martes, diciembre 13, 2011

 

Salario mínimo

"Los salarios mínimos altos matan empleos." Thomas Sowell

El virtual candidato del PRI a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, no se acordó, en una entrevista con el periódico español El País, cuál es el monto del salario mínimo en México. Una vez más se desató una oleada de críticas y burlas al aspirante, lo cual es inevitable dado que se encuentra en primer lugar en las encuestas en la carrera presidencial.

Qué bueno que nadie me preguntó a mí, porque yo tampoco sabía. Pero me puse a investigar. Este 2011 el salario mínimo en la zona A, la más cara, es de 59.82 pesos diarios, lo cual equivale a mil 794.69 pesos al mes (tampoco los reporteros de El País tenían bien la cifra ya que dijeron "ronda los mil 740"). En la zona B el mínimo asciende a 58.13 y en la C a 56.70. Con el aumento para el 2012, a partir del 1 de enero el mínimo en la zona A pasará a 62.33 pesos, o mil 869.90 pesos al mes. En las zonas B y C se alcanzarán 60.57 y 59.08 pesos.

Pero ¿cuántos mexicanos ganan el salario mínimo? Me dicen que alrededor de 5 millones, aunque muchos tienen un salario mínimo nominal y obtienen ingresos adicionales. Es muy común, por ejemplo, que los meseros sean contratados con salario mínimo, pero obtengan la mayor parte de su ingreso en propinas. Aun así, hay un número importante de trabajadores que solamente reciben el salario mínimo y otros más que ni siquiera llegan a ese monto.

Yo nunca he podido conseguir un trabajador, ni siquiera para las tareas más humildes, por un monto cercano al salario mínimo. El mercado al que tengo acceso empieza alrededor del doble. Sin embargo, tras preguntar al aire en mi programa de radio, un empleado de Lavatap, una empresa de limpieza de oficinas, me mostró un recibo que registra un sueldo diario de 57.46 pesos. Esto es incluso menos que el mínimo. Recibí también varias llamadas telefónicas de personas que me dicen trabajar en gasolineras. Señalan que no tienen sueldo y que viven simplemente de las propinas. El esquema me parece ilegal.

Una cosa son los salarios mínimos y otra muy distinta los medios. En septiembre del 2011 los salarios medios generales registrados por el IMSS alcanzaban los 245.84 pesos, cuatro veces más que el mínimo. Los trabajadores peor pagados eran los de agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, pero aun así recibían 140.13 pesos, más del doble del mínimo. Los mejor pagados eran los de las industrias extractivas, particularmente la minería, ya que obtenían un salario medio diario de 386.95 pesos, más de seis veces el mínimo.

Hay que tener cuidado, sin embargo, con la idea de que la forma de combatir la pobreza es simplemente elevar el salario mínimo. El economista negro Thomas Sowell ha advertido que el salario mínimo ha representado un virtual genocidio contra la raza negra en los Estados Unidos. Antes de que se estableciera este mínimo, no había diferencia entre el desempleo de blancos y negros. El salario mínimo volvió inempleables a millones de negros; el desempleo entre los miembros de esta raza se elevó radicalmente y sus familias y comunidades fueron gradualmente destruidas.

La única forma de elevar el nivel de vida de un país es tener inversión productiva que genere empleos. Subir en exceso el salario mínimo en una sociedad en la que no hay suficiente inversión simplemente aumenta el desempleo. Eso es lo importante que deben entender los aspirantes a la Presidencia de la República. Los montos exactos de los salarios mínimos son una simple anécdota.

 Sergio Sarmiento
http://www.sergiosarmiento.com/

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El salario no es más que un precio en el mercado, es el precio, el valor del trabajo. Y se rige por la oferta y la demanda. Cuando el Estado interviene y por Ley se fijan salarios mínimos, se altera el libre mercado y tiene un costo: el desempleo. La única forma en que los salarios pueden subir sin afectar la oferta y la demanda del mercado laboral es con crecimiento económico, creando más empleos. A medida que el desempleo tiende a cero, los salarios empiezan a aumentar sin que haya necesidad de que intervenga el gobierno. Los salarios también aumentan cuando van emparejados con un aumento en la productividad. Aumentar salarios por decreto no es más que populismo y causa inflación y desempleo. Paradójicamente afecta a los más pobres.

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lunes, abril 20, 2009

 

Equivoca México cultivo del campo



Reporta estudio elevados costos y desarticulación con la demanda
http://www.elnorte.com/libre/online07/imggc/elnorte/pix.gif


Verónica Martínez, El Norte
http://www.elnorte.com/libre/online07/imggc/elnorte/pix.gif


Cd. de México (20 abril 2009).- Cientos de agricultores se dedican a cultivar el producto equivocado y algunas entidades han tenido por años una vocación agrícola errónea, concluyen las estadísticas del Proyecto de Planeación Estratégicas 2009 que elaboró la Secretaría de Agricultura.

Este documento, que por primera vez presenta una radiografía de eficiencia y rendimiento a nivel de entidades y productos, muestra las fallas.

Por ejemplo, en Veracruz, entidad especializada en la producción de papaya al aportar 35 por ciento de la oferta nacional, produce la fruta de forma ineficiente, a tal grado que sus costos de producción por tonelada son en promedio de 4 mil 400 pesos, cuando el precio de mercado del producto ronda los 4 mil 200 pesos.

En Zacatecas y Durango, donde se cultiva el 50 por ciento del frijol nacional, los costos de producción promedio son de 5 mil 400, cuando el precio promedio del mercado es 6 mil 300 por tonelada.

Otro caso es Guerrero, donde el promedio de costos de producción de maíz es de 3 mil 300 pesos por tonelada, cuando su precio en el mercado es mil 500 pesos.

En todos los estados hay una escasa producción pesquera, hortofrutícola y de cultivos industriales, los cuales tienen una gran demanda en el mercado nacional y que se deben abastecer con importaciones.

El análisis de la dependencia muestra que el 76 por ciento de la demanda nacional de tilapia y bagre se importa y en los peces de ornato el nivel alcanza el 90 por ciento.

Pedro Díaz, presidente de los Sistema Producto (todas las cadenas de alimentos del País), reconoció que es necesaria la reorientación productiva del sector para mejorar los ingresos y obtener los rendimientos que puedan abastecer al mercado interno y externo.

Sin embargo, dijo que este cambio llevará tiempo y rechazó que la política pública en la historia del País haya sido equivocada.

"La política pública de las administraciones pasadas no ha estado mal, la realidad es que la cultura de los productores es de autosubsistencia y es una cultura maicera. Por eso es que hay una gran participación del maíz en México; cambiar la mentalidad lleva tiempo", comentó.

Propuso que la creación de microrregiones donde se produzca y consuma lo que se requiere y evitar largos traslados.

Jeffrey Jones, subsecretario de Agronegocios de la Sagarpa, afirmó que el Proyecto de Planeación Estratégicas 2009 detectó que la única entidad que tiene detectado lo que se produce y demanda en su mercado es Nuevo León.

"Con el análisis lo que hacemos es orientar la política hacia lo que requieren los mercados. La política agroalimentaria debe adaptarse. Este año trabajamos en que cada estado analice lo que produce y lo que se consume", dijo.

"El problema en la administración pública en todos los niveles, es que se hacen metas de gasto cuando deben ser de producción; es un proceso de cambio que ya iniciamos", dijo el funcionario.

Díaz confió que la voluntad política permita reorientar la producción en esta administración.

De lo contrario, apuntó, este cambio se llevará más tiempo.



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Si éstos estudios se hubieran hecho hace décadas, hoy el campo no estaría tan empobrecido. Pero bueno, nunca es tarde. Ahora se puede ver claramente que los granos no son la mejor opción para los campesinos, vean la tabla anexa. En todos esos estados la extensión de tierra dedicada a la hortofruticultura es pequeña sin embargo representa un alto valor de la producción. Si mayor extensión de tierra se dedicara a esos cultivos los campesinos tendrían más ingresos, tendríamos más exportaciones, y el país, en lo general, sería más pobre.



¿Qué no seríamos autosuficientes en alimentos? Ningún país lo es ni lo será. Por cuestiones orográficas y climatológicas, no todos los alimentos se pueden producir en la misma zona. México no tiene grandes extensiones de tierra fértil y plana, con acceso abundante al agua para ser competitivo en granos. El maíz, frijol, trigo y arroz requieren mucha agua y extensiones grandes planas para ser rentables. México nunca podrá ser autosuficiente en esos productos. Y si irracionalmente se insiste en serlo, sería costosísimo. Seguiríamos teniendo altos precios en esos alimentos y los consumidores, que somos todos, terminaríamos pagando esos sobreprecios. O quizá, como los populistas solucionan las cosas, se subsidiaría el precio, y sería con cargo al Erario, a quienes pagamos impuestos.



Pero si somos inteligentes, produciremos lo que más dinero genere, lo que nos haga más ricos como pueblo. Y los productos que no podamos producir o no nos sea rentable, los compraremos en el extranjero. Seremos más soberanos como nación pues el pueblo será menos pobre y tendríamos más oportunidades.


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martes, marzo 17, 2009

 

Crecido Torcido

Un excelente cartón de Paco Calderón publicado el pasado domingo en varios medios.
Triste pero cierto. La violencia y el crimen en México tienen una buena parte de sus explicación en las décadas de políticas públicas con las cuales se ha privilegiado a la economía informal, a la ilegalidad, y se ha castigado a la economía formal. Y todavía hoy en día los legisladores, los partidos políticos, guiados por ese populismo atroz, siguen formulando esas ideas, dizque para ayudar al pueblo, que al final nos hunden más en la pobreza y mediocridad. Y claro, en la criminalidad.

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domingo, octubre 12, 2008

 

Enfoque

La nueva realidad económica de México y del mundo puede ser vista como una maldición o como una oportunidad. Si optamos, como tantas otras veces en nuestra historia reciente, por asumir que no hay nada que pueda ser diferente, vamos a continuar por el camino que las tendencias y el pasado nos han trazado. Si, por el contrario, vemos esta crisis como una oportunidad, quizá podamos cambiar la realidad y comenzar a construir una nueva etapa de nuestro desarrollo. Todo depende del enfoque que decidamos adoptar.

Lo evidente es que el País está mal enfocado para lograr un desarrollo económico acelerado y sostenible. Aunque las cifras oficiales de crecimiento de la economía probablemente subestiman su verdadera dimensión (sobre todo por la economía informal), nadie puede dudar que México carece de una estrategia de desarrollo. La estabilidad macroeconómica es indispensable para hacer posible el crecimiento, pero no es una condición suficiente. Esto se hace todavía más evidente cuando se observan las estrategias que otros países han adoptado para lograrlo.

La primera pregunta que uno tendría que hacerse es qué diferencia hace una estrategia, sobre todo en el contexto de una economía dizque de mercado. La respuesta es evidente cuando uno plantea la pregunta de esa manera tan sesgada. Una estrategia implica tres cosas elementales: definir el objetivo que se persigue, entender el entorno interno y externo para situar nuestras fortalezas y debilidades en ese contexto y diseñar un programa que permita lidiar con las debilidades, apalancar las fortalezas y establecer prioridades. Aunque elemental, ningún gobierno ha hecho este ejercicio en el País. Y se nota.

Cuando hablamos del crecimiento económico, la discusión se centra en las variables macroeconómicas y la latitud que éstas permiten. No se discute la dinámica más amplia: la problemática social o institucional, las formas de romper los entuertos de la infraestructura o la necesidad de cambiar nuestra manera de hacer algunas cosas. Partimos de la premisa de que lo único necesario es seguir el camino existente sin preguntarnos por qué.

La ausencia de una estrategia acaba protegiendo lo existente: por ejemplo, nadie cuestiona los privilegios sindicales ni disputa los obstáculos que existen a la importación. Nadie se pregunta sobre la racionalidad de que los legisladores estén concentrados en una gran reforma institucional cuyo potencial de elevar la tasa de crecimiento es cero. Peor, cualquier persona que ose poner en duda la lógica de que la explotación de recursos naturales como el petróleo sea exclusiva del Gobierno o que la electricidad sólo la pueda distribuir una empresa pública es tachada de hereje. Nadie explica cómo es que toleramos los rezagos y desigualdades del sur del País.

Si tuviéramos una estrategia de desarrollo perfectamente articulada y por todos conocida sería posible debatir los temas relevantes y decidir, como sociedad, si la forma en que hacemos determinada cosa es socialmente aceptable, así tenga un elevado costo en términos de crecimiento económico. Una estrategia así nos permitiría entender tanto los costos como los potenciales beneficios de cambiar determinada legislación o mantenerla tal y como está.

Como todos, yo tengo ciertas preferencias sobre cómo creo que debieran explotarse y administrarse los recursos naturales, sobre la forma en que funcionarían mejor los mercados laborales, sobre la participación de la ciudadanía en las decisiones y sobre el tipo de impuestos que serían mejores para financiar los costos de los servicios públicos. Sin embargo, lo importante no es la forma en que a mí me gustaría que funcionaran las cosas, sino que la ausencia de una estrategia de desarrollo no hace sino mantener el statu quo, proteger la vieja planta productiva e impedir que prospere la que nos puede dar las oportunidades y los empleos del futuro.

El contraste con China en estos rubros es apabullante. Un querido amigo me hizo llegar un ejemplar de la ley de energía eléctrica de China así como el catálogo de legislaciones y regulaciones en materia de inversión extranjera. Los textos tienen varias características sugerentes: establecen objetivos precisos y mesurables, definen las reglas del juego en todos los sectores de la economía y están enfocados a la promoción de la inversión en cada sector económico.

Leídos en conjunto, los dos textos denotan una claridad meridiana sobre lo que se persigue: dónde invertir, en qué sectores, bajo qué reglas, quién dirime disputas, cómo se establecen las tarifas (en este caso en materia de energía) y qué tipo de asociaciones están permitidas y cuáles prohibidas. Todo es explícito, todo es claro y nada está diseñado para entorpecer, obstaculizar o conferirle facultades arbitrarias a la autoridad.

Para muestra un botón: el primer artículo de la ley de electricidad dice: "Esta ley es aprobada para garantizar y promover el desarrollo de la industria eléctrica... y para garantizar los intereses y derechos de quienes ahí inviertan".

En otras palabras, estos textos son producto de un gobierno que definió su estrategia de desarrollo con una perspectiva de futuro. De los textos uno puede inferir que el gobierno sabe qué quiere y que tiene capacidad para controlar los peores instintos y prácticas burocráticas o partidistas. Lo más impresionante es que concibe los recursos naturales, la inversión, la infraestructura y la relación económica con el resto del mundo, tomado todo en conjunto, como medios para lograr (o sostener) elevadas tasas de crecimiento.

En contraste, todo en nuestro gobierno, burocracia, partidos, sindicatos y el viejo establishment empresarial están enfocados a proteger lo existente, a "no moverle" y a facilitar la corrupción. Con esto no estoy sugiriendo que todo esto ocurre necesariamente de manera voluntaria; más bien, que nadie se atreve o puede desafiar las verdades oficiales, los mitos revolucionarios o los intereses que se benefician del statu quo.

Es evidente que en China hay o hubo tantos intereses duros y arraigados como existen en México, todos ellos dedicados a preservar el orden establecido. La gran diferencia es que ahí el gobierno articuló una coalición que le permitió diseñar su estrategia de desarrollo, y con ésta en mano, enfrentárseles. Hoy en día en China no hay obstáculo suficientemente grande: todo lo que contribuya al crecimiento económico es bienvenido.

México no es China ni las circunstancias son iguales, pero las diferencias se pueden llevar al extremo con el único objetivo de asegurar que todo siga igual. Preguntemos e insistamos: ¿por qué no tenemos una estrategia de desarrollo?

Luis Rubio
www.cidac.org

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domingo, septiembre 28, 2008

 

Refinar o no refinar

Hamlet lo hubiera dicho así: el dilema es si refinar o no refinar (y quién). Para nosotros el dilema es serio porque entraña toda una visión del desarrollo y del futuro del País. No menos importante, requiere una capacidad de comprensión y una disposición a apreciar las realidades objetivas. Quizá nunca antes estos dilemas han sido tan claros como desde que López Velarde nos los puso en blanco y negro: los veneros del petróleo nos los escrituró el diablo. El problema es que ahora no se trata de una disquisición poética, sino de una decisión fundamental que determinará el futuro del desarrollo del País.

Hace tres semanas escribí un artículo argumentando que la discusión en torno a una eventual reforma petrolera está mal encaminada porque partía de premisas injustificadas. Específicamente, propuse dos cosas: por un lado, que la discusión tenía que centrarse en el hecho de que el petróleo con que cuenta el País se va a agotar en un plazo relativamente corto, aun si se explotan todas las reservas potenciales. Por otra parte, argumenté que el negocio de la refinación es muy poco rentable y que hay mucha capacidad de refinación ya instalada y no utilizada en el mundo, por lo que sería mucho más rentable mandar nuestro petróleo a refinar a esas plantas (como ya se hace hoy) o, incluso, comprar algunas de esas plantas para aprovechar los precios relativamente bajos de activos subutilizados. Recibí varios comentarios y críticas a ese artículo, pero sobre todo dos muy relevantes que, viniendo de ingenieros tan respetables, ameritan un análisis serio.

La crítica se resume en los siguientes planteamientos: a) hay elementos que llevan a "sostener la necesidad de atender el tema de refinación, sin que esto signifique adoptar una posición cerrada a modalidades de inversión privada, nacional o extranjera, siempre y cuando esto ocurra tras una adecuada regulación"; b) los crudos pesados están creciendo como proporción de la producción mexicana; c) las refinerías para crudos pesados son más rentables que aquéllas para crudos ligeros; d) la ingeniería mexicana se beneficiaría de proyectos de esta naturaleza; e) Arabia Saudita está invirtiendo masivamente en refinación para crear empleos y una derrama en su país y Venezuela lo está haciendo en China para crear un nuevo mercado; f) la industria petroquímica y de refinación en manos privadas sí es rentable; y g) también puede ser un mito eso de que la producción de crudo "permitiría financiar la construcción de un futuro viable".

Ante todo, la discusión no puede comenzar por la refinación sino que tiene que remitirse al petróleo mismo. Aunque siempre será posible que se descubra algún nuevo yacimiento de enormes proporciones como resultó ser Cantarell, todos los informes que existen disponibles sugieren que el futuro de la industria petrolera mexicana se va a tener que concentrar en la administración de los viejos campos petroleros y en la explotación de los yacimientos que pudiera haber en las profundidades del Golfo de México. En adición a esto, ninguno de esos informes sugiere que el crudo vaya a durar mucho más que entre dos o tres décadas, y eso si todo sale bien.

De ser cierto este escenario, la pregunta relevante tendría que ser qué hacer con los recursos resultantes de la explotación de ese petróleo. Es decir, a diferencia de países como Arabia Saudita, Venezuela o Rusia, que tienen enormes yacimientos, México tiene que concentrarse en la optimización de los que tiene porque no van a durar mucho. Esto implica pensar en el petróleo más como un recurso financiero, una "caja fuerte en el piso". De ahí mi propuesta de que habría que olvidarse de proyectos elefantiásicos en refinación y petroquímica para destinar el dinero producto de la explotación y exportación del petróleo en transformar al País para cuando ya no contemos con recursos petroleros.

Emplear recursos escasos en la construcción de grandes refinerías sería muy atractivo para la ingeniería mexicana, pero no le dejaría mayor riqueza al País. Esto no implica que no sea urgente apoyar y promover el desarrollo de la ingeniería mexicana. Al contrario. Pero la refinación y la petroquímica no serían los lugares lógicos para hacerlo, además de que la derrama económica sería muy pequeña. El ejemplo de Arabia Saudita, cuya riqueza es distinta de la nuestra y por lo tanto cuyo costo de capital es bajísimo, no es aplicable a México. Tampoco lo es Venezuela, cuya lógica es geopolítica y no de desarrollo económico.

Todo esto no niega la posibilidad de que el País pudiera beneficiarse de que hubiera nuevas refinerías. La pregunta es si sería inteligente destinar recursos escasísimos del erario cuando presumiblemente podría haber empresas privadas dispuestas a correr el riesgo implícito. Cualquier proyecto en este sentido debería ser bienvenido siempre que no implique recursos fiscales (o sea, que sea privado) y que no requiera subsidio alguno. En este sentido, no sería aceptable venderle a esas refinerías el crudo un centavo por debajo del precio de referencia internacional, corregido por ahorros en transporte. Otra manera de hacer lo mismo, pero salvando el debate constitucional, sería que una empresa privada celebre un contrato con Pemex para que le suministre crudo (en términos comerciales, no como maquila) para una refinería en Guatemala o una isla del Caribe con ventajas logísticas. Digo que en términos comerciales, para que los privados asuman riesgos, que en nuestra realidad nunca han tenido que asumir. El tema central es que la población no tiene por qué asumir los costos de una industria que, al menos en México, nunca ha sido viable sin subsidios.

Al final del camino, la disyuntiva es doble. Ya que el petróleo mexicano es, en términos relativos, limitado, la pregunta importante es cómo emplear esos recursos de la manera más eficaz para propiciar el desarrollo del País: invirtiéndolo en una industria marginalmente rentable y con un futuro dudoso o emplearlo para acelerar la construcción de una nueva base para detonar el desarrollo: la de la creatividad humana para la era de la economía del conocimiento.

La otra disyuntiva tiene que ver con la función del gobierno en esta tarea. Una forma de avanzar el desarrollo es subsidiando a unos cuantos productores, confiando en que su esfuerzo se traduzca en beneficios para la colectividad. La otra forma, la que me parece mucho más lógica y apropiada para un país con nuestra distribución del ingreso, sería apostar al desarrollo del mexicano común y corriente a través de la educación, la salud y un entorno de seguridad para todos. Es cuestión de prioridades.

Luis Rubio
www.cidac.mx

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sábado, septiembre 13, 2008

 

Petróleo, mentiras y verdades, la otra versión ...

Hacía muchos meses, creo que más de un año, que no escribía un editorial. La verdad ya había perdido el entusiasmo, sin embargo me llegó por e-mail un cartón de El Fisgón dizque explicando la verdad sobre privatización de PEMEX. Un cartón que supuestamente descubre las mentiras del gobierno con las cuales pretenden privatizar PEMEX, entregar "nuestro" patrimonio a las empresas gringas.

Para empezar, y refutando su primer argumento, si la gente se cree lo que ve en un "comic" están peor que aquellos que se creen lo que ven en la televisión, sobre todo porque ese "comic" esta lleno de mentiras muy obvias, burdas. Si investigamos un poco (no en la televisión ni con caricaturas, sino en internet y en periódicos nacionales serios) nos daremos cuenta de sus falsedades. Por ejemplo a Petrobras le esta yendo muy bien. De hecho Brasil pasó de ser importador neto de petróleo a ser exportador. Petrobras cotiza en la bolsa de valores de brasil, pero el gobierno mantiene el control. Cuba, país dizque comunista SI permite los contratos de riesgo y están explorando en el golfo de México. Igual China, otro país dizque comunista. Incluso Hugo Chávez mantiene asociaciones con empresas extranjeras.


El efecto popote no es una "chupada", es real y ya esta pasando. Incluso todos los que pasamos por la escuela primaria en México, en 4o o 5o año no recuerdo bien, se nos enseñó de manera simplificada como funciona un pozo de petróleo. Cómo el yacimiento se encuentra bajo tierra y se perfora para extraerlo. Incluso a muchos se nos pidió hacer el experimento utilizando una botella, dos popotes, plastilina y agua. Llenabas de agua la botella, ponías los dos popotes y la sellabas con la plastilina. Soplabas por un popote y el agua salía por el otro. El efecto popote es algo similar. Se sabe que hay yacimientos de petréleo que se localizan en ambos lados de la línea fronteriza en el Golfo de México. Si de un lado alguien ya esta extrayendo el energético, obviamente si empieza primero sacará más que los de el otro lado que aún ni siquiera han empezado a perforar. Si "El Fisgón" afirma que lo del "efecto popote" es una "chupada", ¿quién es el que está mintiendo?

¿Saben las personas que crearon ese cartón, y los que lo han reenviado, que los contratos de riesgo los inventó Lázaro Cárdenas? Así es, en la Constitución original de 1917 no se prohibía la inversión privada, nacional o extranjera, en hidrocarburos. Ni siquiera en la expropiación se prohibió la inversión privada en el sector. Al contrario, Lázaro Cárdenas buscó que inversionistas privados apoyaran el crecimiento de la empresa en sus inicios.

La razón de que PEMEX este quebrada si es porque el gobierno le carga los impuestos. Pero eso no es culpa sólo del poder ejecutivo (del Presidente, y mucho menos del actual), sino también del Legislativo. No es cierto que porque no se le cobra a las grandes empresas se tiene que cargarle la mano a PEMEX. La verdadera razón es porque en México la mayoría no paga impuestos.


¿Cuántos de quienes han reenviado ese correo han comprado fayuca o artículos piratas en un tianguis o rodante? ¿Cuántos han pagado por un servicio o producto y no exigieron la factura? ¿Cuántos de los que reenviaron este correo son burócratas que tienen prestaciones onerosísimas para el Estado? ¿Cuántos son aviadores? ¿Cuántos compran revistas y literatura basura que no paga IVA? ¿Cuántos trabajan por su cuenta y no están dados de alta en Hacienda?

La razón por la que el Estado recibe 1/3 de sus ingresos de PEMEX no es porque no le cobre a las grandes empresas (que realmente pagan mucho comparado con lo que se paga en otros países que le están ganando a México en inversiones y generación de empleos, como Chile, Irlanda, Corea, China, Vietnam, e India, por citar algunos) sino porque durante más de 70 años tuvimos un gobierno populista y paternalista que generó cotos de poder, cacicazgos, con el único fin de perpetuarse en el poder y enriquecerse. Se estatizaron empresas, los bancos, se incrementó la burocracia, se dieron prestaciones onerosas con tal de mantener a todos contentos. Hoy todo eso nos esta pasando la factura. Antes que reformar a PEMEX se requiere una reforma fiscal integral que grave más el consumo e incentive la inversión. Pero ya vimos que los populistas no dejaron que se modificara el régimen del IVA.

Por otro lado, los retornos de inversión si son muy altos en la producción de petróleo, pero sólo cuando ya se encontró el mismo. Cada vez es más difícil encontrarlo y hay que invertir muchos millones en exploración. Si se incluyen la inversión en investigación y exploración en los costos de producción el rendimiento es menor. Donde el rendimiento si es muy magro es en refinación. Una refinería con buena productividad y eficiencia tiene un retorno de inversión del 15% anual. Lo cual es bueno. Pero es nada comparado con la extracción de petróleo. Por eso no se ha invertido en refinerías en México en muchos años. La carga en costos que representa el sindicato de PEMEX para operar una refinería no es rentable. Nunca se alcanzaría un retorno de la inversión del 15%. Por eso PEMEX invirtió en USA en la refinería Deer Park y quiere invertir en otras en centroamérica. Pues allá no esta obligada a usar al sindicato.

¿Por qué ese cartón no menciona para nada al sindicato? Quiero ver a AMLO y al FAP haciendo una marcha y bloqueando calles protestanto en contra de los sindicatos de PEMEX, CFE, LyFC, CNTE, SNTE, etc. Quiero verlos pidiendo que se acaben esas prestaciones onerosas para el Erario. Pero no les conviene.

Lo que AMLO y el FAP quieren, al igual que el PRI, es que todos esos cotos de poder, todos esos sindicatos sigan igual para ellos mantenerse en el poder. Quieren mantener el status quo, pues los populistas se alimentan de los votos que cosechan de la ignorancia y la pobreza. AMLO sabe que si Calderon logra las reformas, el país estará mejor y sus posibilidades de competir y ganar en el 2012 serían nulas. El PRI piensa igual. A ellos no les interesa México, les interesa llegar al poder.

Y no, no soy panista, por si se les ocurrió ese argumento. Soy apartidista. Soy un mexicano que entiende un poco de economía, finanzas, productividad y eficiencia. Que paga sus impuestos puntualmente. Los que me conocen saben que mi mamá es maestra jubilada viviendo del Erario. La mitad de mis familiares son burócratas también. Unos en CFE, otros en PEMEX, muchos maestros. Pero no por eso voy a dejar de señalar lo que esta mal y lo que éste país necesita.

La soberanía no radica en la propiedad de las cosas. La soberanía radica en el control de las reglas del juego. ¿De qué nos sirve tener una empresa dizque de todos los mexicanos cuando sólo su sindicato y algunos políticos se enriquecen? Realmente me gustaría que PEMEX se reformara como pasó con PetroBras, que cotizara en bolsa y que a cada mexicano nos dieran en acciones una parte de la empresa. Entonces si sería verdaderamente de todos los mexicanos. Hoy sólo sirve para mantener a los políticos, a los partidos todos, viviendo del Erario.

¡Despierta mexicano! Ya no te creas las mentiras populistas y demagógicas que sólo te endulzan el oído pero que nos han mantenido en el retraso por décadas. No hay lonche gratis. El dinero que gasta el gobierno en el Progresa, en Procampo, en carreteras, en el subsidio que tenemos en la gasolina, en el recibo de la luz, en sueldos de maestros, médicos, policías, soldados, y políticos, viene, en 2/3, de los impuestos y en 1/3 de PEMEX. El gobierno no genera dinero de la nada. Hubo una época de 1970 a 1982 que si se imprimió dinero sin respaldo, con los populistas de José López Portillo y Luis Echeverría, pero quienes recordamos esas épocas sabemos cómo nos fue con las inflaciones de más del 100% anual. Hoy nos quejamos de que todo esta subiendo y la inflación no es ni siquiera del 6% anual. ¿Se imaginan una inflación de más del 100%? Los que tienen menos de 30 años no habían nacido o no recuerdan lo que es vivir en una crisis de ese tipo. ¿Realmente les gustaría regresar a esas épocas? Piénsenlo.



Dany Osiel Portales Castro

http://no-al-populismo.blogspot.com/

El populismo solo empobrece más a los que menos tienen. El camino a las crisis económicas está pavimentado de buenas intenciones populistas.







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jueves, septiembre 11, 2008

 

Gasolinazo

"Para que haya un desarrollo económico sustentable tiene que pagarse lo que realmente cuesta la energía".
Mario Molina



Si los subsidios fueran el camino para prosperar, México sería el país más rico del mundo. Nuestros políticos, sin embargo, están adoctrinados para pensar que regalar dinero es la mejor manera de lograr el desarrollo. Les gusta particularmente dar a quienes más tienen. Por eso es tan importante respaldar el intento del Secretario de Hacienda, Agustín Carstens, de disminuir el subsidio a la gasolina.

Durante años tuvimos en México un precio para la gasolina superior al de Estados Unidos, nuestro vecino y principal proveedor de este producto. En los últimos años del sexenio del presidente Vicente Fox, el virus del populismo infectó a Los Pinos y el gobierno permitió que el precio se rezagara. Un subsidio que en un momento era relativamente pequeño, sin embargo, se convirtió en el sexenio de Felipe Calderón en un lastre monstruoso para las finanzas públicas y para la economía. Éste ha sido el verdadero gasolinazo contra los mexicanos.

Apenas el pasado 26 de mayo, el presidente Calderón señaló, como si se tratara de un triunfo, que el subsidio a las gasolinas ascendería a 200 mil millones de pesos tan sólo en el 2008. La cifra es enorme. Rebasa el gasto programable anual de cualquiera de las dependencias del Gobierno federal. Es igual al gasto que el Gobierno está pidiendo para todo Pemex en el 2009. Con ese dinero, de hecho, podrían construirse dos refinerías de clase mundial.

La cifra citada por el presidente Calderón, sin embargo, resultó conservadora. Esta semana, el Secretario de Hacienda señaló que el monto total del subsidio en el 2008 sería de 240 mil millones de pesos y añadió que en el 2009 se buscaría reducirlo a 140 mil millones. Sigue siendo una cantidad inaceptable, pero cuando menos se está iniciando el necesario ajuste.

Cualquier partido político de izquierda en el mundo habría rechazado este subsidio por ser lesivo para el ambiente y socialmente regresivo. Subsidiar los combustibles fósiles, efectivamente, lleva a un aumento del consumo y, por lo tanto, a una mayor contaminación. Por eso un especialista de la talla de Mario Molina, ganador del Premio Nobel de química, apuntaba este 9 de septiembre en el encuentro Siglo XXI de la Fundación Telmex que "para que haya un crecimiento económico saludable tiene que pagarse lo que realmente cuesta la energía".

Pero, además, el subsidio a la gasolina es, como lo señaló el propio doctor Molina, "regresivo": esto es, beneficia más a quienes más tienen. El secretario Carstens ha mantenido también esta posición, ante el sorprendente rechazo del PRD. "Me sorprende el simplismo del Secretario de Hacienda", afirmó el Senador del PRD Carlos Navarrete. "Si en este país solamente los ricos tuvieran carro, pues tendríamos muchos ricos en el país... Hay millones de mexicanos que tienen vehículos, no los vehículos de lujo, estoy hablando de los vehículos de trabajo, de los vehículos de clase media, los profesionistas, los comerciantes, muchísimas mujeres que trabajan, es decir, no hay que ser tan simplistas pensando en que México está dividido entre los que tienen carro y entre los que no tienen".

Este pasado mes de junio había 16.9 millones de automóviles particulares en México. Éstos son, fundamentalmente, propiedad del 20 por ciento más rico de la población, que incluye a nuestra escasa clase media. Las familias ricas tienen más vehículos, mientras que las realmente pobres no tienen ninguno. Esos profesionistas y comerciantes a los que se refiere el Senador Navarrete son clase media.

No conozco ningún estudio concreto sobre el impacto social del subsidio a los combustibles, pero la información disponible ratifica el punto de vista del doctor Molina y del secretario Carstens frente al del Senador Navarrete. John Scott Andretta, investigador del CIDE, uno de los mayores expertos en pobreza de nuestro país, me indicaba hace algunos meses que, en términos generales, y usando los datos de la encuesta de ingreso-gasto de las familias mexicanas, un 80 por ciento del subsidio se va al 20 por ciento más rico de la población, mientras que sólo un 20 por ciento se distribuye en el otro 80 por ciento. De hecho, entre más pobre es la gente, menor el beneficio. El 20 por ciento más pobre, que vive en zonas rurales aisladas, no obtiene virtualmente ningún provecho.

Por razones ecológicas y de justicia social, pues, México debe terminar con este verdadero gasolinazo. Cualquier intento de acabar con un privilegio tiene resistencias políticas, especialmente cuando los afectados son ricos y poderosos. En otros países del mundo, sin embargo, la causa de eliminar el subsidio a la gasolina tendría el respaldo de la izquierda y de los grupos ecologistas. El que en México se opongan quienes navegan con estas banderas nos demuestra la perversidad de nuestros políticos.


Institutos electorales

No son fenómenos aislados. La clase política está buscando restar independencia a los institutos electorales ciudadanos. Primero vimos la destitución de Luis Carlos Ugalde y otros consejeros del IFE. Hoy vemos la acotación de la autonomía del Instituto Electoral del Estado de México, que ha llevado a la renuncia de su presidente José Núñez, y el intento de destituir a Isidro Cisneros como presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal. La clase política quiere eliminar la autonomía de los institutos electorales.

Sergio Sarmiento
www.sergiosarmiento.com

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El subsidio de la tasa cero del IVA en alimentos, medicinas, libros y revistas beneficia también más a los que más tienen. El ~50% del subsidio de la tasa cero del IVA lo recibe el 20% más rico de la población. Y el 20% más pobre sólo recibe el ~5%. Dicho de otra manera, el 20% más rico de la población consume el 50% de los alimentos y medicinas en el sector formal de la economía. ¿Dónde esta la justicia social manteniendo una tasa cero del IVA en alimentos, medicinas, libros y revistas? Que alguien me explique!!!!

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domingo, septiembre 07, 2008

 

Negro y Amargo

Cartón de Paco Calderón publicado el día de hoy en distintos medios. Éste cartón junto con el editorial de Luis Rubio abajo explican muy bien qué es lo que requiere México. ¿Cuándo lo entenderán los políticos?

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Autoengaño

Hay verdades que son mentiras. Hay mentiras que, repetidas mil veces con la conocida táctica de Joseph Goebbels, el experto en propaganda nazi, acaban siendo creíbles. Pero no por repetirse una mentira, o un mito, ésta deja de ser mentira. En el tema de las refinerías que se discute como parte sustantiva de la reforma petrolera, las mentiras y los mitos son interminables y pueden llevar a decisiones torpes, costosas y absurdas.

Lo que todos escuchamos, y se repite constantemente en el discurso político, artículos periodísticos y hasta anuncios en radio y televisión, es que a México le urge construir refinerías nuevas para que no se tenga que importar gasolinas y para que los beneficios económicos de la refinación se queden en México. Es un discurso bonito que no por eso es cierto.

El negocio petrolero es extraordinariamente rentable. El costo de producir un barril de petróleo en el País fluctúa entre 5 y 20 dólares, dependiendo del campo y las condiciones específicas. A los precios de hoy, rondando los 100 dólares por barril, la utilidad es enorme. Ese dinero, bien empleado, podría traducirse en infraestructura, educación, un sistema moderno de salud, un aparato eficaz y bien pagado de seguridad pública y muchos otros beneficios que durarían décadas después de que se agoten los campos petroleros, porque habría servido para trasformar la capacidad de cada mexicano para ser exitoso en la vida. Es decir, habría elevado la calidad y cantidad del capital humano del País, abriendo con ello puertas y oportunidades que hoy son inimaginables.

En lugar de eso, nos empeñamos en malgastar el dinero que genera la parte esencial de la industria, la de exploración y explotación, en toda clase de aventuras inútiles. Con ese dinero se construyó una industria petroquímica que fue prácticamente obsoleta desde el día en que se inauguró, se construyeron refinerías que nunca han sido rentables y se mantiene una estructura administrativa y sindical que es la más costosa del Planeta.

Para colmo, lo que sobra (que es muchísimo) se desperdicia en corrupción y proyectos personales de funcionarios y gobernadores. Tenemos un recurso híper rentable que se está agotando por no invertir en lo que deja dinero porque dispendiamos en todo lo demás.

El caso de la refinación es particularmente interesante porque ilustra nuestros excesos. Hoy en día, México importa alrededor del 40 por ciento de las gasolinas que consume. Este hecho se ha tornado en un hito y en un mito: según la retórica, estamos haciendo algo terrible: exportamos petróleo para importar gasolina cuando podríamos estar produciendo la gasolina en el País, beneficiándonos del proceso mismo de refinación. La verdad es otra.

Este esquema -exportar petróleo e importar gasolina- es absolutamente racional. El negocio de la refinación es de márgenes (utilidad) muy bajos y sólo unas cuantas empresas especializadas en la refinación hacen dinero. Los grandes consorcios internacionales ganan en la producción del petróleo y en diversos segmentos de la cadena productiva, pero prácticamente ninguno gana dinero en la refinación, y menos con fluctuaciones tan grandes en los precios del petróleo.

Además, hay un exceso de capacidad instalada para la refinación de petróleo en el mundo. Muchas empresas sobreinvirtieron en capacidad de refinación (inversiones que fluctúan entre 4 y 10 mil millones de dólares por planta), por lo que están disponibles para refinar nuestro crudo y nos evitan tener que invertir esos enormes montos en plantas de refinación cuya rentabilidad es microscópica en el mejor de los casos. En otras palabras, está perfectamente bien lo que estamos haciendo.

Lo ideal sería que la reforma petrolera contemplara la posibilidad de que inversionistas privados se instalen en el País para que, por su cuenta y riesgo, y con su tecnología y capacidad administrativa y de operación, se incremente la capacidad de refinación en México. Sin embargo, dada la realidad del mercado, es poco probable que eso ocurra: ¿quién invertiría cuando hay capacidad de sobra a unos cuantos kilómetros de nuestras fronteras?

Si, a pesar de lo que sugiere la lógica, nuestros políticos se empeñan en contar con refinerías de propiedad nacional, lo único racional en este momento sería comprar refinerías en el exterior que ya están instaladas y listas para funcionar, a una fracción del costo que tendría construir nuevas. Aunque fuera un mal negocio, al menos el berrinche resultaría menos costoso.

La industria petrolera nacional constituye un símbolo fundamental de la realidad mexicana y de la retórica política. Pero eso no justifica que se dispendien los recursos que de ahí se derivan o que se mantenga incólume el statu quo de la corrupción que caracteriza tanto la operación de Pemex como el uso de los recursos que éste genera.

La discusión sobre qué debe hacerse con la industria se ha desviado hacia asuntos que son poco relevantes para su operación, todo ello disfrazado bajo acusaciones falsas de que se le intenta privatizar. La realidad es que todas las propuestas que se han presentado ignoran la estructura de la industria y, en general, se orientan hacia la transformación de pedazos aislados de la cadena productiva sin jamás tocar lo esencial. Algunos de los componentes de las iniciativas dejarían mucho peor al sector de lo que ya de por sí se encuentra.

En lugar de apegarse a las iniciativas que circulan en el Congreso, lo idóneo sería repensar a la industria en su conjunto, reflexionar sobre el hecho de que el petróleo se va a agotar en las próximas décadas y concentrarse en lo único relevante: cómo emplear los recursos de la explotación del petróleo de la manera más inteligente posible para contribuir a afianzar una base de desarrollo que transforme al País en las próximas décadas. Es decir, olvidar los sueños elefantiásicos del pasado (petroquímica, refinación, etc.) para dedicar la totalidad de los fondos que arroja la producción y exportación de petróleo al financiamiento del desarrollo futuro del País.

Tenemos que reconocer que el petróleo se está agotando. Se puede y debe corregir el problema de producción petrolera, pero ésta se va a agotar en unos cuantos años. La pregunta que harán nuestros hijos y nietos no será por qué no construyeron más elefantes blancos sino por qué dispendiaron los recursos petroleros cuando sabían que se estaban agotando. Lo inteligente no es seguir haciendo lo mismo sino cambiar hacia la economía del conocimiento, construir la infraestructura y el capital humano del mañana. Todo el resto es perder el dinero y el tiempo.

Luis Rubio
www.cidac.org
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Ésa es la razón por la que la iniciativa de Calderón propone que sean empresas privadas las que inviertan en refinerías, que le "maquilen" las gasolinas a PEMEX, pues de ese modo habría más posibilidades que esas refinerías fuesen rentables con un nuevo contrato colectivo, sin la administración burocrática. El gobierno sabe que una refinería en México, administrada por PEMEX, con el sindicato de PEMEX, no sería rentable. Pero hay quienes no quieren ver la realidad. O si la ven, pero no quieren mostrarla para conseguir sus fines políticos.

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viernes, septiembre 05, 2008

 

La inequidad fiscal en México

Dice un conocido adagio que sólo hay dos cosas inevitables en este mundo: la muerte y... el pago de impuestos.

Respecto a la primera, nada se puede decir. Pero en el caso de la segunda, resulta que en México no es tan cierta.

En el más reciente estudio que realizó la Secretaría de Hacienda sobre el impacto de los impuestos y del gasto público, hay una cifra que es para espantar.

Si se considera la presencia de la economía informal, resulta que el 20 por ciento de la población contribuye con el 90 por ciento de todos los impuestos.

Y, por lo menos en los estimados del Impuesto Sobre la Renta, se encuentra que el 50 por ciento de la población no paga ¡nada!

Este hecho es el que explica que a veces nos preguntemos por qué en México se recauda tan poco en comparación con otros lugares del mundo si sentimos que los impuestos que muchos sí pagamos son altos en comparación con los que se cobran en otras latitudes.

Y no piense usted que el 20 por ciento de la población está formado por ricos.

De acuerdo con el mismo estudio de Hacienda, esos 20 millones de personas, o poco más, tienen un ingreso mensual promedio por hogar de 20 mil 400 pesos aproximadamente, lo que claramente muestra que ese grupo está formado principalmente por la clase media del País.

Sobre los trabajadores del sector formal, que tienen ingresos mensuales individuales que van de los 10 mil a los 20 mil pesos mensuales, y que tienen un promedio de 1 a 2 por hogar, y sobre las empresas en las que laboran es que recae el grueso de los impuestos en México, por lo menos de los impuestos al ingreso.

Una parte de la explicación de las cosas radica en la propia concentración del ingreso y la riqueza que tenemos en el País. Pero no es toda la explicación.

Si los trabajadores inscritos al IMSS, al ISSSTE y a otros sistemas de seguridad social andan por los 20 millones y la población económicamente activa por los 44 millones, encontramos que más de la mitad de la fuerza laboral -y seguramente también sus unidades productivas- no paga impuestos directos.

Y, además, una parte de ellas también evade impuestos indirectos como el IVA o el IEPS.

Si todo el gasto público que se financia con esta recaudación tuviera efectos redistributivos, tal vez uno pensaría que los que están en la economía informal "se cobran a lo chino" lo que el sistema económico no les ha dado.

El problema es que hay una multitud de programas financiados con el gasto público que tienden a aumentar la inequidad.

Los que más acentúan la desigualdad son los programas de pensiones de los empleados del Estado y de los trabajadores del IMSS; también están en esa lista los gastos por concepto del servicio de salud del ISSSTE y de Pemex, así como el subsidio eléctrico y la gratuidad de la educación superior y el Procampo.

Como el análisis que hizo Hacienda con estos datos corresponde al 2006, el subsidio a los hidrocarburos no pesó tanto, pero ahora seguramente estaría entre los subsidios más inequitativos.

En el otro lado, algunos de los programas que más hacen por la equidad son Oportunidades, el Seguro Popular, así como la educación gratuita en los niveles desde básico hasta bachillerato.

Ahora que se están afinando los últimos detalles del presupuesto de egresos para el 2009, vale la pena que el equipo de Dionisio Pérez Jácome tenga este rasero para avanzar en la confección de una estructura de gasto público que intensifique los programas que contribuyen a la equidad y se reduzcan los recursos de los que no lo hacen.

Claro que es mucho pedir que la asignación de los dineros públicos realmente tome en cuenta su efecto sobre el ingreso de la gente en el contexto de un año electoral.

Más allá de lo que envíe la Secretaría de Hacienda al Congreso en los primeros días de septiembre, es un hecho que los partidos políticos van a buscar que las asignaciones que tenga el gasto puedan contribuir a crearles un ambiente favorable para las elecciones del año próximo.

Y en esa negociación de recursos, por cierto, nuevamente la sartén por el mango la tendrá el PRI.

Ya le habíamos comentado que de irse la negociación de la reforma petrolera hasta septiembre, habría de intercambiarse por tajadas presupuestales.

Y, desafortunadamente, creo que eso es lo que veremos en la discusión de los próximos meses, y no la racionalidad en la asignación de los dineros.



Petróleo

Dé por un hecho que el precio del crudo que enviará Hacienda en su Presupuesto en el mes de septiembre no va a ser el mismo que se apruebe en el Congreso.

La razón es muy simple: los cambios drásticos que está sufriendo. En el último mes, el WTI tuvo una caída de casi 20 por ciento. El lapso entre el envío de las iniciativas y su aprobación es de más de dos meses, así que el resultado final dependerá de lo que suceda en este lapso.



La carga tributaria

Aunque está concentrado el ingreso en México, la presencia de la economía informal contribuye a que la carga fiscal esté más concentrada aún, con el agravante de que no todo el gasto público que financia contribuye a la equidad en el País.

Enrique Quintana
enrique.quintana@reforma.com

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lunes, agosto 25, 2008

 

Importadores netos

"Perdonen si los llamo caballeros, pero es que no los conozco muy bien".
Groucho Marx

Las cifras son contundentes, pero nuestros senadores y diputados quieren seguir perdiendo el tiempo sin que nadie los distraiga con algo tan molesto como la realidad. Tendrá que llegar el momento en que nos convirtamos en importadores netos de hidrocarburos para que se den cuenta de la urgencia de la reforma petrolera a fondo que se han negado a hacer. Lo peor de todo es que no tendrán que esperar mucho tiempo. En menos de tres años seremos ya importadores netos de hidrocarburos. Y para entonces será ya muy difícil dar marcha atrás.

Según datos oficiales de Pemex, la producción de petróleo crudo de nuestro país cayó de 3 millones 396 barriles diarios en enero-julio del 2004 a 2 millones 846 mil en el mismo período del 2008. Se trata de un descenso de 16 por ciento en apenas cuatro años. La caída ha tenido lugar a pesar de que durante el sexenio de Vicente Fox se registró un aumento muy importante en el monto que Pemex invirtió en exploración.

Este descenso es producto en buena medida de la caída en la producción de Cantarell, el principal yacimiento de petróleo de nuestro país y de hecho el mayor del mundo en aguas someras. De un pico de 2 millones 152 mil barriles diarios en enero-julio del 2004, el rendimiento de Cantarell ha caído 48 por ciento para llegar a 1 millón 127 mil en los siete primeros meses del 2008.

El volumen de exportación de crudo de nuestro país ha descendido, como consecuencia directa de la declinación de Cantarell, de 1 millón 869 mil barriles diarios en los siete primeros meses del 2006 a 1 millón 443 mil en el mismo período del 2008. La caída es, pues, de 23 por ciento.

Los altos precios del petróleo, los mayores en la historia, nos han permitido acumular exportaciones por 30 mil 039 millones de dólares en apenas los siete primeros meses de este 2008, lo cual es el monto más alto para un período de enero a julio en toda la historia del País. Hace una década, en 1998, estábamos exportando apenas 4 mil millones en el mismo lapso del año.

El problema es que el valor de nuestras importaciones de hidrocarburos y sus derivados -principalmente gasolina, diesel y gas- está subiendo a un ritmo todavía mayor. En enero-julio del 2004 México importó 2 mil 556 millones de dólares por este concepto. Para el mismo período del 2008 la cifra se incrementó a 15 mil 197 millones. Éste es un aumento de 495 por ciento en cuatro años. Tan sólo entre el 2007 y 2008 el crecimiento de estas importaciones ha sido de 76 por ciento.

Suponiendo que todo siga como está, con los actuales aumentos en los precios del petróleo y el descenso de nuestra producción y exportación de crudo, ¿cuánto tiempo pasaría para que México se convirtiera en importador neto de hidrocarburos? Mucho menos de lo que imaginan los políticos que se siguen tomando su tiempo para tomar una decisión sobre la reforma petrolera o aduciendo argumentos "nacionalistas" para obstaculizar una reforma que permita un aumento dramático en la inversión petrolera de nuestro país.

Si el valor de las exportaciones de crudo sigue creciendo 52 por ciento al año, sobre una base de 30 mil millones de dólares en los siete primeros meses del 2008, y el de las importaciones se incrementa 76 por ciento, sobre los actuales 19 mil millones, en el 2011 seríamos ya importadores netos de hidrocarburos. Bajo estas suposiciones, en los siete primeros meses del 2011 -lo cual está a la vuelta de la esquina- las exportaciones de crudo serán de 105 mil millones de dólares y las importaciones de hidrocarburos ascenderán a 163 mil millones. Estaremos importando, pues, casi 60 mil millones de dólares más de hidrocarburos de lo que estaremos exportando.

Las circunstancias pueden cambiar, por supuesto. Los precios del petróleo pueden bajar o subir, pero en ese caso descenderían o se elevarían también al unísono los precios del crudo de exportación y de los hidrocarburos que importamos. Podría acelerarse también la declinación de Cantarell, lo cual haría que nos convirtiéramos en importadores netos antes de lo previsto. O podría suceder un milagro, como un aumento de la producción en yacimientos ya existentes (casi imposible) o el hallazgo de un nuevo megayacimiento (muy improbable) que nos permitiera retrasar la tendencia.

La verdad es que estamos en una situación límite. La única esperanza que tenemos para realmente revertir la tendencia y mantener nuestra posición de exportadores netos de hidrocarburos es aumentar de manera dramática la inversión en exploración de crudo y en refinación de petrolíferos. Los únicos que no parecen haberse dado cuenta son los senadores y diputados que tendrían que hacer los cambios de ley que permitieran precisamente ese gran aumento en la inversión.

Conquista ciudadana
Es inaceptable que grupos de maestros sindicalizados se estén negando a acudir a las aulas, como está sucediendo en el Estado de Morelos y en otros lugares del País, porque quieren seguir gozando del privilegio de heredarles las plazas de maestro a sus hijos o a sus sobrinos o de venderlas para sacar un dinero adicional. Estos grupos que tanto se quejan de las privatizaciones han privatizado algo que no se debe privatizar: las plazas públicas. La realización de exámenes para otorgar nombramientos como maestros es una conquista de los ciudadanos que no puede abandonarse para defender intereses particulares.

Sergio Sarmiento
www.sergiosarmiento.com

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Es interesante observar que muchos de los que se oponen a una reforma energética también se oponen a los exámenes de oposición para otorgar plazas de maestros. Son grupos que quieren mantener el "status quo". ¿Por qué será?
Eso pasa cuando se privilegia a los productores por encima de los consumidores. Así sea energía o la educación pública. Ahí radica la diferencia principal entre los países de primer mundo y los del tercero.

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viernes, agosto 01, 2008

 

Cuidado con una reforma que retrase más a Pemex

Los Senadores van a trabajar a marchas forzadas para tener pronto el dictamen de la reforma petrolera. Pero, ojo, ¿qué reforma?

Pues, ojalá que a la hora de poner los puntos sobre las íes en el análisis de las diferentes propuestas hagan bien las cuentas para definir quién habrá de pagar la expansión de la empresa o de las empresas, ahora con eso de las nuevas filiales que se proponen.

Aclaremos empero que el problema principal de Pemex está lejos de ser de dinero.

Es cierto que también debe cambiar el régimen fiscal que agarra parejo y que ha creado la "petroadicción" en las finanzas públicas tanto federales como locales.

Pero, aun si se le dejara mucho más dinero en las arcas, no resolvería sus problemas si no se alinean de manera diferente los incentivos al interior de la empresa.

Regresaremos luego a este punto.

Por lo pronto, lo que es un hecho es que el desarrollo de la refinación así como de la distribución le van a costar mucho dinero si se mantiene el esquema planteado por el PRI.

El mérito de la propuesta del Ejecutivo de abrir la maquila al sector privado es que se dejaba la actividad menos rentable de toda la cadena de producción en manos privadas, mientras que los recursos se concentraban en las áreas más redituables.

Ayer nos enterábamos que el costo de extracción en promedio del gas natural es de menos de 1 dólar por cada millón de BTUs, mientras que el precio de venta de este hidrocarburo anda en 12.60 dólares en julio.

Sabemos que el costo promedio de la extracción de cada barril de petróleo en México es de 4.36 dólares en promedio, sin embargo el precio promedio del petróleo en este año es de casi 94 dólares, 20 veces más que el costo de extracción.

En contraste, el negocio de la refinación es de márgenes pequeños. No es despreciable, pues puede haber tasas de retorno de 15 a 20 por ciento, pero nada tiene que ver con la altísima rentabilidad de la extracción.

En la medida que los recursos de los que disponga Pemex tengan que repartirse en las diversas actividades de la cadena, en esa medida bajará la rentabilidad global de la empresa y por lo tanto el potencial de obtención de renta petrolera y su posible uso para las tareas del Estado.

El mérito que tiene la fórmula planteada por el Presidente Calderón es que mueve hacia el sector privado actividades menos rentables.

La propuesta del PRI no lo hace y deja la incógnita respecto a las fórmulas de financiamiento de las nuevas refinerías que habrían de ser construidas y operadas por las "empresas espejo" o filiales, como les quiera llamar.

Probablemente las fórmulas disponibles se parezcan más bien a los Pidiregas, lo que implicaría la acumulación de más deudas.

En el caso del transporte, a la hora de que la Comisión de Energía del Senado haga las cuentas, deberían ser congruentes y si impiden que el sector privado participe en la construcción y operación de ductos que lleven fluidos líquidos, entonces también deberían prohibir que estos fluidos los transporte el sector privado sobre ruedas.

El problema es el negocio de 250 millones de dólares anuales que significa la provisión del transporte para Pemex, en el que participan connotados personajes del PRI.

Así que si no van a cambiar las reglas para preservarles el negocio a los contratistas de este gremio, lo mínimo sería que lo dijeran.

En lo que se refiere a todos los límites que se le pusieron a los contratos de desempeño, creo que lo único que harán es que tanto Pemex como las empresas contratistas tengan que trabajar más en la definición de los contratos para hacer viable a las pocas empresas especializadas en aguas profundas entrarle.

Y, en este caso, no es imposible que cualquier día se le ocurra a alguien decir que esta reforma al artículo sexto de la Ley Reglamentaria del Artículo 27 en materia de hidrocarburos es anticonstitucional, lo que llevaría el caso hasta la Corte, con todo el tiempo que requeriría el desahogo de esa discusión.

Quizá para cuando se llegara a alguna conclusión ya estaríamos importando petróleo crudo.

A lo que tienen que ponerle mucha atención es a las fórmulas para asegurar la participación mexicana en los contratos. No vaya a ser que estén repitiendo aquí el error que se cometió en la privatización de Telmex cuando se gestó la competencia hasta muchos años después.

Las ganas de llegar a una reforma han llevado a muchos a decir que la propuesta del PRI tiene muchos puntos de convergencia con el planteamiento del Ejecutivo, pero cuando se ve con lupa, encontramos diferencias sustantivas.

Y no está nada claro cómo la propuesta priista va a resolver algunos de los problemas centrales de la empresa.

No es por ser pesimista, pero no es imposible que la reforma que salga deje las cosas... peor que como ahora están.

Regresaremos al tema.

Enrique Quintana
enrique.quintana@reforma.com


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Como todas las "reformas" que se han hecho en México desde 1989, la energética será incompleta y quizá hasta contraproducente. Al tiempo. Seguimos haciendo las cosas a "la mexicana", al "chile". Por eso tenemos los resultados que tenemos.

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martes, julio 29, 2008

 

Petróleo: el nacionalismo, coartada conservadora

Salir de México y estar unos días en España permite redescubrir el país desde otros ángulos, comprender lo lejos que estamos de un proyecto de nación común y, sobre todo, de una clase política que sepa, incluso ante la más profunda de las diferencias, tener claro cuáles son las variables entre las que se puede mover la nación. Es la oportunidad de ver a José Luis Rodríguez Zapatero aceptando que enfrenta una crisis económica y reuniéndose con su rival Mariano Rajoy para buscar acuerdos; es comprobar que en términos de seguridad se detiene a un comando de la ETA y la representante de las FARC en España y que todas las fuerzas políticas asuman que la política de la violencia no es legal ni aceptable; es escuchar al alcalde de Madrid (y uno de los políticos más populares de España), Alberto Ruiz Gallardón, un hombre del PP, reconociendo que la renovación de esa ciudad se dio gracias a la labor del socialista Tierno Galván, al inicio de la transición española.

Es la oportunidad para ver también, con un espectáculo avasallador, a Lila Downs, confirmada como la mejor y más original cantante mexicana del momento. Pero de la misma forma que Lila demuestra cada día que la música y la cultura mexicanas van mucho más allá de algunas estrellitas creadas en los medios, que el cambio constante es la única norma que permite consolidar la evolución, se puede comprobar también que, según dice otra extraordinaria cantante, ésta, alemana pero con lazos sutiles y artísticos que la enlazan con la Downs, Utte Lemper, "el nacionalismo es tan sólo un movimiento de las élites conservadoras". Y esos nuevos (viejos en realidad) bríos que por aquí nuestros políticos denominan "reivindicaciones nacionalistas" no son sino una reafirmación de la suma de convicciones conservadoras y restauradoras de una élite política que no alcanza a comprender siquiera lo que sucede allá afuera.

Ejemplos hay muchos: los términos de la propuesta priista sobre la reforma petrolera, digna de los tiempos de Ruiz Cortines, incapaz de asumir siquiera sus respectivas posiciones públicas sobre el tema; las pugnas internas y las ambiciones de poder del perredismo (el partido se está derrumbando electoralmente, pero ya están peleando la candidatura de 2012) en busca de algo parecido a una identidad partidaria; la ridiculez de un panismo que "lanza" a Fox a la campaña de 2009, sin comprender que la apuesta del calderonismo se basó precisamente en ser una oferta diferente de la del foxismo. En fin, en pocas ocasiones, como en este julio, hemos podido constatar que nuestra clase política no ha aprendido de la transición (porque en realidad no la ha vivido) y que, para casi toda ella, la bandera del supuesto nacionalismo del que tanto se ha abusado en torno a la reforma petrolera sirve sólo como una coartada para ocultar su conservadurismo.

No estamos ni siquiera a nivel de Hugo Chávez. Este fin de semana el presidente venezolano visitó Madrid: después del derrumbe del proyecto bolivariano en torno a las FARC se ha apresurado a deslindarse de ésta para reunirse con el mandatario colombiano Álvaro Uribe y ha volado a Europa a tratar de recomponer una relación rota en la cumbre de Santiago de Chile, cuando el rey Juan Carlos estalló con aquel: "¿Por qué no te callas?" Y la diplomacia de Chávez, que no quiere quedarse solo, para bien o para mal, es petrolera. Y para hacer productivo el petróleo se requieren inversiones. En este recorrido ha puesto de manifiesto la apertura de su país para recibir todo tipo de inversiones en la Franja del Orinoco, que le ayuden a aumentar su plataforma petrolera: inversiones privadas y sin limitaciones. En España, además de recibir de regalo, del rey (al que fue a visitar a Mallorca), una camiseta con la leyenda "¿Por qué no te callas?", dejó atrás el discurso nacionalista y llegó a acuerdos estratégicos con la empresa Repsol-YPF, para explotar, junto con la venezolana PDVSA, el campo Junín 7 con el fin de extraer, en principio, unos 200 mil barriles diarios de crudo que, como dijo Chávez, "podrían venir directamente a España, que tendría garantizado el petróleo para siempre... siempre que haya petróleo". Acordó, además, iniciar la exploración conjunta de otros yacimientos y garantizó la venta de diez mil barriles diarios a 100 dólares a España. No fue un gesto gratuito: fue en contraposición a la inversión de la empresa Repsol-YPF en el sector, porque, como dijo Chávez, para explotar esos yacimientos se necesitan inversiones de "miles de millones" que esa empresa está realizando y Venezuela no puede hacer.

Hace poco más de un mes estuve también en España, cubriendo otra visita presidencial, la de Felipe Calderón. Nunca un Presidente mexicano (salvo López Portillo, con motivo de la reanudación de las relaciones diplomáticas bilaterales) había sido recibido con tantos gestos y ofertas de acuerdos políticos y económicos de fondo. En los encuentros políticos y empresariales en los que me tocó estar, el tema de las inversiones en México era central y todo ello iba de la mano con el interés diplomático de convertir a las dos naciones en los extremos de un puente que permitiera profundizar relaciones en América y Europa, respectivamente. La única pregunta que se hacían los españoles era qué nos pasaba, por qué no aprovechábamos la oportunidad que tenía México, sobre todo en el ámbito energético. Este fin de semana deben haberse sorprendido aún más porque el presidente que menos quieren en España, Chávez, llegó a los acuerdos que aún no se pueden alcanzar con Calderón. Porque mientras con Chávez firmaban acuerdos de inversión, de "miles de millones", en México el discurso nacionalista, conservador, de una élite, lo impedía, porque la misma tiene un solo objetivo en mente: adueñarse de espacios de poder, aunque el país fracase. Ya se presentarán en el futuro como los salvadores de lo que ellos mismos propiciaron.

Jorge Fernández Menéndez

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jueves, julio 24, 2008

 

Petróleo: guajolotes o riqueza + Dos enfoques: PRI-PRD y PAN

Luego de semanas de debate y de decenas de oradores, el saldo final del foro energético debe medirse en función del fin del ciclo petrolero priísta con el colapso de Pemex y del inicio del papel estratégico del petróleo en el desarrollo mexicano.

Asimismo, la conclusión debe medirse en función de ocho dilemas:

1.- Regresar al 1938 de Cárdenas en que el Estado expropió las empresas petroleras en contexto laboral irrepetible o dar el paso hacia delante y convertir al petróleo en el detonador de un nuevo modelo de desarrollo sin ceder el dominio constitucional del Estado.

2.- Regresar el Estado a los tiempos de Echeverría para que toda la industria petrolera dependa del sector público y burocratizarla o salvaguardar el dominio exclusivo del Estado pero utilizar la inversión privada para impulsar un más rápido desarrollo del sector energético controlado por Pemex como empresa cien por ciento paraestatal.

3.- Profesionalizar a Pemex para convertirla en una empresa fuerte y poderosa o esconder a la empresa para ocultarla detrás de los miedos a otras empresas o a la competencia y dejar pasar la oportunidad de los precios altos que exigen inversiones urgentes para más reservas.

4.- Mantener el Estado rector del desarrollo y la industria petrolera mixta que ya existe o regresar al Estado gestor directo del manejo de Pemex con la experiencia de que toda empresa paraestatal depende de los intereses del gobierno en turno y siempre pierde posibilidades por el manejo inevitablemente burocrático de su administración. La expropiación de la banca fracasó por el despilfarro de sus directores designados por el gobierno.

5.- Asumir el petróleo como un recurso comerciable en función de producción-venta o darle la noción misma de nacionalismo o establecerlo como el punto de definición de tres políticas que los gobiernos mexicanos han eludido: la política de seguridad nacional, la política de relaciones con los Estados Unidos y la política de contribución a un nuevo orden energético internacional.

6.- Optar por el Estado populista o neoliberal o buscar la opción del Estado promotor del desarrollo manteniendo el control del petróleo y la rectoría del desarrollo pero aprovechando el capital privado para reimpulsar la empresa. López Portillo expropió la banca para el desarrollo pero los banqueros estatales no pudieron convertirla en el pivote del desarrollo. Eso sí, los banqueros estatales expoliaron a los bancos.

7.- Aceptar el desafío de la reorganización del capitalismo internacional con una participación activa y sin miedos para defender posiciones o sumarse pasivamente a las corrientes de crítica a la corporativización de los Estados y por tanto rechazar cualquier inversión privada y desaprovechar el potencial energético, mientras de todos modos el capitalismo se reorganizará para beneficio de sus participantes y no de sus críticos.

8.- Definir si el problema de Pemex es de organización administrativa, presupuestal y productiva de la empresa o si debe definirse primero el modelo de desarrollo nacional, la política presupuestal del Estado y la estrategia de seguridad nacional y después darle su espacio a Pemex.

Además de los dilemas que tienen que ver con la alternancia --ahora sí-- partidista en la presidencia de la república, el foro en el Senado sirvió para fijar las posiciones de los partidos políticos: el PAN se quedó en la reorganización administrativa de la empresa sin evaluar los perfiles políticos, de seguridad nacional y de desarrollo; el PRI se opuso a cualquier reforma de Pemex que cambie la situación actual de una empresa típicamente priísta en materia de corrupción, saqueo sindical y manipulación política; y el PRD dejó claro que desea un petróleo bajo el control absoluto del Estado y de la burocracia gobernante.

Pero a pesar de las limitaciones en las posiciones y de debates mediocres, el saldo final coincidente fue bastante obvio: Pemex ya no debe ser la empresa del sistema político priísta y debe dar el paso a la modernización que permita un mejor aprovechamiento del potencial petrolero. Por tanto, el Pemex priísta fue condenado por todos los asistentes al foro, aún por priístas que criticaron a la empresa como si sus defectos hubieran sido producto de una gestión de extraterrestres de Marte. El Pemex que todos criticaron es el Pemex que heredó el sistema priísta después de 50 años de gestión, porque los directores bajo el foxismo habían sido priístas y el actual director Jesús Reyes Heroles fue --¿es?-- un importante político priísta, hijo de un priísta también director de Pemex.

Los documentos históricos hablan de una expropiación hecha contra la rebeldía laboral de las compañías extranjeras. La segunda expropiación petrolera debe fijar la política de convertir el petróleo en un detonador del desarrollo sin perder la soberanía absoluta del Estado sobre el recurso pero abriéndose a la inversión privada sin los complejos del pasado.

Si la expropiación de 1938 se pagó con guajolotes que donó el pueblo, ahora se trata de definir al petróleo como el instrumento del desarrollo y fuente de riqueza. El mejor nacionalismo es el que promueve el desarrollo.

Carlos Ramírez

(Blog e Indicador Político TV en www.grupotransicion.com.mx.)

cramirez@indicadorpolitico.com.mx

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domingo, julio 20, 2008

 

Democracia hecha en México

Reglamentan otros países plebiscito y referéndum. El ejercicio del 27 de julio evidencia vacíos en participación ciudadana

Karla Garduño Morán


(20 julio 2008).- MÉXICO.- Mientras que en otros países la democracia directa se ejerce a través del plebiscito y del referéndum plenamente reglamentados, en México se opta por la consulta ciudadana, un mecanismo que da a los convocantes un amplio margen de maniobra.

En lugares como Canadá, Suiza, Venezuela, Chile y la mayoría de los estados de Estados Unidos, se recurre a instrumentos de participación ciudadana que se encuentran minuciosamente legislados, con reglas que incluyen por ejemplo cuánto presupuesto deberá gastarse, cómo se distribuirán los tiempos publicitarios y la obligación de formar comités que promuevan las distintas posturas.

Sus resultados además son vinculantes, de tal manera que a través de estos ejercicios los ciudadanos han tomado decisiones tan trascendentes como el fin de la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, la no autonomía de la provincia de Québec en Canadá o el ingreso de España a la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

En México, la organización de la consulta para la reforma petrolera convocada por el gobierno del Distrito Federal para el próximo domingo, ha dejado clara la necesidad de contar con instrumentos más claros en materia de democracia directa.

Sólo 17 entidades contemplan estos mecanismos en leyes de participación que carecen de la reglamentación suficiente para garantizar la objetividad y la autenticidad del proceso, además de que los resultados pocas veces son vinculantes.

"En muchos sistemas políticos se prevé la posibilidad de realizar consultas, plebiscitos, referendums, presentar iniciativas, pero esas medidas que pueden servir para completar las instancias de deliberación de las democracias representativas, son muy reglamentadas, tan reglamentadas como todos los demás tipos de consultas, como las elecciones.

"En México hemos pasado años negociando para garantizar que vamos a tener elecciones libres, transparentes, confiables; tuvimos que legislar de manera muy precisa. Si pensamos en algún momento introducir esas disposiciones de democracia directa, pues tendríamos que poner el mismo cuidado en la reglamentación y legislación de esos procesos", explica Jean François Prud'homme, coordinador académico de El Colegio de México y experto en el tema de la democracia directa.

La Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal contempla 11 instrumentos: la iniciativa popular, la colaboración ciudadana, rendición de cuentas, difusión pública, red de contralorías ciudadanas, audiencia pública, recorridos del jefe delegacional, asamblea ciudadana, plebiscito, referéndum y consulta, y es en los últimos tres que se vota sobre una decisión de gobierno.

El PRD y GDFl optaron por el más flexible de los tres: la consulta, que permite poner a votación cualquier tema de "impacto trascendental" y no precisa cómo deben llevarse ni la convocatoria ni el proceso.

Desde 1995, año en que se publicó la Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal, sólo se ha realizado un plebiscito -sobre la construcción del Segundo Piso del Periférico, con una participación de 6.6 por ciento- y, en cambio, se han hecho cuatro consultas: para el horario de verano (2001), las tarifas del transporte público (2002), la permanencia de López Obrador como jefe de Gobierno (2002) y la Consulta Verde del 2007.

Mientras que en el caso del plebiscito y el referéndum la ley obliga a que la convocatoria se publique 90 días antes (incluyendo las preguntas a realizar) en la Gaceta Oficial del Distrito Federal y al menos un diario de circulación nacional, la invitación a la consulta puede emitirse siete días antes y "colocarse en los lugares de mayor afluencia de habitantes", sin que se obligue su publicación en ningún medio y sin especificar si debe incluir o no los cuestionamientos.

El gobierno de la ciudad publicó la convocatoria en la Gaceta Oficial el 19 de junio, especificando el día y horario de la votación; el 15 de julio lanzó las dos preguntas y hasta el jueves todavía no se sabía el número exacto de casillas ni su ubicación.
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La crítica no es a la consulta en sí misma. No se critica la necesidad de preguntarle a todos los ciudadanos sobre un tema trascendental, al contrario, ojalá se legislara al respecto y se usara más seguido. Se critica el uso de dicha "consulta" con fines políticos. Su manipuleo. La demagogia. En más de 10 años que lleva el PRD en el GDF, ¿cuántos referéndum y plebiscitos han hecho? ¿Por qué el año pasado no sometieron a consulta las reformas en materia del aborto? Son sólo preguntas.

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jueves, julio 17, 2008

 

Será sólo un fraude la 'consulta petrolera'

La "consulta petrolera" está desacreditada de antemano y sólo será otro instrumento de los opositores a la reforma.

No habrá diferencia de fondo entre la consulta petrolera que se realizará el 27 de julio en la Ciudad de México y una "Asamblea", como las que organiza López Obrador en el Zócalo.

En el fondo, serán lo mismo, es decir, una movilización organizada por el grupo que se opone a la propuesta de reforma enviada por el Presidente Calderón.

Lo que no se vale es la pretensión de hacer creer que la consulta va a ser un ejercicio serio para captar el sentir de la ciudadanía.

Le recuerdo brevemente las dos preguntas que incluye.

La primera dice: "Actualmente la explotación, transporte, distribución, almacenamiento y refinación de los hidrocarburos son actividades exclusivas del Gobierno, ¿está de acuerdo o no está de acuerdo que en esas actividades puedan participar empresas privadas".

La segunda cuestiona, "En general, ¿está usted de acuerdo o no con que se aprueben las iniciativas relativas a la reforma energética que se debaten actualmente en el Congreso de la Unión?".

Hay muchas razones por las que la consulta va a ser un fraude. Le enlisto sólo algunas.

1.- Las consultas o plebiscitos o referéndum sirven para que la ciudadanía opte por disyuntivas que son claras. Por ejemplo, como las que realizaron algunas naciones europeas para decidir si aceptaban el euro o no como moneda; o la que se puede hacer en alguna comunidad para definir si se construye un puente o no. Pero no funcionan para optar sobre políticas públicas de alta complejidad en donde la decisión no está entre blanco o negro, sino entre muchos tonos de grises en muy diversos ámbitos. Simplemente, el instrumento no es aplicable al caso.

2.- Si, de cualquier manera, a pesar de que no sea aplicable el instrumento, ya se organizó la consulta, se tuvo que haber diseñado una batería de preguntas que aludan directamente a las propuestas enviadas en la iniciativa. Y lo que sucede es que se hace una pregunta en la que se mezclan mentiras completas con verdades a medias o afirmaciones ciertas. Un alumno de primer año que estudie la materia de "opinión pública" sabe que la primera pregunta es un completo fraude, cuya respuesta no va a significar nada en términos de la iniciativa presidencial.

3.- Las contradicciones de la formulación son obvias. Por ejemplo, el transporte de gasolina sobre ruedas desde hace muchos años lo hacen empresas privadas, pero que no se pueda hacer por un tubo. O que otro hidrocarburo, como el gas natural, sí se pueda transportar legalmente a través de ruedas o de un tubo. O bien, ¿cómo se puede afirmar que la distribución de hidrocarburos es una actividad exclusiva del Gobierno cuando hay una gasolinería privada -como todas- a la vuelta de la esquina? ¿Se está preguntando si hay que revertir una situación de facto o respecto al futuro? La formulación es más que confusa.

4.- Aun considerando que la segunda pregunta de la consulta no diga las mentiras de la primera ni sea tan confusa como lo es la anterior, también es obvio que luego de la primera pregunta la segunda va a tener un sesgo. De nueva cuenta, es elemental en los estudios de opinión pública que la conjunción de las preguntas influye en las respuestas. Los resultados van a ser complemente diferentes al incluir la primera pregunta que habla de las actividades reservadas al Gobierno -falsamente- que si sólo se hubiera preguntado respecto al acuerdo o no con la iniciativa del Presidente.

5.- Resulta casi cómico que la pregunta a propósito de la iniciativa enviada por el Gobierno al Congreso eluda mencionar que se trata de una iniciativa enviada por el Presidente Calderón, pues habría que mencionar la impronunciable palabra, por lo que se pregunta sólo por las iniciativas "que se debaten actualmente en el Congreso de la Unión", lo que hace todavía más difusa la posible respuesta de la gente que va a emitir su opinión.

Ya ni para qué seguir con esta lista. Hay que poner las cosas en su lugar.

La participación en la consulta del PRD va a ser relevante más bien por el nivel de participación que se obtenga que por los resultados de la consulta, pues le puedo anticipar que al menos más de las tres cuartas partes de los participantes van a decir no a las dos preguntas... y esta cifra se puede conocer sin necesidad de gastar un solo centavo en organizar la consulta, pero ese porcentaje no tendrá ningún significado por lo amañado de la consulta.

El nivel efectivo de participación habrá que ponderarlo con la votación efectiva de los últimos comicios en el DF.

En el 2006 votaron 4.8 millones de personas -y son las que están representadas en el Congreso-, así que esa debe ser la referencia para medir la relevancia de la movilización.

Enrique Quintana

enrique.quintana@reforma.com
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Pura demagogia. Eso es lo que será esa "consulta".

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