jueves, abril 02, 2009
Adelitas y ha delitos...
Sin comentarios, no hay nada más que agregar a este excelente cartón de Paco Calderón. Un cartón vale más que mil editoriales.Etiquetas: AMLO, corrupcion, narcotrafico, PEMEX, petroleo, PRD, reformas
domingo, octubre 12, 2008
Enfoque
Lo evidente es que el País está mal enfocado para lograr un desarrollo económico acelerado y sostenible. Aunque las cifras oficiales de crecimiento de la economía probablemente subestiman su verdadera dimensión (sobre todo por la economía informal), nadie puede dudar que México carece de una estrategia de desarrollo. La estabilidad macroeconómica es indispensable para hacer posible el crecimiento, pero no es una condición suficiente. Esto se hace todavía más evidente cuando se observan las estrategias que otros países han adoptado para lograrlo.
La primera pregunta que uno tendría que hacerse es qué diferencia hace una estrategia, sobre todo en el contexto de una economía dizque de mercado. La respuesta es evidente cuando uno plantea la pregunta de esa manera tan sesgada. Una estrategia implica tres cosas elementales: definir el objetivo que se persigue, entender el entorno interno y externo para situar nuestras fortalezas y debilidades en ese contexto y diseñar un programa que permita lidiar con las debilidades, apalancar las fortalezas y establecer prioridades. Aunque elemental, ningún gobierno ha hecho este ejercicio en el País. Y se nota.
Cuando hablamos del crecimiento económico, la discusión se centra en las variables macroeconómicas y la latitud que éstas permiten. No se discute la dinámica más amplia: la problemática social o institucional, las formas de romper los entuertos de la infraestructura o la necesidad de cambiar nuestra manera de hacer algunas cosas. Partimos de la premisa de que lo único necesario es seguir el camino existente sin preguntarnos por qué.
La ausencia de una estrategia acaba protegiendo lo existente: por ejemplo, nadie cuestiona los privilegios sindicales ni disputa los obstáculos que existen a la importación. Nadie se pregunta sobre la racionalidad de que los legisladores estén concentrados en una gran reforma institucional cuyo potencial de elevar la tasa de crecimiento es cero. Peor, cualquier persona que ose poner en duda la lógica de que la explotación de recursos naturales como el petróleo sea exclusiva del Gobierno o que la electricidad sólo la pueda distribuir una empresa pública es tachada de hereje. Nadie explica cómo es que toleramos los rezagos y desigualdades del sur del País.
Si tuviéramos una estrategia de desarrollo perfectamente articulada y por todos conocida sería posible debatir los temas relevantes y decidir, como sociedad, si la forma en que hacemos determinada cosa es socialmente aceptable, así tenga un elevado costo en términos de crecimiento económico. Una estrategia así nos permitiría entender tanto los costos como los potenciales beneficios de cambiar determinada legislación o mantenerla tal y como está.
Como todos, yo tengo ciertas preferencias sobre cómo creo que debieran explotarse y administrarse los recursos naturales, sobre la forma en que funcionarían mejor los mercados laborales, sobre la participación de la ciudadanía en las decisiones y sobre el tipo de impuestos que serían mejores para financiar los costos de los servicios públicos. Sin embargo, lo importante no es la forma en que a mí me gustaría que funcionaran las cosas, sino que la ausencia de una estrategia de desarrollo no hace sino mantener el statu quo, proteger la vieja planta productiva e impedir que prospere la que nos puede dar las oportunidades y los empleos del futuro.
El contraste con China en estos rubros es apabullante. Un querido amigo me hizo llegar un ejemplar de la ley de energía eléctrica de China así como el catálogo de legislaciones y regulaciones en materia de inversión extranjera. Los textos tienen varias características sugerentes: establecen objetivos precisos y mesurables, definen las reglas del juego en todos los sectores de la economía y están enfocados a la promoción de la inversión en cada sector económico.
Leídos en conjunto, los dos textos denotan una claridad meridiana sobre lo que se persigue: dónde invertir, en qué sectores, bajo qué reglas, quién dirime disputas, cómo se establecen las tarifas (en este caso en materia de energía) y qué tipo de asociaciones están permitidas y cuáles prohibidas. Todo es explícito, todo es claro y nada está diseñado para entorpecer, obstaculizar o conferirle facultades arbitrarias a la autoridad.
Para muestra un botón: el primer artículo de la ley de electricidad dice: "Esta ley es aprobada para garantizar y promover el desarrollo de la industria eléctrica... y para garantizar los intereses y derechos de quienes ahí inviertan".
En otras palabras, estos textos son producto de un gobierno que definió su estrategia de desarrollo con una perspectiva de futuro. De los textos uno puede inferir que el gobierno sabe qué quiere y que tiene capacidad para controlar los peores instintos y prácticas burocráticas o partidistas. Lo más impresionante es que concibe los recursos naturales, la inversión, la infraestructura y la relación económica con el resto del mundo, tomado todo en conjunto, como medios para lograr (o sostener) elevadas tasas de crecimiento.
En contraste, todo en nuestro gobierno, burocracia, partidos, sindicatos y el viejo establishment empresarial están enfocados a proteger lo existente, a "no moverle" y a facilitar la corrupción. Con esto no estoy sugiriendo que todo esto ocurre necesariamente de manera voluntaria; más bien, que nadie se atreve o puede desafiar las verdades oficiales, los mitos revolucionarios o los intereses que se benefician del statu quo.
Es evidente que en China hay o hubo tantos intereses duros y arraigados como existen en México, todos ellos dedicados a preservar el orden establecido. La gran diferencia es que ahí el gobierno articuló una coalición que le permitió diseñar su estrategia de desarrollo, y con ésta en mano, enfrentárseles. Hoy en día en China no hay obstáculo suficientemente grande: todo lo que contribuya al crecimiento económico es bienvenido.
México no es China ni las circunstancias son iguales, pero las diferencias se pueden llevar al extremo con el único objetivo de asegurar que todo siga igual. Preguntemos e insistamos: ¿por qué no tenemos una estrategia de desarrollo?
Luis Rubio
www.cidac.org
Etiquetas: burocracia, economia, empleo, partidocracia, petroleo, pobreza, populismo, reformas, riqueza, sindicatos
domingo, septiembre 28, 2008
Refinar o no refinar
Hace tres semanas escribí un artículo argumentando que la discusión en torno a una eventual reforma petrolera está mal encaminada porque partía de premisas injustificadas. Específicamente, propuse dos cosas: por un lado, que la discusión tenía que centrarse en el hecho de que el petróleo con que cuenta el País se va a agotar en un plazo relativamente corto, aun si se explotan todas las reservas potenciales. Por otra parte, argumenté que el negocio de la refinación es muy poco rentable y que hay mucha capacidad de refinación ya instalada y no utilizada en el mundo, por lo que sería mucho más rentable mandar nuestro petróleo a refinar a esas plantas (como ya se hace hoy) o, incluso, comprar algunas de esas plantas para aprovechar los precios relativamente bajos de activos subutilizados. Recibí varios comentarios y críticas a ese artículo, pero sobre todo dos muy relevantes que, viniendo de ingenieros tan respetables, ameritan un análisis serio.
La crítica se resume en los siguientes planteamientos: a) hay elementos que llevan a "sostener la necesidad de atender el tema de refinación, sin que esto signifique adoptar una posición cerrada a modalidades de inversión privada, nacional o extranjera, siempre y cuando esto ocurra tras una adecuada regulación"; b) los crudos pesados están creciendo como proporción de la producción mexicana; c) las refinerías para crudos pesados son más rentables que aquéllas para crudos ligeros; d) la ingeniería mexicana se beneficiaría de proyectos de esta naturaleza; e) Arabia Saudita está invirtiendo masivamente en refinación para crear empleos y una derrama en su país y Venezuela lo está haciendo en China para crear un nuevo mercado; f) la industria petroquímica y de refinación en manos privadas sí es rentable; y g) también puede ser un mito eso de que la producción de crudo "permitiría financiar la construcción de un futuro viable".
Ante todo, la discusión no puede comenzar por la refinación sino que tiene que remitirse al petróleo mismo. Aunque siempre será posible que se descubra algún nuevo yacimiento de enormes proporciones como resultó ser Cantarell, todos los informes que existen disponibles sugieren que el futuro de la industria petrolera mexicana se va a tener que concentrar en la administración de los viejos campos petroleros y en la explotación de los yacimientos que pudiera haber en las profundidades del Golfo de México. En adición a esto, ninguno de esos informes sugiere que el crudo vaya a durar mucho más que entre dos o tres décadas, y eso si todo sale bien.
De ser cierto este escenario, la pregunta relevante tendría que ser qué hacer con los recursos resultantes de la explotación de ese petróleo. Es decir, a diferencia de países como Arabia Saudita, Venezuela o Rusia, que tienen enormes yacimientos, México tiene que concentrarse en la optimización de los que tiene porque no van a durar mucho. Esto implica pensar en el petróleo más como un recurso financiero, una "caja fuerte en el piso". De ahí mi propuesta de que habría que olvidarse de proyectos elefantiásicos en refinación y petroquímica para destinar el dinero producto de la explotación y exportación del petróleo en transformar al País para cuando ya no contemos con recursos petroleros.
Emplear recursos escasos en la construcción de grandes refinerías sería muy atractivo para la ingeniería mexicana, pero no le dejaría mayor riqueza al País. Esto no implica que no sea urgente apoyar y promover el desarrollo de la ingeniería mexicana. Al contrario. Pero la refinación y la petroquímica no serían los lugares lógicos para hacerlo, además de que la derrama económica sería muy pequeña. El ejemplo de Arabia Saudita, cuya riqueza es distinta de la nuestra y por lo tanto cuyo costo de capital es bajísimo, no es aplicable a México. Tampoco lo es Venezuela, cuya lógica es geopolítica y no de desarrollo económico.
Todo esto no niega la posibilidad de que el País pudiera beneficiarse de que hubiera nuevas refinerías. La pregunta es si sería inteligente destinar recursos escasísimos del erario cuando presumiblemente podría haber empresas privadas dispuestas a correr el riesgo implícito. Cualquier proyecto en este sentido debería ser bienvenido siempre que no implique recursos fiscales (o sea, que sea privado) y que no requiera subsidio alguno. En este sentido, no sería aceptable venderle a esas refinerías el crudo un centavo por debajo del precio de referencia internacional, corregido por ahorros en transporte. Otra manera de hacer lo mismo, pero salvando el debate constitucional, sería que una empresa privada celebre un contrato con Pemex para que le suministre crudo (en términos comerciales, no como maquila) para una refinería en Guatemala o una isla del Caribe con ventajas logísticas. Digo que en términos comerciales, para que los privados asuman riesgos, que en nuestra realidad nunca han tenido que asumir. El tema central es que la población no tiene por qué asumir los costos de una industria que, al menos en México, nunca ha sido viable sin subsidios.
Al final del camino, la disyuntiva es doble. Ya que el petróleo mexicano es, en términos relativos, limitado, la pregunta importante es cómo emplear esos recursos de la manera más eficaz para propiciar el desarrollo del País: invirtiéndolo en una industria marginalmente rentable y con un futuro dudoso o emplearlo para acelerar la construcción de una nueva base para detonar el desarrollo: la de la creatividad humana para la era de la economía del conocimiento.
La otra disyuntiva tiene que ver con la función del gobierno en esta tarea. Una forma de avanzar el desarrollo es subsidiando a unos cuantos productores, confiando en que su esfuerzo se traduzca en beneficios para la colectividad. La otra forma, la que me parece mucho más lógica y apropiada para un país con nuestra distribución del ingreso, sería apostar al desarrollo del mexicano común y corriente a través de la educación, la salud y un entorno de seguridad para todos. Es cuestión de prioridades.
Luis Rubio
www.cidac.mx
Etiquetas: China, crecimiento, economia, inversión, PEMEX, PetroBras, petroleo, reformas, riqueza, Venezuela
sábado, septiembre 13, 2008
Petróleo, mentiras y verdades, la otra versión ...
Hacía muchos meses, creo que más de un año, que no escribía un editorial. La verdad ya había perdido el entusiasmo, sin embargo me llegó por e-mail un cartón de El Fisgón dizque explicando la verdad sobre privatización de PEMEX. Un cartón que supuestamente descubre las mentiras del gobierno con las cuales pretenden privatizar PEMEX, entregar "nuestro" patrimonio a las empresas gringas.
Para empezar, y refutando su primer argumento, si la gente se cree lo que ve en un "comic" están peor que aquellos que se creen lo que ven en la televisión, sobre todo porque ese "comic" esta lleno de mentiras muy obvias, burdas. Si investigamos un poco (no en la televisión ni con caricaturas, sino en internet y en periódicos nacionales serios) nos daremos cuenta de sus falsedades. Por ejemplo a Petrobras le esta yendo muy bien. De hecho Brasil pasó de ser importador neto de petróleo a ser exportador. Petrobras cotiza en la bolsa de valores de brasil, pero el gobierno mantiene el control. Cuba, país dizque comunista SI permite los contratos de riesgo y están explorando en el golfo de México. Igual China, otro país dizque comunista. Incluso Hugo Chávez mantiene asociaciones con empresas extranjeras.
El efecto popote no es una "chupada", es real y ya esta pasando. Incluso todos los que pasamos por la escuela primaria en México, en 4o o 5o año no recuerdo bien, se nos enseñó de manera simplificada como funciona un pozo de petróleo. Cómo el yacimiento se encuentra bajo tierra y se perfora para extraerlo. Incluso a muchos se nos pidió hacer el experimento utilizando una botella, dos popotes, plastilina y agua. Llenabas de agua la botella, ponías los dos popotes y la sellabas con la plastilina. Soplabas por un popote y el agua salía por el otro. El efecto popote es algo similar. Se sabe que hay yacimientos de petréleo que se localizan en ambos lados de la línea fronteriza en el Golfo de México. Si de un lado alguien ya esta extrayendo el energético, obviamente si empieza primero sacará más que los de el otro lado que aún ni siquiera han empezado a perforar. Si "El Fisgón" afirma que lo del "efecto popote" es una "chupada", ¿quién es el que está mintiendo?
¿Saben las personas que crearon ese cartón, y los que lo han reenviado, que los contratos de riesgo los inventó Lázaro Cárdenas? Así es, en la Constitución original de 1917 no se prohibía la inversión privada, nacional o extranjera, en hidrocarburos. Ni siquiera en la expropiación se prohibió la inversión privada en el sector. Al contrario, Lázaro Cárdenas buscó que inversionistas privados apoyaran el crecimiento de la empresa en sus inicios.
La razón de que PEMEX este quebrada si es porque el gobierno le carga los impuestos. Pero eso no es culpa sólo del poder ejecutivo (del Presidente, y mucho menos del actual), sino también del Legislativo. No es cierto que porque no se le cobra a las grandes empresas se tiene que cargarle la mano a PEMEX. La verdadera razón es porque en México la mayoría no paga impuestos.
¿Cuántos de quienes han reenviado ese correo han comprado fayuca o artículos piratas en un tianguis o rodante? ¿Cuántos han pagado por un servicio o producto y no exigieron la factura? ¿Cuántos de los que reenviaron este correo son burócratas que tienen prestaciones onerosísimas para el Estado? ¿Cuántos son aviadores? ¿Cuántos compran revistas y literatura basura que no paga IVA? ¿Cuántos trabajan por su cuenta y no están dados de alta en Hacienda?
La razón por la que el Estado recibe 1/3 de sus ingresos de PEMEX no es porque no le cobre a las grandes empresas (que realmente pagan mucho comparado con lo que se paga en otros países que le están ganando a México en inversiones y generación de empleos, como Chile, Irlanda, Corea, China, Vietnam, e India, por citar algunos) sino porque durante más de 70 años tuvimos un gobierno populista y paternalista que generó cotos de poder, cacicazgos, con el único fin de perpetuarse en el poder y enriquecerse. Se estatizaron empresas, los bancos, se incrementó la burocracia, se dieron prestaciones onerosas con tal de mantener a todos contentos. Hoy todo eso nos esta pasando la factura. Antes que reformar a PEMEX se requiere una reforma fiscal integral que grave más el consumo e incentive la inversión. Pero ya vimos que los populistas no dejaron que se modificara el régimen del IVA.
Por otro lado, los retornos de inversión si son muy altos en la producción de petróleo, pero sólo cuando ya se encontró el mismo. Cada vez es más difícil encontrarlo y hay que invertir muchos millones en exploración. Si se incluyen la inversión en investigación y exploración en los costos de producción el rendimiento es menor. Donde el rendimiento si es muy magro es en refinación. Una refinería con buena productividad y eficiencia tiene un retorno de inversión del 15% anual. Lo cual es bueno. Pero es nada comparado con la extracción de petróleo. Por eso no se ha invertido en refinerías en México en muchos años. La carga en costos que representa el sindicato de PEMEX para operar una refinería no es rentable. Nunca se alcanzaría un retorno de la inversión del 15%. Por eso PEMEX invirtió en USA en la refinería Deer Park y quiere invertir en otras en centroamérica. Pues allá no esta obligada a usar al sindicato.
¿Por qué ese cartón no menciona para nada al sindicato? Quiero ver a AMLO y al FAP haciendo una marcha y bloqueando calles protestanto en contra de los sindicatos de PEMEX, CFE, LyFC, CNTE, SNTE, etc. Quiero verlos pidiendo que se acaben esas prestaciones onerosas para el Erario. Pero no les conviene.
Lo que AMLO y el FAP quieren, al igual que el PRI, es que todos esos cotos de poder, todos esos sindicatos sigan igual para ellos mantenerse en el poder. Quieren mantener el status quo, pues los populistas se alimentan de los votos que cosechan de la ignorancia y la pobreza. AMLO sabe que si Calderon logra las reformas, el país estará mejor y sus posibilidades de competir y ganar en el 2012 serían nulas. El PRI piensa igual. A ellos no les interesa México, les interesa llegar al poder.
Y no, no soy panista, por si se les ocurrió ese argumento. Soy apartidista. Soy un mexicano que entiende un poco de economía, finanzas, productividad y eficiencia. Que paga sus impuestos puntualmente. Los que me conocen saben que mi mamá es maestra jubilada viviendo del Erario. La mitad de mis familiares son burócratas también. Unos en CFE, otros en PEMEX, muchos maestros. Pero no por eso voy a dejar de señalar lo que esta mal y lo que éste país necesita.
La soberanía no radica en la propiedad de las cosas. La soberanía radica en el control de las reglas del juego. ¿De qué nos sirve tener una empresa dizque de todos los mexicanos cuando sólo su sindicato y algunos políticos se enriquecen? Realmente me gustaría que PEMEX se reformara como pasó con PetroBras, que cotizara en bolsa y que a cada mexicano nos dieran en acciones una parte de la empresa. Entonces si sería verdaderamente de todos los mexicanos. Hoy sólo sirve para mantener a los políticos, a los partidos todos, viviendo del Erario.
¡Despierta mexicano! Ya no te creas las mentiras populistas y demagógicas que sólo te endulzan el oído pero que nos han mantenido en el retraso por décadas. No hay lonche gratis. El dinero que gasta el gobierno en el Progresa, en Procampo, en carreteras, en el subsidio que tenemos en la gasolina, en el recibo de la luz, en sueldos de maestros, médicos, policías, soldados, y políticos, viene, en 2/3, de los impuestos y en 1/3 de PEMEX. El gobierno no genera dinero de la nada. Hubo una época de 1970 a 1982 que si se imprimió dinero sin respaldo, con los populistas de José López Portillo y Luis Echeverría, pero quienes recordamos esas épocas sabemos cómo nos fue con las inflaciones de más del 100% anual. Hoy nos quejamos de que todo esta subiendo y la inflación no es ni siquiera del 6% anual. ¿Se imaginan una inflación de más del 100%? Los que tienen menos de 30 años no habían nacido o no recuerdan lo que es vivir en una crisis de ese tipo. ¿Realmente les gustaría regresar a esas épocas? Piénsenlo.
Dany Osiel Portales Castro
http://no-al-populismo.blogspot.com/
El populismo solo empobrece más a los que menos tienen. El camino a las crisis económicas está pavimentado de buenas intenciones populistas.
Etiquetas: AMLO, Cardenas, crecimiento, demagogia, economia, inversión, PEMEX, PetroBras, petroleo, pobreza, populismo, reforma fiscal, reformas
jueves, septiembre 11, 2008
Gasolinazo
Mario Molina
Si los subsidios fueran el camino para prosperar, México sería el país más rico del mundo. Nuestros políticos, sin embargo, están adoctrinados para pensar que regalar dinero es la mejor manera de lograr el desarrollo. Les gusta particularmente dar a quienes más tienen. Por eso es tan importante respaldar el intento del Secretario de Hacienda, Agustín Carstens, de disminuir el subsidio a la gasolina.
Durante años tuvimos en México un precio para la gasolina superior al de Estados Unidos, nuestro vecino y principal proveedor de este producto. En los últimos años del sexenio del presidente Vicente Fox, el virus del populismo infectó a Los Pinos y el gobierno permitió que el precio se rezagara. Un subsidio que en un momento era relativamente pequeño, sin embargo, se convirtió en el sexenio de Felipe Calderón en un lastre monstruoso para las finanzas públicas y para la economía. Éste ha sido el verdadero gasolinazo contra los mexicanos.
Apenas el pasado 26 de mayo, el presidente Calderón señaló, como si se tratara de un triunfo, que el subsidio a las gasolinas ascendería a 200 mil millones de pesos tan sólo en el 2008. La cifra es enorme. Rebasa el gasto programable anual de cualquiera de las dependencias del Gobierno federal. Es igual al gasto que el Gobierno está pidiendo para todo Pemex en el 2009. Con ese dinero, de hecho, podrían construirse dos refinerías de clase mundial.
La cifra citada por el presidente Calderón, sin embargo, resultó conservadora. Esta semana, el Secretario de Hacienda señaló que el monto total del subsidio en el 2008 sería de 240 mil millones de pesos y añadió que en el 2009 se buscaría reducirlo a 140 mil millones. Sigue siendo una cantidad inaceptable, pero cuando menos se está iniciando el necesario ajuste.
Cualquier partido político de izquierda en el mundo habría rechazado este subsidio por ser lesivo para el ambiente y socialmente regresivo. Subsidiar los combustibles fósiles, efectivamente, lleva a un aumento del consumo y, por lo tanto, a una mayor contaminación. Por eso un especialista de la talla de Mario Molina, ganador del Premio Nobel de química, apuntaba este 9 de septiembre en el encuentro Siglo XXI de la Fundación Telmex que "para que haya un crecimiento económico saludable tiene que pagarse lo que realmente cuesta la energía".
Pero, además, el subsidio a la gasolina es, como lo señaló el propio doctor Molina, "regresivo": esto es, beneficia más a quienes más tienen. El secretario Carstens ha mantenido también esta posición, ante el sorprendente rechazo del PRD. "Me sorprende el simplismo del Secretario de Hacienda", afirmó el Senador del PRD Carlos Navarrete. "Si en este país solamente los ricos tuvieran carro, pues tendríamos muchos ricos en el país... Hay millones de mexicanos que tienen vehículos, no los vehículos de lujo, estoy hablando de los vehículos de trabajo, de los vehículos de clase media, los profesionistas, los comerciantes, muchísimas mujeres que trabajan, es decir, no hay que ser tan simplistas pensando en que México está dividido entre los que tienen carro y entre los que no tienen".
Este pasado mes de junio había 16.9 millones de automóviles particulares en México. Éstos son, fundamentalmente, propiedad del 20 por ciento más rico de la población, que incluye a nuestra escasa clase media. Las familias ricas tienen más vehículos, mientras que las realmente pobres no tienen ninguno. Esos profesionistas y comerciantes a los que se refiere el Senador Navarrete son clase media.
No conozco ningún estudio concreto sobre el impacto social del subsidio a los combustibles, pero la información disponible ratifica el punto de vista del doctor Molina y del secretario Carstens frente al del Senador Navarrete. John Scott Andretta, investigador del CIDE, uno de los mayores expertos en pobreza de nuestro país, me indicaba hace algunos meses que, en términos generales, y usando los datos de la encuesta de ingreso-gasto de las familias mexicanas, un 80 por ciento del subsidio se va al 20 por ciento más rico de la población, mientras que sólo un 20 por ciento se distribuye en el otro 80 por ciento. De hecho, entre más pobre es la gente, menor el beneficio. El 20 por ciento más pobre, que vive en zonas rurales aisladas, no obtiene virtualmente ningún provecho.
Por razones ecológicas y de justicia social, pues, México debe terminar con este verdadero gasolinazo. Cualquier intento de acabar con un privilegio tiene resistencias políticas, especialmente cuando los afectados son ricos y poderosos. En otros países del mundo, sin embargo, la causa de eliminar el subsidio a la gasolina tendría el respaldo de la izquierda y de los grupos ecologistas. El que en México se opongan quienes navegan con estas banderas nos demuestra la perversidad de nuestros políticos.
Institutos electorales
No son fenómenos aislados. La clase política está buscando restar independencia a los institutos electorales ciudadanos. Primero vimos la destitución de Luis Carlos Ugalde y otros consejeros del IFE. Hoy vemos la acotación de la autonomía del Instituto Electoral del Estado de México, que ha llevado a la renuncia de su presidente José Núñez, y el intento de destituir a Isidro Cisneros como presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal. La clase política quiere eliminar la autonomía de los institutos electorales.
Sergio Sarmiento
www.sergiosarmiento.com
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El subsidio de la tasa cero del IVA en alimentos, medicinas, libros y revistas beneficia también más a los que más tienen. El ~50% del subsidio de la tasa cero del IVA lo recibe el 20% más rico de la población. Y el 20% más pobre sólo recibe el ~5%. Dicho de otra manera, el 20% más rico de la población consume el 50% de los alimentos y medicinas en el sector formal de la economía. ¿Dónde esta la justicia social manteniendo una tasa cero del IVA en alimentos, medicinas, libros y revistas? Que alguien me explique!!!!
Etiquetas: economia, PEMEX, petroleo, reformas, subsidios
domingo, septiembre 07, 2008
Negro y Amargo
Cartón de Paco Calderón publicado el día de hoy en distintos medios. Éste cartón junto con el editorial de Luis Rubio abajo explican muy bien qué es lo que requiere México. ¿Cuándo lo entenderán los políticos?Etiquetas: AMLO, crecimiento, demagogia, economia, educación, empleo, inversión, PEMEX, PetroBras, petroleo, populismo, reformas
Autoengaño
Lo que todos escuchamos, y se repite constantemente en el discurso político, artículos periodísticos y hasta anuncios en radio y televisión, es que a México le urge construir refinerías nuevas para que no se tenga que importar gasolinas y para que los beneficios económicos de la refinación se queden en México. Es un discurso bonito que no por eso es cierto.
El negocio petrolero es extraordinariamente rentable. El costo de producir un barril de petróleo en el País fluctúa entre 5 y 20 dólares, dependiendo del campo y las condiciones específicas. A los precios de hoy, rondando los 100 dólares por barril, la utilidad es enorme. Ese dinero, bien empleado, podría traducirse en infraestructura, educación, un sistema moderno de salud, un aparato eficaz y bien pagado de seguridad pública y muchos otros beneficios que durarían décadas después de que se agoten los campos petroleros, porque habría servido para trasformar la capacidad de cada mexicano para ser exitoso en la vida. Es decir, habría elevado la calidad y cantidad del capital humano del País, abriendo con ello puertas y oportunidades que hoy son inimaginables.
En lugar de eso, nos empeñamos en malgastar el dinero que genera la parte esencial de la industria, la de exploración y explotación, en toda clase de aventuras inútiles. Con ese dinero se construyó una industria petroquímica que fue prácticamente obsoleta desde el día en que se inauguró, se construyeron refinerías que nunca han sido rentables y se mantiene una estructura administrativa y sindical que es la más costosa del Planeta.
Para colmo, lo que sobra (que es muchísimo) se desperdicia en corrupción y proyectos personales de funcionarios y gobernadores. Tenemos un recurso híper rentable que se está agotando por no invertir en lo que deja dinero porque dispendiamos en todo lo demás.
El caso de la refinación es particularmente interesante porque ilustra nuestros excesos. Hoy en día, México importa alrededor del 40 por ciento de las gasolinas que consume. Este hecho se ha tornado en un hito y en un mito: según la retórica, estamos haciendo algo terrible: exportamos petróleo para importar gasolina cuando podríamos estar produciendo la gasolina en el País, beneficiándonos del proceso mismo de refinación. La verdad es otra.
Este esquema -exportar petróleo e importar gasolina- es absolutamente racional. El negocio de la refinación es de márgenes (utilidad) muy bajos y sólo unas cuantas empresas especializadas en la refinación hacen dinero. Los grandes consorcios internacionales ganan en la producción del petróleo y en diversos segmentos de la cadena productiva, pero prácticamente ninguno gana dinero en la refinación, y menos con fluctuaciones tan grandes en los precios del petróleo.
Además, hay un exceso de capacidad instalada para la refinación de petróleo en el mundo. Muchas empresas sobreinvirtieron en capacidad de refinación (inversiones que fluctúan entre 4 y 10 mil millones de dólares por planta), por lo que están disponibles para refinar nuestro crudo y nos evitan tener que invertir esos enormes montos en plantas de refinación cuya rentabilidad es microscópica en el mejor de los casos. En otras palabras, está perfectamente bien lo que estamos haciendo.
Lo ideal sería que la reforma petrolera contemplara la posibilidad de que inversionistas privados se instalen en el País para que, por su cuenta y riesgo, y con su tecnología y capacidad administrativa y de operación, se incremente la capacidad de refinación en México. Sin embargo, dada la realidad del mercado, es poco probable que eso ocurra: ¿quién invertiría cuando hay capacidad de sobra a unos cuantos kilómetros de nuestras fronteras?
Si, a pesar de lo que sugiere la lógica, nuestros políticos se empeñan en contar con refinerías de propiedad nacional, lo único racional en este momento sería comprar refinerías en el exterior que ya están instaladas y listas para funcionar, a una fracción del costo que tendría construir nuevas. Aunque fuera un mal negocio, al menos el berrinche resultaría menos costoso.
La industria petrolera nacional constituye un símbolo fundamental de la realidad mexicana y de la retórica política. Pero eso no justifica que se dispendien los recursos que de ahí se derivan o que se mantenga incólume el statu quo de la corrupción que caracteriza tanto la operación de Pemex como el uso de los recursos que éste genera.
La discusión sobre qué debe hacerse con la industria se ha desviado hacia asuntos que son poco relevantes para su operación, todo ello disfrazado bajo acusaciones falsas de que se le intenta privatizar. La realidad es que todas las propuestas que se han presentado ignoran la estructura de la industria y, en general, se orientan hacia la transformación de pedazos aislados de la cadena productiva sin jamás tocar lo esencial. Algunos de los componentes de las iniciativas dejarían mucho peor al sector de lo que ya de por sí se encuentra.
En lugar de apegarse a las iniciativas que circulan en el Congreso, lo idóneo sería repensar a la industria en su conjunto, reflexionar sobre el hecho de que el petróleo se va a agotar en las próximas décadas y concentrarse en lo único relevante: cómo emplear los recursos de la explotación del petróleo de la manera más inteligente posible para contribuir a afianzar una base de desarrollo que transforme al País en las próximas décadas. Es decir, olvidar los sueños elefantiásicos del pasado (petroquímica, refinación, etc.) para dedicar la totalidad de los fondos que arroja la producción y exportación de petróleo al financiamiento del desarrollo futuro del País.
Tenemos que reconocer que el petróleo se está agotando. Se puede y debe corregir el problema de producción petrolera, pero ésta se va a agotar en unos cuantos años. La pregunta que harán nuestros hijos y nietos no será por qué no construyeron más elefantes blancos sino por qué dispendiaron los recursos petroleros cuando sabían que se estaban agotando. Lo inteligente no es seguir haciendo lo mismo sino cambiar hacia la economía del conocimiento, construir la infraestructura y el capital humano del mañana. Todo el resto es perder el dinero y el tiempo.
Luis Rubio
www.cidac.org
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Ésa es la razón por la que la iniciativa de Calderón propone que sean empresas privadas las que inviertan en refinerías, que le "maquilen" las gasolinas a PEMEX, pues de ese modo habría más posibilidades que esas refinerías fuesen rentables con un nuevo contrato colectivo, sin la administración burocrática. El gobierno sabe que una refinería en México, administrada por PEMEX, con el sindicato de PEMEX, no sería rentable. Pero hay quienes no quieren ver la realidad. O si la ven, pero no quieren mostrarla para conseguir sus fines políticos.
Etiquetas: crecimiento, economia, empleo, PEMEX, petroleo, reformas
lunes, agosto 25, 2008
Importadores netos
Groucho Marx
Las cifras son contundentes, pero nuestros senadores y diputados quieren seguir perdiendo el tiempo sin que nadie los distraiga con algo tan molesto como la realidad. Tendrá que llegar el momento en que nos convirtamos en importadores netos de hidrocarburos para que se den cuenta de la urgencia de la reforma petrolera a fondo que se han negado a hacer. Lo peor de todo es que no tendrán que esperar mucho tiempo. En menos de tres años seremos ya importadores netos de hidrocarburos. Y para entonces será ya muy difícil dar marcha atrás.
Según datos oficiales de Pemex, la producción de petróleo crudo de nuestro país cayó de 3 millones 396 barriles diarios en enero-julio del 2004 a 2 millones 846 mil en el mismo período del 2008. Se trata de un descenso de 16 por ciento en apenas cuatro años. La caída ha tenido lugar a pesar de que durante el sexenio de Vicente Fox se registró un aumento muy importante en el monto que Pemex invirtió en exploración.
Este descenso es producto en buena medida de la caída en la producción de Cantarell, el principal yacimiento de petróleo de nuestro país y de hecho el mayor del mundo en aguas someras. De un pico de 2 millones 152 mil barriles diarios en enero-julio del 2004, el rendimiento de Cantarell ha caído 48 por ciento para llegar a 1 millón 127 mil en los siete primeros meses del 2008.
El volumen de exportación de crudo de nuestro país ha descendido, como consecuencia directa de la declinación de Cantarell, de 1 millón 869 mil barriles diarios en los siete primeros meses del 2006 a 1 millón 443 mil en el mismo período del 2008. La caída es, pues, de 23 por ciento.
Los altos precios del petróleo, los mayores en la historia, nos han permitido acumular exportaciones por 30 mil 039 millones de dólares en apenas los siete primeros meses de este 2008, lo cual es el monto más alto para un período de enero a julio en toda la historia del País. Hace una década, en 1998, estábamos exportando apenas 4 mil millones en el mismo lapso del año.
El problema es que el valor de nuestras importaciones de hidrocarburos y sus derivados -principalmente gasolina, diesel y gas- está subiendo a un ritmo todavía mayor. En enero-julio del 2004 México importó 2 mil 556 millones de dólares por este concepto. Para el mismo período del 2008 la cifra se incrementó a 15 mil 197 millones. Éste es un aumento de 495 por ciento en cuatro años. Tan sólo entre el 2007 y 2008 el crecimiento de estas importaciones ha sido de 76 por ciento.
Suponiendo que todo siga como está, con los actuales aumentos en los precios del petróleo y el descenso de nuestra producción y exportación de crudo, ¿cuánto tiempo pasaría para que México se convirtiera en importador neto de hidrocarburos? Mucho menos de lo que imaginan los políticos que se siguen tomando su tiempo para tomar una decisión sobre la reforma petrolera o aduciendo argumentos "nacionalistas" para obstaculizar una reforma que permita un aumento dramático en la inversión petrolera de nuestro país.
Si el valor de las exportaciones de crudo sigue creciendo 52 por ciento al año, sobre una base de 30 mil millones de dólares en los siete primeros meses del 2008, y el de las importaciones se incrementa 76 por ciento, sobre los actuales 19 mil millones, en el 2011 seríamos ya importadores netos de hidrocarburos. Bajo estas suposiciones, en los siete primeros meses del 2011 -lo cual está a la vuelta de la esquina- las exportaciones de crudo serán de 105 mil millones de dólares y las importaciones de hidrocarburos ascenderán a 163 mil millones. Estaremos importando, pues, casi 60 mil millones de dólares más de hidrocarburos de lo que estaremos exportando.
Las circunstancias pueden cambiar, por supuesto. Los precios del petróleo pueden bajar o subir, pero en ese caso descenderían o se elevarían también al unísono los precios del crudo de exportación y de los hidrocarburos que importamos. Podría acelerarse también la declinación de Cantarell, lo cual haría que nos convirtiéramos en importadores netos antes de lo previsto. O podría suceder un milagro, como un aumento de la producción en yacimientos ya existentes (casi imposible) o el hallazgo de un nuevo megayacimiento (muy improbable) que nos permitiera retrasar la tendencia.
La verdad es que estamos en una situación límite. La única esperanza que tenemos para realmente revertir la tendencia y mantener nuestra posición de exportadores netos de hidrocarburos es aumentar de manera dramática la inversión en exploración de crudo y en refinación de petrolíferos. Los únicos que no parecen haberse dado cuenta son los senadores y diputados que tendrían que hacer los cambios de ley que permitieran precisamente ese gran aumento en la inversión.
Conquista ciudadana
Es inaceptable que grupos de maestros sindicalizados se estén negando a acudir a las aulas, como está sucediendo en el Estado de Morelos y en otros lugares del País, porque quieren seguir gozando del privilegio de heredarles las plazas de maestro a sus hijos o a sus sobrinos o de venderlas para sacar un dinero adicional. Estos grupos que tanto se quejan de las privatizaciones han privatizado algo que no se debe privatizar: las plazas públicas. La realización de exámenes para otorgar nombramientos como maestros es una conquista de los ciudadanos que no puede abandonarse para defender intereses particulares.
Sergio Sarmiento
www.sergiosarmiento.com
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Es interesante observar que muchos de los que se oponen a una reforma energética también se oponen a los exámenes de oposición para otorgar plazas de maestros. Son grupos que quieren mantener el "status quo". ¿Por qué será?
Eso pasa cuando se privilegia a los productores por encima de los consumidores. Así sea energía o la educación pública. Ahí radica la diferencia principal entre los países de primer mundo y los del tercero.
Etiquetas: crecimiento, economia, educación, PEMEX, petroleo, reformas, SNTE
domingo, agosto 10, 2008
Una falsa amalgama
De haber triunfado en los comicios de julio del 2006, López Obrador hubiera hecho exactamente lo mismo. A estas alturas, el sector energético estaría abierto al capital privado, como lo propuso en su Proyecto Alternativo de Nación, y el electorado de izquierda lo estaría aplaudiendo. Un gobierno perredista hubiera reconocido la declinación acelerada de Cantarell, las restricciones y prioridades presupuestarias, y las dificultades técnicas, y esto lo habría conducido a la participación de empresas extranjeras como Petrobras, consorcio de un país "hermano" encabezado por un líder de izquierda moderno.
Pero la realidad es otra. La izquierda radical no está en el poder y por ese motivo su oposición a la apertura energética es irreductible. La consigna es no ceder, aun si en un futuro esa misma oposición se llegara a encontrar en Los Pinos imposibilitada para ejercer el 40% de su eventual presupuesto. Se trata, pues, de una reversión suicida del viejo refrán: no después, sino antes de mí, el diluvio.
Además de estas razones de mezquindad política (que son las fundamentales), la oposición radical a la apertura energética tiene, en algunos casos, un origen distinto, equivocado pero menos innoble: la amalgama ideológica entre el nacionalismo y el estatismo. Para sus paladines esta equivalencia es un acto de fe, pero se trata de un hecho relativamente nuevo en nuestra historia. Lázaro Cárdenas, a quien se ha invocado tanto estos meses, fue sin duda el mayor exponente del nacionalismo revolucionario, pero nunca lo confundió con el estatismo. Cárdenas no era -en absoluto- un ideólogo, sino un hombre pragmático que ensayaba soluciones concretas a problemas concretos en circunstancias concretas. Luis González narraba esta anécdota: a final de su sexenio, al visitar San José de Gracia, Michoacán, y atestiguar la productividad de las pequeñas parcelas individuales (no ejidales) provenientes del reparto instrumentado años atrás por el legendario padre Federico González, Cárdenas dijo: "De haber conocido antes lo que aquí se ha hecho, lo hubiera aplicado en el resto del País".
Como corriente ideológica, el estatismo es muy posterior: arraigó en ámbitos políticos, académicos y burocráticos que crecieron exponencialmente durante los gobiernos de Echeverría y López Portillo. A partir de entonces, cientos de miles y quizá millones de personas asumieron la conciencia falsa de que su condición material particular ("hacer patria" viviendo del Estado) podía y debía generalizarse. Apenas sorprende que con esa óptica juzguen ahora el problema petrolero.
La mejor manera de deshacer la amalgama entre nacionalismo y estatismo es arribar a una Reforma Petrolera por consenso entre el PAN el PRI y el sector moderno del PRD. Todos saldríamos ganando, todos, menos los miembros del FAP que seguirán apostando por lo que uno de sus líderes más conspicuos ha llamado abiertamente "la ruptura que viene". Si la "ruptura que viene" en verdad viene, perderemos la paz política y nos precipitaremos en una severa e innecesaria crisis social, tras la cual volveremos al punto de partida y abriremos el sector energético. Pero si la "ruptura que viene" finalmente no viene, lograremos la hazaña de reformar poco a poco nuestra estructura energética, sin romper la paz pública ni la invaluable continuidad institucional de casi noventa años (1920-2008).
Enrique Krauze
Etiquetas: AMLO, crecimiento, demagogia, Echeverría, inversión, izquierda, PEMEX, PetroBras, petroleo, reformas
viernes, agosto 01, 2008
Cuidado con una reforma que retrase más a Pemex
Pues, ojalá que a la hora de poner los puntos sobre las íes en el análisis de las diferentes propuestas hagan bien las cuentas para definir quién habrá de pagar la expansión de la empresa o de las empresas, ahora con eso de las nuevas filiales que se proponen.
Aclaremos empero que el problema principal de Pemex está lejos de ser de dinero.
Es cierto que también debe cambiar el régimen fiscal que agarra parejo y que ha creado la "petroadicción" en las finanzas públicas tanto federales como locales.
Pero, aun si se le dejara mucho más dinero en las arcas, no resolvería sus problemas si no se alinean de manera diferente los incentivos al interior de la empresa.
Regresaremos luego a este punto.
Por lo pronto, lo que es un hecho es que el desarrollo de la refinación así como de la distribución le van a costar mucho dinero si se mantiene el esquema planteado por el PRI.
El mérito de la propuesta del Ejecutivo de abrir la maquila al sector privado es que se dejaba la actividad menos rentable de toda la cadena de producción en manos privadas, mientras que los recursos se concentraban en las áreas más redituables.
Ayer nos enterábamos que el costo de extracción en promedio del gas natural es de menos de 1 dólar por cada millón de BTUs, mientras que el precio de venta de este hidrocarburo anda en 12.60 dólares en julio.
Sabemos que el costo promedio de la extracción de cada barril de petróleo en México es de 4.36 dólares en promedio, sin embargo el precio promedio del petróleo en este año es de casi 94 dólares, 20 veces más que el costo de extracción.
En contraste, el negocio de la refinación es de márgenes pequeños. No es despreciable, pues puede haber tasas de retorno de 15 a 20 por ciento, pero nada tiene que ver con la altísima rentabilidad de la extracción.
En la medida que los recursos de los que disponga Pemex tengan que repartirse en las diversas actividades de la cadena, en esa medida bajará la rentabilidad global de la empresa y por lo tanto el potencial de obtención de renta petrolera y su posible uso para las tareas del Estado.
El mérito que tiene la fórmula planteada por el Presidente Calderón es que mueve hacia el sector privado actividades menos rentables.
La propuesta del PRI no lo hace y deja la incógnita respecto a las fórmulas de financiamiento de las nuevas refinerías que habrían de ser construidas y operadas por las "empresas espejo" o filiales, como les quiera llamar.
Probablemente las fórmulas disponibles se parezcan más bien a los Pidiregas, lo que implicaría la acumulación de más deudas.
En el caso del transporte, a la hora de que la Comisión de Energía del Senado haga las cuentas, deberían ser congruentes y si impiden que el sector privado participe en la construcción y operación de ductos que lleven fluidos líquidos, entonces también deberían prohibir que estos fluidos los transporte el sector privado sobre ruedas.
El problema es el negocio de 250 millones de dólares anuales que significa la provisión del transporte para Pemex, en el que participan connotados personajes del PRI.
Así que si no van a cambiar las reglas para preservarles el negocio a los contratistas de este gremio, lo mínimo sería que lo dijeran.
En lo que se refiere a todos los límites que se le pusieron a los contratos de desempeño, creo que lo único que harán es que tanto Pemex como las empresas contratistas tengan que trabajar más en la definición de los contratos para hacer viable a las pocas empresas especializadas en aguas profundas entrarle.
Y, en este caso, no es imposible que cualquier día se le ocurra a alguien decir que esta reforma al artículo sexto de la Ley Reglamentaria del Artículo 27 en materia de hidrocarburos es anticonstitucional, lo que llevaría el caso hasta la Corte, con todo el tiempo que requeriría el desahogo de esa discusión.
Quizá para cuando se llegara a alguna conclusión ya estaríamos importando petróleo crudo.
A lo que tienen que ponerle mucha atención es a las fórmulas para asegurar la participación mexicana en los contratos. No vaya a ser que estén repitiendo aquí el error que se cometió en la privatización de Telmex cuando se gestó la competencia hasta muchos años después.
Las ganas de llegar a una reforma han llevado a muchos a decir que la propuesta del PRI tiene muchos puntos de convergencia con el planteamiento del Ejecutivo, pero cuando se ve con lupa, encontramos diferencias sustantivas.
Y no está nada claro cómo la propuesta priista va a resolver algunos de los problemas centrales de la empresa.
No es por ser pesimista, pero no es imposible que la reforma que salga deje las cosas... peor que como ahora están.
Regresaremos al tema.
Enrique Quintana
enrique.quintana@reforma.com
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Como todas las "reformas" que se han hecho en México desde 1989, la energética será incompleta y quizá hasta contraproducente. Al tiempo. Seguimos haciendo las cosas a "la mexicana", al "chile". Por eso tenemos los resultados que tenemos.
Etiquetas: corporativismo, corrupcion, crecimiento, economia, empleo, inversión, libre comercio, PEMEX, petroleo, reformas
miércoles, julio 30, 2008
Tomémosle la palabra a López Obrador
Por una vez tomémosle la palabra a López Obrador: pidió el domingo que el gobierno escuche los resultados de la consulta petrolera. El gobierno, el PAN, el PRI, el propio PRD, los demás partidos, los medios, debemos hacerlo. Los resultados son transparentes: pese al acarreo, la compra de votos, la obligación de los funcionarios públicos locales a participar en la misma, a que se cometieron los mismos actos del "cochinero" de la elección interna del PRD (¿qué mejor ejemplo que el propio Guadalupe Acosta Naranjo declarando el viernes que no podría votar porque no tenía credencial de elector y el domingo se fotografió haciéndolo?¿cómo hizo para conseguir en un sábado una credencial de elector?), al dispendio de recursos de los gobiernos locales perredistas, votaron apenas 800 mil personas en el DF y sin dar ningún tipo de resultados confiables, la dirección del PRD acepta que en todo el país podrían haber votado dos millones, lo que suena inverosímil ante lo desairiado que estuvo en los estados la consulta. El hecho es que si como también dice el PRD, entre el 80 y el 85 por ciento votaron por el no, eso implicaría que rechazan la reforma petrolera alrededor de un millón y medio de electores, sobre un universo muy superior a los 70 millones. Un millón y medio que representan poco menos del 4 por ciento de quienes votamos en la elección del 2006, o sea 42 millones de personas. Entonces respetemos la posición de ese 4 por ciento de electores duros del PRD (eso es lo que son y demuestran, una vez más, que su votación se está derrumbando en forma estruendosa: en el 2006 recibieron casi 15 millones de votos, o sea que de quienes votaron por López Obrador votaron ahora por rechazar la reforma energética sólo el 10 por ciento del total) pero también la del otro 96 por ciento de los electores, sin contar a los casi 30 millones de ciudadanos que no votaron en el 2006 y por supuesto tampoco ahora.
Si se respeta el resultado de la consulta, el congreso tendría que comenzar a dictaminar inmediatamente una reforma a PEMEX, porque ésta tiene el apoyo de la mayoría de la población. Incluso en esta lógica, la reforma propuesta por el priismo (que está muy lejos de los compromisos públicos que habían asumido muchos de sus principales dirigentes) se queda definitivamente corta. No sólo por los números que arrojan la consulta: en la encuesta de BMG y asociados publicada en Excélsior ayer, resultó que el 48 por ciento de los encuestados en el DF apoyan una reforma como la planteada por el ejecutivo federal, el número aumenta al 52 por ciento en Guadalajara y sube al 57 por ciento en Monterrey. Pero es más interesante el resultado cuando se va a los distintos capítulos, sin decir si son parte o no de alguna de las iniciativas: el 67 por ciento en el DF y Guadalajara (un 58 por ciento en Monterrey) apoyan incluir en el consejo de administración de PEMEX a profesionista especializados; la propuesta de los "bonos ciudadanos" tiene un apoyo de entre el 68 y el 65 por ciento; que PEMEX contrate personas físicas o morales para que colaboren en la exploración y desarrollo del petróleo, tiene un apoyo de entre 59 (en Guadalajara) y 69 por ciento (en Monterrey, en el DF es de 63 por ciento); que personas físicas o morales puedan participar mediante permisos en el transporte, distribución y almacenamiento de derivados del petróleo, tiene un apoyo del 62 al 56 por ciento. Uno de los capítulos más controvertidos, que se permita a PEMEX contratar con terceros los servicios de refinación, tiene un respaldo de 49 por ciento en el DF; del 55 por ciento en Guadalajara y de 53 por ciento en Monterrey. Ahí están las cifras y ello, combinado con los resultados y sobre todo los índices de la participación ciudadana de la consulta, demuestran qué es lo que quiere la gente. Respetémoslo.
Para el perredismo, que una vez más ha apostado a las cartas lopezobradorista, el resultado es un desastre: la votación en el DF fue de la mitad de lo que esperaban pese a todas las irregularidades y a la enorme cantidad de dinero involucrada. Dice ahora Manuel Camacho que la participación podría haber sido mayor si el PAN y el gobierno hubieran apoyado la consulta. Es una verdad de Perogrullo, pero el hecho es que la consulta fue una iniciativa partidaria, del PRD, que tuvo en el GDF respaldo y patrocinador, incluso económico, y que terminó en un fracaso: el perredismo, o mejor dicho el lopezobradorismo (¿sigue considerando López Obrador a Ebrard como parte del mismo o ya ha decidido cortar amarras con el jefe de gobierno?) quiso hacer una demostración de fuerza y terminó exhibiendo su creciente debilidad.
Para el PRD queda ahora sólo un objetivo: tratar de salvar lo que se pueda después del daño ocasionado primero por las muertes del News Divine y ahora por este fracaso político. Ya Guadalupe Acosta Naranjo ha declarado que podrían ir a una propuesta conjunta con el PAN y el PRI sobre el tema; el PRI ya ha colocado su iniciativa como eje articulador sobre el cual podrán girar los acuerdos y muchos podrán decir que "frenaron" la iniciativa presidencial para "privatizar" PEMEX. Lo preocupante en todo caso no es que sea mentira sino que lo que finalmente se apruebe, como ocurrió en el terreno fiscal o electoral, sea un híbrido, con algunos aspectos positivos y otros negativos. Un poco con la idea, sobre todo del priismo, de que las reformas que se aprueben sean aquellas que permitan mantener las cosas funcionando, sin ir al fondo y haciendo una suerte de remodelación de la casa, esperando que los cambios estructurales reales les toque realizarlos a ellos en 2012. Es política y es legítimo. La pregunta es quién paga por el progresivo deterioro de la casa, que no pueden ocultarse con reformas cosméticas. A contestar esa pregunta están renunciando el PRI y el PAN.
| Por: Jorge Fernández Menéndez | |
| Publicado en: Periódico Excelsior | Fecha: Martes, 29 de Julio de 2008 |
Etiquetas: AMLO, consulta, crecimiento, DF, empleo, Guadalajara, inversión, Monterrey, PEMEX, petroleo, PRD, reformas
Sacralización
Basta mirar nuestro entorno diario para observar la cantidad tan impresionante de vacas sagradas con que vivimos y que fueron debidamente sacralizadas en su oportunidad. No queremos cambiar, vaya, ni siquiera discutir, regímenes alternativos para la administración del agua: mejor la convertimos en un derecho constitucional, por consiguiente sagrado e intocable.
En el caso de la energía eléctrica, la expoliación que lleva a cabo el Sindicato de Electricistas es, faltaba más, un derecho adquirido, y, como tal, sagrado e intocable que, además, hace imposible evitar el robo de luz. Permitir que se desarrollen fuentes de energía privadas, así sean renovables, constituiría un sacrilegio: mejor sacralizamos la energía eléctrica.
El petróleo es, por supuesto, sagrado y por lo tanto intocable. El sindicato de Pemex es sagrado (y un dechado de virtudes). Sacralizamos (o se autosacralizan) líderes sindicales y políticos, intelectuales y empresarios. Todos quieren ser intocables para hacer lo suyo sin que nada cambie ni nadie los toque.
Todo lo que no queremos cambiar se vuelve sagrado y con eso se anula cualquier discusión o análisis. El tema se torna intocable, así que ya para qué hablamos del ejido o de las tierras comunales, de la supuesta gratuidad de la educación o de los pases automáticos.
Pero no por ser sagrados los temas se resuelven los problemas. El País enfrenta desafíos monumentales en todas las áreas mencionadas pero, por haber sido sacralizados, ni siquiera se pueden plantear como temas legítimos de discusión.
En algunos casos es el subconsciente colectivo el que crea las condiciones para que un determinado tema resulte ser intocable. Sin embargo, no tengo duda de que, en la mayoría de los casos, son los intereses particulares más mezquinos los que determinan la sacralización de un tema. En términos de valor y trascendencia, quizá no haya asunto más relevante que el del petróleo.
En el espacio público, el petróleo ha sido sagrado por muchas décadas: todos sabemos que hay infinidad de vivales escondidos detrás del statu quo (por supuesto, sagrado), pero cualquier cuestionamiento provoca la ira de los sumos sacerdotes, lo que acaba reforzando el muro protector que, por conveniencia personal o política, mantienen muchos de nuestros legisladores.
También hay un ejemplo maravilloso de cómo un grupo de interés, nada modesto, convirtió en sagrado su interés y, con ello, encumbró su posición en el mercado nacional. El lector recordará que uno de los acuerdos dentro del TLC era que se liberaría el tránsito de camiones de carga entre los tres países. La idea era que se eficientara el transporte de carga a fin de reducir costos a los productores y mejorar la competitividad de la economía mexicana.
Los primeros en oponerse fueron los poderosos sindicatos de transportistas gringos, los famosos "teamsters". Acostumbrado a proteger su monopolio, el sindicato de transportistas logró que su gobierno incumpliera su compromiso de liberalizar el acceso de camiones mexicanos a ese país. Dada la historia siniestra de los "teamsters", era perfectamente anticipable lo que harían, por lo que no fue sorprendente su capacidad de presión.
Lo que sí fue novedoso y, en cierta manera, asombroso, por inteligente, fue la forma en que los transportistas mexicanos reaccionaron ante la posibilidad de enfrentar la competencia de camioneros extranjeros en México. En lugar de quejarse y presentarse como unos debiluchos incapaces de competir, como casi todo el resto de nuestra economía, los transportistas mexicanos decidieron tomar la ofensiva: demandar la apertura del mercado estadounidense. En lugar de argumentar la necesidad imperiosa de proteger su mercado, los transportistas mexicanos aprovecharon las tendencias proteccionistas de sus contrapartes estadounidenses y se dedicaron a exigir la apertura del mercado del vecino país.
A sabiendas de que aquéllos no cejarían en su oposición, los mexicanos se envolvieron en la bandera y crearon un mito más, sacralizando el sector. Es decir, aprovecharon el incumplimiento estadounidense para crear una nueva vaca sagrada que les garantiza una posición monopólica para siempre. Admirable.
Lo sagrado, por definición, es intocable. Si todos los grupos interesados en que nada cambie siguen saliéndose con la suya, van a acabar por paralizar al País en todos los frentes. Por 70 años, el PRI logró sacralizar al ejido y a la supuesta democracia mexicana (rara, inusual, poco democrática, pero sagrada a final de cuentas). El petróleo es sagrado desde los 30. El agua en la última década. Uno por uno, nuestros intereses más mezquinos han logrado convertir en sagrado su interés particular. Paso a paso, se ha logrado pervertir la realidad nacional y crear hechos políticos que se tornan intocables.
Al mismo tiempo, cada vaca sagrada que se muere abre espacios de libertad y ciudadanía, como ocurrió con el régimen electoral en 1996. Es tiempo de matar vacas sagradas.
En este momento no hay mayor vaca sagrada que el petróleo. Por buenas o malas razones, una porción significativa de la población ha aceptado, o al menos condona, la mitología de que el petróleo es de todos los mexicanos, que el sindicato sigue las prácticas ascéticas y humanistas de la madre Teresa y que cualquier modificación al régimen vigente constituye un sacrilegio, una afrenta al mayor valor sagrado de nuestro régimen político. Esa parte de la población no se percata de que al aceptar esos valores, o participar en "consultas", no hace otra cosa que sacrificar sus propios derechos y su capacidad para acceder al verdadero desarrollo. Serán los traumas de nuestra historia de que hablaba Edmundo O'Gorman.
Aunque es de admirarse la capacidad de esos intereses particulares por protegerse, es en buena medida inexplicable la indisposición del mexicano común y corriente a desafiar esos valores e intereses, es decir, a velar por su propio interés. Gracias a esa pasividad, México se ha convertido en el reino de los intereses particulares, las vacas sagradas y los mitos. El problema es que de mitos no se come.
Luis Rubio
www.cidac.org
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¿Quiénes son los conservadores que quieren que continúe el status quo? Analícenlo y obtengan sus propias conclusiones.
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martes, julio 29, 2008
Petróleo: el nacionalismo, coartada conservadora
Salir de México y estar unos días en España permite redescubrir el país desde otros ángulos, comprender lo lejos que estamos de un proyecto de nación común y, sobre todo, de una clase política que sepa, incluso ante la más profunda de las diferencias, tener claro cuáles son las variables entre las que se puede mover la nación. Es la oportunidad de ver a José Luis Rodríguez Zapatero aceptando que enfrenta una crisis económica y reuniéndose con su rival Mariano Rajoy para buscar acuerdos; es comprobar que en términos de seguridad se detiene a un comando de la ETA y la representante de las FARC en España y que todas las fuerzas políticas asuman que la política de la violencia no es legal ni aceptable; es escuchar al alcalde de Madrid (y uno de los políticos más populares de España), Alberto Ruiz Gallardón, un hombre del PP, reconociendo que la renovación de esa ciudad se dio gracias a la labor del socialista Tierno Galván, al inicio de la transición española.
Es la oportunidad para ver también, con un espectáculo avasallador, a Lila Downs, confirmada como la mejor y más original cantante mexicana del momento. Pero de la misma forma que Lila demuestra cada día que la música y la cultura mexicanas van mucho más allá de algunas estrellitas creadas en los medios, que el cambio constante es la única norma que permite consolidar la evolución, se puede comprobar también que, según dice otra extraordinaria cantante, ésta, alemana pero con lazos sutiles y artísticos que la enlazan con la Downs, Utte Lemper, "el nacionalismo es tan sólo un movimiento de las élites conservadoras". Y esos nuevos (viejos en realidad) bríos que por aquí nuestros políticos denominan "reivindicaciones nacionalistas" no son sino una reafirmación de la suma de convicciones conservadoras y restauradoras de una élite política que no alcanza a comprender siquiera lo que sucede allá afuera.
Ejemplos hay muchos: los términos de la propuesta priista sobre la reforma petrolera, digna de los tiempos de Ruiz Cortines, incapaz de asumir siquiera sus respectivas posiciones públicas sobre el tema; las pugnas internas y las ambiciones de poder del perredismo (el partido se está derrumbando electoralmente, pero ya están peleando la candidatura de 2012) en busca de algo parecido a una identidad partidaria; la ridiculez de un panismo que "lanza" a Fox a la campaña de 2009, sin comprender que la apuesta del calderonismo se basó precisamente en ser una oferta diferente de la del foxismo. En fin, en pocas ocasiones, como en este julio, hemos podido constatar que nuestra clase política no ha aprendido de la transición (porque en realidad no la ha vivido) y que, para casi toda ella, la bandera del supuesto nacionalismo del que tanto se ha abusado en torno a la reforma petrolera sirve sólo como una coartada para ocultar su conservadurismo.
No estamos ni siquiera a nivel de Hugo Chávez. Este fin de semana el presidente venezolano visitó Madrid: después del derrumbe del proyecto bolivariano en torno a las FARC se ha apresurado a deslindarse de ésta para reunirse con el mandatario colombiano Álvaro Uribe y ha volado a Europa a tratar de recomponer una relación rota en la cumbre de Santiago de Chile, cuando el rey Juan Carlos estalló con aquel: "¿Por qué no te callas?" Y la diplomacia de Chávez, que no quiere quedarse solo, para bien o para mal, es petrolera. Y para hacer productivo el petróleo se requieren inversiones. En este recorrido ha puesto de manifiesto la apertura de su país para recibir todo tipo de inversiones en la Franja del Orinoco, que le ayuden a aumentar su plataforma petrolera: inversiones privadas y sin limitaciones. En España, además de recibir de regalo, del rey (al que fue a visitar a Mallorca), una camiseta con la leyenda "¿Por qué no te callas?", dejó atrás el discurso nacionalista y llegó a acuerdos estratégicos con la empresa Repsol-YPF, para explotar, junto con la venezolana PDVSA, el campo Junín 7 con el fin de extraer, en principio, unos 200 mil barriles diarios de crudo que, como dijo Chávez, "podrían venir directamente a España, que tendría garantizado el petróleo para siempre... siempre que haya petróleo". Acordó, además, iniciar la exploración conjunta de otros yacimientos y garantizó la venta de diez mil barriles diarios a 100 dólares a España. No fue un gesto gratuito: fue en contraposición a la inversión de la empresa Repsol-YPF en el sector, porque, como dijo Chávez, para explotar esos yacimientos se necesitan inversiones de "miles de millones" que esa empresa está realizando y Venezuela no puede hacer.
Hace poco más de un mes estuve también en España, cubriendo otra visita presidencial, la de Felipe Calderón. Nunca un Presidente mexicano (salvo López Portillo, con motivo de la reanudación de las relaciones diplomáticas bilaterales) había sido recibido con tantos gestos y ofertas de acuerdos políticos y económicos de fondo. En los encuentros políticos y empresariales en los que me tocó estar, el tema de las inversiones en México era central y todo ello iba de la mano con el interés diplomático de convertir a las dos naciones en los extremos de un puente que permitiera profundizar relaciones en América y Europa, respectivamente. La única pregunta que se hacían los españoles era qué nos pasaba, por qué no aprovechábamos la oportunidad que tenía México, sobre todo en el ámbito energético. Este fin de semana deben haberse sorprendido aún más porque el presidente que menos quieren en España, Chávez, llegó a los acuerdos que aún no se pueden alcanzar con Calderón. Porque mientras con Chávez firmaban acuerdos de inversión, de "miles de millones", en México el discurso nacionalista, conservador, de una élite, lo impedía, porque la misma tiene un solo objetivo en mente: adueñarse de espacios de poder, aunque el país fracase. Ya se presentarán en el futuro como los salvadores de lo que ellos mismos propiciaron.
Jorge Fernández Menéndez
Etiquetas: conservador, corporativismo, corrupcion, crecimiento, economia, empleo, PEMEX, petroleo, reaccionario, reformas
lunes, julio 28, 2008
Apoyan en urbes la reforma
En las principales urbes del país se apoya mayoritariamente la reforma energética propuesta por el presidente Calderón, salvo en el Distrito Federal, donde las opiniones se dividen. El respaldo a la iniciativa presidencial supera 50% en las zonas metropolitanas de Guadalajara (acuerdo 52%, desacuerdo 43%) y Monterrey (acuerdo 57%, desacuerdo 34%), según la tabla 1. Así se desprende de la encuesta BGCExcélsior representativa de la población mayor de 18 años, levantada por entrevista cara a cara en viviendas en esas ciudades entre el 22 y 23 de julio.
Para diseñar el cuestionario aplicado se realizó lo que normalmente se sigue en cualquier referéndum, que consiste en, primero, someter a consulta la iniciativa sujetada a la consideración del Congreso y, segundo, informar sobre el contenido de la misma antes de pedir una opinión. Así, se inquirió a los encuestados su parecer sobre cada uno de los aspectos centrales de la iniciativa.
La encuesta revela que la mayoría de la población apoya el proyecto en general, así como las propuestas específicas.
Obviamente, la emisión de bonos ciudadanos recibe el mayor respaldo popular, pues alrededor de dos tercios están de acuerdo en las tres ciudades. También la contratación de terceros para colaborar en la exploración y la inclusión de profesionistas independientes en el Consejo de Administración de Pemex logran apoyo relevante (alrededor de 60% o más). Más de 55% (tabla 2) aprueba que haya más autonomía para Pemex en la contratación de adquisiciones, obras públicas y servicios, así como que mediante permisos los particulares realicen, junto con Pemex, actividades de transporte, almacenamiento y distribución de derivados del petróleo.
Las propuestas sobre autonomía financiera para Pemex y sobre participación privada en refinación son las que alcanzan menor apoyo en promedio. El otorgamiento de mayor libertad a la paraestatal para sus finanzas y manejo presupuestal, aunque logra el acuerdo de 60% en Monterrey, es apoyada menormente en Guadalajara (55%) y, sobre todo, en el DF (49%). La contratación de servicios de refinación con terceros es aprobada por 55% en Guadalajara, 53% en Monterrey y 49% en la capital del país, según registra la tabla 2.
El grado de aprobación a la reforma depende de la identidad partidista de las personas. Los simpatizantes panistas son quienes más favorecen la propuesta, pues de manera sólida cierran filas en torno a ella (más de 70% está de acuerdo en las tres ciudades), indican las tablas 3,4 y 5. En consonancia con su partido, los perredistas rechazan la iniciativa (65% en el DF, 61% en Guadalajara y 52% entre los pocos simpatizantes del PRD en Monterrey), señalan las tablas 3, 4 y 5. No obstante, lo más llamativo es que en las tres ciudades existe una minoría nada despreciable de simpatizantes perredistas (alrededor de 31%) que acepta la reforma energética del presidente Calderón (tablas 3,4 y 5).
A diferencia de panistas y perredistas, no hay un claro consenso entre los simpatizantes priistas: en el DF y Guadalajara tienden más a aprobarla (54% y 55%), dice la tabla 3 y 4, pero con 41% que la rechaza en ambas ciudades. En Monterrey las opiniones de los priistas están aún más divididas (49% a favor, 46% en contra), refleja la tabla 5.
Los independientes, es decir, quienes no se identifican con ningún partido, cuentan con patrones distintos de opinión sobre la reforma, según la ciudad en donde vivan. Así, mientras en Guadalajara están principalmente en desacuerdo (55%), según la tabla 4, en el DF están divididos y la mayoría la apoya en Monterrey (57%), observan las tablas 3 y 5.
Además de la identidad partidista, el nivel de información política parece ser un factor que condiciona las opiniones sobre la reforma. Al menos en las zonas metropolitanas de Guadalajara y Monterrey, a mayor nivel de información, mayor es el grado de aprobación de la reforma.
BGC, Ulises Beltrán y Asociados, Excélsior
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Esta encuesta esta obviamente cuchareada. :-D
Luego subo las tablas en forma de fotos.
Etiquetas: crecimiento, empleo, encuestas, inversión, PEMEX, petroleo
Hacen consulta al estilo PRD
Instalación caprichosa de casillas, acarreo de votantes, tinta indeleble que sí se borraba y regalos a cambio de votos fueron parte de una jornada que se caracterizó por la escasa asistencia de electores a las urnas.
Además, en Iztapalapa se comprobó que cientos de personas fueron a votar a cambio de playeras, gorras y hasta sobres con dinero entregados por dirigentes perredistas, como ocurrió en la unidad habitacional Vicente Guerrero.
Ante la baja afluencia de votantes, Manuel Camacho Solís, coordinador nacional del ejercicio, responsabilizó al PAN y al Gobierno federal de inhibir la participación de al menos la mitad de personas que hubieran podido tener.
Por la noche, José Ángel Ávila, Secretario de Gobierno del Distrito Federal, dijo que se proyectaba una participación de alrededor de 870 mil personas, es decir, poco más del 10 por ciento del padrón electoral capitalino.
No se informó de la participación en los otros nueve Estados donde ayer también se realizó la consulta, que presuntamente busca medir la postura ciudadana ante la propuesta de reforma petrolera del Presidente.
Puras mentiras del Reforma, el periódico de la derecha. La tinta se borró porque desde Bucareli se orquestó un compló y modificaron la fórmula. Y esos regalos son puras mentiras. La gente fue por su propia voluntad. Yo fui y no me dieron nada y no vi que dieran.
:-D
Etiquetas: acarreo, corrupcion, Ebrard, fraude, GDF, PEMEX, petroleo, PRD, reformas
domingo, julio 27, 2008
Devotos y Paganos
Cartón de Paco Calderón del día de hoy.Quisiera saber cuál fue el resultado de la consulta. :-D
Etiquetas: AMLO, consulta, demagogia, Ebrard, PEMEX, petroleo, reformas
SuperLiga y consulta
1. En el torneo llamado SuperLiga, en el que contienden cuatro equipos de futbol mexicanos y cuatro estadounidenses, acaba de suceder algo insólito que tiene que ver con los reglamentos que ordenan a una competencia y con su aplicación. También con el sentido común.
En el grupo A, tres equipos quedaron empatados con seis puntos, fruto de dos victorias y una derrota en cada caso. El Dynamo de Houston, Guadalajara y Atlante estaban en esa situación. El otro competidor, el D.C. United, perdió sus tres partidos. No obstante, sólo podían calificar a la siguiente ronda el primero y el segundo lugar. ¿Qué criterio de desempate debía ser aplicado? Ésa era la pregunta clave.
Al parecer, las normas establecían dos criterios para resolver la cuestión: a) quien hubiera resultado vencedor en la contienda entre los empatados y b) la mejor diferencia de goles. El primer criterio, en este caso, resultaba inoperante: el Atlante le ganó al Guadalajara, el Guadalajara hizo eso mismo contra el Dynamo, y el Dynamo venció sobre el Atlante. Y los tres le ganaron al D.C. United. De tal suerte que la diferencia de goles parecía el único criterio posible.
El Dynamo tenía 7 goles a favor y 2 en contra; el Guadalajara, 3 y 3, y el Atlante, 5 y 6. De tal suerte que establecer quiénes pasaban a la siguiente ronda resultaba sencillo, transparente y justo. Pero, no. Los organizadores decidieron aplicar dos criterios distintos ante una situación no similar sino idéntica: el primer lugar se definiría por la diferencia de goles (ganó el Dynamo) y el segundo por el resultado del encuentro entre los dos restantes equipos (el Atlante le ganó 2 a 0 al Guadalajara).
Total: un oso de aquéllos, de los que hacen época. Al aplicar dos criterios diferentes se llegó al absurdo (documentado en el suplemento Cancha, 21/07/08) de que lo mejor para las Chivas, en su último encuentro, hubiese sido perder por 8 a 0. De esa manera el Atlante sería el primer lugar gracias al criterio de mejor diferencia de goles, y el Guadalajara hubiese sido segundo, ya que le había ganado al Dynamo por 1 a 0.
Moralejas: a) No se deben aplicar criterios distintos a situaciones similares, y b) si ello se hace lo más probable es que se construyan desembocaduras absurdas, vergonzosas.
2. Veamos ahora la consulta que realizará el gobierno del Distrito Federal en relación a la eventual reforma energética a la luz del episodio anterior. La consulta se efectuará el próximo domingo, ¿cree usted que sería pertinente que el Gobernador de Guerrero -del PRD- hiciera una consulta pública sobre lo que está haciendo el Gobernador del Estado de México -del PRI-? ¿Sería adecuado que el Gobernador de Durango -del PRI- hiciera una consulta sobre los proyectos que lleva a cabo el Gobernador de Querétaro -del PAN-? ¿Convendría que el Gobernador de Guanajuato -del PAN- hiciera una consulta sobre la gestión del Jefe de Gobierno del Distrito Federal -del PRD-?
Es más, ¿qué diría usted si el Presidente de la República llama a una consulta nacional sobre la despenalización del aborto en el Distrito Federal mientras la Asamblea Legislativa estaba discutiendo el punto o sobre el Presupuesto mientras el proyecto está siendo debatido y negociado en la Cámara de Diputados? ¿Sería correcto que el Senado de la República llamara a una consulta popular sobre las designaciones que conforman el gabinete del Presidente? En estos casos, los temas son importantes, y tomar la opinión de los ciudadanos nunca está de más.
Pero algo estaría fallando. La lógica de cabeza. Resultaría absurdo. ¿Por qué? Porque las autoridades estarían sobreactuando o actuando más allá de sus competencias. Realizarían una consulta sobre algo que está en el marco de responsabilidades de otra autoridad y de esa manera se estarían extralimitando. Es (creo) de sentido común.
Además, quien revise la Ley de Participación Ciudadana del DF podrá constatar que dicha norma sí autoriza al jefe de Gobierno a realizar consultas... pero únicamente sobre los asuntos sobre los que tiene competencia. Y en el caso de la reforma energética, la "bolita" está en el Congreso. La autoridad está capacitada para consultar sobre aquello que es parte de su responsabilidad, pero consultar lo que es responsabilidad de otros resulta ilógico.
O para decirlo de otra manera: si le parece bien la consulta del domingo 27 le tendrán que parecer bien también las posibles consultas arbitrariamente enunciadas con anterioridad. Porque, como en el caso de la SuperLiga, hay que subrayar que ante situaciones similares deben aplicarse las mismas reglas.
Se dirá, sin embargo, que la importancia del tema energético, la búsqueda de la participación ciudadana, la buena causa, justifica en esta ocasión la consulta. La vieja fórmula de que el fin justifica los medios. Sólo que la coartada no cabe y menos tratándose de una autoridad que debe estar sujeta al principio de legalidad.
Se me acusará de formalista y en efecto. Si algún día llegamos a construir un Estado de derecho digno de ese nombre, las formas -donde cristalizan los compromisos para la vida en común- serán fundamentales, inviolables, porque son las únicas capaces de poner un dique a los abusos de autoridad, que de manera reiterada, por "buenas razones", creen que pueden actuar por encima de los límites que les imponen las leyes.
La consulta bien la podía haber organizado el PRD o una serie de ONG o cualquier grupo de ciudadanos, porque ellos no tienen taxativa alguna. Pero el Gobierno sí. Ese razonamiento elemental: que la autoridad no puede hacer lo que quiera, aunque sea amparada por "buenas causas", es lo que nos cuesta entender y asimilar.
José Woldenberg
Etiquetas: congreso, consulta, demagogia, democracia, Ebrard, GDF, leyes, PEMEX, petroleo, PRD, reformas
sábado, julio 26, 2008
Tata Lázaro
Marcelo Ebrard sobre Lázaro Cárdenas
Tata Lázaro que estás en los cielos, muy reverenciado sea tu nombre... Venga a nosotros tu reino y hágase tu voluntad aquí en Michoacán como en el Distrito Federal... No nos dejes caer en privatización y líbranos del mal...
Qué daríamos, Tata Lázaro, por tener a alguien como tú aquí y ahorita. Y es que el espurio-pelele quiere privatizar nuestro petróleo. Te necesitamos hoy más que nunca por tu prestigio, por el respeto que te tiene la gente, para derrotar a ese representante de la ultraderecha corrupta que nos robó la elección del 2006.
Pero si regresas, Tata Lázaro, por favor... calladito y cooperando. No sea que a alguien se le ocurra preguntarte lo que hiciste en 1938 y 1939 para echar a andar la industria petrolera después de la expropiación. La realidad hace mucho daño a los santos. Y lo que hoy necesitamos es un buen santito y no una incómoda realidad.
No vayas a decirles a los demonios panistas, y mucho menos a los priistas del ambicioso ese Manlio Fabio, que tú sí aceptabas la inversión privada en la industria petrolera. Imagínate que ahora se den cuenta de que lo que tú hiciste es lo que ellos están pidiendo y no lo que nosotros queremos que se haga.
No se te vaya a ocurrir, te lo suplico, Tata Lázaro, decirles que tú inventaste los contratos de riesgo. Si dices eso en público se nos cae todo el teatrito. Hoy nuestro Peje -que Dios nos lo conserve mucho tiempo, pero que se lo lleve a su gloria contigo antes del 2012- dice que los contratos de riesgo sólo los apoyan los traidores a la patria. Y no podemos permitir que nos digan que tú -imagínate, tú- fuiste un traidor a la patria.
Por eso, Tata Lázaro, te queremos aquí, pero te queremos calladito. No nos vayas a contradecir cuando digamos que permitir la inversión privada en ductos para el transporte del petróleo y la gasolina, que sustituya el transporte privado en pipas y camiones que hoy Pemex tiene que contratar, es una privatización. Tampoco queremos que te opongas a nuestro plan para que aumente la importación de gasolina. Ya Manolito Bartlett, uno de esos demócratas de corazón que queremos reclutar para nuestra causa, tiene unos acuerdos muy interesantes con los productores de gasolina de Texas... y no le podemos fallar. Necesitamos el dinero de las refinerías texanas para nuestra campaña del 2012. Tú lo entenderás, Tata Lázaro. Tú también fuiste político. Las campañas hoy cuestan mucho dinero. Y no podemos ganarlas con cañonazos de sólo 5 mil pesos como antes.
No queremos que la gente se entere, especialmente ahora que estamos organizando nuestra consulta ciudadana para este próximo domingo, que tú fuiste también un privatizador. O bueno, quizá no privatizador, no te molestes conmigo, pero tú sabes que así le llamamos a aquellos que hacen cosas que no nos gustan, aunque no sean privatizaciones. Tú entenderás mejor que nadie las razones de la política. La mejor manera de atacar al espurio es llamándolo privatizador, aunque sea por impulsar las mismas políticas que tú apoyaste en tu momento. Por eso te queremos calladito: dando la cara, pero nada más.
Imagínate, Tata Lázaro, si tuviéramos que reconocer públicamente que tú propusiste los contratos de riesgo en una reunión con los representantes de las empresas petroleras internacionales en 1939. Imagínate también si la gente se entera que en la Ley Reglamentaria del artículo 27 de la Constitución, que tú impulsaste y publicaste en noviembre de ese 1939, introdujiste un artículo séptimo que decía: "Podrán celebrarse contratos con los particulares... ya sea mediante compensaciones en efectivo o equivalentes a un porcentaje de los productos que se obtengan". Si esto se llega a saber, nos veríamos obligados a retirar tus imágenes de lugares públicos y a colocarte en el limbo de los villanos de la historia.
Imagínate qué feo sería si, en lugar de rendir homenaje a tu imagen tan respetada, tuviéramos que hacerlo con la de Adolfo Ruiz Cortines. Yo sé que fue él quien, como Presidente, impuso la redacción del artículo 27 de la Constitución que tanto nos gusta hoy, ésa tan bonita que dice: "Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, no se otorgarán concesiones ni contratos". Pero nosotros somos de izquierda y ni modo que le recemos a un reaccionario de corbatita de moño.
De manera que, Tata Lázaro, queremos brindarte hoy un homenaje. Te necesitamos en esta batalla contra los privatizadores. Queremos tu apoyo. Ya sabemos que eras un privatizador, un creyente en los contratos con -cruz, cruz- empresas privadas, pero te prometemos que no lo vamos a decir. Nada más no nos metas tú en líos. No le digas a nadie lo que realmente hiciste. Te queremos a ti, pero no a tus ideas.
Tata Lázaro, qué daríamos por tenerte aquí y ahorita, para que nos ayudaras a combatir las ideas que defendiste en vida.
A favor de la reforma
No hay duda que la consulta del PRD dará una mayoría abrumadora en contra de la reforma petrolera del Presidente Calderón. Votarán fundamentalmente simpatizantes del PRD y las preguntas están hechas para dar ese resultado. Pero, ¿qué piensa la gente común y corriente? Una encuesta nacional de GEA-ISA señala que el 55 por ciento de los mexicanos está a favor de la reforma y el 36 por ciento en contra. En los detalles puntuales de la reforma, las mayorías a favor son todavía superiores.
Sergio Sarmiento
www.sergiosarmiento.com
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Esa encuesta de GEA-ISA esta cuchareada. Además, todo eso sobre nuestro héroe Lázaro Cárdenas deben ser mentiras. Son mentiras de la derecha, del yunque, que quieren manchar el nombre de nuestro prócer, del padre del fundador de nuestro partido. Cárdenas nunca diseñó los contratos de riesgo ni hubiese permitido la inversión privada. ¿Cómo puede ser eso posible si él fue quien nacionalizó la industria? No, deben ser mentiras de los seguidores del espurio. Si, eso debe ser. Mentiras de Sarmiento que trabaja para TV Azqueta. Ya debe estar recibiendo de nuevo su cheque desde Bucareli.
Además, la mayoría del pueblo... no, no la mayoría, todo el pueblo esta en contra de la privatización que impulsa el espurio. Y eso se comproborá con la consulta ciudadana. El pueblo, el verdadero pueblo, los verdaderos y únicos mexicanos, darán su opinión en la consulta. Y si la derecha yunquista y los corruptos del PRI intentan aprobar algo en contra de la voluntad del pueblo, nos opondremos con todos los medios a nuestro alcance (claro que pacíficos, ¿eh?) respaldando al verdadero presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador.
Si, eso haremos. No dejaremos que unos cuantos pirruris, burgueses, ignorantes (con el cerebro lavado por telerisa y tv azqueta), nos quiten el petróleo. El único medio, recurso, para sacar a nuestro pueblo del retrazo y la pobreza. Como bien lo ha dicho nuestro presidente legítimo.
:-))
Etiquetas: AMLO, Cardenas, demagogia, derecha, Ebrard, fanatismo, fascismo, GDF, izquierda, PEMEX, petroleo, populismo, reaccionario, reformas
