domingo, junio 12, 2011

 

Lecciones para no morir

El día de hoy el periodista mexicano, nacionalizado americano, Jorge Ramos escribió una columna en los periódicos Reforma/El Norte en México: http://www.elnorte.com/editoriales/nacional/630/1259377/
Dice que México tiene mucho que aprender de Perú y Colombia. Sobre Perú, que los olvidados, los pobres, no olvidan y pueden castigar a la hora de votar. Lo dice por el triunfo del domingo pasado del populista Ollanta Humala que recibió el voto mayoritario de los pobres en Perú. Afirma Ramos que "si México no aprende de la reciente elección en Perú que la pobreza no desaparece con declaraciones falsas y con promesas electorales, corre el riesgo de perder otra década más y ser irrelevante frente a las nacientes potencias, como China, India y Brasil."

Es cierto lo que dice Ramos de que Perú y México se parecen mucho, demasiado. He tenido la oportunidad de visitar Perú varias veces en los últimos 2 años y he verificado esa afirmación. Sin embargo no considero que el hecho de que hayan votado por "el cambio" los llevará a la mejora. La economía de Perú ha crecido mucho en la última década, aplicando políticas que incentivaron la inversión privada productiva, esa que genera empleos. Políticas muy similares, por no decir iguales, que las que han implementando China, India y Brasil. Países que, por cierto, tienen cientos de millones de pobres, y en el caso de India, en peores condiciones, en proporción, que Perú o México. Sin embargo han apostado por la creación de empresas, de empleos, para ir sacando a su población de la pobreza. Y en el camino millones de nuevos millonarios han salido en esos países.
En México estuvimos a punto de cometer el mismo error en el 2006 con López Obrador, un político populista que promete a los pobres lo que el Estado no puede proporcionar, a cambio de un voto. La riqueza no se reparte, se genera. En todos los experimentos socialistas donde se ha intentado repartirla sin crearla primero, la riqueza se ha ido, la población empobrece más, y sólo una élite política se enriquece más viviendo del Erario. Ollanta Humala se parece más a Chávez que a Lula. Sólo el tiempo lo dirá. Pero creo que más que los mexicanos aprendiendo de los peruanos, éstos no aprendieron nada de lo que ha pasado en Venezuela, Ecuador o Bolivia. Al tiempo.
Sobre Colombia, Ramos afirma que los mexicanos debemos aprender lo que ellos hicieron para combatir al crimen organizado. Critica a Calderón y a las fuerzas armadas por seguir una estrategia errónea. Quizá la estrategia sea errónea o haya otras mejores. Lamentablemente las leyes vigentes en México obligan al ejecutivo federal a actuar como lo está haciendo, combatir de manera frontal al crimen organizado. Y sobre todo porque las policías estatales y municipales además de ser inoperantes, incapaces, están infiltradas por el crimen. Sólo las fuerzas armadas tienen los efectivos, el entrenamiento y el armamento para enfrentar al crimen organizado. No hay otra opción mientras no se depuren a las policías. Y por el esfuerzo que están poniendo los gobernadores, parece que se tardará muchos años todavía.
Colombia tardó muchos años en controlar a las bandas de narcotraficantes, y no sin contar con mucha ayuda no sólo de dinero y equipo, sino elementos, de parte de Estados Unidos. En México no aceptamos ayuda de ese tipo de EUA. Criticar que México no está haciendo lo que hizo Colombia me parece ocioso, por decir lo menos. En todo caso habría que esperar los mismos años que tardó Colombia para decir que aquí no funcionó la estrategia. Colombia no resolvió su problema en 6 años. Le tomó más de 2 décadas y decenas de miles de muertos. Por cierto, comparando datos del 2010, todavía Colombia tiene más muertes violentas, asesinatos, por cada cien mil habitantes, que los que tiene México. ¿Qué tenemos que aprender de Colombia? ¿Que allá si aceptan la ayuda total de EUA? ¿Que allá la mayoría de la población apoyó el combate al crimen organizado? ¿Que allá la gente se unió en contra de los verdaderos asesinos y apoyó a su gobierno?
Si, se pueden hacer muchos cambios a la estrategia en México, como atacar el lavado de dinero o legalizar las drogas. Pero esos cambios requieren cambios en las leyes que el Congreso no está ya no digamos haciendo, ni siquiera discutiendo. Hay 17 iniciativas contra el lavado de dinero en la congeladora del Congreso. El Presidente Calderón envió la última a finales del año pasado. Apenas aprobaron algo en el Senado en abril pasado y con muchos cambios sobre la propuesta original, y todos para flexibilizarla. ¿Así cómo se puede combatir el crimen cuando la nueva ley (si se aprueba) que se supone es más rígida que el status quo permite que se puedan comprar bienes raíces en efectivo, con dinero en papel, por hasta un millón de pesos? ¿Qué negocio o personal en la legalidad tiene un millón de pesos en papel moneda? Quien los tenga o lava dinero del crimen o está evadiendo impuestos. Así de simple. Los cajeros sólo te permiten sacar 5 mil pesos al día, quien haga compras en efectivo en montos mayores a 10 mil pesos ya despierta sospecha.

Menciona Ramos también como ejemplo la policía única en Colombia. Es correcto, un cambio así sería muy útil en México. Pero nuevamente es un cambio que requiere cambios en las leyes, inclusive en la Constitución por la autonomía de los estados y municipios. La propuesta se hizo, pero ni siquiera se ha debatido a fondo. Además, la policía única en Colombia está bastante militarizada, algo que aquí se critica. Por lo pronto, para la situación actual de México, las fuerzas armadas vienen a ser nuestra policía única cuando las policías civiles no sirven para nada.
Si, tenemos mucho que aprender, empezando por exigirle a todos los políticos, a los legisladores, a los gobernadores, a los alcaldes, que se pongan a trabajar y se dejen de politiquerías. Que se aprueben las reformas estructurales pendientes, la reforma política, la laboral. Que imitemos lo que están haciendo países como China, India, Chile o Brasil, para no caer en los errores de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Perú.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , ,


jueves, abril 02, 2009

 

Adelitas y ha delitos...

Sin comentarios, no hay nada más que agregar a este excelente cartón de Paco Calderón. Un cartón vale más que mil editoriales.

Etiquetas: , , , , , ,


miércoles, septiembre 17, 2008

 

El terrorismo, un arma del narcotráfico

Lo ocurrido la noche del martes en Morelia, durante la ceremonia del Grito de la Independencia fue, sencillamente, un atentado: las granadas lanzadas entre la gente que estaba celebrando no buscaban un objetivo concreto, sino lo que constituye la razón de ser de una acción terrorista: matar inocentes, imponer el terror entre la población, desestabilizar y amedrentar a la sociedad y las autoridades.

Apenas ayer decíamos que no deberíamos perder el sentido de lo que está sucediendo en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado: el Estado y la sociedad nos estamos enfrentando a organizaciones que utilizan los métodos de una guerra de guerrillas sin un componente ideológico, sin un objetivo concreto que vaya más allá de desestabilizar para imponer condiciones más cómodas al narcotráfico en todas sus formas. Tampoco deberíamos confundirnos con un punto: para realizar acciones de estas características no se requieren miles de hombres. Lo que se necesita es tener un grupo de operadores sin escrúpulos, pero con recursos y armas.

Pero no es una muestra de fortaleza sino de debilidad. No es tampoco la primera experiencia internacional que se vive en este sentido. Lo mismo ocurrió en Colombia sobre todo durante la persecución de Pablo Escobar, que terminó operando junto con organizaciones armadas como el M-19, las FARC e incluso con los paramilitares que combatían a las anteriores. Escobar inició un movimiento marcado por carros bomba, atentados contra la población civil, ejecuciones sumarias en todo el país, una ola indiscriminada de secuestros, el asesinato de varios candidatos presidenciales, era un movimiento desesperado porque se sentía cercado luego de años de casi absoluta libertad de operación. Le trató de dar a ese movimiento un contenido ideológico basado en el rechazo a las extradiciones y cobijado en las posiciones que mantenían los grupos armados: apoyó candidatos, buscó y obtuvo espacios en el congreso, cuando fue perseguido por los jueces terminó ocupando e incendiando la Suprema Corte de Justicia. Cuando inició ese recorrido criminal Escobar era considerado casi un Robin Hood, pero terminó siendo el criminal más detestado de Colombia.

Para esos mismos años, la campaña contra la mafia en Italia y particularmente en Sicilia vivió episodios similares. La mafia había ocupado sin problemas los espacios geográficos y el poder en el sur de Italia y tenía aliados poderosísimos en Roma. Cuando se decidió iniciar la lucha contra la mafia también era un momento en el cual existían grupos armados de dudoso origen como las Brigadas Rojas, y los mafiosos comenzaron a operar con esa dinámica y esa lógica. Si no podían dominar por el poder del dinero lo harían por la intimidación y la violencia. Colocaron coches bomba, atacaron a la población civil, asesinaron a los principales fiscales que los estaban investigando, entre ellos el muy conocido Giovanni Falcone y su esposa.

No es demasiado diferente lo que estamos viendo en México. Luego de los golpes que ha sufrido en los últimos días, por autoridades y por sus propios rivales, uno de los principales cárteles del narcotráfico, en este caso el denominado La Familia, recurre al terrorismo, a atacar a la población civil para buscar la intimidación de la sociedad y los gobiernos: no hay otra explicación a lo sucedido en Morelia. Y cada vez más veremos a este tipo de organizaciones, a ellas o a sus rivales, realizando estas acciones porque necesitan imponer sus condiciones en el enfrentamiento con el Estado. Y para ello recurrirán a acciones similares a las que podría realizar una organización armada, una guerrilla con inclinaciones terroristas.

Para poder actuar así se requiere de un sustento político, aunque los narcotraficantes no lo tengan. En Colombia había, y aún persiste, una guerra abierta, sobre todo en aquellos años. En Italia, se sufrían los embates de grupos como las Brigadas Rojas y otros, de poca presencia social pero militarmente muy agresivos. En México existen grupos armados que operan pero que, según todos los indicadores y salvo situaciones muy peculiares como las que se dan en algunas zonas de Guerrero, Oaxaca o la periferia de la ciudad de México, no tienen relación con los grupos del narcotráfico. Pero se equivocan al considerar y difundir que los operativos contra el narcotráfico en realidad no están destinados a combatir a los criminales sino a ellos mismos. De esa manera, aunque no sean lo mismo y no tengan una relación orgánica, paradójicamente es su mismo discurso el que permite que ambos fenómenos se identifiquen.

Al mismo tiempo, un movimiento social como el de López Obrador, que desconoce las instituciones, que apuesta a la desestabilización y se mueve en el límite de la legalidad, que no condena abiertamente al narcotráfico ni apoya la lucha en su contra, con el argumento de que el gobierno no es legítimo, construye una magnífica coartada, política e ideológica, para el desarrollo del crimen organizado. Unos y otros, los grupos armados y el propio lopezobradorismo tendrían que ser los primeros en deslindarse de estos hechos y de estas acciones. La tentación de la violencia por parte de grupos políticos es la mejor cobertura que pueden tener los narcotraficantes. Y en la lógica de acciones como las de Morelia, la sociedad terminará identificando a unos con otros, aunque no sean lo mismo.

Para las autoridades debe haber absoluta claridad sobre el enemigo que están enfrentando y las tácticas para combatirlo: la idea de que enfrentan una guerra de guerrillas sin sustento ideológico, de acciones terrorista que buscan intimidar para tener mayores espacios debe estar en el corazón de cualquier estrategia. Y, como en todo enfrentamiento de estas características, deberían recordar que es el hombre, la política, la que dirige el arma, y no al contrario.

Por: Jorge Fernández Menéndez
Publicado en: Periódico ExcelsiorFecha: Miércoles, 17 de Septiembre de 2008

Etiquetas: , , , ,


This page is powered by Blogger. Isn't yours?