y que tiene capacidad para controlar los peores instintos y prácticas burocráticas o partidistas. Lo más impresionante es que concibe los recursos naturales, la inversión, la infraestructura y la relación económica con el resto del mundo, tomado todo en conjunto, como medios para lograr (o sostener) elevadas tasas de crecimiento.

En contraste, todo en nuestro gobierno, burocracia, partidos, sindicatos y el viejo establishment empresarial están enfocados a proteger lo existente, a "no moverle" y a facilitar la corrupción. Con esto no estoy sugiriendo que todo esto ocurre necesariamente de manera voluntaria; más bien, que nadie se atreve o puede desafiar las verdades oficiales, los mitos revolucionarios o los intereses que se benefician del statu quo.

Es evidente que en China hay o hubo tantos intereses duros y arraigados como existen en México, todos ellos dedicados a preservar el orden establecido. La gran diferencia es que ahí el gobierno articuló una coalición que le permitió diseñar su estrategia de desarrollo, y con ésta en mano, enfrentárseles. Hoy en día en China no hay obstáculo suficientemente grande: todo lo que contribuya al crecimiento económico es bienvenido.

México no es China ni las circunstancias son iguales, pero las diferencias se pueden llevar al extremo con el único objetivo de asegurar que todo siga igual. Preguntemos e insistamos: ¿por qué no tenemos una estrategia de desarrollo?

Luis Rubio
www.cidac.org

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sábado, octubre 04, 2008

 

Resistencia educativa

Los resultados de rendimiento educativo en México presentan cifras negativas que reflejan el grado de atraso en este rubro durante décadas. El magisterio corporativizado en el SNTE y la propia disidencia de la Coordinadora terminaron por hacer de este gremio un grupo con baja calidad académica, e incapaz de aceptar fórmulas para su superación profesional.

En la peor versión del sindicalismo burocrático, una buena parte del magisterio mexicano dejó de realizar su labor educativa para dedicarse a disfrutar de las plazas obtenidas por la vía de "obsequios" de sus líderes, a los que obedecen y apoyan en forma sistemática.

Durante mucho tiempo se argumentó que el deterioro educativo era producto de los bajos salarios de los maestros, tendencia que se fue revirtiendo en la última década de estabilidad económica, sin que el nivel de los alumnos se viera beneficiado por esta realidad.

El aparato político del SNTE mantuvo su capacidad movilizadora y el liderazgo de Elba Esther Gordillo consiguió obtener beneficios económicos importantes para el gremio, lo que una vez más no influyó en el desempeño educativo de los jóvenes mexicanos.

Entonces, el problema no era sólo el dinero, sino la transformación del sistema educativo en su conjunto, lo que implicaba romper con privilegios absurdos de un profesorado incapaz de cumplir con sus objetivos.

La presencia de Gordillo en la campaña electoral de Calderón le brindó espacios en el gabinete presidencial, pero no la impunidad con la que en antaño se desempeñaba como supersecretaria de Educación.

Incluso durante la administración Fox, en el gobierno del cambio, la maestra hizo lo que quiso con un funcionario que como Reyes Tamez obedeció ciegamente los dictados de Elba Esther.

Así fue como los resultados de la prueba Enlace fueron ocultados a la opinión pública, y el maquillaje estadístico sirvió para esconder el desastre en el que la educación pública se encontraba.

La decisión de Calderón fue la de mostrar a la ciudadanía el estado real de las cosas, lo que abrió la puerta a una reforma profunda que implicaba necesariamente afectar los privilegios sindicales. Y si los resultados del alumnado eran malos, los de los maestros evaluados eran peores.

Hay que recordar que la prueba aplicada a los docentes se limitó a aquellos no poseedores de una plaza permanente, ya que un diagnóstico de la totalidad del profesorado hubiese exhibido al sindicato de manera peligrosa para sus intereses.

Es aquí donde la negociación entre Josefina Vázquez Mota y Elba Esther Gordillo demostró por un lado la intención del Gobierno por modificar en serio el estado de las cosas, y por otro la intuición política de la maestra para entender que la era en donde ella imponía decisiones a los titulares de la SEP había terminado.

Es así como surge la Alianza por la Calidad de la Educación, que representa el reconocimiento del mal estado en el que se encuentra el sistema educativo nacional por parte del sindicato y del propio gobierno, así como el compromiso para modificar esta situación a partir de un programa integral de evaluación, superación académica y estímulos económicos a los docentes que presenten resultados positivos en sus grupos escolares.

La resistencia al cambio por parte de la Sección 9 del Distrito Federal y la 19 de Morelos, entre otras, representa fundamentalmente el rechazo a perder privilegios obtenidos en la época del corporativismo priista.

No es sólo una manifestación de repudio al liderazgo de Gordillo y sus empleados en turno como Rafael Ochoa Guzmán, líder del SNTE, sino el temor real que implica el poder descubrir que esos maestros que imparten clases en determinados grados no tienen ni los conocimientos ni la capacidad necesaria para estar en ese puesto.

La idea de la evaluación y la actualización permanente y por supuesto la imposibilidad de aceptar el derecho a heredar la plaza laboral representa para estos parásitos del corporativismo un atentado a su feudo político y por supuesto al privilegio de cobrar sin enseñar nada.

Esta alianza educativa no es una solución mágica al problema del atraso en el País, pero representa sin duda el inicio de un largo camino que le permitirá a México contar con elementos dedicados a formar y educar niños y jóvenes capaces de ascender en la escala social, a partir de su nivel académico y su destreza profesional. De eso se trata.


Ezra Shabot

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viernes, septiembre 19, 2008

 

Debilita Chávez garantía de derechos humanos.- HRW

(19-Sep-2008).- CARACAS.- El Gobierno del Presidente Hugo Chávez ha debilitado las instituciones democráticas y las garantías de los derechos humanos en Venezuela, en un intento por contener a la Oposición, aseguró ayer Human Rights Watch (HRW) durante la presentación de un informe en la capital del país sudamericano.

En el texto, de 267 páginas, la organización defensora de los derechos humanos realiza un negativo balance de los casi 10 años de Chávez en el poder y analiza el impacto de la influencia del Mandatario en el poder judicial, los medios de comunicación y las organizaciones sindicales.

"Hace 10 años, Chávez promovió una nueva Constitución que podría haber mejorado notablemente la situación de los derechos humanos en Venezuela", dijo José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW, quien presentó el informe.

"Su Gobierno, desde entonces, ha actuado en sentido contrario, sacrificando garantías fundamentales en función de sus intereses políticos", denunció.

Según el texto, Chávez resultó elegido en 1998 con el compromiso de reformar y renovar el desacreditado sistema político venezolano, y la aprobación de una nueva Constitución, en 1999, ofreció una oportunidad única que fue desperdiciada.

El organismo destaca que la violación más grave del estado de Derecho en Venezuela durante la última década fue el fallido golpe de Estado contra el propio Chávez en el 2002.

"Lamentablemente, el Gobierno lo ha explotado desde entonces para justificar políticas que han degradado la democracia", afirmó Vivanco.

El informe titulado "Una Década del Gobierno de Chávez: Intolerancia Política y Oportunidades Perdidas para el Progreso de los Derechos Humanos", denuncia, además, que la Administración chavista carece de un control judicial creíble.

Según la organización, desde el 2002, Chávez acaparó políticamente el Tribunal Supremo de Justicia y, al controlar a los jueces, ha aplicado, sistemáticamente, políticas discriminatorias que limitan las libertades civiles.

"La discriminación por motivos políticos ha sido una característica definitoria de la Presidencia de Chávez. A veces, el propio Presidente ha respaldado abiertamente los actos de discriminación", señaló el escrito.

HRW manifestó que los venezolanos no pueden participar plenamente y en pie de igualdad en su política, puesto que sus derechos a la libertad de expresión y asociación están en peligro.

"Por encima de todo, se requiere un sistema judicial que sea independiente, competente y creíble. También es fundamental que las instituciones que no son del Estado estén exentas de represalias del Gobierno y la discriminación política", manifestó.

Mencionó que la violencia política y la impunidad en Colombia y el viejo estilo cubano de determinar lo que se puede decir o no, figuran entre las más graves violaciones a los derechos humanos del hemisferio.

AP y AFP

Así lo dijo

"Hace 10 años, Chávez promovió una nueva Constitución que podría haber mejorado notablemente la situación de los derechos humanos en Venezuela... su Gobierno, desde entonces, ha actuado en sentido contrario, sacrificando garantías fundamentales en función de sus intereses políticos".

José Miguel Vivanco

Director para las Américas Human Rights Watch

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Esto pasa cuando un populista mesiánico llega al poder, cuando la política se centra en una persona en lugar de las ideas. Por eso AMLO es un peligro para México, porque todo se centra en su persona y por el fanatismo con que lo siguen muchos de sus simpatizantes.

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sábado, septiembre 13, 2008

 

Petróleo, mentiras y verdades, la otra versión ...

Hacía muchos meses, creo que más de un año, que no escribía un editorial. La verdad ya había perdido el entusiasmo, sin embargo me llegó por e-mail un cartón de El Fisgón dizque explicando la verdad sobre privatización de PEMEX. Un cartón que supuestamente descubre las mentiras del gobierno con las cuales pretenden privatizar PEMEX, entregar "nuestro" patrimonio a las empresas gringas.

Para empezar, y refutando su primer argumento, si la gente se cree lo que ve en un "comic" están peor que aquellos que se creen lo que ven en la televisión, sobre todo porque ese "comic" esta lleno de mentiras muy obvias, burdas. Si investigamos un poco (no en la televisión ni con caricaturas, sino en internet y en periódicos nacionales serios) nos daremos cuenta de sus falsedades. Por ejemplo a Petrobras le esta yendo muy bien. De hecho Brasil pasó de ser importador neto de petróleo a ser exportador. Petrobras cotiza en la bolsa de valores de brasil, pero el gobierno mantiene el control. Cuba, país dizque comunista SI permite los contratos de riesgo y están explorando en el golfo de México. Igual China, otro país dizque comunista. Incluso Hugo Chávez mantiene asociaciones con empresas extranjeras.


El efecto popote no es una "chupada", es real y ya esta pasando. Incluso todos los que pasamos por la escuela primaria en México, en 4o o 5o año no recuerdo bien, se nos enseñó de manera simplificada como funciona un pozo de petróleo. Cómo el yacimiento se encuentra bajo tierra y se perfora para extraerlo. Incluso a muchos se nos pidió hacer el experimento utilizando una botella, dos popotes, plastilina y agua. Llenabas de agua la botella, ponías los dos popotes y la sellabas con la plastilina. Soplabas por un popote y el agua salía por el otro. El efecto popote es algo similar. Se sabe que hay yacimientos de petréleo que se localizan en ambos lados de la línea fronteriza en el Golfo de México. Si de un lado alguien ya esta extrayendo el energético, obviamente si empieza primero sacará más que los de el otro lado que aún ni siquiera han empezado a perforar. Si "El Fisgón" afirma que lo del "efecto popote" es una "chupada", ¿quién es el que está mintiendo?

¿Saben las personas que crearon ese cartón, y los que lo han reenviado, que los contratos de riesgo los inventó Lázaro Cárdenas? Así es, en la Constitución original de 1917 no se prohibía la inversión privada, nacional o extranjera, en hidrocarburos. Ni siquiera en la expropiación se prohibió la inversión privada en el sector. Al contrario, Lázaro Cárdenas buscó que inversionistas privados apoyaran el crecimiento de la empresa en sus inicios.

La razón de que PEMEX este quebrada si es porque el gobierno le carga los impuestos. Pero eso no es culpa sólo del poder ejecutivo (del Presidente, y mucho menos del actual), sino también del Legislativo. No es cierto que porque no se le cobra a las grandes empresas se tiene que cargarle la mano a PEMEX. La verdadera razón es porque en México la mayoría no paga impuestos.


¿Cuántos de quienes han reenviado ese correo han comprado fayuca o artículos piratas en un tianguis o rodante? ¿Cuántos han pagado por un servicio o producto y no exigieron la factura? ¿Cuántos de los que reenviaron este correo son burócratas que tienen prestaciones onerosísimas para el Estado? ¿Cuántos son aviadores? ¿Cuántos compran revistas y literatura basura que no paga IVA? ¿Cuántos trabajan por su cuenta y no están dados de alta en Hacienda?

La razón por la que el Estado recibe 1/3 de sus ingresos de PEMEX no es porque no le cobre a las grandes empresas (que realmente pagan mucho comparado con lo que se paga en otros países que le están ganando a México en inversiones y generación de empleos, como Chile, Irlanda, Corea, China, Vietnam, e India, por citar algunos) sino porque durante más de 70 años tuvimos un gobierno populista y paternalista que generó cotos de poder, cacicazgos, con el único fin de perpetuarse en el poder y enriquecerse. Se estatizaron empresas, los bancos, se incrementó la burocracia, se dieron prestaciones onerosas con tal de mantener a todos contentos. Hoy todo eso nos esta pasando la factura. Antes que reformar a PEMEX se requiere una reforma fiscal integral que grave más el consumo e incentive la inversión. Pero ya vimos que los populistas no dejaron que se modificara el régimen del IVA.

Por otro lado, los retornos de inversión si son muy altos en la producción de petróleo, pero sólo cuando ya se encontró el mismo. Cada vez es más difícil encontrarlo y hay que invertir muchos millones en exploración. Si se incluyen la inversión en investigación y exploración en los costos de producción el rendimiento es menor. Donde el rendimiento si es muy magro es en refinación. Una refinería con buena productividad y eficiencia tiene un retorno de inversión del 15% anual. Lo cual es bueno. Pero es nada comparado con la extracción de petróleo. Por eso no se ha invertido en refinerías en México en muchos años. La carga en costos que representa el sindicato de PEMEX para operar una refinería no es rentable. Nunca se alcanzaría un retorno de la inversión del 15%. Por eso PEMEX invirtió en USA en la refinería Deer Park y quiere invertir en otras en centroamérica. Pues allá no esta obligada a usar al sindicato.

¿Por qué ese cartón no menciona para nada al sindicato? Quiero ver a AMLO y al FAP haciendo una marcha y bloqueando calles protestanto en contra de los sindicatos de PEMEX, CFE, LyFC, CNTE, SNTE, etc. Quiero verlos pidiendo que se acaben esas prestaciones onerosas para el Erario. Pero no les conviene.

Lo que AMLO y el FAP quieren, al igual que el PRI, es que todos esos cotos de poder, todos esos sindicatos sigan igual para ellos mantenerse en el poder. Quieren mantener el status quo, pues los populistas se alimentan de los votos que cosechan de la ignorancia y la pobreza. AMLO sabe que si Calderon logra las reformas, el país estará mejor y sus posibilidades de competir y ganar en el 2012 serían nulas. El PRI piensa igual. A ellos no les interesa México, les interesa llegar al poder.

Y no, no soy panista, por si se les ocurrió ese argumento. Soy apartidista. Soy un mexicano que entiende un poco de economía, finanzas, productividad y eficiencia. Que paga sus impuestos puntualmente. Los que me conocen saben que mi mamá es maestra jubilada viviendo del Erario. La mitad de mis familiares son burócratas también. Unos en CFE, otros en PEMEX, muchos maestros. Pero no por eso voy a dejar de señalar lo que esta mal y lo que éste país necesita.

La soberanía no radica en la propiedad de las cosas. La soberanía radica en el control de las reglas del juego. ¿De qué nos sirve tener una empresa dizque de todos los mexicanos cuando sólo su sindicato y algunos políticos se enriquecen? Realmente me gustaría que PEMEX se reformara como pasó con PetroBras, que cotizara en bolsa y que a cada mexicano nos dieran en acciones una parte de la empresa. Entonces si sería verdaderamente de todos los mexicanos. Hoy sólo sirve para mantener a los políticos, a los partidos todos, viviendo del Erario.

¡Despierta mexicano! Ya no te creas las mentiras populistas y demagógicas que sólo te endulzan el oído pero que nos han mantenido en el retraso por décadas. No hay lonche gratis. El dinero que gasta el gobierno en el Progresa, en Procampo, en carreteras, en el subsidio que tenemos en la gasolina, en el recibo de la luz, en sueldos de maestros, médicos, policías, soldados, y políticos, viene, en 2/3, de los impuestos y en 1/3 de PEMEX. El gobierno no genera dinero de la nada. Hubo una época de 1970 a 1982 que si se imprimió dinero sin respaldo, con los populistas de José López Portillo y Luis Echeverría, pero quienes recordamos esas épocas sabemos cómo nos fue con las inflaciones de más del 100% anual. Hoy nos quejamos de que todo esta subiendo y la inflación no es ni siquiera del 6% anual. ¿Se imaginan una inflación de más del 100%? Los que tienen menos de 30 años no habían nacido o no recuerdan lo que es vivir en una crisis de ese tipo. ¿Realmente les gustaría regresar a esas épocas? Piénsenlo.



Dany Osiel Portales Castro

http://no-al-populismo.blogspot.com/

El populismo solo empobrece más a los que menos tienen. El camino a las crisis económicas está pavimentado de buenas intenciones populistas.







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viernes, septiembre 05, 2008

 

La inequidad fiscal en México

Dice un conocido adagio que sólo hay dos cosas inevitables en este mundo: la muerte y... el pago de impuestos.

Respecto a la primera, nada se puede decir. Pero en el caso de la segunda, resulta que en México no es tan cierta.

En el más reciente estudio que realizó la Secretaría de Hacienda sobre el impacto de los impuestos y del gasto público, hay una cifra que es para espantar.

Si se considera la presencia de la economía informal, resulta que el 20 por ciento de la población contribuye con el 90 por ciento de todos los impuestos.

Y, por lo menos en los estimados del Impuesto Sobre la Renta, se encuentra que el 50 por ciento de la población no paga ¡nada!

Este hecho es el que explica que a veces nos preguntemos por qué en México se recauda tan poco en comparación con otros lugares del mundo si sentimos que los impuestos que muchos sí pagamos son altos en comparación con los que se cobran en otras latitudes.

Y no piense usted que el 20 por ciento de la población está formado por ricos.

De acuerdo con el mismo estudio de Hacienda, esos 20 millones de personas, o poco más, tienen un ingreso mensual promedio por hogar de 20 mil 400 pesos aproximadamente, lo que claramente muestra que ese grupo está formado principalmente por la clase media del País.

Sobre los trabajadores del sector formal, que tienen ingresos mensuales individuales que van de los 10 mil a los 20 mil pesos mensuales, y que tienen un promedio de 1 a 2 por hogar, y sobre las empresas en las que laboran es que recae el grueso de los impuestos en México, por lo menos de los impuestos al ingreso.

Una parte de la explicación de las cosas radica en la propia concentración del ingreso y la riqueza que tenemos en el País. Pero no es toda la explicación.

Si los trabajadores inscritos al IMSS, al ISSSTE y a otros sistemas de seguridad social andan por los 20 millones y la población económicamente activa por los 44 millones, encontramos que más de la mitad de la fuerza laboral -y seguramente también sus unidades productivas- no paga impuestos directos.

Y, además, una parte de ellas también evade impuestos indirectos como el IVA o el IEPS.

Si todo el gasto público que se financia con esta recaudación tuviera efectos redistributivos, tal vez uno pensaría que los que están en la economía informal "se cobran a lo chino" lo que el sistema económico no les ha dado.

El problema es que hay una multitud de programas financiados con el gasto público que tienden a aumentar la inequidad.

Los que más acentúan la desigualdad son los programas de pensiones de los empleados del Estado y de los trabajadores del IMSS; también están en esa lista los gastos por concepto del servicio de salud del ISSSTE y de Pemex, así como el subsidio eléctrico y la gratuidad de la educación superior y el Procampo.

Como el análisis que hizo Hacienda con estos datos corresponde al 2006, el subsidio a los hidrocarburos no pesó tanto, pero ahora seguramente estaría entre los subsidios más inequitativos.

En el otro lado, algunos de los programas que más hacen por la equidad son Oportunidades, el Seguro Popular, así como la educación gratuita en los niveles desde básico hasta bachillerato.

Ahora que se están afinando los últimos detalles del presupuesto de egresos para el 2009, vale la pena que el equipo de Dionisio Pérez Jácome tenga este rasero para avanzar en la confección de una estructura de gasto público que intensifique los programas que contribuyen a la equidad y se reduzcan los recursos de los que no lo hacen.

Claro que es mucho pedir que la asignación de los dineros públicos realmente tome en cuenta su efecto sobre el ingreso de la gente en el contexto de un año electoral.

Más allá de lo que envíe la Secretaría de Hacienda al Congreso en los primeros días de septiembre, es un hecho que los partidos políticos van a buscar que las asignaciones que tenga el gasto puedan contribuir a crearles un ambiente favorable para las elecciones del año próximo.

Y en esa negociación de recursos, por cierto, nuevamente la sartén por el mango la tendrá el PRI.

Ya le habíamos comentado que de irse la negociación de la reforma petrolera hasta septiembre, habría de intercambiarse por tajadas presupuestales.

Y, desafortunadamente, creo que eso es lo que veremos en la discusión de los próximos meses, y no la racionalidad en la asignación de los dineros.



Petróleo

Dé por un hecho que el precio del crudo que enviará Hacienda en su Presupuesto en el mes de septiembre no va a ser el mismo que se apruebe en el Congreso.

La razón es muy simple: los cambios drásticos que está sufriendo. En el último mes, el WTI tuvo una caída de casi 20 por ciento. El lapso entre el envío de las iniciativas y su aprobación es de más de dos meses, así que el resultado final dependerá de lo que suceda en este lapso.



La carga tributaria

Aunque está concentrado el ingreso en México, la presencia de la economía informal contribuye a que la carga fiscal esté más concentrada aún, con el agravante de que no todo el gasto público que financia contribuye a la equidad en el País.

Enrique Quintana
enrique.quintana@reforma.com

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sábado, julio 12, 2008

 

Cuba ¿comunista?

Anuncian a cubanos tiempos difíciles

(12 julio 2008, El Norte).- LA HABANA.- El Presidente de Cuba, Raúl Castro, anunció ayer a los cubanos que la situación económica del país obliga a un mayor control de recursos, a producir más, a aplicar impuestos e impide un rápido aumento salarial.

Al clausurar la primera sesión parlamentaria desde que asumió la presidencia de Cuba hace cinco meses, el General de 77 años emitió un discurso de casi una hora en el cual arremetió contra el derroche, la ineficiencia, la negligencia y el robo entronizado en el país.

"¡Hay que virarse (volver) para la tierra! ¡Hay que hacerla producir! (...) No puede quedar una hectárea apta sin sembrar", alertó el Mandatario, en la primera sesión anual del Parlamento.

Vestido de guayabera blanca, Castro advirtió que la crisis internacional puede empeorar y llevar a Cuba a hacer ajustes en la economía.

"Es inevitable que sufriremos cierto impacto en determinados productos y servicios", advirtió.

En ese sentido, Castro advirtió de la urgencia de elevar la producción agrícola en el país y revertir definitivamente la tendencia al decrecimiento del área de tierra cultivada, que entre 1998 y 2007 disminuyó en un 33 por ciento.

El Presidente añadió que la demanda social de aumentar y darle valor al salario dependerá de la situación económica del país.

"Es mi deber expresarlo con franqueza, pues no sería ético crear falsas expectativas. Decir lo contrario sería engañarlos", subrayó, y reiteró la disposición de su Gobierno de pagar a cada quien según su rendimiento.

"Igualdad no es igualitarismo. Éste, en última instancia, es también una forma de explotación: la del buen trabajador por el que no lo es, o peor aún por el vago", destacó.

Raúl Castro agregó que para elevar los salarios debe haber orden, control y rigurosa exigencia que aseguren eficiencia, ahorro y eviten robos o desvíos de recursos.

Anunció que, ante la falta de fuerza laboral y el envejecimiento de la población, se someterá a consulta un plan para aumentar en cinco años la edad de jubilación -60 a 65 los hombres y 55 a 60 las mujeres-.

Afirmó que se estudia también la posibilidad de autorizar el "pluriempleo", para que los trabajadores puedan percibir más ingresos.

También destacó que aplicará lo que llamó un "adecuado sistema de impuestos" y señaló la necesidad de eliminar gratuidades indebidas.


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Aumento de impuestos e imposibilidad de incrementar rápidamente los salarios. Incremento de salarios dependiente de la situación económica del país. Incrementar la edad de retiro. Y la joya: "Igualdad no es igualitarismo". Cada quien debe ganar según su rendimiento individual. ¿Qué tal? ¿Quién lo hubiera dicho? En Cuba ya están haciendo sus reformas. Y aquí en México estos conceptos no son políticamente correctos. Aquí en México pedir esas cosas es atentar contra los logros sindicales, es atentar contra los trabajadores. Aquí en México no se puede pensar en inversión privada o en una reforma laboral que premie a quien más lo merezca. ¿Por qué? Que alguien me explique.

¿Será que en Cuba no hay corrupción y allá si funcionará eso? :-)))

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miércoles, julio 09, 2008

 

El subsidio a la gasolina

El alza del precio del petróleo ha provocado un incremento considerable en el precio de la gasolina en muchos países, pero no en el nuestro. Aquí nuestras autoridades han decidido no pagar el costo político de permitir que las condiciones del mercado de hidrocarburos se reflejen en la cotización del combustible.

Optaron, en su lugar, por continuar con los aumentos previstos en el presupuesto, lo que, dado el precio internacional, implica un subsidio considerable para los automovilistas.

Este subsidio se une a los que reciben muchos otros sectores de la sociedad en el consumo del agua, el gas licuado y la electricidad, siendo los más notorios los que se destinan a la Ciudad de México y al campo mexicano.

La proliferación de subsidios es, sin duda, uno de los aspectos más nefastos del paternalismo gubernamental, ya que no solo propicia una ineficiente asignación de recursos, sino que lleva al público a la complacencia.

La gente prefiere la dádiva estatal, en vez de enfrentar sus obligaciones y pagar lo que cuestan los bienes y servicios que consume. El problema es grave, ya que los que se benefician de los subsidios se consideran merecedores de ellos, se oponen ferozmente a su eliminación y elevan la carga tributaria del resto de la población.

En ninguna parte es fácil eliminar los subsidios, pero es particularmente complicado en los países que se han acostumbrado a vivir de ellos. Por eso, una de las primeras recomendaciones para quien no quiere verse en la situación que ahora se encuentran nuestras autoridades con los subsidios a la gasolina, el gas licuado y otros servicios públicos, es que lo mejor es no empezar a darlos.

Lamentablemente, en el país abundan los subsidios y hay que hacer algo con ellos. No obstante sus deficiencias económicas, los subsidios son enormemente atractivos desde el punto de vista político, ya que todos los sectores de la sociedad consideran, de una u otra forma, que merecen un trato "especial" por parte de las autoridades.

Los diferentes grupos de interés se dedican, por tanto, al cabildeo, la presión política o la protesta callejera, para lograr que las autoridades y el Congreso destinen recursos o apliquen políticas que los favorezcan.

En el caso particular de la gasolina, el Secretario de Hacienda, Agustín Carstens, ha comentado en diversas oportunidades que el subsidio asciende a 200 mil millones de pesos, pero que es sostenible porque los excedentes petroleros mantienen el equilibrio en las finanzas públicas.

¿Quiere decir esto que el Gobierno mexicano desembolsa esa cantidad monumental de recursos para subsidiar el consumo de gasolina? No realmente.

Algunos medios han señalado, y las autoridades han reconocido, que dicha estimación del monto total del subsidio a la gasolina incluye, tanto lo que se paga por el combustible importado, como la utilización del concepto de costo de oportunidad para valuar la producción interna.

El costo de oportunidad no es otra cosa que tomar el valor de la mejor alternativa disponible, esto es, los precios a los que Pemex podría vender su gasolina en el mercado internacional.

Ese criterio implica que el monto mencionado por Agustín Carstens no se refiere a un desembolso directo de Pemex, sino más bien, a lo que deja de recibir por vender la gasolina en nuestro país por debajo de su mejor uso alternativo. No extraña, por tanto, que no trastoque el equilibrio presupuestal.

El costo de oportunidad, si bien no conlleva un desembolso de efectivo en el corto plazo, es el concepto que debe usarse para garantizar un uso eficiente de la gasolina o de cualquier otro bien o servicio en el mediano y largo plazo.

No importa si el subsidio implica un desembolso directo o la renuncia a obtener mayores ingresos, en ambos casos estamos ante recursos que siempre tienen usos alternativos.

¿Acaso no existen en el país necesidades más apremiantes cuya contribución al bienestar social serían más significativas que estimular un mayor consumo de gasolina?

Subsidiar el consumo de la gasolina significa no utilizar esos recursos en una escuela, una clínica, una obra de infraestructura, alguna otra actividad pública o, simplemente, en bajar los impuestos a los contribuyentes.

La ciencia económica ha estudiado el tema de los subsidios por siglos. En los últimos 50 años se ha generado una abundante literatura sobre el tema, señalando las ventajas y desventajas de diferentes formas de subsidio.

Uno de los hallazgos más relevantes en nuestro contexto es que los subsidios que se otorgan interfiriendo con los precios de manera prolongada son los más ineficientes, ineficaces y costosos.

En el caso que nos ocupa, mantener el precio de la gasolina artificialmente bajo no genera recursos suficientes para financiar la inversión necesaria para enfrentar la creciente demanda del combustible.

Por otro lado, los precios bajos de la gasolina no incentivan a las personas a adquirir automóviles que consuman menos combustible, lo que propicia un incremento aún mayor de la demanda y, a la larga, acaba por presionar aún más los precios del petróleo.

Los subsidios son una práctica común de los Gobiernos populistas y un mal necesario en los regímenes democráticos. Los primeros siempre llevan a sus países a situaciones económicamente desastrosas, mientras que la clave para que los segundos tengan éxito es encontrar la forma de limitarlos substancialmente.

Si vamos a tener subsidios, por lo menos que los mecanismos para otorgarlos sean claros y transparentes. Que la sociedad sepa quién y cuánto recibe en subsidios, y lo más importante, si cumplen los propósitos para los que fueron diseñados. El precio de la gasolina no es un candidato idóneo para ello.


Salvador Kalifa

Doctor en economía y consultor económico y financiero.
salvadorkalifa@prodigy.net.mx


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Ya lo he mencionado varias veces, el subsidio a la gasolina, así como la tasa cero del IVA en alimentos y medicinas, lo disfrutan más el 20% más rico de la población. Pero a los populistas, y sus fans, eso no parece importarles. Incluso dicen que la gasolina debería estar más barata, como en Venezuela. Y esos son los que quieren gobernar. ¿Qué tal?

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martes, julio 08, 2008

 

Puntitos

Recientemente -en una acalorada discusión sobre la reforma energética, como en todas partes- alguien comentó con cierto desdén "además, sólo generaría un punto porcentual de crecimiento". Refuté: un punto es muy importante, son cientos de miles de empleos. Volvió a la carga: "Necesitamos crecer cinco puntos más, uno no es nada". No, regresé, uno es mucho. Los cinco se logran de uno en uno. La discusión me dejó un mal sabor de boca. Una persona preparada, con estudios universitarios, no es economista, pero sí letrado, era prisionero de su ideología y también de un profundo desprecio por lo que en apariencia es pequeño: un puntito. Este síndrome es muy común en México, despreciamos los detalles, lo pequeño. ¡Qué desprecio por los puntitos!

Me recordó el conocido libro "Small is beautiful", de Schumacher. Un punto porcentual de crecimiento no es un detalle, es bienestar para muchos mexicanos. El desprecio por lo pequeño fomenta la injusticia. Puntito más puntito se hace la diferencia. Veamos, nuestro PIB per capita ronda los 8 mil 500 dólares al año. Somos en ese sentido un país situado en la parte media baja de la tabla mundial: lejanos de los 44 mil de Dinamarca o de Estados Unidos, aun más lejos de Noruega con más de 71 mil. Pero también muy por encima de los 920 de Costa de Marfil o de los 800 de la India.

Sin embargo, con alrededor de 13 millones de pobres extremos -menos de un dólar al día- y poco más de 20 millones de pobres simples -menos de dos dólares al día-, nadie se puede sentir satisfecho. Necesitamos que nuestra economía crezca, que lo haga de manera sostenida, a un buen paso, por un período prolongado para así salir de la pobreza. Vietnam lleva 20 años de crecer a más del 7 por ciento anual, simplemente es otro país.

Veamos el valor de los puntitos. Supongamos que queremos llegar a un nivel similar al de Portugal, alrededor de 16 mil dólares de PIB per cápita, tendríamos que duplicar la producción nacional. Si México creciera a un paso del 2 por ciento anual, lograrlo nos llevaría un período de 34 años. Siguiendo nuestros niveles de esperanza de vida sólo los menores de 40 años lo verían. Pero si le añadiéramos un puntito y medio, es decir si creciéramos al 3.5 por ciento anual, la espera se reduciría a 20 años. Los que rondamos los 50 tendríamos la oportunidad de ver ese México.

Ahora, si de verdad nos ocupáramos de los puntitos y creciéramos al 6 por ciento, alcanzar ese México mucho más próspero se llevaría sólo 12 años. Los mexicanos que hoy rondan los 65 podrían verlo. Eso es lo deseable, no por los testigos sino por los beneficiados, pero lo más importante, también es posible. Es cuestión de cuidar los puntitos.

Supongamos que la reforma energética pudiera darnos casi un punto, eso en sí mismo ya cambiaría el panorama, rozaríamos el 3.5 por ciento. La reforma laboral sería otra espléndida señal para los inversionistas. Hay quien afirma que podría aportar otro punto porcentual de crecimiento. Ya andaríamos en los cuatro y medio. Los proyectos de infraestructura anunciados, según algunos cálculos, de continuarse nos podrían agregar medio punto, ya serían cinco. La reforma en telecomunicaciones, por su impacto en productividad y otros sectores agregaría otro punto, ya vamos en seis y así, de puntito en puntito.

Hay otra manera de ver el asunto. La corrupción en México, nada más la que afecta a las familias, medida por la Encuesta Nacional de Corrupción y Buen Gobierno, llega casi a un punto del PIB. Se trata de mucho dinero que se queda en bolsillos privados y que lacera a los mexicanos más pobres.

La corrupción que afecta a las empresas, que inhibe la inversión y el empleo, no ha tenido una medición del todo exacta. El IMCO y el CEESP han realizado estudios al respecto y calculan en 20 por ciento de las ventas el costo indebido por servicios públicos necesarios para su funcionamiento. Una merma más a la inversión. Otra puerta de entrada al problema son las mediciones -nacionales o internacionales- sobre la productividad. Entre menos productivos seamos más lentamente crecerá el pastel nacional. Se trata de una proporción geométrica. Productividad que está relacionada centralmente con acciones de gobierno como la reducción de la tramitología, la pérdida de tiempo en aduanas, los costos de transportación por barco, tren, carreteras, los costos de las comunicaciones y, de nuevo, la corrupción.

Pero hay otros problemas -ya no de la economía formal- que pesan brutalmente sobre el país. Por ejemplo, la salud pública. Que cada quien haga con su vida lo que quiera, el problema surge cuando le pasan la factura de esas formas de vida al Estado. Los mexicanos tenemos que invertir cantidades crecientes de dinero en enfermedades como las consecuencias del tabaquismo, el alcoholismo, los accidentes imprudenciales. La diabetes generalizada nos cuesta a todos. El ser subcampeones mundiales en obesidad y campeones en sobrepeso nos cuesta a todos.

No son centavos, estamos hablando de casi 57 mil millones de pesos, refinería y media o varias veces el presupuesto de la UNAM. Se trata de dineros que pueden ocuparse en educación -que además procura productividad- o en mayor justicia social, infraestructura, ciencia y tecnología. ¿Cuánto nos cuesta la inseguridad? Son los brazos de la pinza: por un lado acelerar el crecimiento, por el otro evitar el desperdicio: el dinero gastado en cuestiones que podrían ser evitadas.

Por lo pronto, queda claro que mientras no aprendamos a sumar, mientras no prestemos atención a cada parte, mientras despreciemos los puntitos, seguiremos esperando el milagro en lugar de subir peldaño a peldaño.

Federico Reyes Heroles

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Lamentablemente hay muchos que quieren que siga el status quo, que no haya cambios. Hay quienes ven a la inversión privada como algo malo. Sin embargo ahí esta la clave de la solución que han seguido países como Irlanda o España para salir rápidamente de la pobreza. Es el camino que están siguiendo Brasil, Chile y la China "comunista". Pero no, eso no funciona en México.

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sábado, julio 05, 2008

 

Maleteros y futuro

El incidente podría parecer menor. Sin embargo, el asunto desnuda uno de los más graves problemas de nuestro país: la rigidez laboral. Regresemos al caso, como liberal que soy, defenderé a muerte el derecho de cualquiera a pagar a un maletero por trasladar su equipaje. Es un servicio muy útil sobre todo para personas mayores o con afecciones cardiovasculares, de espalda, o con alguna discapacidad, mujeres embarazadas, madres que llevan a los críos en los brazos o simplemente alguien que trae mucho equipaje. Raro es el viajero que nunca ha necesitado de ese servicio. Los aeropuertos son mucho más amables cuando brindan ese auxilio.

El trabajo de maletero es tan digno como cualquier otro y quien quiera ejercerlo deberá tener esa opción, como todo, de manera reglamentada. Sin embargo, las tendencias mundiales apuntan a una severa disminución en ciertos servicios manuales. Cada vez hay menos personas dispuestas a ellos. Por algo será. El equipaje con ruedas ha abierto la posibilidad de desplegar una enorme energía. Los propios pasajeros pueden, en muchas ocasiones, transportar por sí mismos su equipaje, lo cual permite que la mano de obra empleada en ese útil, pero rudimentario trabajo pueda desplazarse a otra actividad más productiva. He ahí el meollo de trauma nacional: contemplar a la rigidez laboral como una condición para lograr mayor prosperidad y justicia social.

Nos viene de lejos. La concepción sectorializada de la economía, campesinos, obreros, sectores populares organizados corporativamente, es mucho más que una realidad histórica que imperó por décadas, es parte de nuestra cultura. Hay todavía quien piensa que lo mejor que le puede ocurrir al campesino es seguir siendo campesino, o al obrero continuar con su mismo encargo toda la vida. Pero el mundo ha cambiado. La prosperidad de un país en parte depende de su capacidad para adaptarse a los nuevos requerimientos que surgen por las tecnologías y cambios en la forma de vida.

Las agriculturas prósperas no demandan de mucha mano de obra, por el contrario, son prósperas por tecnificadas. En las economías desarrolladas el sector secundario, el trabajador de cuello azul, ocupa menos del 20 por ciento de la PEA. La movilidad es una señal de avance. Con el mismo criterio de impedir que cada quien transporte su equipaje, no deberíamos utilizar computadoras para no desplazar a las secretarias.

Así como defiendo el derecho de cualquiera a contratar el traslado de equipaje, defenderé el derecho de cualquiera a no hacerlo si no lo desea. Nadie puede imponernos la premodernidad como forma de defensa de su trabajo. Eso es lo que ocurre en nuestros aeropuertos. Coludidos con frecuencia con las policías, los señores maleteros quieren garantizarse a la mala su fuente de trabajo. Es una extorsión al ciudadano. Vale para los taxistas exclusivos que piensan que impidiendo la entrada de taxis regulares se garantizan un buen empleo. Han llegado al absurdo de mover sus unidades vacías en el traslado hacia el aeropuerto. ¡Y sus líderes creen que es un gran negocio!

En el índice de rigidez laboral del Banco Mundial que mide las condiciones en 178 países, México ocupa el lugar 139. Tanto en rigidez para contratar como para despedir salimos muy mal calificados. México sólo alcanzará mayor prosperidad con una ley laboral flexible, que propicie la creación de nuevos empleos en las áreas productivas, que facilite el traslado de las inversiones y con ellas de los empleos. Habrá quien piense que la mayor flexibilidad opera en contra de los intereses del trabajador. Para nada. Al contrario, la mayor flexibilidad garantiza lo esencial para al trabajador. La existencia de fuentes de empleo.

Los cambios que el mundo nos anuncia son fantásticos, pero necesitamos montarnos en ellos para sacar beneficios. Sugiero dos textos: "The future of work", de Charles Handy, y cualquier atlas serio del futuro como el de Macmillan. Las tendencias son claras, los cambios son radicales, pero la prosperidad potencial los vale. La ruta es muy similar en todos los países: de la agricultura al sector manufacturero; de la manufactura al sector servicios; y, finalmente, dentro del propio sector servicios hacia las industrias de la información.

Los servicios de información pueden ser proporcionados en cualquier latitud. Las condiciones de horario y de idioma pasan a ser centrales. En idiomas andamos mal, de hecho se trata de un punto central en la Alianza por la Calidad Educativa recientemente anunciada. En nuestra colocación en usos horarios México es muy afortunado.

Buena parte de los trabajadores asalariados trabajarán medio tiempo y serán autoempleados. Sus ingresos se multiplicarán, pero en proporción gravitarán menos en la esfera de una sola empresa. La circulación se incrementará exponencialmente. Según datos de la OCDE, los cambios de empleos en la primera mitad del siglo 20 en promedio ocurrían dos y media veces a lo largo de una vida laboral. Hoy la cifra se acerca a 20 cambios de trabajo. En parte la explicación también radica en el incremento de la esperanza de vida. La mujer ocupará un lugar central en el empleo remunerado. En los países ricos habrá cada vez más empleos en "servicios personales", salud y aledaños.

Estoy seguro de que los maleteros no desearían ejercer el mismo trabajo que sus abuelos o sus padres. Estoy seguro de que no desearían que sus hijos o nietos tuvieran su actual ocupación. Es mejor apostar al futuro que impedir el uso de la rueda.



Federico Reyes Heroles

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viernes, julio 04, 2008

 

Mercados para los pobres en México

Ayudar a los pobres podrá ser caritativo, pero cuando la industria de la pobreza empieza a perder "clientes" porque el mercado está haciendo buenos trabajos, hay que tener cuidado.

El banco Compartamos sabe lo que se siente tener un aura manchada. El banco mexicano se especializa en microfinanciamiento para emprendedores de bajos ingresos en un país que no solía tener una industria financiera al servicio de los pobres. Compartamos no sólo encontró la forma de satisfacer las necesidades de esta población excluida, sino, también, de obtener dinero de ello.

Como resultado, el banco ha estado creciendo a un ritmo acelerado. Con un préstamo promedio de apenas 450 dólares, ahora tiene más de 900 mil clientes, 15 veces más que en el 2000.

Este fuerte crecimiento indica que el modelo con fines de lucro del banco beneficia tanto a prestatarios como a prestamistas. Sin embargo, este triunfo no significa buenas noticias para todos. En el sector económico en el que Compartamos presta sus servicios -la población que percibe unos 10 dólares diarios- la brigada internacional de la caridad está en riesgo de volverse obsoleta. Quizá esto explica porqué la gente que se gana la vida regalando el dinero de otros acusa a Compartamos de la práctica vulgar de obtener "demasiadas ganancias".

Los préstamos a microempresas despegaron hace algunos años, conforme economistas reconocían que los pobres, al igual que la clase media, pueden darle un uso productivo a los créditos. El microfinancista más famoso es Muhammad Yunus, fundador del Banco Grameen y ganador del Premio Nobel de la Paz 2006.

Compartamos tuvo sus inicios en el sur de México, en 1990, como organización sin fines de lucro que extendía créditos para capital de trabajo a pequeños empresarios, como preparadores de alimentos, vendedores y productores de artesanías. En un principio, sus fondos provenían de la beneficencia del sector privado y Gobiernos, y la mayoría de sus clientes eran -y siguen siendo- mujeres. Este grupo es, por lo común, analfabeta, pero también emprendedor y, según ha resultado, un muy buen riesgo crediticio. En lugar de un aval, el banco por lo general acepta el crédito de un grupo de emprendedores que cofirma efectivamente por otra persona.

Después de 10 años, Compartamos financiaba a 60 mil microprestatarios. Pero reconoció que la necesidad por su servicio era mucho mayor. En el 2000, para reunir capital nuevo, formó una compañía con fines de lucro para utilizar capital del sector privado, así como préstamos y subvenciones de agencias gubernamentales y organizaciones benéficas. En el 2002, emitió una deuda por 70 millones de dólares, y cuatro años después, su base de clientes había crecido a más de 600 mil.

Para el 2006, los banqueros en el mundo en desarrollo, que tradicionalmente ignoraban a las clases económicas "C" y D" ("A" siendo los más ricos y "E" los más pobres), empezaron a darse cuenta de que extender préstamos a los emprendedores de menor ingreso es un buen negocio. Un motivo del cambio fue que los avances en el software computacional les permitían a los bancos manejar cuentas más pequeñas de manera más eficiente.

Lo que alguna vez fue desestimado como un mercado no viable se convirtió en una excelente oportunidad, y Compartamos estaba bien posicionado para sacarle provecho en México. El año pasado, la compañía lanzó una oferta pública inicial que fue sobresuscrita 13 veces. Fue entonces que los bienhechores llegaron para cuestionar la ética de la compañía.

En un ensayo publicado en junio del 2007 sobre la oferta pública inicial de Compartamos, Richard Rosenberg, asesor para el Grupo Consultivo de Ayuda a los Pobres -que no es parte del Banco Mundial, pero cuya sede está en sus terrenos-, observa que la demanda de acciones en la compañía fue impulsada, en parte, por "un crecimiento y una rentabilidad excepcionales". Después, reflexiona a lo largo de 16 páginas sobre si el modelo con fines de lucro de Compartamos no concuerda con la meta de levantar a los pobres. Un cuestionamiento similar, aunque mucho menos riguroso, a Compartamos, titulado "Microloan Sharks" (Usureros de los Micropréstamos) aparece en la edición veraniega de la revista Stanford Social Innovation Review.

En sus "reflexiones" sobre "las tasas de interés y ganancias de los microfinanciamientos", Rosenberg escribe que "cobrarles de más" a los clientes bajo un modelo sin fines de lucro está bien, porque se hace por el bien de los futuros prestatarios. Pero cuando las ganancias son para los proveedores de capital a través de dividendos, entonces existe un "conflicto entre el bienestar de los clientes y el bienestar de los inversionistas". Lo que se debe escudriñar no es la comercialización de los préstamos, según se nos dice, sino el "tamaño" de las ganancias.

Lo que se le parece escapar a Rosenberg es el hecho de que él no tiene manera de saber si existe un "cobro excesivo" ni por cuánto se excede. Esa información la puede brindar sólo el mercado, cuando nuevos participantes innovadores vean que pueden ofrecer servicios a un mejor precio. Esto ha venido sucediendo desde que comenzó a surgir el microfinanciamiento con fines de lucro, y el resultado ha sido una mayor competencia. Las tasas han empezado a bajar, incluso a medida que han aumentado la demanda y disponibilidad de servicios.

Cuán mejor hubiera sido, indica Rosenberg, si Compartamos hubiera reunido capital a través de "inversionistas con motivación social" como las "instituciones financieras internacionales", por ejemplo, el Banco Mundial y otros. Cuán mejor, ciertamente, para él y sus colegas que cabildean por la pobreza, pero no así, según parece, para los emprendedores pobres de México.


Anastasia O'Grady es columnista en Wall Street Journal. E-mail: O'Grady@wsj.com

Traducción: Enrique Huerta

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viernes, junio 27, 2008

 

Dinero al vecino

Vaya que si es curioso nuestro México mágico: lleno de indigencia por una parte, pero por la otra tan generoso que le regalamos dinero a los estadounidenses a todo lo largo de nuestra frontera.

A casi nivel de escándalo está llegando el flujo de norteamericanos que cruzan a México con el solo y expreso propósito de llenar los tanques de sus automóviles y camionetotas con nuestra gasolina subsidiada.

Las largas colas en las gasolineras de la frontera son muestra de esta distorsión tan absurda que se ha creado, incluso al grado de que se padece ya escasez de combustible en muchos expendios contiguos a la línea divisoria de México con Estados Unidos.

Son unos 200 mil millones de pesos lo que el Gobierno mexicano piensa destinar en el 2008 al subsidio de combustibles, mayormente a la gasolina, y parte de este dinero público -cuya intención es aminorar el impacto de la inflación en la economía hogareña- está yendo a parar a los bolsillos de los estadounidenses fronterizos que no pueden resistir una ganga: nuestra gasolina artificialmente barata.

El efecto es mucho más notorio en la frontera de México con California, estado de la Unión Americana que padece los más altos precios de la gasolina en todo Estados Unidos.

Los californianos pagan ya cerca de 5 dólares el galón de combustible, algo así como 13 pesos el LITRO, ello mientras en México la gasolina está a 7 pesos, o sea, casi la mitad.

En el caso del diesel la diferencia es aún mayor; por ello han proliferado en toda la frontera del lado estadounidense empresas que instalan en los vehículos, sobre todo en las camionetas, tanques de combustible extragrandes, hasta de 350 litros, los cuales llenan gustosos del lado mexicano, ahorrándose una buena cantidad en cada tanque.

En pocas palabras, directo de nuestra hacienda pública les llenamos las bolsas de dinero a los vecinos fronterizos, ya que en eso se traduce el ahorro.

Estimulamos la economía con esta política de subsidios... ¡pero la de Estados Unidos!

¡Qué gran negocio el nuestro!

En el pasado hemos afirmado, y esta situación tan paradójica y anómala viene a confirmarlo, que, en general, los gobiernos no deben subsidiar, pero si acaso se torna absolutamente necesario hacerlo, lo ÚNICO que "se vale" subsidiar en todo caso sería la producción alimentaria, incluyendo el subsidio directo a los alimentos básicos -y las medicinas- que requieren para su supervivencia los sectores más necesitados.

Generalizar subsidios fomenta distorsiones y viola las reglas básicas de la economía dando causa a inequidades como la descrita, en la que acaban gozando del subsidio personas que no lo necesitan y para las cuales no fue diseñado.

Es claro que este esquema de subsidiar el combustible al son de más de 16 mil millones de pesos mensuales es insostenible a largo plazo.

El problema luego se convierte en cómo DESMANTELAR una aberración de este tamaño.

Una vez inscrito en las tabletas de la costumbre popular, borrar un beneficio de este tipo y magnitud se convierte en problema social con fuertes ramificaciones políticas.

Sobre todo que estamos cada vez más cerca de ese umbral tan terrible que padeceremos y que es la contienda política del 2009, la cual generará un ambiente de turbulencia que dificultará aún más la ya de por sí carancha tarea de gobernar este país.

Si nuestro Gobierno insiste en continuar con este subsidio a los combustibles, entonces tendrá que diseñar, específicamente para las gasolineras de la zona norte, un plan de contingencia que evite el HURTO de recursos requeridos en nuestro país por parte de extranjeros.

El Abogado del Pueblo
fricase@elnorte.com


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Y del lado mexicano, el 20% más rico de la población se lleva la gran mayoría de ese subsidio a la gasolina, pues ¿quién si no los ricos tienen auto? El transporte público y el transporte de mercancías, en su gran mayoría se hace con automotores a diesel. Si algún subsidio hay que dar a los combustibles, sólo sería al diesel. La gasolina no se justifica.

Los subsidios generalizados (como el de los combustibles, el IVA cero a alimentos y medicinas, entre otros) son medidas populistas. Un apoyo dirigido exclusivamente a las clases que realmente lo requieren, es una política social bien diseñada. Parece que no, pero son muy diferentes, y pocos son quienes entienden esto.

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jueves, junio 26, 2008

 

La política social frena el crecimiento

La política social podría ser uno de los principales obstáculos para el crecimiento de la productividad en México.

Esa conclusión, que parece tremendamente subversiva, es a la que uno llega después de revisar el libro que le publicó The Brookings Institution a Santiago Levy, titulado "Good Intentions, Bad Outcomes".

No es la primera vez que Levy esgrime que las buenas intenciones dan malos resultados. En los pasillos del Gobierno se conoció con todo detalle la polémica que sostuvo con Julio Frenk con relación al seguro popular.

El entonces director general del IMSS señalaba que ese programa que se impulsaba desde la Secretaría de Salud iba a generar incentivos a la informalidad y con ello iba a contribuir a erosionar en mayor grado las finanzas del IMSS.

El planteamiento central del denso libro de 357 páginas -que publica quien ahora es vicepresidente de sectores y conocimiento del BID- es que los incentivos que están implícitos en la política social en México conducen tanto a los trabajadores como a las empresas a moverse en dirección contraria a la requerida para hacer crecer la productividad en el largo plazo.

Se requeriría que los trabajadores se movieran de los sectores más atrasados hacia los más modernos, es decir, de los de baja hacia los de alta productividad.

Los incentivos que tiene buena parte de la política social detienen este proceso. Por ejemplo, inducen a la permanencia de la gente en actividades de baja productividad en el campo y subsidian el autoempleo ineficiente o el empleo asalariado informal o ilegal.

Es decir, en aras de apoyar a los pobres, incentivan la permanencia de las actividades más atrasadas.

Los incentivos a la informalidad, de acuerdo a Levy, acaban perjudicando los niveles de ingreso y bienestar tanto de los trabajadores formales como de los propios informales, pues crean costos fiscales e impiden el crecimiento de los ingresos.

Si tuviéramos mercados con barreras muy altas que impidieran que los trabajadores se desplazaran de la informalidad a la formalidad y viceversa, quizá el problema no sería tan grave.

Pero con una movilidad tan elevada en la que a veces los formales se vuelven informales y al revés, los incentivos se convierten en un factor clave.

La propuesta central del texto en materia de políticas públicas es una redefinición completa de la política de seguridad social.

Se trataría, en opinión de Levy, de construir seguridad social universal a todos los trabajadores mexicanos financiándola mediante un incremento de los impuestos al consumo y compensando el efecto negativo sobre la equidad que este hecho podría tener mediante transferencias directas de efectivo como las que se hacen a través de Oportunidades.

Seguramente el argumento central de Levy puede ser polémico, pero sin duda amerita un examen detallado, pues como el propio título del libro sugiere, no se plantea que los programas de Gobierno tengan el propósito explícito de aumentar la informalidad... pero lo hacen.

El punto es si los incentivos que se crean son suficientemente poderosos para inducir a la gente a mantenerse como informales. El argumento de Levy dice que sí.

De acuerdo con los cálculos presentados, el empleo informal pasó de 17.3 millones de personas en 1991 a 25.8 en el 2006. Es decir, creció a una tasa de 2.7 por ciento en tres lustros.

El empleo formal, estimado a través de los asegurados al IMSS y al ISSSTE, avanzó de 12.8 millones en 1991 a 17.1 millones en 2006, con una tasa de crecimiento de 1.9 por ciento anual en promedio.

Visto de otra manera, la población ocupada en la informalidad pasó del 56 por ciento de la fuerza laboral total a casi 58 por ciento en el mismo lapso.

La gran pregunta sobre la que elabora Levy es si la política social hubiera sido diferente, cuántos de los 8.5 millones que se fueron a la informalidad en tres lustros se hubieran movido hacia la economía formal.

La propuesta que elabora es también fuertemente provocadora, pues apunta al tipo de reforma fiscal al que se le ha dado la vuelta, con un aumento, que debiera ser fuerte, en la tasa del IVA.

El tema es muy pertinente por la discusión que se está dando en torno a la renta petrolera.

La visión gubernamental es que buena parte de la renta petrolera debe ser usada para fortalecer la política social.

El hecho de que los recursos públicos se utilicen en programas de salud, educación o combate a la pobreza pareciera a veces un salvoconducto que justifica su uso, lo que debe ponerse en tela de juicio.

Es decir, podría ser que más recursos derivados del petróleo resulten contraproducentes, pues quizá implique alentar aún más la informalidad.

Tal vez haya quienes piensen diferente, pero la polémica resulta indispensable.

Dinero para la informalidad
Los datos elaborados por Levy muestran un disparo de los recursos para protección social, al mismo tiempo que un aumento sistemático de la informalidad.

Enrique Quintana
enrique.quintana@reforma.com

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martes, junio 24, 2008

 

Combatir la inflación

En un fenómeno que no se había presentado en años recientes, la mayoría de los países, tanto desarrollados como en vías de serlo, están enfrentando presiones inflacionarias debido principalmente a las alzas en el precio del petróleo y de algunos alimentos, fundamentalmente granos.

En Estados Unidos, la inflación anual ascendió en mayo a 4.2 por ciento; en la zona del Euro, la inflación anual ascendió a 3.7 por ciento, muy por encima de la meta anual de inflación de 2 por ciento. En China, la inflación ha llegado al 7.7 por ciento; India alcanzó 7.8 por ciento y Rusia 15.1 por ciento.

Al mes de mayo, nuestros hermanos latinoamericanos registraron las siguientes inflaciones anuales: Brasil, 5.6 por ciento; Colombia, 6.4 por ciento; Chile, 8.9 por ciento; Argentina, 9.1 por ciento; Venezuela, 31.4 por ciento. México registró una inflación anual de 4.9 por ciento.

Lo anterior es todo un reto para los bancos centrales, ya que algunos países, como Estados Unidos, están en un proceso de relajar la política monetaria, en donde la tasa de fondos federales efectiva se ha reducido de 5.24 por ciento el 22 de junio de 2007 a 1.94 por ciento el 20 de junio de 2008. El Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) decidió a finales de abril reducir en 25 puntos base la meta de tasa de fondos federales para ubicarla en 2 por ciento.

En México, si bien nuestra inflación anual es una de las más bajas del Continente, se encuentra muy por encima de la meta multianual que se ha fijado el banco central de 3 por ciento. La preocupación está concentrada en la evolución de los alimentos que se han incrementado en 8.8 por ciento anual a mayo; los que tienen como bases los granos son los que más se han incrementado: el pan, tortillas y cereales se ha incrementado en 11 por ciento; aceites y grasas comestibles tuvieron un incremento de 51.6 por ciento; y la leche y sus derivados vieron crecer sus precios en 13.4 por ciento.

El resto de los bienes y servicios de la economía no han crecido a la misma velocidad: el rubro de ropa y accesorios se ha incrementado en 1.6 por ciento; la vivienda lo ha hecho en 4 por ciento; los bienes durables se han incrementado en 1.5 por ciento y los servicios lo han hecho en 4.2 por ciento. Lo anterior nos habla más de un cambio en los precios relativos en la economía que de un proceso inflacionario generalizado.

El problema es que son las familias más pobres las más afectadas por esta situación, lo que se puede traducir en presiones políticas que pueden aflorar o ser incentivadas para que afloren por los que apuestan a la debacle.

A nivel general, las familias destinan el 27.1 por ciento de su gasto corriente total para el consumo de alimentos. Sin embargo, para las familias que pertenecen al decil de ingreso más bajo, el consumo de alimentos representa el 44 por ciento.

Habría que agregar que tenemos actualmente una inflación reprimida gracias al subsidio que se da a la gasolina. Hay que destacar que esta situación no es privativa de México. De acuerdo a The Economist (www.economist.com/finance/displaystory.cfm?story_id=11453151), más de la mitad de los habitantes del mundo disfruta de subsidios a la gasolina.

El costo del subsidio a la gasolina en México se estima de 2 por ciento del PIB. En países como Malasia e Indonesia, el costo es 7 y 3 por ciento respectivamente del PIB. En la India, el monto del subsidio es similar al de México, pero es el doble del costo del subsidio en China.

Si el precio del petróleo no retrocede en los próximos meses, inevitablemente se tendrá que ajustar el precio interno de la gasolina, con el consecuente impacto directo e indirecto que tendría sobre los precios. Desgraciadamente, el calendario electoral comienza a acercarse y las autoridades preferirán seguir dando este subsidio para evitar problemas en las urnas a pesar de que esos recursos que ahora se destinan al subsidio podrían tener un mejor uso alternativo en reforzar programas de combate a la pobreza o en la creación de infraestructura.

En Los Pinos deberían leer lo que dice The Economist, según el cual, de acuerdo a un estudio del Fondo Monetario Internacional, el 20 por ciento de las familias más ricas en los países en desarrollo recibe el 42 por ciento del total de los subsidios a la gasolina.

Lo anterior ha llevado a un deterioro de las expectativas de inflación para el cierre de este año. De acuerdo a la encuesta con especialistas del sector privado que realiza el Banco de México, las expectativas de inflación promedio en enero y febrero del presente año eran de 3.77 por ciento para el cierre del año. En el mes de mayo, las expectativas para cierre de año se ubican en 4.39 por ciento.

Para evitar un deterioro adicional en las expectativas de inflación y enviar la señal de que están comprometidos en cumplir con su mandato constitucional, la Junta de Gobierno de Banco de México determinó aumentar el pasado viernes en 25 puntos base el objetivo de la tasa interbancaria a un día para ubicarla en 7.75 por ciento. Ésa es la solución indicada para combatir la inflación de raíz.

Desafortunadamente, también la semana pasada el Presidente Felipe Calderón dio a conocer con bombo y platillos el congelamiento de 150 productos de la canasta popular. Ésta es una solución que ha demostrado a lo largo de la historia su inoperancia desde el punto de vista económico, ya que lo único que provoca es desabasto de productos, aparición de mercados negros y más inflación.

Habrá que recordarles que Hugo Chávez ha decretado controles de precios en muchos productos en Venezuela e incluso vende la gasolina a sólo 4 centavos de dólar por litro. Y sin embargo, Venezuela tiene una de las inflaciones más elevadas del mundo (31.4 por ciento anual).

Lo recomendable es que Los Pinos deje hacer su trabajo al Banco de México, que tiene como su principal objetivo el combate a la inflación sin tener que mirar al calendario electoral.

Abel Hibert
ahibert@prodigy.net.mx

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domingo, junio 22, 2008

 

Controles de precios


Cartón de Paco Calderón publicado el día de hoy en distintos medios. Otro que dejó de recibir su cheque desde Bucareli.

El mejor antídoto para los precios altos, son los precios altos mismos. A mayor precio, aumenta la oferta, y los precios tienden a caer de nuevo.
Los subsidios generalizados son un desperdicio. Son mucho mejores los apoyos enfocados en los sectores que realmente los requieren. Y por un plazo corto.
En el caso de los alimentos lo mejor sería apoyar a los productores (no con subsidios ni precios mínimos) sino con tecnología y capacitación para que aumente la producción.

Pero controlar los precios, dar subsidios, siempre es mas rentable políticamente.

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lunes, junio 16, 2008

 

Manipular precios

"La mejor solución de los precios altos son los precios altos".
José Ángel Gurría


Los precios son las válvulas reguladoras de la economía. Cuando suben demasiado generan incentivos para aumentar la producción, lo cual hace que después bajen nuevamente. Si bajan mucho, los productores no recuperan sus costos, por lo que reducen su producción y la reducida oferta hace que los precios vuelvan a subir.

México tiene una larga tradición de manipulación de precios. Durante décadas los burócratas pensaron que podían regular la economía mejor que el mercado. El instrumento que utilizaron fue, precisamente, la manipulación de precios. Muchos de los males de nuestra economía se derivan de ello.

Durante décadas los beneficiarios elegidos de esta manipulación fueron los habitantes de las ciudades. Los políticos controlaban los precios de algunos productos que consideraban esenciales para la creciente población urbana, cuyo voto no estaba garantizado para el PRI como el de los campesinos. Entre los productos sometidos a control se encontraban las tortillas, otros alimentos, el transporte público e incluso los cines.

La manipulación de precios de los alimentos fue uno de los factores que empobrecieron al campo y fomentaron la migración a las ciudades durante buena parte del siglo 20 a pesar de que, como siempre, se nos decía que su propósito era ayudar a los más pobres.

Los burócratas y los políticos trataban de componer con una mano lo que descomponían con la otra. Así, ante el empobrecimiento generado en el campo por la manipulación de los precios agropecuarios, aplicaban programas de apoyo a los campesinos. Estas limosnas, sin embargo, no eran nunca suficientes para resolver el problema. Su único resultado era un uso ineficiente de recursos y, en todo caso, un enriquecimiento muy explicable de los caciques políticos que tenían el encargo de repartir los apoyos.

La manipulación de precios del transporte público se tradujo en un deterioro constante de la calidad. Los usuarios gozaban de tarifas muy bajas, que facilitaban el que sus patrones les pagaran salarios reducidos, pero sólo para ser humillados en sus trayectos cotidianos en transportes viejos, sucios y abarrotados con conductores déspotas e impreparados.

Una situación similar ocurrió en los cines. El prolongado control de precios que comenzó en los años 70 llevó a un deterioro de la calidad de la exhibición y alejó al público de las salas cinematográficas. Este proceso fue uno de los factores que llevaron a la declinación de la industria mexicana del cine.

Durante un tiempo pareció que los políticos mexicanos habían entendido los males generados por la manipulación de los precios. En la parte final de la era priista, de hecho, los controles generalizados de precios fueron levantados de manera gradual, lo cual permitió contar con dinero para financiar programas focalizados de apoyo a los más pobres, como Solidaridad y Progresa.

En las industrias que han podido beneficiarse de una política más liberal de precios, como la cinematográfica, los resultados han sido evidentes. La inversión en nuevas y mejores salas de exhibición ha sido muy importante. El público ha regresado a los cines. Una consecuencia secundaria, pero no menospreciable, ha sido un fortalecimiento de la desfallecida producción cinematográfica mexicana. El retorno del público ha sido un incentivo mucho más poderoso a la producción, y ha permitido un renacimiento del cine mexicano, que todos los subsidios que se otorgaban y se conceden todavía a la producción.

En los alimentos, la gradual eliminación de la manipulación de precios coincidió con una baja internacional del mercado. Desde mediados de la década de 1970 hasta hace apenas unos dos años, el mundo registró un proceso gradual, pero consistente de disminución de los precios reales de los productos del campo. Ha sido sólo en estos últimos años -cuando se han combinado factores como el alza en los precios del petróleo, el aumento del consumo en China y la India, y el enorme subsidio que el principal productor de alimentos en el mundo, Estados Unidos, ha dado para desviar el maíz a la producción de etanol- que se ha generado la primera gran escalada de precios del campo desde los años 70.

Si bien durante décadas los panistas cuestionaron la manipulación de precios de los gobiernos priistas, en el poder han regresado a esa trampa que parecía ya superada. En lugar de considerar las recientes alzas como una oportunidad para las industrias del petróleo y los alimentos, han reaccionado manipulando precios y haciendo todo lo posible por impedir que el mercado aplique su magia.

"La mejor solución de los precios altos son los precios altos", me dijo hace unos días el Secretario General de la OCDE, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el mexicano José Ángel Gurría. Pero esto es algo que nuestros funcionarios públicos panistas de hoy entienden tan poco como los priistas de los tiempos del populismo.

Más de lo bueno

Si el subsidio al consumo de la gasolina es tan bueno para el país y para los que menos tienen, tanto así que el Presidente Calderón lo anunció dentro de su paquete de apoyo a los más pobres, ¿por qué no entonces lo ampliamos? Bajemos el precio de la gasolina a la mitad o más. Incluso podemos regalarla. Con eso extenderemos los beneficios de este programa, que nos dicen es un respaldo a los pobres.

Sergio Sarmiento
www.sergiosarmiento.com

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Chin!!, tal parece que sigue sin llegarle su cheque semanal a Sarmiento desde Bucareli.

Si con el aumento de unos cuantos centavos por mes que se empezó a aplicar a principios del año la oposición afirmó que hubo un gasolinazo. ¿Se imaginan si se libera al libre mercado los precios de las gasolinas? Si así ya estamos hartos de AMLO y sus PG-fans.

Pero definitivamente, tarde que temprano, se tendrán que eliminar los subsidios a las gasolinas. Pero tiene que hacerse paulatinamente. Y lo ideal sería que existiera libre competencia en la producción de gasolinas, no solo de la marca PEMEX. Pero estas ideas son demasiado liberales para muchos conservadores mexicanos.

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