domingo, septiembre 28, 2008
Refinar o no refinar
Hace tres semanas escribí un artículo argumentando que la discusión en torno a una eventual reforma petrolera está mal encaminada porque partía de premisas injustificadas. Específicamente, propuse dos cosas: por un lado, que la discusión tenía que centrarse en el hecho de que el petróleo con que cuenta el País se va a agotar en un plazo relativamente corto, aun si se explotan todas las reservas potenciales. Por otra parte, argumenté que el negocio de la refinación es muy poco rentable y que hay mucha capacidad de refinación ya instalada y no utilizada en el mundo, por lo que sería mucho más rentable mandar nuestro petróleo a refinar a esas plantas (como ya se hace hoy) o, incluso, comprar algunas de esas plantas para aprovechar los precios relativamente bajos de activos subutilizados. Recibí varios comentarios y críticas a ese artículo, pero sobre todo dos muy relevantes que, viniendo de ingenieros tan respetables, ameritan un análisis serio.
La crítica se resume en los siguientes planteamientos: a) hay elementos que llevan a "sostener la necesidad de atender el tema de refinación, sin que esto signifique adoptar una posición cerrada a modalidades de inversión privada, nacional o extranjera, siempre y cuando esto ocurra tras una adecuada regulación"; b) los crudos pesados están creciendo como proporción de la producción mexicana; c) las refinerías para crudos pesados son más rentables que aquéllas para crudos ligeros; d) la ingeniería mexicana se beneficiaría de proyectos de esta naturaleza; e) Arabia Saudita está invirtiendo masivamente en refinación para crear empleos y una derrama en su país y Venezuela lo está haciendo en China para crear un nuevo mercado; f) la industria petroquímica y de refinación en manos privadas sí es rentable; y g) también puede ser un mito eso de que la producción de crudo "permitiría financiar la construcción de un futuro viable".
Ante todo, la discusión no puede comenzar por la refinación sino que tiene que remitirse al petróleo mismo. Aunque siempre será posible que se descubra algún nuevo yacimiento de enormes proporciones como resultó ser Cantarell, todos los informes que existen disponibles sugieren que el futuro de la industria petrolera mexicana se va a tener que concentrar en la administración de los viejos campos petroleros y en la explotación de los yacimientos que pudiera haber en las profundidades del Golfo de México. En adición a esto, ninguno de esos informes sugiere que el crudo vaya a durar mucho más que entre dos o tres décadas, y eso si todo sale bien.
De ser cierto este escenario, la pregunta relevante tendría que ser qué hacer con los recursos resultantes de la explotación de ese petróleo. Es decir, a diferencia de países como Arabia Saudita, Venezuela o Rusia, que tienen enormes yacimientos, México tiene que concentrarse en la optimización de los que tiene porque no van a durar mucho. Esto implica pensar en el petróleo más como un recurso financiero, una "caja fuerte en el piso". De ahí mi propuesta de que habría que olvidarse de proyectos elefantiásicos en refinación y petroquímica para destinar el dinero producto de la explotación y exportación del petróleo en transformar al País para cuando ya no contemos con recursos petroleros.
Emplear recursos escasos en la construcción de grandes refinerías sería muy atractivo para la ingeniería mexicana, pero no le dejaría mayor riqueza al País. Esto no implica que no sea urgente apoyar y promover el desarrollo de la ingeniería mexicana. Al contrario. Pero la refinación y la petroquímica no serían los lugares lógicos para hacerlo, además de que la derrama económica sería muy pequeña. El ejemplo de Arabia Saudita, cuya riqueza es distinta de la nuestra y por lo tanto cuyo costo de capital es bajísimo, no es aplicable a México. Tampoco lo es Venezuela, cuya lógica es geopolítica y no de desarrollo económico.
Todo esto no niega la posibilidad de que el País pudiera beneficiarse de que hubiera nuevas refinerías. La pregunta es si sería inteligente destinar recursos escasísimos del erario cuando presumiblemente podría haber empresas privadas dispuestas a correr el riesgo implícito. Cualquier proyecto en este sentido debería ser bienvenido siempre que no implique recursos fiscales (o sea, que sea privado) y que no requiera subsidio alguno. En este sentido, no sería aceptable venderle a esas refinerías el crudo un centavo por debajo del precio de referencia internacional, corregido por ahorros en transporte. Otra manera de hacer lo mismo, pero salvando el debate constitucional, sería que una empresa privada celebre un contrato con Pemex para que le suministre crudo (en términos comerciales, no como maquila) para una refinería en Guatemala o una isla del Caribe con ventajas logísticas. Digo que en términos comerciales, para que los privados asuman riesgos, que en nuestra realidad nunca han tenido que asumir. El tema central es que la población no tiene por qué asumir los costos de una industria que, al menos en México, nunca ha sido viable sin subsidios.
Al final del camino, la disyuntiva es doble. Ya que el petróleo mexicano es, en términos relativos, limitado, la pregunta importante es cómo emplear esos recursos de la manera más eficaz para propiciar el desarrollo del País: invirtiéndolo en una industria marginalmente rentable y con un futuro dudoso o emplearlo para acelerar la construcción de una nueva base para detonar el desarrollo: la de la creatividad humana para la era de la economía del conocimiento.
La otra disyuntiva tiene que ver con la función del gobierno en esta tarea. Una forma de avanzar el desarrollo es subsidiando a unos cuantos productores, confiando en que su esfuerzo se traduzca en beneficios para la colectividad. La otra forma, la que me parece mucho más lógica y apropiada para un país con nuestra distribución del ingreso, sería apostar al desarrollo del mexicano común y corriente a través de la educación, la salud y un entorno de seguridad para todos. Es cuestión de prioridades.
Luis Rubio
www.cidac.mx
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viernes, septiembre 19, 2008
Debilita Chávez garantía de derechos humanos.- HRW
(19-Sep-2008).- CARACAS.- El Gobierno del Presidente Hugo Chávez ha debilitado las instituciones democráticas y las garantías de los derechos humanos en Venezuela, en un intento por contener a la Oposición, aseguró ayer Human Rights Watch (HRW) durante la presentación de un informe en la capital del país sudamericano.
En el texto, de 267 páginas, la organización defensora de los derechos humanos realiza un negativo balance de los casi 10 años de Chávez en el poder y analiza el impacto de la influencia del Mandatario en el poder judicial, los medios de comunicación y las organizaciones sindicales.
"Hace 10 años, Chávez promovió una nueva Constitución que podría haber mejorado notablemente la situación de los derechos humanos en Venezuela", dijo José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW, quien presentó el informe.
"Su Gobierno, desde entonces, ha actuado en sentido contrario, sacrificando garantías fundamentales en función de sus intereses políticos", denunció.
Según el texto, Chávez resultó elegido en 1998 con el compromiso de reformar y renovar el desacreditado sistema político venezolano, y la aprobación de una nueva Constitución, en 1999, ofreció una oportunidad única que fue desperdiciada.
El organismo destaca que la violación más grave del estado de Derecho en Venezuela durante la última década fue el fallido golpe de Estado contra el propio Chávez en el 2002.
"Lamentablemente, el Gobierno lo ha explotado desde entonces para justificar políticas que han degradado la democracia", afirmó Vivanco.
El informe titulado "Una Década del Gobierno de Chávez: Intolerancia Política y Oportunidades Perdidas para el Progreso de los Derechos Humanos", denuncia, además, que la Administración chavista carece de un control judicial creíble.
Según la organización, desde el 2002, Chávez acaparó políticamente el Tribunal Supremo de Justicia y, al controlar a los jueces, ha aplicado, sistemáticamente, políticas discriminatorias que limitan las libertades civiles.
"La discriminación por motivos políticos ha sido una característica definitoria de la Presidencia de Chávez. A veces, el propio Presidente ha respaldado abiertamente los actos de discriminación", señaló el escrito.
HRW manifestó que los venezolanos no pueden participar plenamente y en pie de igualdad en su política, puesto que sus derechos a la libertad de expresión y asociación están en peligro.
"Por encima de todo, se requiere un sistema judicial que sea independiente, competente y creíble. También es fundamental que las instituciones que no son del Estado estén exentas de represalias del Gobierno y la discriminación política", manifestó.
Mencionó que la violencia política y la impunidad en Colombia y el viejo estilo cubano de determinar lo que se puede decir o no, figuran entre las más graves violaciones a los derechos humanos del hemisferio.
AP y AFP
Así lo dijo
"Hace 10 años, Chávez promovió una nueva Constitución que podría haber mejorado notablemente la situación de los derechos humanos en Venezuela... su Gobierno, desde entonces, ha actuado en sentido contrario, sacrificando garantías fundamentales en función de sus intereses políticos".
José Miguel Vivanco
Director para las Américas Human Rights Watch
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Esto pasa cuando un populista mesiánico llega al poder, cuando la política se centra en una persona en lugar de las ideas. Por eso AMLO es un peligro para México, porque todo se centra en su persona y por el fanatismo con que lo siguen muchos de sus simpatizantes.
Etiquetas: AMLO, Chavez, demagogia, dictadura, pobreza, populismo, Venezuela
domingo, mayo 18, 2008
Nuestra falsa excepcionalidad
Sin embargo, estos gobiernos mantienen un férreo control sobre las operaciones petroleras e imponen a las empresas extranjeras impuestos y pagos por regalías tanto por volúmenes de producción como por márgenes de ganancia. Su objetivo consiste en acceder a tecnología de punta, garantizar la producción y comercialización del crudo y aumentar sus ingresos financieros".
El trabajo detalla las diversas condiciones de operación en cada país, incluye antecedentes históricos necesarios, datos económicos relevantes, así como varias entrevistas con los directivos de las respectivas empresas estatales y consultores independientes. Uno de ellos opina: "En realidad, los contratos de Cuba son más competitivos que aquellos de otros países de la región. México debería tomar lecciones de los cubanos en este tema". La pregunta obvia que se desprende del reportaje es: ¿por qué lo que en esos países gobernados por la izquierda es una práctica racional y provechosa, acá es considerado una aberración antinacional, una malévola conspiración de la derecha, un entreguismo incalificable y hasta una "traición a la patria"? ¿Hay algo que esos tres gobiernos no ven y que sólo en México vemos?
Mucha gente de buena fe piensa que la excepcionalidad mexicana existe, y se explica por la historia. El País, en efecto, sufrió el abuso de las compañías petroleras, que eran como un estado dentro de otro: explotaban los yacimientos a discreción, pagaban impuestos irrisorios y en 1938 llegaron al extremo de ignorar un laudo de la Suprema Corte. La decisión de Lázaro Cárdenas no sólo dio a la nación un orgullo legítimo, sino también una cohesión social que fue constructiva y benéfica. Años más tarde, el contexto internacional de la posguerra impulsó la industria, pero el mérito mayor en la edificación de Pemex lo tuvieron las generaciones de técnicos y trabajadores que tomaron una empresa embrionaria y en crisis, y llegaron a proyectarla a niveles de excelencia internacional.
El recuerdo arraigado del agravio y la satisfacción genuina por la hazaña (ambos reflejados en los libros de texto y en el "imaginario" nacional) explican la intensa emotividad que rodea al tema petrolero. Otro elemento adicional, también histórico pero más reciente, cierra la pinza de susceptibilidad: me refiero, claro, al desorden, la arbitrariedad, la prisa y la corrupción que caracterizaron a varias operaciones privatizadoras de principio de los 90. En suma: "La burra no era arisca...".
Todo eso es verdad, pero la razón histórica debe tener sus límites, sobre todo cuando sus paradigmas entran en conflicto con las circunstancias reales. Al menos tres afinamientos vienen al caso. En primer lugar, el miedo indiscriminado a todo lo que viene de afuera nos ha debilitado: en el siglo 19 retrasó irremediablemente la inmigración y en el 20 minó nuestra competitividad internacional. En segundo lugar, la historia -al menos en este caso- no puede repetirse. Por más voraces que sean, las compañías petroleras de hoy no pueden moverse ya con la impunidad de sus antecesoras en los años treinta. En tercer lugar, hay que reconocer alguna vez que nuestra victimada historia no es tan excepcional. Para no ir más lejos, si de agravios nacionales hablamos, Cuba nos rebasa con mucho. Y sin embargo, en las circunstancias actuales, las autoridades de Cuba darían la bienvenida a las mismísimas transnacionales estadounidenses. Yadira García, ministra de Industria Básica de la isla, declaró a Proceso: "Nosotros no tendríamos limitaciones. Las leyes estadounidenses son las que tienen hoy limitaciones para que las empresas de ese país hagan negocios con Cuba".
A menos que consideremos que los gobiernos de Cuba, Venezuela y Brasil no son de izquierda, la oposición de nuestra izquierda a cualquier apertura del sector es insostenible. Más aún si con un dogmatismo casi inquisitorial tacha de herejes a quienes no opinan como ellos. ¿Por qué, entonces, quienes adoptan esa actitud no sacan las conclusiones naturales de la lectura del reportaje? Muy sencillo: porque no todos obran de buena fe, porque no todos conectan su ideología con la realidad, o porque tienen intereses creados en creer (y hacer creer) que, en materia de petróleo, México es una excepción universal.
Enrique Krauze
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Y no, la única causa no es la corrupción. Corrupción también hay, igual o más, en Brasil, Venezuela o Cuba. Corrupción hay en USA, en Inglaterra, en Rusia o en China comunista. Eliminando la corrupción no se podrá desarrollar la tecnología que no hemos desarrollado en 30 años. Y como lo he dicho varias veces en este foro, cuando vea los plantones y bloqueos afuera de la sede del sindicato de PEMEX (y también en el SME y el SUTERM), clamando que se acaben las canongías y privilegios se esas lacras, ese dia este blog se cerrará y apoyaré a AMLO.
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lunes, diciembre 03, 2007
Valentía venezolana
- La seducción ha sido casi universal. En nuestros países tiene dos orígenes al menos: la reverencia al caudillo y la dependencia servil a un Estado dadivoso, paternal, patrimonial, eclesial. Ambas constituyen nuestra cuota política de fanatismo y premodernidad. Pero no podemos esperar la marcha de los siglos para que esa situación cambie. Además, muchísimos filotiránicos -tal vez la mayoría- lo son por simple conveniencia u oportunismo. La única salida es la lucha que están librando ahora las fuerzas democráticas de Venezuela. Es una lucha heroica, que los gobiernos latinoamericanos han visto con una indiferencia cobarde.
- ¿Cómo ve la propuesta de la reelección presidencial a la luz de la experiencia que han tenido en México?
- La Revolución Mexicana nació en 1910 con un lema que unificó a la nación entonces, y la ha unificado siempre: Sufragio efectivo, no reelección. Los caudillos podían estar en desacuerdo en todo, menos en una cosa: la no reelección. Un ejemplo muy ilustrativo para Venezuela hoy es el del Presidente mexicano Lázaro Cárdenas. Pues bien, Cárdenas, el Presidente que nacionalizó en 1938 el petróleo, que repartió 17 millones de hectáreas a los campesinos, que unificó a los obreros, ese Presidente que fue amigo y protector de Fidel Castro en sus inicios, ese Presidente con indudable vocación social estuvo en el poder de 1934 a 1940, y no permaneció ni un minuto más. El sistema era antidemocrático en todo, menos en un asunto esencial: puso límites de tiempo al poder. No conozco ningún caso de concentración del poder en una sola persona que no haya traído consigo la completa desdicha de su pueblo. El poder absoluto corrompe siempre.
- El movimiento estudiantil ha irrumpido con mucha fuerza en el escenario político actual. Los estudios de opinión reflejan que los jóvenes son quienes gozan de mayor respeto en el seno de la sociedad venezolana. ¿Qué comentario puede hacer sobre este punto?
- En 1921, un grupo de estudiantes venezolanos llegó al Congreso Internacional de Estudiantes en México buscando solidaridad frente al tirano Juan Vicente Gómez. En aquel entonces, los estudiantes mexicanos levantaron su protesta contra el dictador. El presidente de los estudiantes mexicanos era mi maestro Daniel Cosío Villegas y él (me consta) estaba muy orgulloso de ese recuerdo. Los estudiantes del 28 fueron los catalizadores de la protesta cívica, lo mismo ocurrió en 1958. En México, los estudiantes del 68 logramos cimbrar por primera vez al sistema autoritario. En Checoslovaquia, Polonia o Hungría ocurrió lo mismo. Esa generosa energía de libertad y valentía de los estudiantes es -a veces- la única llama de esperanza que nos queda en un mundo oscuro y oscurantista como el que vivimos. Los admiro mucho. Hubiera querido acompañarlos codo con codo en las calles, recordando la gesta mexicana del 68. Si los estudiantes no cejan en su empeño, cualquiera que sea el resultado, Venezuela se salvará.
- ¿Qué futuro le espera a Venezuela de resultar vencedor el SÍ?
- En ese caso, al menos de que las circunstancias internacionales cambien, supongo que veremos una aceleración de las medidas estatistas rumbo al totalitarismo. Pero Castro morirá tarde o temprano, y Raúl optará por un modelo más abierto. La vinculación con Cuba se volverá más difícil. Los cubanos no querrán supeditarse a Hugo. Estados Unidos levantará seguramente el embargo. Además, la embriaguez cósmica de poder que padece Chávez lo conducirá al suicidio político: ha ocurrido con casi todos los dictadores. O inducirá al suicidio de los demás. El suicidio no es un término que uso con ligereza: Cabrera Infante demostró cómo la Revolución cubana totalitaria y concentrada en la figura de Fidel vació de sentido la vida de muchos reformadores genuinos (revolucionarios no comunistas), y los orilló al suicidio. Está por verse si las fuerzas armadas venezolanas están dispuestas a entregar sus vidas en el altar de una persona endiosada. Si el sentido común prevalece, la reforma será reformada.
- Hace poco, el venezolano Moisés Naím decía que las ideas fracasadas de ayer (chavismo) tienen un líder (Chávez) que entusiasma a las mayorías, mientras que las ideas exitosas (lo que él llama el "chilenismo": con el saldo concreto de haber creado bienestar y haber aminorado la pobreza) "no tienen líder ni mensaje ni muchos seguidores". ¿Cómo observa esta dicotomía?
- Ocurrió en Rusia y ahora en América Latina: los liberales o los socialdemócratas son políticos que no apelan a los instintos religiosos de la gente: no son mesiánicos ni están dispuestos a imponerse por la fuerza, la coacción o las armas. En cambio, los otros (los "poseídos", los bolcheviques, los guerrilleros de la Sierra Maestra) sí traspasan con naturalidad esa barrera. La respuesta al problema está en la comunicación. Todos los medios en nuestros países deberían tomar con absoluta seriedad la necesidad de comunicar la contrastante realidad de los dos modelos. Pero el camino para hacerlo no está en el adoctrinamiento sino en los debates. Debatir con ellos, por radio, por televisión, por internet. Debatir es llevarlos a nuestro terreno, acercar a los juiciosos, invocar a la razón.
Necesitamos reivindicar el valor radical de la libertad en la vida. El tema eterno de la libertad. La libertad, como el aire, sólo se aprecia cuando se pierde. ¿Vale la pena perderla a cambio de pan? Dostoyevski, en "El Gran Inquisidor", imagina la vuelta de un Jesús libertario a la Sevilla inquisitorial y argumenta que el pueblo esta vez no lo escucha, el pueblo lo rechaza, porque el pueblo sólo quiere pan, no libertad. Dostoyevski profetizaba a la Rusia bolchevique. Esa Rusia totalitaria no tuvo ni pan ni libertad. Así ocurrirá a corto plazo con Venezuela, si gana el SÍ. Pero a la larga, en la vida o en el veredicto de la historia, todos los tiranos se suicidan.
Enrique Krauze
* Entrevista con Gloria Bastidas, periodista de El Nacional de Caracas.
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viernes, noviembre 30, 2007
¿Chávez para rato?
Sin embargo, me temo que el Presidente venezolano ganará ese referéndum, por las buenas, o por las malas. Porque aunque veamos a decenas de miles de estudiantes en las calles protestando contra el gobierno chavista, debemos recordar que Chávez cuenta con un fuerte apoyo popular, sobre todo que tiene en sus manos el manejo del Consejo Nacional Electoral. Además, la mayoría de gobernantes autócratas terminan por salir del gobierno por las malas y no por votación popular, ya que, por lo común, suelen ganar todas las elecciones que convocan.
Y es que los gobernantes autócratas suelen mostrar una peculiar atracción por los procesos electorales, y ganarlos, por supuesto. Un caso histórico fue el de Charles King en Liberia, reelegido con una amplia mayoría, tan amplia que obtuvo tal cantidad de votos que superaban en un 15 por ciento el censo de votantes. Adolfo Hitler también tuvo sus elecciones, que por supuesto ganó sin atenuantes. Otros ejemplos más cercano los tenemos en Fidel Castro, quien viene ganando elecciones desde hace más de 40 años en Cuba. Y en el ex Presidente peruano Alberto Fujimori, quien ganó una segunda reelección con fórceps en el 2000.
Cabe recordar que en la mayoría de casos, los gobernantes explícita o encubiertamente autócratas terminan siendo derrocados, exiliados, presos o muertos.
Pero una victoria de Hugo Chávez no significa la ratificación de un gobernante más que deviene autócrata. Significa que Chávez habrá cerrado el círculo "legal" que lo protegerá como mandatario con patente de corso en su propio reino y que tendrá la maquinaria opresora más fuerte de los últimos tiempos en la región, que cuenta además con una caja inacabable, sustentada en el petróleo, que bordea los 100 dólares por barril.
No importa entonces que según el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas Venezuela haya experimentado una de las caídas más rápidas y dramáticas en la calidad de vida y libertades del mundo, o que su economía sea hoy tan adicta al petróleo como lo fue durante el "boom" petrolero de los 70. Chávez da señales (desde hace casi 10 años) de manejar bastante bien el día a día y eso le rinde réditos políticos, que se traduce en victorias electorales.
Por supuesto que su permanencia en el poder no sería mayor problema si no fuera porque su influencia trasciende Venezuela y se extiende a otros países de la región. En virtud de los petrodólares que fortalecen los tentáculos financistas de Chávez, países como Bolivia, Ecuador, Cuba y Nicaragua forman ya parte de su eje, y amenaza con seguir infiltrando a partidos y movimientos de oposición en otros países. A esto se suma la presencia de Chávez en alianzas con el Irán de Mahmud Ahmadineyad, la Corea del Norte de Kim Jong Il, o la Libia del dictador Muhammad Gadafi y otros de similares características.
Tampoco sería mayor problema si no fuera porque distorsiona cualquier oposición racional al corsé político mundial que afirma que el único camino para el desarrollo económico y social de los pueblos pasa por el modelo neoliberal que impera en el mundo.
Con el panorama que viene, quizá podamos esperar más peleas verbales, más arremetidas impulsivas con insultos de grueso calibre y ofensas de la peor especie, que se añadirán al currículo de enfrentamientos de Chávez, que incluye a ocho personalidades del clero católico (comenzando por supuesto por el Papa Benedicto XVI); seis Congresos de igual número de países en América; 16 Presidentes en ejercicio, un Rey y seis ex Presidentes de Venezuela. Todo un récord en coleccionar enemigos y antipatías.
No son pocos los analistas que han calificado a Hugo Chávez como una víctima del síndrome maníaco-depresivo, también conocido como trastorno bipolar. Se trata de un problema que lleva a quien lo padece a episodios periódicos de gran júbilo y felicidad, ánimo eufórico o irritabilidad, a los que se contraponen etapas de síntomas depresivos. El problema es que las etapas eufóricas en el siempre provocador mandatario venezolano podrían causar serios conflictos, con consecuencias impredecibles.
Alan Rivera
alanriveraprieto@yahoo.com
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domingo, noviembre 18, 2007
¿Así o más sencillo?
Les comparto el cartón de Paco Calderón publicado el día de hoy en distintos medios.Muy interesante la pregunta que plantea al final. ¿Así o más sencillo de explicar? ¿Cómo ha cambiado España? ¿Cómo ha cambiado Venezuela? La realidad es canija, aunque muchos prefieran cerrar los ojos para no verla.
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sábado, noviembre 17, 2007
¡Alerta para México!
Aludo a las intervenciones de Hugo Chávez, presidente de Venezuela, en la Cumbre Iberoamericana.
¿Por qué empleo semejante frase para calificar las expresiones verbales de un Jefe de Estado?
La razón es simple. Porque, mucho me temo, el dicho resulta elocuentemente aplicable a lo ocurrido hace unos días.
¿A qué me refiero cuando implico que, ante las declaraciones del mandatario sudamericano, puede usarse la fórmula consagrada en la frase popular?
A algo muy sencillo. El Ejecutivo venezolano, lamento decirlo, carece no sólo de la más elemental prudencia, sino de la mínima congruencia. Chávez acusó a José María Aznar, ex presidente del gobierno español, de ser un fascista y de haber apoyado un golpe de Estado en su contra.
Lejos estoy de identificarme con muchas de las decisiones de gobierno y de las políticas públicas implantadas por el otrora mandatario hispano. Bien conocidos son su conservadurismo ante las transformaciones de la sociedad y su entreguismo frente a los intereses estadounidenses.
Pero él nunca pretendió llegar al poder por la vía de las armas. Fue electo Presidente mediante el libre ejercicio del sufragio ciudadano, ejerció sus funciones observando el marco normativo y dejó el mando cuando su partido perdió el apoyo del voto popular. Todo ello hizo de Aznar, más allá de las diferencias ideológicas, titular de un gobierno dentro de un modelo democrático pluralista y asentado en un Estado de derecho.
Y eso mismo, esencial para ser considerado un mandatario con plena legitimidad democrática y jurídica, no puede decirse de Chávez. El militar encabezó, hace años, un golpe de Estado en contra del gobierno electo de su país. No tuvo éxito el cuartelazo, pero ése es otro asunto.
Cierto es que él alcanzó luego el poder por medio de elecciones, dentro del marco de un régimen competitivo de partidos. Pero, a partir de su llegada al Ejecutivo, el Presidente ha cometido arbitrariedades que atentan contra la democracia. Sus ataques a la libertad de expresión, la libertad de prensa, el derecho de propiedad y las libertades económicas han sido innumerables.
Ha ejercido el cargo modificando a su antojo la Constitución y la legislación, para concentrar las potestades públicas en su persona. Ha organizado a la sociedad en estructuras corporativas e instaurado un régimen fincado no pocas veces en el terror.
Ahora, con esos antecedentes, pretende recibir la aprobación ciudadana para una serie de reformas constitucionales que le permitirían permanecer en el cargo indefinidamente.
Ése es el hombre y el gobernante que, de modo reiterado, interrumpió al actual Presidente español en la Cumbre Iberoamericana para calificar de golpista y de fascista a su antecesor.
Ésa es la persona y la autoridad a la que, de manera mesurada pero firme, José Luis Rodríguez Zapatero solicitó respeto. Ése es el individuo y el funcionario al que en forma políticamente equivocada, pero humanamente comprensible, el rey Juan Carlos I de España exigió guardar silencio.
"El burro hablando de orejas". Aludo a Hugo Chávez. El monarca falló en las formas; pero el mandatario faltó en el fondo y en la forma. Doloroso episodio para Venezuela y, ante el peligro de caer en el futuro en manos de un tirano semejante, alerta para México.
Gerardo Puertas
gerardopuertas@prodigy.net.mx
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martes, noviembre 13, 2007
La escalada represiva en Venezuela
La manifestación exigía que se postergue el referéndum convocado por Chávez para el 2 de diciembre para aprobar una nueva reforma constitucional que le daría al Presidente poderes extraordinarios para suprimir derechos fundamentales y poder reelegirse indefinidamente.
Según testigos, los estudiantes habían vuelto de la manifestación cuando un grupo de motociclistas enmascarados y armados llegó al lugar y comenzó a dispararles.
Fotógrafos de The Associated Press vieron por lo menos a cuatro enmascarados disparando contra los jóvenes.
Víctor Márquez, presidente de la Asociación de Profesores de la UCV, dijo luego a la prensa que los atacantes habían sido miembros de milicias urbanas chavistas.
Concretamente identificó a los agresores como miembros de tres grupos paramilitares: el Colectivo Alexis Vive, Los Carapaicas y Los Tupamaros.
En días recientes se produjeron ataques similares en la Universidad de los Andes de Mérida, en que 75 estudiantes resultaron heridos, incluidos 5 con heridas de bala; en la Universidad Experimental de Táchira, y en la Universidad de Los Andes en San Cristóbal, Aragua.
Según activistas de derechos humanos, los incidentes de los últimos días forman parte de una estrategia gubernamental sistemática de intimidación.
Aunque Chávez permite espacios de libertad de expresión para que su régimen sea considerado más tolerable por la comunidad internacional, su estrategia ha sido la de permitir algunas protestas, pero inmediatamente después reprimir a quienes participaron en ellas para enviar un mensaje intimidatorio al resto del país.
"Este último incidente es especialmente grave, porque todo indicaría que la Policía no sólo se mantuvo impasible, sino que habría facilitado el ingreso a la Universidad Central de estos motorizados armados, que terminaron disparándole a un grupo de estudiantes de oposición", me señaló José Miguel Vivanco, director del Departamento de las Américas de Human Rights Watch en Washington D.C. "Eso es sumamente serio".
Aunque ya hubo incidentes parecidos en el pasado, estos últimos ataques han escalado significativamente desde el 2 de noviembre, cuando los estudiantes anunciaron una serie de protestas pacíficas para exigir la postergación del referéndum constitucional convocado por Chávez para el 2 de diciembre, dijo Vivanco.
Chávez, como es usual, acusó a Estados Unidos por la violencia.
El viernes, Chávez dijo en la 17 Cumbre Iberoamericana en Santiago, Chile, que los estudiantes universitarios eran parte de una ofensiva "fascista" alentada por Washington y la oligarquía venezolana.
La escalada represiva en Venezuela se produce meses después de que Chávez revocó la licencia de RCTV, la cadena de televisión más antigua del país, que criticaba a su Gobierno.
Chávez permitió que la cadena estuviera en el aire hasta que terminó su licencia, y luego la sacó del aire para poner en su lugar un canal oficialista.
Quizás, el mejor ejemplo de la estrategia chavista de primero permitir, y luego reprimir, se produjo en 2004, cuando los seguidores de Chávez divulgaron la Lista Maisanta de cerca de 3.4 millones de ciudadanos venezolanos que habían firmado la petición para realizar un referéndum revocatorio de la Presidencia de Chávez.
La lista de quienes habían firmado la petición circuló en todas las reparticiones oficiales, y fue utilizada para negarles contratos gubernamentales a empresarios que la habían firmado, despedir empleados públicos y discriminar contra todo aquel cuyo nombre aparecía en ella.
Mi opinión: Venezuela está a punto de convertirse en una dictadura constitucional, con elecciones realizadas bajo reglas hechas a medida de las necesidades de Chávez.
Los cambios constitucionales propuestos por Chávez, y endulzados con un plan de reducir la jornada laboral de ocho a seis horas por día, que será difícil de resistir para millones de venezolanos, incluyen, además de permitir la reelección indefinida del Presidente, proclamar al país un "estado socialista"; terminar con la autonomía del Banco Central, y autorizar estados de emergencia en que Chávez podrá suspender las libertades de expresión.
Es lamentable que los Presidentes reunidos en la Cumbre Iberoamericana en Chile no expresaran su preocupación por todo esto, tal como lo hicieron los Mandatarios latinoamericanos cuando el ex Presidente peruano Alberto Fujimori quiso asumir casi todos los poderes en su país.
Las cumbres regionales solían convocar a la defensa colectiva de la democracia en la región. Ya no lo hacen. Me temo que muy pronto, los venezolanos no tendrán libertad de expresión, ni libertad después de la expresión.
Andrés Oppenheimer
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martes, octubre 30, 2007
Hipocritas....
jueves, agosto 23, 2007
Something rather exciting is happening in Latin America

So it might be hard to believe that in many countries in the region, and especially in Brazil and Mexico, Latin America's two giants, things are in fact going better today than they have done since the mid-1970s. The region is in its fourth successive year of economic growth averaging a steady 5%. In most places inflation is in low single digits. And for the first time in memory, growth has gone hand-in-hand with a current-account surplus, holding out hope that it will not be scotched by a habitual Latin American balance-of-payments crunch.
What is more, financial stability and faster growth are starting to transform social conditions with astonishing speed. The number of people living in poverty is falling, not only because of growth but also thanks to the social policies of reforming democratic governments. The incomes of the poor are rising faster than those of the rich in Brazil (where income inequality is at its least extreme for a generation) and in Mexico.
In both these countries a new lower-middle class is emerging from poverty (see article). Low inflation, achieved through more disciplined public finances and trade liberalisation, has brought falling interest rates. Credit has at last returned. So these new consumers are buying cars and DVD players or taking out mortgages. No wonder Latin Americans are in an optimistic mood: earlier this year a poll by the Pew Global Attitudes Project found a greater increase in personal satisfaction in Brazil and Mexico over the past five years than in any of the other 45 countries it surveyed.
Keep inflation low and fix the schools
So if things are going so well, why have radical populists and leftists done well in recent elections? Look closer: they have in fact failed to carry all before them. Out of a dozen presidential elections in the region in the 13 months to last December, the radicals won only four. Moderate governments, of centre-left or centre-right, are in charge in most countries.
That said, politics sometimes lags economics. Even as things started to improve, many Latin Americans were in surly mood because they had suffered through five years of stagnation or worse between 1998 and 2003. Besides, the progress is not uniform. In some of the smaller and poorer countries, the populists' caricature has a grain of truth to it. That is why Mr Chávez has friends in places like Bolivia and Ecuador.
But the important point is that the course upon which most Latin American countries are set -of democracy and open-market economies- is finally bearing fruit. The new middle class in countries like Brazil and Mexico derives its income from the private sector, not from public employment. There lies the big difference with Mr Chávez's Venezuela, where falling poverty depends almost entirely on a vast increase in public spending, and is thus hostage to the oil price.
Of course plenty of caveats are in order. The first is that it is not just in Venezuela that growth has been underpinned by higher prices for commodity exports. Nevertheless, in many other countries export-growth is broad-based. With China and India industrialising, it is unlikely that commodities will be as cheap as in the 1990s any time soon. A second obvious worry is that the current financial-market flap will end up making a serious dent in the growth of the world economy. But -mirabile dictu- thanks to its current-account surplus Latin America is not in the front line of this particular market panic.
Another caveat is that for all its recent progress, Latin America remains a long way from enjoying widespread affluence. In the region as a whole, some 38.5% of people remain poor according to national definitions. The gains are still fragile. But the lessons for governments are clear. To bolster the new middle class, it is crucial to keep inflation low. So is improving the shoddy education imparted in the region's schools and universities. And businesses in the region are still held back by lack of transport infrastructure and an excess of red tape.
The commodity bonanza won't last forever, so now is the time to fix these things. Do so and Latin America's democracies could turn an important corner, in which inequality, poverty and populism give way to prosperous middle-class democracies where the majority has an interest in stability.
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viernes, agosto 10, 2007
Tonterías populistas
No me extraña su oferta, ya que el perfil de ambos políticos es muy similar, en particular por sus acciones de política económica, que les han funcionado por más tiempo del normalmente posible, no por sus buenos oficios, sino por el enorme golpe de suerte que ha sido, para Argentina la demanda de soya y otros productos agrícolas por parte de China, y para Venezuela el elevado precio del petróleo.
Esa buena fortuna esconde temporalmente sus tonterías en el manejo de sus economías, pero tarde o temprano sus torpezas se traducirán en condiciones económicas desalentadoras. Conviene, en este sentido, comentar las acciones que para abatir la inflación aplican estos gobernantes populistas, quienes evidentemente no aprenden las lecciones de la historia.
Hugo Chávez, en otra de sus muchas tonterías, decidió hace tiempo que la inflación creciente en su país se podía abatir con controles de precios y subsidios, pero al no poder contenerla de esa manera, optó recientemente por reducir la tasa del Impuesto al Valor Agregado (IVA), que pasó del 11 al 9 por ciento durante el mes de julio.
Ello explica que los precios al consumidor ese mes hayan registrado el menor incremento (0.5 por ciento) en los pasados cuatro meses, y que la inflación anual se haya contraído de 19.4 por ciento en junio a 17.2 por ciento en julio.
La inflación, lamentablemente para los políticos populistas, es en todo tiempo y lugar un fenómeno monetario, que se refleja en un crecimiento acelerado de la demanda, imposible de corregir con medidas que la estimulan más. Es cierto que el impacto inmediato de una disminución del IVA fue reducir el ritmo de crecimiento de los precios en el mes de julio, pero es el resultado natural de una reducción de una sola vez en la tasa impositiva, mientras que la inflación es un proceso de alza sostenida y continua de precios.
La reducción de los impuestos, al igual que la proliferación de subsidios y controles de precios, atiza la demanda interna en Venezuela, lo que se traducirá muy pronto en mayores presiones inflacionarias, no sin antes haber distorsionado sobremanera las señales que reciben las personas y las empresas para la asignación de recursos en esa economía.
El Presidente Kirchner es el gemelo económico de Chávez. El año pasado, la inflación de Argentina fue la segunda más alta (9.8 por ciento) después de la de Venezuela (17 por ciento). Ello explica porqué Kirchner, al igual que su contraparte venezolana, es un firme creyente en los controles de precios y en la alquimia estadística como mecanismos para controlar las presiones inflacionarias que su dispendio ha propiciado en Argentina.
El Gobierno de Argentina festina que la inflación ha descendido en los dos últimos meses, pero en gran parte se debe a los controles de precios y al hecho de que, sospechosamente, cambió al tecnócrata encargado de la medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC) por un político, quien, de acuerdo a diversos sectores argentinos, modificó la forma en que se calcula la inflación dando más peso a los productos controlados.
Kirchner, además, tiene un interés particular en que los datos de inflación sean atractivos, ya que sus promesas de reducción de pobreza y mejoría del poder de compra de la población se miden con el IPC, y pueden tener repercusiones determinantes en el resultado de las elecciones presidenciales, donde colocó a su esposa como la candidata oficial.
Los controles de precios, incapaces en el mediano plazo para contener las presiones inflacionarias, han generado otros problemas serios en Argentina. En particular, la congelación de precios de servicios públicos desde el año 2002, redujo el atractivo de estos negocios, debido a la elevada inflación argentina, por lo que en estos meses el Gobierno argentino recurrió al racionamiento del servicio eléctrico y del gas natural.
Sin una liberación de precios, no habrá nuevas inversiones; pero permitir un alza de los mismos dejaría al descubierto la dimensión del problema inflacionario argentino, lo que sería imposible de esconder aun con la mejor alquimia política. Por consiguiente, la flexibilidad de precios no es un curso de acción para el Gobierno argentino en un año electoral.
La respuesta inmediata de Kirchner, espejo fiel de los populistas latinoamericanos, es culpar a las empresas de no realizar nuevas inversiones, cuando esos problemas se deben al evidente fracaso de su política de controles. Más de 10 empresas extranjeras, incluyendo France´s Suez SA y Nacional Gris Plc de Inglaterra abandonaron sus operaciones argentinas en los últimos cuatro años ante la perspectiva de que con los controles no recuperarían sus inversiones.
No nos extrañemos que el siguiente paso de Kirchner, en un afán de garantizar el triunfo de su esposa en las elecciones presidenciales, sea la expropiación de las empresas energéticas. Esto lo dejó entrever el 29 de junio pasado en una reunión regional en Paraguay, donde declaró que "muchas veces hemos notado que hay problemas con la forma en que estas empresas se administran y, poco a poco, están agotando nuestra paciencia".
México tiene sus propios problemas, pero nada hay que emular de las prácticas económicas de estos dos Presidentes populistas, por lo que conviene hacer caso omiso a las sugerencias de Kirchner y mantener una sana distancia de esos Gobiernos. Los trastornos inflacionarios actuales no han hecho mayores estragos en sus economías por la bonanza de sus exportaciones, fruto de eventos externos. En el momento que se agote o revierta este beneficio se podrá ver la dimensión completa de los daños ocasionados.
Salvador Kalifa
Doctor en economía y consultor económico y financiero.
salvadorkalifa@prodigy.net.mx
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domingo, junio 03, 2007
¡Aguas!
Valenzuela no mintió. Al día siguiente, desde La Habana, Cuba, primer territorio libre de América, Guadalupe Acosta Naranjo, secretario general del PRD, ratificó el apoyo en términos similares: "El día que una televisora pueda convocar a un derrocamiento militar del gobierno y participar en la estrategia de un golpe de Estado, y a pesar de eso pedir que le renueven la concesión en aras de la libertad de expresión, no sé si eso sea valido".
Y para que no quedaran dudas, Pablo Gómez, secretario de la Comisión de Estudios Legislativos del Senado reiteró: "Chávez podrá caer muy gordo, pero era el presidente del país y lo querían remover por la fuerza, y la televisora era uno de los principales instrumentos del golpe".
Al leer las expresiones de apoyo de Acosta Naranjo y Pablo Gómez hay dos preguntas que caen por su propio peso: si la participación de RCTV en el complot golpista era tan evidente, ¿por qué el gobierno de Hugo Chávez no procedió inmediatamente contra la televisora al retomar el poder en el 2002? Y la más importante: ¿cuáles son, además de las declaraciones de Chávez, las evidencias que tienen ambos perredistas de que la televisora participó en el complot? Porque ya se sabe que para un dictador toda crítica o información veraz constituye un atentado contra el Estado y el orden.
Ése es el mecanismo propio de cualquier régimen autoritario para no hablar de los sistemas totalitarios donde el Estado controla absolutamente los medios de comunicación. De hecho, las declaraciones recientes de Chávez, amenazando a la otra cadena venezolana, confirman que cualquier programa puede ser tipificado como un crimen contra el Estado. En este caso, el dictador denunció la transmisión de imágenes del atentado contra Juan Pablo II como una invitación al magnicidio en contra de su persona. Las dictaduras no soportan la crítica ni la libertad de expresión.
Desde ese punto de vista no hay nada nuevo bajo el sol. Pero tampoco hay nada nuevo ni sorprendente en el temple autoritario-totalitario de los perredistas. La convergencia de Camilo Valenzuela, quien proviene de los movimientos guerrilleros de los años 70; Pablo Gómez, ex militante del Partido Comunista, y Guadalupe Acosta Naranjo, miembro de la corriente Nueva Izquierda que encabeza Jesús Ortega, habla por sí misma. Todos coinciden en justificar un atentado contra la libertad de expresión, en defender a un dictador de pacotilla y en guardar silencio frente a la opresión y la persecución que se vive bajo Fidel Castro. Hasta ahora no ha habido, y seguramente no habrá, una sola voz en el perredismo que condene a Hugo Chávez.
Sin embargo, hace aproximadamente un año los perredistas de todos los colores denunciaban voz en cuello "la guerra sucia" en contra de López Obrador. No admitían que se dijera que su candidato era "un peligro para México". Pero lo que los sacó de quicio fue que se le comparara injustamente con... Hugo Chávez. Y mira nada más las vueltas que da la vida. Ahora queda en claro que las afinidades electivas con los regímenes totalitarios y autoritarios están por encima de cualquier circunstancia o consideración.
Por desgracia, los perredistas no están solos en su pantano, los acompañan una buena parte de los priistas, que se comportan como lo que son: sus primos hermanos. Ésa es la razón por la que se han opuesto sistemáticamente a cualquier crítica a Fidel Castro y por eso mismo se negaron a condenar explícitamente al gobierno de Hugo Chávez. Los priistas no llegaron al punto de festinar el autoritarismo de Chávez. Pero insisto. Guardaron un complaciente silencio y lo aprueban en su fuero interno.
De ahí que sea tan importante el ajuste de cuentas con el pasado. La izquierda mexicana no ha hecho un examen autocrítico. Nada nos dicen de su silencio frente a los crímenes bajo "el socialismo real" ni de su complacencia frente a la persecución de los disidentes o los homosexuales en Cuba. Porque a diferencia de lo que ocurre en México, en el régimen castrista sí hay prisioneros cuyo único delito ha sido ejercer la libertad de palabra o de manifestación. El atraso del perredismo en ese sentido es aterrante e indignante. En Chile o en España, para no mencionar los casos de Francia e Italia, sería impensable que los partidos de izquierda se solidarizaran con Castro o aplaudieran un acto dictatorial como el de Chávez.
Este talante autoritario es el que vimos desplegarse a lo largo de toda la campaña electoral del año pasado. Las críticas contra AMLO no sólo fueron descalificadas por formar parte de un complot, sino que se emprendió una campaña de linchamiento contra quienes lo enfrentábamos abiertamente. La respuesta de los perredistas contra "la guerra sucia" estuvo plagada de verdades a medias o mentiras descaradas. La mentalidad autoritaria no admite grises ni matices. Lo que pasó después de la derrota del 2 de julio fue aún más contundente. Los traidores y los enemigos se multiplicaron. La lista en el medio periodístico, pero también en el empresarial, es larga. López Obrador está convencido de que fue traicionado arteramente y espera la revancha.
Dice el dicho: cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar. Las expresiones de los perredistas, repito, no son casuales. Expresan sus verdaderas convicciones. De haber alcanzado la victoria, AMLO habría emprendido más temprano que tarde, con el apoyo ferviente de su partido, una embestida contra todos los medios de comunicación, incluidos los electrónicos. Con un ominoso agravante: López Obrador no está enterrado. Puede resucitar en cualquier momento. Y si eso ocurre, habrá una larga, muy larga noche de cuchillos largos. ¡Aguas!
Jaime Sánchez Susarrey, El Norte, 2 de junio 2007
Etiquetas: AMLO, Chavez, demagogia, democracia, estado de derecho, intolerancia, izquierda, populismo, PRD, Venezuela
domingo, mayo 13, 2007
Ahí viene la plaga ...
Les comparto el cartón de Paco Calderón publicado el día de hoy en distinto medios.Es interesante como algunos lectores de éste blog me han acusado de formar parte del "yunque", del PAN, de la extreman derecha, de nazi, y fascista. Es obvio que ya no les alcanzan los argumentos para nada más.
Todo por estar en contra del populismo, especialmente del que encabeza "gente" como AMLO.
Una muestra más de la sobresimplificación ideológica que algunos quieren crear. Todo es blanco o negro, izquierda o derecha, bueno o malo.
La vida es más compleja que eso.
Si quieren saber más sobre el principio de Godwin pueden dar click aquí o también aquí
saludos
Etiquetas: AMLO, Chavez, demagogia, democracia, estado de derecho, fanatismo, fascismo, Godwin, Nazi, populismo, Venezuela
domingo, abril 22, 2007
La vida de los otros
Paz no pedía una expiación pública (no era un espíritu religioso); lo que vislumbraba era la posibilidad de una enmienda intelectual, política y moral que habilitara a la izquierda para acceder al poder con una postura informada, una actitud tolerante y un ideario moderno. Su excitativa no halló eco: con excepciones contadas, lo que recibió fueron injurias, descalificaciones y ninguneos. Fue una oportunidad perdida, y ahora calibramos las consecuencias.
Esa falta de autocrítica sigue lastrando a la izquierda, atándola -como se vio el año pasado- a atavismos políticos y esquemas doctrinarios que sabotean su propio desarrollo y el del país. ¿Es tarde para corregir? Sí, por supuesto, pero nunca demasiado tarde. A casi 20 años de la caída del Muro de Berlín, nuestra izquierda (variopinta pero culturalmente hegemónica) tiene la oportunidad simbólica de suplir, en sólo tres horas, tres décadas de desinformación, engaño o autoengaño. La receta es simple: ver la película "La Vida de los Otros".
La trama -inteligente, sutil, finalmente desgarradora- alude a la vida cotidiana de un grupo de creadores teatrales (autores, artistas, directores) en Alemania Oriental en los años ochenta. Aquella atmósfera no era sólo sofocante, era carcelaria en el sentido anticipado por George Orwell en "1984". La Policía estatal, la Stasi, era el Big Brother omnipotente, omnisciente y sobre todo omnipresente, que espiaba la vida de los otros, y los otros eran virtualmente todos, incluidos los propios espías. En aquel universo cercado hacia afuera y cableado hacia adentro, no existía santuario posible para la intimidad. En la dialéctica entre el espía y el espiado se desenvuelve la historia. Su tema central es la supervivencia heroica del artista y la posibilidad redentora del arte bajo el totalitarismo. Su clave moral está en la fuerza irreductible de la libertad personal.
La película me remitió a un recuerdo personal. A mediados de 1980 apareció en The New York Review of Books una carta firmada por el filósofo Thomas Nagel y otros 31 colegas suyos, no menos eminentes (W.V. Quine, John Rawls, Richard Rorty). Estaba dirigida al Presidente de la República Socialista de Checoslovaquia y aludía a un episodio que, al año siguiente, llegué a conocer con algún detalle.
Un grupo pequeño de personas solía reunirse a leer a los griegos en el minúsculo departamento de un profesor sin cátedra, sin puesto y sin salario, llamado Julius Tomin. Como los otros firmantes de la famosa Carta del 77 (personas de todas las denominaciones religiosas, ideológicas y profesionales, entre ellos Václav Havel), Tomin había exigido al régimen respeto a los acuerdos de derechos humanos sancionados por la comunidad internacional. (En México, sólo Vuelta recogió el tema y dio seguimiento a la disidencia en el Este y en la URSS). Los firmantes habían sido encarcelados o, en el mejor de los casos, privados de sus puestos.
Por lo que hace a Tomin y a su inocuo seminario, la Policía irrumpía con violencia en las sesiones. Entonces se le ocurrió apelar a la comunidad filosófica internacional e invitó a varios filósofos de Oxford al seminario. Varios aceptaron. Uno de ellos, Sir Anthony Kenny, recordaba hace poco: "Mi charla fue interrumpida por la Policía, la sesión se disolvió con violencia y fui expulsado del país sobre la base de un artículo constitucional que prohibía el 'hooliganismo'. Yo no me había percatado de que el término incluyera el dar clases sobre Aristóteles en la sala de una casa". Lo conmovía el amor intelectual de esas personas por la filosofía, el riesgo asumido de caer en manos de la Policía por el pecado de leer algún 'texto abstruso de Aristóteles'".
Conocí a Tomin en Oxford, en el otoño de 1981. Había sido finalmente extraditado de su país y privado de su nacionalidad. Vivía en la pobreza, con su esposa e hijos pequeños. La mujer impartía alguna clase en un jardín de niños. El ambiente era de tensión frenética. Entre accesos de ira y un tono de apasionamiento eslavo, casi dostoyevskiano, Tomin me narró su vida acosada bajo el régimen del terror. Nadie podía hablar con libertad, ni siquiera con los hijos, salvo en espacios públicos o jardines, y al acecho siempre del espía personal. Todos los espacios privados estaban cableados. "Yo me tenía que cuidar hasta de mí mismo, me reprimía hasta de cantar en la regadera". El régimen se complacía en humillar a los artistas e intelectuales.
Tomin tuvo suerte. Aunque severamente lastimado por una paranoia incurable (hoy se proclama perseguido por los mismos profesores de Oxford que le dieron refugio), logró sobrevivir. Muchos otros sucumbieron, como los torturados protagonistas de "La Vida de los Otros". La película recoge esa experiencia extrema de opresión que ha desaparecido en Europa, pero que aún subsiste en algunas regiones del mundo, como Norcorea, y -con los atenuantes que se quiera, que a mi juicio no son muchos- en Cuba. ¿Cuál será el rostro del "Socialismo del siglo XXI" que predica Chávez? Seguramente no muy distinto del cubano, uno que ahogue las "libertades burguesas" y concentre todo el poder en el caudillo endiosado.
Ésta es la experiencia histórica que -salvo excepciones honrosas- la izquierda mexicana no quiso confrontar. La gran lección que puede extraer de la película es repensar el tema de la libertad.
Enrique Krauze, El Norte, 22 de abril 2007
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lunes, enero 15, 2007
Autoritarismos para el Siglo 21
Hace más de 150 años, Maurice Joly, un disidente del pequeño Napoleón, se percató de las posibilidad de torcer los dispositivos de la democracia liberal para levantar una plataforma despótica. Los mayores orgullos democráticos bien podrían usarse para aniquilar la moderación e instaurar un régimen dictatorial. El abecé de todo usurpador, hace decir Joly a un sabio Maquiavelo que despedaza a un ingenuo Montesquieu, es fundar su poder en el pueblo. Imaginándose como un golpista declara: "Haré ratificar por el voto popular el abuso de autoridad cometido contra el Estado; diré al pueblo, empleando los términos que juzgue convenientes: todo marchaba mal; lo he destruido todo y os he salvado. ¿Me aceptáis? Sois libres, por medio de vuestro voto, de condenarme o de absolverme". La astucia puede convertir cada uno de los mecanismos de control en recursos para la alabanza.
El régimen chavista es uno de los casos más exitosos de esta transformación del autoritarismo contemporáneo. En Venezuela no han desaparecido los partidos y subsisten las elecciones. No hay campos de concentración ni se sabe de desaparecidos políticos. De hecho, subsiste cierta prensa crítica y estructuras de oposición. Las elecciones se organizan con regularidad. Sin embargo, el régimen está muy lejos de ser una democracia. No existen las condiciones mínimas para la competencia y la moderación del poder. El Presidente Chávez ha logrado concentrar todos los poderes en su figura, fenómeno a todas luces incompatible con ese complejo artefacto de separaciones que debe ser la democracia liberal. Todas las instituciones del Estado, en lugar de actuar con autonomía para controlarse mutuamente, le son fieles. No hay instancias independientes. El legislativo le tributa aplausos; el judicial sigue su línea. Hace unos días inició su tercer mandato. Ha propuesto reformar su Constitución para eliminar cualquier restricción temporal a su gobierno y perpetuarse en el poder hasta la muerte.
El discurso que pronunció el pasado miércoles es una buena cápsula de su proyecto. Un hombre enamorado de su propia retórica utiliza la tribuna pública para defender su idea del socialismo del Siglo 21. La exuberante elocuencia del dirigente no se sirve del orden ni, mucho menos, de la coherencia. La anécdota familiar lleva a una cita bíblica para invocar después un pasaje de Bolívar e insultar al enemigo del día. El autócrata como cura y bufón; como camorrista y profeta. El socialismo bolivariano resulta ser una ensalada de materialismo dialéctico revuelto con el Eclesiastés, los diarios de Bolívar, la sabiduría de la abuela y las conversaciones con Castro. Un par de cosas resaltan de esta curiosa argamasa: el culto al pueblo y la devoción por su representante. El pueblo, dice Chávez en su discurso reciente, es "el sabio, el dueño, el soberano". Y yo soy su representante. Representante fiel de un pueblo infalible. Resulta pues que el socialismo del Siglo 21 no es más que la divagación retórica de un ególatra.
De acuerdo al antiliberalismo chavista, no tiene sentido desconfiar de la Presidencia. Si el Ejecutivo es el portador insobornable del Proyecto resulta urgente eliminar cualquier obstáculo a su actuar. Chávez pide poderes de emergencia y la legislatura, se adelanta a concederlos. La presidenta del congreso venezolano declaraba unos minutos antes de que el Presidente solicitara esas facultades: "Nosotros, desde la Asamblea Nacional, sabiendo que el Presidente Chávez requiere poderes para adecuar la legislación al proyecto político, al proyecto socialista... vamos a acordar por urgencia reglamentaria, otorgarle los poderes al ciudadano Presidente Hugo Chávez con una Ley Habilitante". Más que habilitante, el decreto parece abdicante. Un congreso que renuncia a su deber de servir como instancia de reflexión, debate y control.
La estrategia chavista no es una repetición de los viejos modelos autocráticos. Más que proscribir la oposición, el régimen la provoca y la hostiga sistemáticamente. La polarización, a nivel nacional o en el terreno "diplomático" resulta un combustible indispensable. El pueblo y su dirigente deben estar en constante pleito con la oligarquía nacional y el imperialismo. Se trata, ante todo, de dinamitar cualquier posibilidad de moderación. Atizar constantemente el discurso revolucionario es indispensable. Renovar la enemistad para colocar al país en una dinámica de guerra permanente. Las políticas distributivas son igualmente importantes. Se trata, como apuntó Javier Corrales en un interesante artículo para Foreign Policy, de un reparto selectivo: favores a los partidarios; insultos a los detractores. Los abundantísimos recursos de la bonanza petrolera destinados a la formación de una formidable clientela.
El éxito de Chávez no puede entenderse sin el desastre precedente. Si Chávez es hoy un Presidente popular es porque entendió la profundidad del desprestigio de la clase política venezolana que terminó por vaciar de sentido las prácticas y valores liberales de la democracia. Teodoro Petkoff describe el autoritarismo chavista como un "totalitarismo light". Sin necesidad de declarar el fin de las libertades, el poder central se ha encargado de minar paulatinamente todas las instancias de autonomía. El nuevo despotismo ha dejado de ser una profecía. Está entre nosotros.
Jesús Silva-Herzog Márquez, El Norte, 15 de enero 2007
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Cualquier similitud entre los discursos de Chávez y de AMLO, NO son mera coincidencia. AMLO también trató de erigirse como el verdadero y único representante del pueblo. Su demagogia giraba sobre lo mismo, que el pueblo mandaba, y que él era el único intérprete de ese mandato. Y aún así sigue su discurso. No hay que bajar la guardia.
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lunes, enero 08, 2007
Anuncia Chávez estatizaciones
AFP
Chávez dijo que la "Ley Habilitante" servirá también para que se elimine el control que tienen algunas petroleras extranjeras en el proceso de mejoramiento de los crudos extrapesados de la faja petrolífera del río Orinoco.
"Un año es un tiempo prudencial", dijo Chávez, al explicar que de esa ley se derivarán otras en materia económicas, social, seguridad y de defensa.
La Asamblea Nacional
El Mandatario anunció además una profunda reforma de la Constitución para ir hacia la creación de la "República Socialista de Venezuela", en sustitución del nombre oficial de "República Bolivariana de Venezuela" que fue adoptado con la nueva Constitución de 1999.
Los anuncios fueron hechos por Chávez en el discurso que pronunció con motivo de la juramentación del gabinete ministerial que le acompañará en el nuevo periodo de Gobierno que se extenderá hasta el 2013.
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