lunes, abril 20, 2009

 

Equivoca México cultivo del campo



Reporta estudio elevados costos y desarticulación con la demanda
http://www.elnorte.com/libre/online07/imggc/elnorte/pix.gif


Verónica Martínez, El Norte
http://www.elnorte.com/libre/online07/imggc/elnorte/pix.gif


Cd. de México (20 abril 2009).- Cientos de agricultores se dedican a cultivar el producto equivocado y algunas entidades han tenido por años una vocación agrícola errónea, concluyen las estadísticas del Proyecto de Planeación Estratégicas 2009 que elaboró la Secretaría de Agricultura.

Este documento, que por primera vez presenta una radiografía de eficiencia y rendimiento a nivel de entidades y productos, muestra las fallas.

Por ejemplo, en Veracruz, entidad especializada en la producción de papaya al aportar 35 por ciento de la oferta nacional, produce la fruta de forma ineficiente, a tal grado que sus costos de producción por tonelada son en promedio de 4 mil 400 pesos, cuando el precio de mercado del producto ronda los 4 mil 200 pesos.

En Zacatecas y Durango, donde se cultiva el 50 por ciento del frijol nacional, los costos de producción promedio son de 5 mil 400, cuando el precio promedio del mercado es 6 mil 300 por tonelada.

Otro caso es Guerrero, donde el promedio de costos de producción de maíz es de 3 mil 300 pesos por tonelada, cuando su precio en el mercado es mil 500 pesos.

En todos los estados hay una escasa producción pesquera, hortofrutícola y de cultivos industriales, los cuales tienen una gran demanda en el mercado nacional y que se deben abastecer con importaciones.

El análisis de la dependencia muestra que el 76 por ciento de la demanda nacional de tilapia y bagre se importa y en los peces de ornato el nivel alcanza el 90 por ciento.

Pedro Díaz, presidente de los Sistema Producto (todas las cadenas de alimentos del País), reconoció que es necesaria la reorientación productiva del sector para mejorar los ingresos y obtener los rendimientos que puedan abastecer al mercado interno y externo.

Sin embargo, dijo que este cambio llevará tiempo y rechazó que la política pública en la historia del País haya sido equivocada.

"La política pública de las administraciones pasadas no ha estado mal, la realidad es que la cultura de los productores es de autosubsistencia y es una cultura maicera. Por eso es que hay una gran participación del maíz en México; cambiar la mentalidad lleva tiempo", comentó.

Propuso que la creación de microrregiones donde se produzca y consuma lo que se requiere y evitar largos traslados.

Jeffrey Jones, subsecretario de Agronegocios de la Sagarpa, afirmó que el Proyecto de Planeación Estratégicas 2009 detectó que la única entidad que tiene detectado lo que se produce y demanda en su mercado es Nuevo León.

"Con el análisis lo que hacemos es orientar la política hacia lo que requieren los mercados. La política agroalimentaria debe adaptarse. Este año trabajamos en que cada estado analice lo que produce y lo que se consume", dijo.

"El problema en la administración pública en todos los niveles, es que se hacen metas de gasto cuando deben ser de producción; es un proceso de cambio que ya iniciamos", dijo el funcionario.

Díaz confió que la voluntad política permita reorientar la producción en esta administración.

De lo contrario, apuntó, este cambio se llevará más tiempo.



+++++++++++++++++++++++++++++++



Si éstos estudios se hubieran hecho hace décadas, hoy el campo no estaría tan empobrecido. Pero bueno, nunca es tarde. Ahora se puede ver claramente que los granos no son la mejor opción para los campesinos, vean la tabla anexa. En todos esos estados la extensión de tierra dedicada a la hortofruticultura es pequeña sin embargo representa un alto valor de la producción. Si mayor extensión de tierra se dedicara a esos cultivos los campesinos tendrían más ingresos, tendríamos más exportaciones, y el país, en lo general, sería más pobre.



¿Qué no seríamos autosuficientes en alimentos? Ningún país lo es ni lo será. Por cuestiones orográficas y climatológicas, no todos los alimentos se pueden producir en la misma zona. México no tiene grandes extensiones de tierra fértil y plana, con acceso abundante al agua para ser competitivo en granos. El maíz, frijol, trigo y arroz requieren mucha agua y extensiones grandes planas para ser rentables. México nunca podrá ser autosuficiente en esos productos. Y si irracionalmente se insiste en serlo, sería costosísimo. Seguiríamos teniendo altos precios en esos alimentos y los consumidores, que somos todos, terminaríamos pagando esos sobreprecios. O quizá, como los populistas solucionan las cosas, se subsidiaría el precio, y sería con cargo al Erario, a quienes pagamos impuestos.



Pero si somos inteligentes, produciremos lo que más dinero genere, lo que nos haga más ricos como pueblo. Y los productos que no podamos producir o no nos sea rentable, los compraremos en el extranjero. Seremos más soberanos como nación pues el pueblo será menos pobre y tendríamos más oportunidades.


Etiquetas: , , , , , , ,


jueves, julio 24, 2008

 

Petróleo: guajolotes o riqueza + Dos enfoques: PRI-PRD y PAN

Luego de semanas de debate y de decenas de oradores, el saldo final del foro energético debe medirse en función del fin del ciclo petrolero priísta con el colapso de Pemex y del inicio del papel estratégico del petróleo en el desarrollo mexicano.

Asimismo, la conclusión debe medirse en función de ocho dilemas:

1.- Regresar al 1938 de Cárdenas en que el Estado expropió las empresas petroleras en contexto laboral irrepetible o dar el paso hacia delante y convertir al petróleo en el detonador de un nuevo modelo de desarrollo sin ceder el dominio constitucional del Estado.

2.- Regresar el Estado a los tiempos de Echeverría para que toda la industria petrolera dependa del sector público y burocratizarla o salvaguardar el dominio exclusivo del Estado pero utilizar la inversión privada para impulsar un más rápido desarrollo del sector energético controlado por Pemex como empresa cien por ciento paraestatal.

3.- Profesionalizar a Pemex para convertirla en una empresa fuerte y poderosa o esconder a la empresa para ocultarla detrás de los miedos a otras empresas o a la competencia y dejar pasar la oportunidad de los precios altos que exigen inversiones urgentes para más reservas.

4.- Mantener el Estado rector del desarrollo y la industria petrolera mixta que ya existe o regresar al Estado gestor directo del manejo de Pemex con la experiencia de que toda empresa paraestatal depende de los intereses del gobierno en turno y siempre pierde posibilidades por el manejo inevitablemente burocrático de su administración. La expropiación de la banca fracasó por el despilfarro de sus directores designados por el gobierno.

5.- Asumir el petróleo como un recurso comerciable en función de producción-venta o darle la noción misma de nacionalismo o establecerlo como el punto de definición de tres políticas que los gobiernos mexicanos han eludido: la política de seguridad nacional, la política de relaciones con los Estados Unidos y la política de contribución a un nuevo orden energético internacional.

6.- Optar por el Estado populista o neoliberal o buscar la opción del Estado promotor del desarrollo manteniendo el control del petróleo y la rectoría del desarrollo pero aprovechando el capital privado para reimpulsar la empresa. López Portillo expropió la banca para el desarrollo pero los banqueros estatales no pudieron convertirla en el pivote del desarrollo. Eso sí, los banqueros estatales expoliaron a los bancos.

7.- Aceptar el desafío de la reorganización del capitalismo internacional con una participación activa y sin miedos para defender posiciones o sumarse pasivamente a las corrientes de crítica a la corporativización de los Estados y por tanto rechazar cualquier inversión privada y desaprovechar el potencial energético, mientras de todos modos el capitalismo se reorganizará para beneficio de sus participantes y no de sus críticos.

8.- Definir si el problema de Pemex es de organización administrativa, presupuestal y productiva de la empresa o si debe definirse primero el modelo de desarrollo nacional, la política presupuestal del Estado y la estrategia de seguridad nacional y después darle su espacio a Pemex.

Además de los dilemas que tienen que ver con la alternancia --ahora sí-- partidista en la presidencia de la república, el foro en el Senado sirvió para fijar las posiciones de los partidos políticos: el PAN se quedó en la reorganización administrativa de la empresa sin evaluar los perfiles políticos, de seguridad nacional y de desarrollo; el PRI se opuso a cualquier reforma de Pemex que cambie la situación actual de una empresa típicamente priísta en materia de corrupción, saqueo sindical y manipulación política; y el PRD dejó claro que desea un petróleo bajo el control absoluto del Estado y de la burocracia gobernante.

Pero a pesar de las limitaciones en las posiciones y de debates mediocres, el saldo final coincidente fue bastante obvio: Pemex ya no debe ser la empresa del sistema político priísta y debe dar el paso a la modernización que permita un mejor aprovechamiento del potencial petrolero. Por tanto, el Pemex priísta fue condenado por todos los asistentes al foro, aún por priístas que criticaron a la empresa como si sus defectos hubieran sido producto de una gestión de extraterrestres de Marte. El Pemex que todos criticaron es el Pemex que heredó el sistema priísta después de 50 años de gestión, porque los directores bajo el foxismo habían sido priístas y el actual director Jesús Reyes Heroles fue --¿es?-- un importante político priísta, hijo de un priísta también director de Pemex.

Los documentos históricos hablan de una expropiación hecha contra la rebeldía laboral de las compañías extranjeras. La segunda expropiación petrolera debe fijar la política de convertir el petróleo en un detonador del desarrollo sin perder la soberanía absoluta del Estado sobre el recurso pero abriéndose a la inversión privada sin los complejos del pasado.

Si la expropiación de 1938 se pagó con guajolotes que donó el pueblo, ahora se trata de definir al petróleo como el instrumento del desarrollo y fuente de riqueza. El mejor nacionalismo es el que promueve el desarrollo.

Carlos Ramírez

(Blog e Indicador Político TV en www.grupotransicion.com.mx.)

cramirez@indicadorpolitico.com.mx

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , ,


martes, mayo 27, 2008

 

Petrobras en aguas profundas

Hace algunas semanas se realizó en Houston, Texas, lo que se considera el evento más importante de la industria petrolera mundial: la OTC -Offshore Technology Conference- (Conferencia de Tecnología Costa Afuera), que este año reunió cerca de 75 mil visitantes de todo el mundo interesados en conocer los avances tecnológicos en las actividades petroleras costa afuera, siendo Petrobras uno de los principales protagonistas del evento, distinción ganada no sólo por sus contribuciones al desarrollo de la industria, sino también por la magnitud de sus recientes descubrimientos en aguas profundas.

El 8 de noviembre de 2007 Petrobras anuncia el descubrimiento de un campo gigante, denominado Tupi, en una camada pre-sal en la Cuenca de Santos, cuyos reservorios están a 3 mil-6 mil metros debajo del lecho marino y en tirantes de agua de 2 mil-3 mil metros.

El volumen de Tupi se estima entre 5 mil y 8 mil millones de barriles de petróleo equivalente, cantidad que podría aumentar en 50 por ciento las reservas actuales de hidrocarburos de Brasil. Se trata del descubrimiento más grande en aguas profundas en el mundo, y representa todo un desafío tecnológico y económico, tomó un año perforar el primer pozo a un costo de 240 millones de dólares. Petrobras espera iniciar la producción en esta área para 2013.

Detrás de tan impresionante logro hay una larga historia de esfuerzo y trabajo que se remonta a 1974, cuando Petrobras descubre el Campo Garoupa a una profundidad de 120 metros, el primero en la Cuenca de Campos. Tres años más tarde la compañía logra iniciar su producción costa afuera.

A pesar de estos resultados, la producción de Petrobras al final de los 70, 165 mil barriles diarios, era claramente insuficiente para satisfacer la creciente demanda nacional de petróleo, obligando al Gobierno brasileño a desembolsar grandes recursos en importaciones, situación agravada por los choques petroleros ocurridos durante la década. Para aliviar la situación, el Gobierno adoptó diversas medidas, entre ellas, la adopción de contratos de riesgo, el comienzo del programa de etanol y el inicio de las operaciones en el exterior de Petrobras.

Para mediados de la década de los 80, Brasil continuaba importando grandes cantidades de petróleo. Para aliviar dicha situación, nuevas medidas fueron implementadas para reducir el consumo de hidrocarburos, entre ellas, el cierre de las estaciones de servicio los fines de semana.

Pero, para fortuna del país, el trabajo para desarrollar las actividades costa afuera daba sus primeros resultados. Petrobras descubre los campos gigantes de Marlim y Albacora, en 1984 y 1985, respectivamente. En 1986 lanza el Programa Tecnológico en Aguas Profundas (Procap), con el objetivo de hacer factible la producción en profundidades superiores a mil metros. Unos cuantos años más tarde, Petrobras consigue producir a 781 metros de profundidad y en 1992 decide comenzar con el desarrollo de tecnología para producir a 2 mil metros. En 1994, la empresa rebasa los mil metros de tirante de agua.

En 1995, el Gobierno brasileño decide modificar la Constitución y abre el sector de hidrocarburos a la participación privada, con el objetivo de incrementar el volumen de inversiones y complementar el esfuerzo realizado por Petrobras. El Gobierno mantiene el control de la empresa, conservando por ley al menos el 51 por ciento de las acciones con derecho a voto, pero permitiendo a Petrobras operar con criterios estrictamente empresariales, así como asociarse con otras empresas petroleras dentro de Brasil.

En el año 2000, Petrobras se plantea la meta de desarrollar tecnología para producir petróleo a 3 mil metros de profundidad. Actualmente, perfora pozos exploratorios en tirantes de agua de 2 mil 500-3 mil metros, como lo muestran sus recientes descubrimientos de Tupi y Júpiter, así como sus actividades en la parte americana del Golfo de México.

El nivel de desarrollo tecnológico y experiencia que Petrobras ha alcanzado en aguas profundas se debe a un proceso de más de 30 años de inversiones masivas en investigación y desarrollo, y de capacitación continua de sus empleados, generando una masa crítica de más de 20 mil técnicos de alto nivel trabajando en aguas profundas.

Otro factor que contribuyó a lograr tal desempeño ha sido la interacción con otros agentes. Tanto en Brasil como en el extranjero Petrobras busca constantemente la asociación y la realización de proyectos conjuntos con otras compañías petroleras, colabora estrechamente con los proveedores de equipos y servicios, y fomenta la investigación conjunta con el sector académico.

Los recientes descubrimientos de Petrobras parecen indicar que Brasil eligió la estrategia correcta para solucionar la difícil situación que enfrentaba en su sector energético. En 2006 alcanzó la autosuficiencia en petróleo y, de materializarse el potencial de los nuevos descubrimientos, podría convertirse en un importante exportador de crudo en el futuro.

Además, los beneficios en términos de desarrollo económico comienzan a ser visibles, la participación de la industria petrolera en el PIB brasileño creció de 3 a 12 por ciento en la última década; Petrobras y las empresas privadas planean invertir 140 mil millones de dólares en los próximos cinco años; la industria local ha crecido bastante, proveyendo actualmente el 75 por ciento de los insumos requeridos por el sector. En los últimos 10 años, alrededor de 3 mil millones de dólares se invirtieron en investigación y desarrollo tecnológico, y a través del Programa de Movilización de la Industria Nacional del Petróleo se están capacitando más de 70 mil cuadros técnicos. En cuanto a la generación de impuestos, Petrobras solamente aportó al fisco cerca de 45 mil millones de dólares en 2007, con una producción promedio de 2 millones de barriles diarios.


Milton Costa es director de Petrobras en México.


-----------------------------------

No, la experiencia de Brasil no aplica en México, porque en Brasil no tienen corrupción. Tampoco hay malas experiencias con privatizaciones en Brasil. Por eso no podemos aprender de otros países. :-))

A Brasil le tomó 30 años desarrollar su tecnología. Y se abrieron a la inversión privada porque no tenían petróleo. Yo creo que aquí en México tendremos que esperar a que el futuro nos alcance, a que empecemos a importar crudo, dentro de unos 10 años, para entonces si cambiar nuestros paradigmas.

PetroBras es un ejemplo de que la soberanía no esta en la propiedad de las cosas, sino en el control de las reglas del juego. El gobierno brasileño sólo tiene el 51% de las acciones con derecho a voto de la empresa. Con eso controla la controla. Al aceptar inversionistas privados (cotiza en bolsa) el crecimiento de la empresa se hizo arriesgando el capital de los ricos, no el Erario del país, el cual muy probablemente se usó para construir escuelas, carreteras, hospitales, etc. Ahora con una empresa grande, líder en la exploración y explotación de crudo, el Estado brasileño recibe la renta petrolera de varias formas. Primero, por los dividendos como accionista mayoritario. Segundo, por el impuesto sobre la renta. Y tercero, el impuesto especial a la extracción de petróleo. Sólo la primer forma se comparte con los otros accionistas. Y esa forma seguramente debe estar muy reducida pues siendo accionista mayoritario el gobierno reinvierte la mayoría de las utilidades, minimizando los dividendos, mas no así los impuestos. No, pero eso no funcionaría aquí.

Etiquetas: , , , , , , , ,


sábado, mayo 24, 2008

 

Barbaridades, mitos y falsedades

El martes 20 de mayo, Juventino Castro y Castro, ex ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y asesor de López Obrador, presentó una ponencia sobre la Constitución y la reforma de Pemex. El venerable anciano y, se supone, buen jurista (que no juarista), fue contundente:

"La tesis mexicana es clara y terminante: la propiedad no es un derecho natural que desde su origen perteneciera al ser humano por el simple hecho de tener esta calidad; según nuestro Pacto la propiedad de las tierras y aguas es, en su origen, propiedad de la Nación, o sea, del pueblo mexicano, y existen propiedades -según nuestros mandatos constitucionales- que no pueden en forma alguna ser transmitidas a los particulares, porque son la base y el sustento de nuestra identidad, nuestra estabilidad y el progreso de la Nación".

Señalaré, primero, la barbaridad. Ninguna constitución de ninguna república democrática (o no) puede ser la base y el sustento de la identidad nacional. Los órdenes jurídicos sirven para ordenar (bien o mal) la vida política, económica y social de un pueblo, pero no otorgan ni mucho menos imponen una identidad cultural o nacional. Mientras las constituciones van y vienen, los pueblos y las naciones permanecen. Si no fuera así, el colapso de la Unión Soviética se habría traducido en la desaparición de Rusia.

Nuestra experiencia histórica, por lo demás, lo confirma plenamente. La Constitución de 1857 fue la bandera y el proyecto de los liberales en el siglo 19. Y no hay en ella nada que la vincule con las tesis fundamentales de la Constitución de 1917. Los derechos sociales y el artículo 27 Constitucional no están siquiera esbozados. Se puede conectarlas, como hizo Jesús Reyes Heroles, bajo el término del "liberalismo social", pero en sentido estricto hay que reconocer que el liberalismo de Juárez nada tenía que ver con las preocupaciones de Emiliano Zapata o Molina Henríquez.

Peor aún. El famoso artículo 27 tiene orígenes y antecedentes no muy presentables. Se inspira en el derecho virreinal que, después de la Conquista, establecía que las tierras y las aguas pertenecían en su origen a la Corona Española, que había sometido a su dominio todo el territorio de la Nueva España. Se trataba, en sentido estricto, de un derecho premoderno donde el individuo y sus derechos dependían, en último término, de la voluntad real.

La aportación de Molina Henríquez, autor de "Los Grandes Problemas Nacionales", fue retomar este principio y darle un giro "moderno y nacionalista". A falta de Rey y Corona, señaló el intelectual de marras en el contexto del Congreso constituyente de 1917, había que constituir a la nación en la propietaria original de las tierras y las aguas. Y, al igual que durante la Colonia, el dominio de éstas sería transferido a los particulares por obra y gracia de la nación.

La resolución de esta ecuación era, sin embargo, incompleta. Durante la Colonia, el Rey encarnaba materialmente la legitimidad y el derecho. Pero qué hacer con una entelequia como la nación. Los individuos que la componen tienen diversos estatus, raza, profesión e incluso credo. La única manera de volver asible esta abstracción es recurriendo a otra: el Estado, que finalmente debe traducirse en algo más concreto: el gobierno.

Es más, para efectos prácticos e históricos, el presidencialismo mexicano, que institucionaliza el general Lázaro Cárdenas, terminó por convertirse en la "verdadera" encarnación del Estado y la nación. Durante seis años, el jefe del Estado, del gobierno y del partido del Estado (PNR y luego PRI) actuaba como un verdadero monarca. No en balde se hablaba de una monarquía sexenal. Al cabo de seis años se debía entregar el poder, si bien el último y definitivo privilegio era nombrar al delfín.

Es por eso que en el caso del artículo 27 se puede hablar de un triple mito. El primero está en ver la Constitución del 17 como un perfeccionamiento de la del 57, tal como lo postulaba Reyes Heroles. Pero cómo hablar de continuidad cuando los liberales del siglo 19 postulaban al individuo y sus derechos (entre ellos el de la propiedad privada) como el centro y el fin del orden democrático. Cómo hablar de continuidad cuando Juárez impulsó la disolución de las viejas formas de organización social (comunitarias) para dar paso al ciudadano libre e independiente. Así que, para decirlo en pocas palabras, si Juárez hubiese examinado el proyecto del artículo 27 lo habría considerado, con razón, reaccionario y premoderno.

El otro gran mito es la pretendida originalidad de la Revolución Mexicana, que habría elevado los derechos sociales (educación, salud, etcétera) a rango constitucional. Fue, se nos dice, precursora de lo que luego ocurrió en Europa y, en menor medida, en Estados Unidos. Esta tesis es parcialmente cierta, pero omite dos cuestiones fundamentales: la primera -ya mencionada-, el artículo 27, eje toral de la Constitución mexicana, es de corte eminentemente premoderno. La segunda es que los derechos sociales y las formas de organización comunitarias (ejidos y comunidades indígenas) se transformaron en un mecanismo de control político al servició de un régimen autoritario con prácticas premodernas y antiliberales.

Por último, el mito de que entre el artículo 27 y el desarrollo del estatismo, que culmina paradójicamente con las reformas de 1983, hay un desarrollo lógico y deseable. Porque hay que recordar la gran paradoja: es precisamente bajo el Gobierno de Miguel de la Madrid que se establece el monopolio del Estado en varias áreas estratégicas (incluida la petroquímica) y la famosa "planeación democrática de la economía", inscrita en el artículo 26 constitucional.

Y pues no, no hay tal continuidad. El estatismo de Echeverría y López Portillo no estaba contenido en el decreto expropiatorio de Cárdenas en 1938 ni la idea de una planificación estatal de la economía se puede encontrar en el artículo 27 de Molina Henríquez.

La verdad es que la Constitución de 1917 está anclada en el pasado, es contradictoria y en muchas ocasiones confusa. Tal vez por eso suscita adoración y fe ciegas. Oremos.


Jaime Sánchez Susarrey

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , ,


viernes, mayo 16, 2008

 

Seamos Soberanos

¿Queremos la mejor industria petrolera posible? Dejemos a un lado la constitucionalidad de la reforma propuesta. Partamos de lo que somos: una sociedad soberana que se impone sus propias reglas y que opta por diseñar la mejor política posible para el más estratégico de nuestros recursos. Si los fines que acordamos democráticamente exigen un cambio constitucional, llevémoslos a cabo.

La Constitución no es el producto de un acto divino. La hemos reformado, entre 1921 y 2008, 473 veces. Tomar el articulado constitucional como si se tratara de escritura sagrada es imponernos restricciones propias de una sociedad dogmática.

Tampoco es útil hacer de la "privatización" de Pemex el eje del debate. Se trata de una discusión que no contribuye a encontrar lo que necesitamos: una política que genere mejores incentivos para incrementar la renta que le llega a los ciudadanos y modernizar la administración de la industria petrolera.

El uso compartido por todos hasta hace poco del término privatizar era vender activos propiedad del Estado a agentes privados. En este sentido, privatizar es una opción que nadie ha puesto sobre la mesa. Lo que está en juego es cuál es la mejor forma de asociar a Pemex con privados. Hoy lo hace, pero con reglas que hacen felices a los contratistas, pero que no siempre maximizan los intereses de los mexicanos.

Sabemos que la época del petróleo barato se está terminando y que tenemos que hacer ajustes importantes en el sector. No podemos darnos el lujo de no hacer nada.

Si invirtiéramos más dinero en Pemex esta tendencia cambiaría, aunque fuera marginalmente. Este dinero hay que sacarlo de algún lado, por lo que se tiene que explicitar qué se va a dejar de gastar o qué impuestos se van a aumentar si le damos más dinero a Pemex.

Aun si tuviéramos más dinero, lo racional es invertir lo menos posible y obtener a cambio el mayor rendimiento posible. No sabemos si Pemex al extraer nuestro petróleo nos da todo lo que debería. En los últimos cuatro años ha tenido más dinero que nunca. No es claro lo que ha logrado con estas millonarias sumas de inversión a su cargo. Lo que no tiene son los mejores mecanismos para gastar ese dinero de forma eficiente.

En el autocomplaciente diagnóstico de Pemex elaborado por el Gobierno federal hay poca evidencia comparada. Hay una nota de pie de página en la que se dice que en la Cuenca de Burgos extraer gas nos cuesta mucho más que en Estados Unidos. En la zona mexicana, "el costo promedio por pozo es 10 por ciento superior; su productividad promedio es de una tercera parte y su costo global de producción es tres veces mayor". Si así es en el resto de las operaciones estamos desaprovechando de forma imperdonable nuestra riqueza.

También sabemos que todas las refinerías de Pemex pierden dinero, según cifras de Pemex, salvo una, la de Estados Unidos en sociedad con Shell. Por más dinero que le diéramos a Pemex no va a poder hacer más de un par de refinerías, que quizás hasta pierdan dinero. Seguiríamos importando gasolina. ¿No sería mejor tener esa inversión privada en México, con trabajadores mexicanos y que se paguen los impuestos acá?

Las malas cifras comparativas de Pemex no son una crítica a sus magníficos ingenieros ni a su personal en general. Pemex opera con restricciones e incentivos que la hacen ineficiente. De hecho, hay casos en donde su operación, en el marco de esas restricciones, resulta verdaderamente heroica.

No conozco país que tenga un régimen en la materia más cerrado que el nuestro, incluso frente al que tendríamos si se aprobara la iniciativa que ha propuesto el Gobierno. Mantener ese régimen cerrado debería estar justificado con datos que mostraran cómo hoy este marco cerrado, inexistente en el resto del mundo, es lo mejor para el bienestar de los mexicanos.

En estos temas nunca hay conclusiones perfectas. Ésta es una razón adicional para no poner todos los huevos en la canasta de Pemex. Por ello, debemos buscar opciones que aligeren sus compromisos. Esto le permitirá concentrarse en los proyectos prioritarios y la obligará a cierta competencia, que sirva para disciplinarla y dotar a sus dueños, que somos todos nosotros, con mejores datos para poder evaluar qué tan bien o mal se desempeña.

La reforma, aunque en el sentido correcto, es muy tímida frente a la magnitud de los retos del sector. Nos negamos a ver qué pasa en el resto del mundo. Muchos países han logrado reformas importantes en la materia, como Brasil, cuya empresa Petrobras pasó de ser más ineficiente que Pemex a ser una de las más reputadas del mundo.

Los brasileños cambiaron su constitución sin cambiar lo esencial: que el petróleo es de los brasileños. Sin miedos. Creyeron en ellos mismos.

Si tienen una mejor empresa que nosotros no es que sean más listos, si modificaron su constitución y abrieron el mercado no lo fue porque sean poco patriotas. Lo hicieron pragmáticamente pensando en el beneficio de los brasileños, la única forma de tener una soberanía sólida.

Carlos Elizondo Mayer-Serra
elizondoms@yahoo.com.mx

Etiquetas: , , , , , ,


sábado, febrero 09, 2008

 

Cuauhtémoc critica oposición a las reformas

ECATEPEC.- Sin mencionar nombres, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, presidente de la Fundación para la Democracia, criticó a quienes se oponen a una reforma energética, al no ser claros sobre lo que quieren respecto del tema.

Aseguró que hablar de una reforma energética no significa la privatización de Petróleos Mexicanos, sobre la cual reiteró su oposición, pero reconoció que sí es indispensable garantizar la autonomía de la empresa paraestatal para su crecimiento.

"En el tema petrolero, como sociedad, debemos exigir al gobierno federal y a los partidos políticos que fijen su postura con claridad. Si alguien tiene pruebas de que se pretende privatizar a Pemex, que lo hagan saber para, entonces sí, defenderlo, pero con argumentos y no sólo que se trate de un boxeo de sombras, sin propuestas claras, cuando nadie ha planteado cuestiones como la privatización", afirmó.

A mediados de enero pasado, el coordinador de los senadores del PRD, Carlos Navarrete, afirmó que la prioridad de su partido "será la defensa de Pemex; su privatización, que busca el gobierno, no va a pasar, y desde aquí les anunciamos que construiremos con Andrés Manuel López Obrador, el Frente Amplio Progresista, la Convención Nacional Democrática, con sindicatos y organizaciones civiles, un frente amplio de defensa del sector energético".

"Es ilógico que una empresa que extrae el barril de petróleo a ocho dólares y ahora lo está vendiendo a 82 dólares quiera vender esa empresa. ¿En qué país pasa eso?", se preguntó entonces el senador Navarrete.

Cárdenas Solórzano se manifestó en favor de que se conceda autonomía de gestión a Pemex y pueda manejar sus propios recursos para así lograr independencia con capacidad para modernizarse y recupere su papel de motor de crecimiento económico del país.

Abundó que en este tema ya hay coincidencias entre partidos, académicos y conocedores de la industria petrolera, y sólo falta que el Congreso lleve a cabo las modificaciones al régimen fiscal para evitar que Hacienda siga reteniendo los ingresos de Pemex, lo que le impida crecer.

En el marco de una conferencia impartida en el salón de los Nueve Pueblos del ayuntamiento de Ecatepec, Cárdenas Solórzano denunció: "Pemex sí tiene dinero, pero no dejan que lo maneje y por eso es urgente su autonomía".

Argumentó en ese sentido que el año pasado la SHCP retuvo casi 300 mil millones de pesos generados por la paraestatal y, si se continúa con esta política, al concluir 2008 sumarán 450 mil millones de pesos retenidos, reveló.

Por eso, cuando se dice que Petróleos Mexicanos no tiene dinero, se trata de una afirmación falsa, porque sí lo tiene, nada más que no dejan que lo ejerza, enfatizó el ingeniero.

Martha Yolanda Nieto, Excélsior

--------------------------------------------

Pero hay algo más que nadie dice. Si, es cierto que PEMEX si tuviera autonomía tendría mucho dinero. No estaría quebrada. Pero, ¿si se le da autonomía de gestión a PEMEX, reduciéndole su carga fiscal para que pueda reinvertir más, investigar más, explorar más y eventualmente producir mas, de dónde sacará el dinero el Estado que ahora recibe? Casi el 40% del presupuesto federal viene de PEMEX. ¿Cómo se cubriré ese faltante?

Decenas de miles de millones de pesos van directo a los estado, a los municipios. Cientos de miles de millones se gasta en sueldos de maestros, médicos, enfermeras, universidades, y trabajadores federales y estatales. ¿Cuanto se va a invertir este año en carreteras, puentes y otras obras de infraestructura? ¿Cuanto se gasta en seguridad (policía, ejército, marina, etc.)?

Y, sobre todo, ¿cuánto se esta gastando en las pensiones de los jubilados del IMSS, del ISSSTE, de PEMEX, del SME, de la CFE, etc.?

Si, también hay mucha corrupción y funcionarios con sueldos altísimos. Pero ni reduciendo el sueldo a la mitad de los funcionarios de alto nivel, incluyendo legisladores y magistrados, se cubriría ni el 1% de lo que PEMEX da.

Nadie quiere que PEMEX se privatice. De hecho nadie ha propuesto que se modifique la Constitución y que se vendan los activos de la paraestatal, mucho menos que se venda el petróleo que esta en el subsuelo. Pero si se requiere que PEMEX sea más flexible en su gestión. Que pueda hacer contratos de largo plazo con otras empresas que tienen mejor tecnología. Ni aunque PEMEX recibiera de la noche a la mañana el 100% que ahora entrega a la SHCP, podría desarrollar tecnología en pocos años. Y urge empezar a explorar y explotar el Golfo de México profundo. El petróleo en el subsuelo debe seguir siendo de la Nación. Pemex debe seguir siendo una paraestatal. Sin duda. Pero de eso a impedir inversión privada (nacional o extranjera) en la petroquímica básica o secundaria hay mucho trecho.

México sería más soberano, y los mexicanos más ricos, si se permitiera que empresas privadas tuvieran e invirtieran en refinerías, con la condición de usar petróleo mexicano. De ese modo habría un libre mercado en las gasolinas. Obviamente habría que liberar el precio de las mismas, que hoy en día esta subsidiado, aunque algunos digan que hubo un "gasolinazo". Bajo un esquema así el petróleo nos duraría mas años, usándolo para consumo interno, y exportando gasolinas y derivados de petróleo con mayor valor agregado que sólo crudo para luego que tener que importar gasolina. ¿No lo creen así?

En conclusión, no hay lonche gratis. Quitarle el yugo de la SHCP a PEMEX no será gratis, tendrá un costo. ¿Aceptarán esos "nacionalistas" que se reduzca el presupuesto al campo? ¿Están aceptando la reforma que hubo, a medias, en el ISSSTE? ¿Aceptarán la reforma del sistema de pensiones de los trabajadores del IMSS? ¿Aceptarían que se elimine el subsidio a las gasolinas y que su precio fluctué de acuerdo a los precios del mercado internacional del petróleo? ¿Aceptarían que se elimine el subsidio que tenemos en el recibo de energía eléctrica? ¿Aceptarían que se cobren cuotas en la UNAM? ¿Aceptarán que se aplique IVA parejo a todos los productos y servicios, incluyendo alimentos y medicinas?

Pues si no aceptan todo eso, y sólo piden que se le de autonomía a PEMEX, que no haya inversión privada en petroquímica básica y secundaria, y que PEMEX no puedan tener convenios con empresas extranjeras, no son mas que peticiones demagógicas y populistas.

Dany Osiel Portales Castro

Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,


miércoles, febrero 06, 2008

 

Los defensores de la soberanía

Hay un sindicato que nos va a defender contra los que nos quieren robar la soberanía. Es el que estará en las calles para evitar que nos saqueen con la reforma energética. Sus afiliados no van a permitir inversión privada en petróleo, gas ni electricidad. Ese sindicato es el de Luz y Fuerza del Centro, el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

Luz y Fuerza del Centro es un monopolio. Es el único monopolio conocido, en el mundo, que pierde dinero. Y pierde a manos llenas. Las pérdidas de Luz y Fuerza del Centro eran de 12 mil 951 millones de pesos en 2001. Para este año perderá 32 mil 643 millones de pesos. Sus pérdidas operativas en los cinco años recientes son de 124 mil millones de pesos. En los primeros nueve meses del año pasado, Luz y Fuerza del Centro perdió 24 mil 625 millones de pesos.

Enrique Quintana, en su columna Coordenadas, apuntó que el monopolio de la luz en el centro del país pierde todos los días, en promedio, 91 millones de pesos. Para que esa empresa pueda funcionar, escribió Quintana, el gobierno le entrega cerca de 90 millones de pesos cada día.

Esos son los que no quieren que nadie más entre a la comercialización de energía eléctrica ni al gas ni al petróleo. Qué buenos defensores de la soberanía nacional y de la economía de los mexicanos hemos encontrado. Los trabajadores de esa empresa son los que van a salir a la calle a frenar la apertura del sector energético, para que las cosas sigan exactamente iguales. Noventa millones de pesos al día les tenemos que entregar para que su empresa camine, y eso que no tienen competencia porque la Constitución lo prohíbe.

Corren solos y llegan últimos. ¿A eso quieren condenar al país, en nombre de la soberanía nacional?

El SME recibió el año pasado uno de los incrementos salariales más altos que se dieron: 4.25% más 1.6% en prestaciones, además de un pago de 500 millones de pesos para vivienda y... estímulos a la productividad. Ahora el sindicato y la empresa se encuentran en revisión del contrato colectivo de trabajo, y el SME pide un incremento salarial de 16 por ciento. La empresa, obviamente, está quebrada. Sus deudas equivalen a 24 veces el valor del capital de Luz y Fuerza del Centro, apuntó hace algunos meses el periodista Ernesto Sarabia.

Y la productividad es raquítica: 33% más apagones que la CFE, y para instalar un servicio tarda cinco días, contra un día que demora la CFE. Luz y Fuerza del Centro tiene más del doble de reclamos que la CFE por mal servicio, no obstante que no atiende ni a la cuarta parte del número de usuarios a los que la CFE brinda servicio (25 millones). El número de trabajadores de Luz y Fuerza del Centro es parecido al que tiene la CFE, para atender a muchos menos usuarios.

Con la ventolera del miércoles Luz y Fuerza del Centro quedó expuesta como lo que es: un monopolio ineficiente y mal dirigido. El director de la empresa dijo, a manera de pretexto por los estropicios que causó el ventarrón en sus instalaciones, que 80% del cableado va por aire, y por eso los apagones.

¿Y por qué no lo hacen subterráneo? ¿Por qué tan poco dinero para mantenimiento?

Porque el dinero se va a pagar una nómina inmensa y jubilaciones por doquier en una empresa quebrada, pero cuyos trabajadores no quieren competencia. Bueno, el sindicato de ese monopolio estatal, además de defendernos a los mexicanos de los empresarios privados, puede ir a la huelga. En caso de no haber acuerdo salarial o en las 50 cláusulas del contrato colectivo que el sindicato pide revisar, la huelga estallará el domingo 16 de marzo.

Sí, el 16 de marzo, dos días antes de que López Obrador encabece la manifestación "en defensa del petróleo" y en contra de la reforma eléctrica, cualquiera que ella sea. Haya o no haya huelga, el SME será el pilar de las movilizaciones de López Obrador, "en defensa del petróleo y de la industria eléctrica del Estado".

25-Ene-2008

Pablo Hiriart

Etiquetas: , , , , , , , , , ,


miércoles, diciembre 12, 2007

 

El verdadero atentado: Luz y Fuerza del Centro

Ayer, la caída de un pedestal con un regulador de alto voltaje provocó uno de los cotidianos apagones en la Ciudad de México y rápidamente muchos lo atribuyeron a un atentado (no era necesariamente paranoia: el EPR había anunciado nuevos atentados y los anteriores los había realizado en los días 10). No hubo tal, y horas después el servicio quedó restablecido. No hubo atentado, pero lo que hay es algo peor: un desastre de servicio en Luz y Fuerza del Centro. En toda la Ciudad de México, el área metropolitana y la zona atendida por esta empresa paraestatal, los apagones son cotidianos: no hay un día en que alguna zona no se encuentre sin energía eléctrica y, cuando ésta funciona, los cambios de voltaje, las alzas y bajas, son tan bruscas que, sin reguladores, los equipos eléctricos están condenados a tornarse inservibles.

Luz y Fuerza del Centro está quebrada desde cuando la "nacionalizó", traducido al español quiere decir que la compró, en los 60, el gobierno de López Mateos asumiendo, además, un pasivo de 78 millones de dólares de los de aquella época. Ya en el 74, el gobierno de Luis Echeverría había decidido su liquidación y la fusión en una sola empresa con la CFE. La idea no prosperó por las presiones sindicales y hoy LyFC es, simplemente, la más deficitaria del país, pero la que goza del mejor contrato colectivo. Para colmo, se trata de un monopolio público, el único en el mundo que arroja tales pérdidas.

Por ejemplo, este año se transferirán a Luz y Fuerza del Centro unos 40 mil millones de pesos, o sea que la empresa monopólica pierde cerca de 100 millones de pesos diarios. Los números son contundentes: vende unos 35 mil millones de pesos en energía al año, compra una cantidad similar, en realidad unos dos mil millones de pesos más de lo que genera, paga unos 30 mil millones de pesos en salarios y prestaciones y recibirá este año unos 40 mil millones más, para compensar las pérdidas. Con esos cuatro mil millones de dólares anuales que se transfieren a fondo perdido a LyFC se podrían hacer miles de viviendas, miles de escuelas, cientos de hospitales. Se podrían construir refinerías o plantas hidroeléctricas modernas que abastezcan adecuadamente al centro del país. No sucede así y hoy la empresa gasta en salarios más de 55% de lo que recauda. El pasivo que generan 22 mil pensionados por 40 mil trabajadores activos es de unos 85 mil millones de pesos, cuando todos los activos de la empresa apenas si superan los 120 mil millones. Es absurdo y criminal.

Pero Luz y Fuerza del Centro parece ser intocable. En ocasiones fue porque el SME decidió apoyar a Carlos Salinas en 1988 a cambio del compromiso de éste de no liquidar a la empresa; en el pasado reciente, porque el mismo sindicato es parte, en los hechos, del PRD y del lopezobradorismo. Y nadie quiere un movimiento desestabilizador con el argumento de que se está "privatizando" la energía.

Por supuesto, eso no es verdad. En todo caso, lo que se intentó en el gobierno de Zedillo y fracasó por falta de apoyo legislativo, era permitir la generación de energía a particulares, manteniendo la distribución de la misma en manos del Estado. Pero incluso en esa circunstancia, el mantenimiento de Luz y Fuerza del Centro sería un lastre intolerable para las finanzas del Estado. No se trata sólo de que la empresa tenga pérdidas anuales superiores a los cuatro mil millones de dólares, lo que se suele perder de vista, sobre todo entre los defensores a ultranza del "patrimonio nacional" (como si éste se reflejara en las siglas de una empresa), es que esos miles de millones que se podrían invertir en obra social de todo tipo o incluso en la infraestructura generadora de energía eléctrica, los pagamos los mexicanos de nuestros impuestos y nos llevan a tener una energía eléctrica cara (para quienes la pagamos) y de mala calidad, lo que obliga a muchas empresas a generar, ellas mismas, su energía, con el fin de poder cubrir sus requerimientos. Es el peor de los mundos posibles y nadie parece estar dispuesto a solucionarlo: la empresa monopólica da un mal servicio, caro, insuficiente e ineficiente, pero además debemos financiarla por la vía fiscal más que a cualquier otra empresa pública del país. Y no para inversiones sino con miras a cubrir sus pasivos.

Ese es el verdadero atentado a la sociedad y las finanzas nacionales, no la caída de un transmisor o un generador de energía. ¿Existe una salida viable para esta situación que deje de castigar tanto a las finanzas nacionales como a la población y que tampoco perjudique a los trabajadores? Sí, y aunque sea costosa en el corto plazo, es financiable simplemente porque se dejará de meter dinero bueno a una empresa quebrada hasta sus cimientos: la salida es liquidar, comprar, como se dice, el contrato colectivo de trabajo, liquidar a la empresa y fusionarla, por lo pronto, con la CFE, cuyos números y servicios son notablemente mejores, al mismo tiempo que se realiza una reforma que permita, primero, que esos miles de millones de dólares que ahora se entregan para cubrir el déficit de LyFC se destinen a la infraestructura energética del país (¿se imagina lo que se podría hacer con cuatro mil millones de dólares al año en el sector?) y, segundo, que se permita la generación privada de energía, misma que sea distribuida por la red pública, para que no exista un monopolio al que, cualquiera que sea la calidad de su servicio, no podemos escaparnos. Es lo que hacen todas las naciones medianamente desarrolladas, no perjudica en nada la soberanía y no tendríamos un atentado de cuatro mil millones de dólares anuales a las finanzas públicas y nuestros impuestos, pagado día con día de nuestro bolsillo mientras un grupo de líderes sindicales y políticos financian con ello sus movimientos.

Jorge Fernández Menéndez

Etiquetas: , , , , , , , ,


martes, octubre 30, 2007

 

Hipocritas....


Etiquetas: , , , , , , ,


This page is powered by Blogger. Isn't yours?