jueves, junio 26, 2008

 

La política social frena el crecimiento

La política social podría ser uno de los principales obstáculos para el crecimiento de la productividad en México.

Esa conclusión, que parece tremendamente subversiva, es a la que uno llega después de revisar el libro que le publicó The Brookings Institution a Santiago Levy, titulado "Good Intentions, Bad Outcomes".

No es la primera vez que Levy esgrime que las buenas intenciones dan malos resultados. En los pasillos del Gobierno se conoció con todo detalle la polémica que sostuvo con Julio Frenk con relación al seguro popular.

El entonces director general del IMSS señalaba que ese programa que se impulsaba desde la Secretaría de Salud iba a generar incentivos a la informalidad y con ello iba a contribuir a erosionar en mayor grado las finanzas del IMSS.

El planteamiento central del denso libro de 357 páginas -que publica quien ahora es vicepresidente de sectores y conocimiento del BID- es que los incentivos que están implícitos en la política social en México conducen tanto a los trabajadores como a las empresas a moverse en dirección contraria a la requerida para hacer crecer la productividad en el largo plazo.

Se requeriría que los trabajadores se movieran de los sectores más atrasados hacia los más modernos, es decir, de los de baja hacia los de alta productividad.

Los incentivos que tiene buena parte de la política social detienen este proceso. Por ejemplo, inducen a la permanencia de la gente en actividades de baja productividad en el campo y subsidian el autoempleo ineficiente o el empleo asalariado informal o ilegal.

Es decir, en aras de apoyar a los pobres, incentivan la permanencia de las actividades más atrasadas.

Los incentivos a la informalidad, de acuerdo a Levy, acaban perjudicando los niveles de ingreso y bienestar tanto de los trabajadores formales como de los propios informales, pues crean costos fiscales e impiden el crecimiento de los ingresos.

Si tuviéramos mercados con barreras muy altas que impidieran que los trabajadores se desplazaran de la informalidad a la formalidad y viceversa, quizá el problema no sería tan grave.

Pero con una movilidad tan elevada en la que a veces los formales se vuelven informales y al revés, los incentivos se convierten en un factor clave.

La propuesta central del texto en materia de políticas públicas es una redefinición completa de la política de seguridad social.

Se trataría, en opinión de Levy, de construir seguridad social universal a todos los trabajadores mexicanos financiándola mediante un incremento de los impuestos al consumo y compensando el efecto negativo sobre la equidad que este hecho podría tener mediante transferencias directas de efectivo como las que se hacen a través de Oportunidades.

Seguramente el argumento central de Levy puede ser polémico, pero sin duda amerita un examen detallado, pues como el propio título del libro sugiere, no se plantea que los programas de Gobierno tengan el propósito explícito de aumentar la informalidad... pero lo hacen.

El punto es si los incentivos que se crean son suficientemente poderosos para inducir a la gente a mantenerse como informales. El argumento de Levy dice que sí.

De acuerdo con los cálculos presentados, el empleo informal pasó de 17.3 millones de personas en 1991 a 25.8 en el 2006. Es decir, creció a una tasa de 2.7 por ciento en tres lustros.

El empleo formal, estimado a través de los asegurados al IMSS y al ISSSTE, avanzó de 12.8 millones en 1991 a 17.1 millones en 2006, con una tasa de crecimiento de 1.9 por ciento anual en promedio.

Visto de otra manera, la población ocupada en la informalidad pasó del 56 por ciento de la fuerza laboral total a casi 58 por ciento en el mismo lapso.

La gran pregunta sobre la que elabora Levy es si la política social hubiera sido diferente, cuántos de los 8.5 millones que se fueron a la informalidad en tres lustros se hubieran movido hacia la economía formal.

La propuesta que elabora es también fuertemente provocadora, pues apunta al tipo de reforma fiscal al que se le ha dado la vuelta, con un aumento, que debiera ser fuerte, en la tasa del IVA.

El tema es muy pertinente por la discusión que se está dando en torno a la renta petrolera.

La visión gubernamental es que buena parte de la renta petrolera debe ser usada para fortalecer la política social.

El hecho de que los recursos públicos se utilicen en programas de salud, educación o combate a la pobreza pareciera a veces un salvoconducto que justifica su uso, lo que debe ponerse en tela de juicio.

Es decir, podría ser que más recursos derivados del petróleo resulten contraproducentes, pues quizá implique alentar aún más la informalidad.

Tal vez haya quienes piensen diferente, pero la polémica resulta indispensable.

Dinero para la informalidad
Los datos elaborados por Levy muestran un disparo de los recursos para protección social, al mismo tiempo que un aumento sistemático de la informalidad.

Enrique Quintana
enrique.quintana@reforma.com

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Comments:
Pues mira que Doriga no es santo de devocion ni mucho menos. De hecho me cae del nabo ese maldito cara de suela de zapato... pero admito que aqui la entrevista fue lo que debe de ser: Una entrevista. ojala y de hoy en adelante esa sea la regla y no la excepcion que ha sido hasta este momento.

www.gobiernolegitimo.org.mx/entrevistas/

Si me preguntas o reclamas por que te doy la entrevista desde esta fuente, es por que en la pagina se encuentran todas las entrevistas de radio y tv de amlo. Tambien te doy una recomendacion de que las escuches, para que conoscas un poco mas a quien tanto criticas.
 
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