lunes, abril 20, 2009

 

Equivoca México cultivo del campo



Reporta estudio elevados costos y desarticulación con la demanda
http://www.elnorte.com/libre/online07/imggc/elnorte/pix.gif


Verónica Martínez, El Norte
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Cd. de México (20 abril 2009).- Cientos de agricultores se dedican a cultivar el producto equivocado y algunas entidades han tenido por años una vocación agrícola errónea, concluyen las estadísticas del Proyecto de Planeación Estratégicas 2009 que elaboró la Secretaría de Agricultura.

Este documento, que por primera vez presenta una radiografía de eficiencia y rendimiento a nivel de entidades y productos, muestra las fallas.

Por ejemplo, en Veracruz, entidad especializada en la producción de papaya al aportar 35 por ciento de la oferta nacional, produce la fruta de forma ineficiente, a tal grado que sus costos de producción por tonelada son en promedio de 4 mil 400 pesos, cuando el precio de mercado del producto ronda los 4 mil 200 pesos.

En Zacatecas y Durango, donde se cultiva el 50 por ciento del frijol nacional, los costos de producción promedio son de 5 mil 400, cuando el precio promedio del mercado es 6 mil 300 por tonelada.

Otro caso es Guerrero, donde el promedio de costos de producción de maíz es de 3 mil 300 pesos por tonelada, cuando su precio en el mercado es mil 500 pesos.

En todos los estados hay una escasa producción pesquera, hortofrutícola y de cultivos industriales, los cuales tienen una gran demanda en el mercado nacional y que se deben abastecer con importaciones.

El análisis de la dependencia muestra que el 76 por ciento de la demanda nacional de tilapia y bagre se importa y en los peces de ornato el nivel alcanza el 90 por ciento.

Pedro Díaz, presidente de los Sistema Producto (todas las cadenas de alimentos del País), reconoció que es necesaria la reorientación productiva del sector para mejorar los ingresos y obtener los rendimientos que puedan abastecer al mercado interno y externo.

Sin embargo, dijo que este cambio llevará tiempo y rechazó que la política pública en la historia del País haya sido equivocada.

"La política pública de las administraciones pasadas no ha estado mal, la realidad es que la cultura de los productores es de autosubsistencia y es una cultura maicera. Por eso es que hay una gran participación del maíz en México; cambiar la mentalidad lleva tiempo", comentó.

Propuso que la creación de microrregiones donde se produzca y consuma lo que se requiere y evitar largos traslados.

Jeffrey Jones, subsecretario de Agronegocios de la Sagarpa, afirmó que el Proyecto de Planeación Estratégicas 2009 detectó que la única entidad que tiene detectado lo que se produce y demanda en su mercado es Nuevo León.

"Con el análisis lo que hacemos es orientar la política hacia lo que requieren los mercados. La política agroalimentaria debe adaptarse. Este año trabajamos en que cada estado analice lo que produce y lo que se consume", dijo.

"El problema en la administración pública en todos los niveles, es que se hacen metas de gasto cuando deben ser de producción; es un proceso de cambio que ya iniciamos", dijo el funcionario.

Díaz confió que la voluntad política permita reorientar la producción en esta administración.

De lo contrario, apuntó, este cambio se llevará más tiempo.



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Si éstos estudios se hubieran hecho hace décadas, hoy el campo no estaría tan empobrecido. Pero bueno, nunca es tarde. Ahora se puede ver claramente que los granos no son la mejor opción para los campesinos, vean la tabla anexa. En todos esos estados la extensión de tierra dedicada a la hortofruticultura es pequeña sin embargo representa un alto valor de la producción. Si mayor extensión de tierra se dedicara a esos cultivos los campesinos tendrían más ingresos, tendríamos más exportaciones, y el país, en lo general, sería más pobre.



¿Qué no seríamos autosuficientes en alimentos? Ningún país lo es ni lo será. Por cuestiones orográficas y climatológicas, no todos los alimentos se pueden producir en la misma zona. México no tiene grandes extensiones de tierra fértil y plana, con acceso abundante al agua para ser competitivo en granos. El maíz, frijol, trigo y arroz requieren mucha agua y extensiones grandes planas para ser rentables. México nunca podrá ser autosuficiente en esos productos. Y si irracionalmente se insiste en serlo, sería costosísimo. Seguiríamos teniendo altos precios en esos alimentos y los consumidores, que somos todos, terminaríamos pagando esos sobreprecios. O quizá, como los populistas solucionan las cosas, se subsidiaría el precio, y sería con cargo al Erario, a quienes pagamos impuestos.



Pero si somos inteligentes, produciremos lo que más dinero genere, lo que nos haga más ricos como pueblo. Y los productos que no podamos producir o no nos sea rentable, los compraremos en el extranjero. Seremos más soberanos como nación pues el pueblo será menos pobre y tendríamos más oportunidades.


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viernes, febrero 01, 2008

 

Sin maíz no hay país!

Cartón de Paco Calderón.
Quienes conocemos desde dentro el campo mexicano, a las "organizaciones campesinas", podemos afirmar que lo que describe esta carticatura es la triste realidad.

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viernes, enero 11, 2008

 

Campo y TLCAN

"Cultivemos el trigo de nuestro pequeño campo, sin ocuparnos de la cebada que se eleva en el campo del vecino".
Marcel Prevost


Nuestros políticos han aprovechado nuevamente toda oportunidad para gritar: "Ahí viene el lobo". Ahora lo han hecho con motivo de la entrada en vigor este 1o. de enero del 2008 de la última etapa del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el TLCAN.

En las últimas semanas hemos visto una verdadera avalancha de declaraciones de políticos en periódicos y otros medios de comunicación que nos anuncian que se aproxima el fin de la agricultura mexicana como consecuencia de la apertura total del mercado norteamericano para productos del campo.

Entre las declaraciones que he leído en los últimos días se cuentan algunas que señalan que se perderán millones de empleos por la apertura, que cientos de miles tendrán que migrar a los Estados Unidos, que la agricultura mexicana se desplomará, que los pobres del campo se multiplicarán, que los precios de alimentos subirán y que los precios de los alimentos bajarán (depende de quién lo diga).

La verdad es que estos escenarios catastrofistas son tan falsos como los que originalmente se lanzaron cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio.

Lo que está ocurriendo hoy es que se da el último paso en un acuerdo comercial que entró en vigor hace 14 años para eliminar lo que quedaba de aranceles en unos cuantos productos, entre ellos el maíz, el frijol y el azúcar. La principal atención se ha prestado al caso del maíz. Distintos grupos políticos han organizado movilizaciones para exigir que se cierren las puertas a la importación libre de maíz porque esto, supuestamente, amenaza no sólo nuestra agricultura sino nuestra identidad nacional.

Quienes organizan estas protestas, sin embargo, al parecer no se han dado cuenta que desde hace años México ha estado ya importando maíz libre de aranceles... y exportándolo también. ¿Por qué? Simplemente por el hecho de que así lo han exigido los mercados.

México es autosuficiente en maíz blanco, el cual se utiliza preferentemente para el consumo humano y en especial para la producción de tortillas. De hecho, vendemos un pequeño excedente a Estados Unidos, que virtualmente no tiene producción de maíz blanco.

La situación es completamente distinta en el caso del maíz amarillo. En éste tenemos y hemos tenido siempre un déficit por lo que importamos millones de toneladas al año de Estados Unidos. Este maíz amarillo no se utiliza en general para consumo humano sino como forraje para ganado y como insumo para la producción de alta fructosa. Hasta ahora la importación de este maíz estaba nominalmente sujeta al pago de un arancel, pero el gobierno ha ampliado unilateralmente los cupos de importación sin arancel debido a que necesitamos el producto.

A principios de este 2007, cuando se registró un aumento en la tortilla como reflejo de un alza en el precio del maíz en Estados Unidos, el gobierno mexicano tuvo que hacer malabares para traer a nuestro país una mayor cantidad de maíz amarillo. Para eso amplió los cupos de importación sin arancel. Ya estamos importando maíz sin arancel.

¿Que el campo mexicano es pobre? Claro. Pero eso no es culpa de una medida que apenas entrará en vigor este 1o. de enero o del Tratado de Libre Comercio que se ha aplicado a lo largo de los últimos 14 años y que ha permitido un aumento muy importante en las exportaciones de productos agropecuarios y alimentos de México a Estados Unidos.

La pobreza del campo mexicano es producto de otros factores. Uno de ellos es estructural. México no ha concluido la transición poblacional que todos los países del mundo han llevado a cabo en su proceso de desarrollo y que implica la transformación de una sociedad rural a una urbana. Quienes piensan que de alguna mágica manera México puede quedar exento de este proceso mundial simplemente están tratando de engañarse a sí mismos o a los demás. Lo que necesitamos como país es tomar medidas que permitan la generación de empleos en la industria y los servicios en el campo y no a tratar de mantener, a base de subsidios, una actividad agrícola; es imposible conservar 20 o 25 millones de campesinos en nuestro país.

La otra razón de la pobreza del campo mexicano es la fragmentación de la tierra. La reforma agraria, motivo de orgullo para tantos políticos, es responsable en buena medida de la pobreza del campo porque ha dejado la geografía mexicana desgarrada en parcelas diminutas, de un promedio de cinco hectáreas, que no permiten la inversión ni la productividad.

Éstas no son faltas del Tratado de Libre Comercio. Ni este acuerdo comercial traerá consigo este año el desplome de la agricultura nacional. Quienes lo anuncian sólo buscan el aumento de subsidios a sus organizaciones.

Subsidios

El gobierno de Estados Unidos gasta una enorme cantidad de dinero de los impuestos en subsidios al campo y especialmente al maíz amarillo. Esto es un abuso para los contribuyentes estadounidenses, pero los mexicanos nos beneficiamos. ¿Por qué? Porque tenemos que importar de todas maneras el maíz amarillo para forraje que no producimos. Si el gobierno estadounidense no diera estos subsidios, los mexicanos simplemente tendríamos que pagar más por este maíz y subirían los precios del pollo y la carne que consumimos.


Sergio Sarmiento

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jueves, enero 10, 2008

 

Pura demagogia y populismo

Les comparto un cartón de Paco Calderón.

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martes, enero 08, 2008

 

Apertura en maíz: ruido y hechos

Ni panacea ni cataclismo. La apertura en maíz en realidad va a cambiar poco el panorama que ya existe en el campo. Pese al ruido político que se ha hecho y que va a continuar por algunas semanas o meses, no se va a producir ninguna gran tragedia en el campo mexicano por la libre importación de maíz procedente de Norteamérica.

Si a partir de este enero se hubiera permitido la importación de maíz libre de arancel por primera ocasión; si no hubiese existido un recorte gradual de los impuestos a la importación desde 1994; si la producción dominante en el País fuera la de maíz amarillo y no blanco; si Bush no hubiera impulsado el uso del maíz para producir etanol; si no existiera un incremento de la demanda mundial; si no hubieran pasado todas esas cosas, otra sería la historia.

Pero todo eso ocurrió y ha dejado a los productores de maíz en condiciones favorables para enfrentar la apertura final del 2008 o, por lo menos, sin el riesgo de ser arrasados por las importaciones. La apertura a la libre importación de maíz es una oportunidad política y emocional para tratar de levantar nuevamente una corriente en contra del libre comercio.Pero vamos por partes para entender lo anterior.

Cuando arrancó el Tratado de Libre Comercio, en 1994, la cuota de importación al maíz proveniente de Estados Unidos era de 206.4 por ciento. El año pasado, el arancel que se pagó fue de sólo 18.2 por ciento. El cambio más importante ya había ocurrido. Pero además, se establecieron cupos para poder importar maíz libre de arancel, que fue de 2.5 millones de toneladas en 1994 y el año pasado ya fue de 3.6 millones con importaciones totales de maíz que se estiman en casi 8 millones de toneladas del año pasado.Si tuviéramos un mercado en el que la producción nacional no lograra colocarse y en el que llegara por primera vez y de manera masiva la importación, entonces la amenaza para los productores sería realmente muy grande.

La importación, fundamentalmente de maíz amarillo, no se ha hecho para desbancar la producción nacional, sino fundamentalmente para cubrir lo que no se produce en México y se han destinado a las industrias almidoneras, cerealeras, harineras, de frituras y al sector pecuario. A lo largo de los últimos años, ha cambiado la dieta de la población y hay un mayor consumo de maíz amarillo, procesado en la industria o usado como alimento para animales. Si la producción dominante en México fuera de maíz amarillo, la competencia con las importaciones sería diferente, pero el cultivo dominante es el de maíz blanco.

El otro factor que está presente en la coyuntura es la situación del mercado internacional, que ha tenido un cambio estructural en los últimos años. La demanda del maíz para la producción de etanol en Estados Unidos, así como el crecimiento de la demanda mundial como insumo pecuario por los cambios en los hábitos alimenticios de China e India, han determinado incrementos de precios de hasta 100 por ciento en un par de años. En nuestro País, de acuerdo con el Banco de México, el incremento de los costos del maíz como insumo para la producción fue de 48 por ciento en los últimos dos años. Esta coyuntura es muy favorable para los productores en un mercado en el que ellos tienen el control.

Pero además, en el debate que se ha producido en las últimas semanas, los grandes ausentes -como casi siempre- son los consumidores. Se habla de los cientos de miles de productores de maíz, pero nadie alza la voz por las decenas de millones de consumidores de este grano en México. Desafortunadamente, las condiciones del mercado internacional van a impedir que la eliminación total del arancel signifique una reducción de precios.

Este cuadro no implica que a los productores de maíz en el campo mexicano les esté yendo bien de manera generalizada. Hay la polarización que es casi costumbre en México. Mientras productores como los de Sinaloa se benefician de los subsidios y son altamente competitivos, con empresas rentables, hay cientos de miles que siguen produciendo en condiciones de atraso y que utilizan una buena cantidad para el autoconsumo, directa o indirectamente, alimentando con él a los animales de traspatio que tienen. Esa condición de atraso del campo mexicano ni va a empeorar ni va a ser resuelta con la apertura. Para cambiarla se necesitaría una nueva vocación agrícola para cultivar productos más rentables así como el desarrollo de actividades industriales en el campo.

En contra de lo que se cree, la reducción relativa de la población en el campo ha sido mínima, de apenas 3 puntos porcentuales desde que existe el TLCAN y los 25 millones de personas que lo habitan requieren de una nueva vocación productiva.

Perfiles del campo
En esta década, el crecimiento de la producción de maíz alcanza 6.3 millones de toneladas, y las importaciones aumentaron 2.3 millones, casi sin modificación en la estructura total de consumo.

Enrique Quintana
enrique.quintana@reforma.com

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domingo, enero 06, 2008

 

Apertura agrícola del TLCAN

Les comparto el excelente cartón de Paco Calderón publicado en distintos medios el día de hoy.
Lo que realmente quieren esas seudo organizaciones campesinas es conservar los subsidios que han recibido por décadas de parte del gobierno mexicano. Dinero que ha enriquecido a los "líderes" pero ha mantenido al campo mexicano en el atraso y abandono.

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martes, octubre 16, 2007

 

El campo mexicano

"¿Cuál es el producto principal del campo mexicano? Fácil es la respuesta, y también triste: los migrantes. El drama de los mexicanos que arriesgan la vida para ir "al otro lado" es el resultado final de muchos años de mentirosa demagogia. La colectivización de la tierra no sólo convirtió a los campesinos en una especie de menores de edad sujetos a la tutela perpetua del Estado: también trajo consigo la falta de productividad del campo, y su empobrecimiento. Se dijo que la tierra era de todos. Y lo que es de todos termina por no ser de nadie. A estas alturas es imposible ya negar una evidencia que los hechos muestran: el ejido fue un fracaso, y muchos años se necesitarán para remediar sus malas consecuencias.

Mientras tanto hemos de seguir viendo la dolorosa tragedia de los pobres que afrontan todos los peligros para ir a otra tierra en busca de lo que la suya no les puede dar. Lo irónico de esto es que el campesino mexicano, que en su propio solar nada produce, en el ajeno se vuelve productivo, y gana no sólo lo necesario para su sustento, sino para el de aquellos que en México dejó. Un monumento merece ese migrante, pues de no ser por él ya habría estallado en este país un magno movimiento de irritación social. Es necesario, pues, hacer frente a la verdad y reconocer este desastre histórico que condujo a la ruina del campo y de los campesinos. Y es más necesario aún dar pasos para que llegue plenamente al campo la libertad que vino tras la caída de los regímenes que negaban la iniciativa personal y dejaban todos los procesos económicos en manos del Estado..."

Armando Fuentes Aguirre
afacaton@prodigy.net.mx

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Lo más triste de todo esto es que todavía hay gente que cree que la propiedad colectiva de la tierra debe continuar. Hay gente que todavía piensa que el ejido es uno de los "mayores logros" de la revolución. Toda esa gente nunca ha estado en un ejido, ya no digo vivir en uno de ellos. Yo si. Nací y crecí en un ejido del sur de Tamaulipas y puedo decir, con los pelos de la burra en la mano, que lo que dice Catón es correcto. México podría ser autosuficiente en maíz, en trigo, y en muchos otros cultivos. Pero la atomización de la propiedad rural nos ha convertido en un país dependiente del extranjero en materia alimenticia.

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