domingo, agosto 24, 2008

 

Dos marchas

Una será el sábado 30 de agosto y la otra el 31 de agosto. Ambas culminarán en el Zócalo. Una busca integrar los esfuerzos de los mexicanos en torno a una causa común: el combate contra la inseguridad. La otra plantea, de entrada, la existencia de dos tipos de mexicanos: los patriotas (quienes apoyan la propuesta energética del FAP) y los traidores (quienes no la apoyan).

La primera ha solicitado a sus participantes que vistan de blanco e hizo un llamado a los partidos políticos y a los funcionarios públicos para que se abstengan de acudir. La segunda es una marcha claramente partidista, organizada por el FAP, financiada en parte por el Gobierno del Distrito Federal.

En la primera no habrá acarreados. En la segunda habrá algunos acarreados. En ambas se manifestará la sociedad civil, este cuerpo que apareció por vez primera en septiembre de 1985 inmediatamente después del temblor.

Esa sociedad civil organizada marchará el sábado para exigir a las autoridades que cumplan con su responsabilidad. La marcha del domingo tendrá el signo opuesto: le exigen al Gobierno que no haga nada, que retire su iniciativa petrolera y adopte la única posible, la del FAP.

La primera no tiene líderes visibles. La segunda tiene un solo líder, no sólo visible sino indiscutible e indiscutido. Ambas quieren transformar a México. El ciudadano puede participar en una u otra, o en ambas; lo que no puede es permanecer indiferente.

La primera marcha atañe al pacto social que vincula a los ciudadanos y al Estado. Ese pacto descansa en una premisa básica: la confianza en que el Estado se encargue de la seguridad. Para cumplir ese encargo, depositamos en el Estado el monopolio de la violencia legítima. Sin embargo, hoy ese pacto se ha resquebrajado. El Estado -lo comprobamos todos los días- no detenta ese monopolio, sino que lo comparte con el crimen organizado. No se trata de dos monopolios enfrentados, sino de la simbiosis de ambos.

El Mal no sólo está fuera, sino también dentro de las estructuras del Estado. El chofer de Fernando Martí se detuvo en el retén porque creía que éste era de policías, sin saber que se trataba de delincuentes. Ahora sabemos que eran delincuentes y policías. Esa relación no es nueva. El crimen organizado ha infiltrado al Estado.

Hace pocos días nos amanecimos con la noticia de que una célula de los Beltrán Leyva había infiltrado a la SIEDO. Y si no infiltran, corrompen las fuerzas policiales. Tenemos también el caso de policías y militares, como es el caso de los Zetas, que de plano se pasan del lado de los criminales.

Edmund Burke decía que la única condición para que prevalezcan las fuerzas del Mal es que los hombres de bien no hagan nada. Hemos llegado a esta situación porque los ciudadanos lo hemos permitido. Con nuestra tolerancia a la corrupción, con nuestra pereza para exigir cuentas claras, con nuestra pobre participación en los asuntos públicos.

Es hora de decir que la burguesía mexicana tiene una responsabilidad mayor en los hechos que ahora le preocupan. Basta hojear los nauseabundos suplementos o las revistas que retratan su "vida social", para calibrar la infinita estupidez de sus declaraciones, la buena conciencia de sus migajas filantrópicas, la grosera frivolidad de sus poses, el dispendio del que hacen gala y que es, en sí mismo, una incitación irresistible al delito. No saben en qué país viven. Parece que no viven en éste.

Pero todavía hay hombres de bien y ciudadanos responsables en todas las capas sociales. ¿Qué hacer? Marchar, para empezar, marchar como en España, frente al terrorismo, marchar como una forma efectiva de presión social. Pero además de exhibir nuestra indignación, se debe marchar para exigir una agenda concreta. En el 2004 existía un documento ciudadano que respaldaba la marcha contra la inseguridad. Fue la marcha más grande que se haya registrado, pero aquella agenda quedó en letra muerta. Esta vez debe ser diferente.

Las medidas que ha propuesto "México unido contra la delincuencia" (observatorio ciudadano, estrategia nacional contra el secuestro, legislación antisecuestro, reclusorio para secuestradores, reglamentación de celulares) son importantes pero no suficientes, porque no tocan el corazón del problema: la complicidad entre policías y delincuentes.

¿Qué hacer? En primer lugar, exigir un diagnóstico exacto y honesto que reconozca esta simbiosis. En segundo lugar, esperamos un rediseño completo de las fuerzas policiacas del País. En tercer lugar, es necesario que los mandos superiores se hagan responsables efectivos de sus áreas: si sus subordinados fallan, ellos también deben pagar por la falla. En el momento en que esa responsabilidad sea efectiva, los mandos van a cuidar las actuaciones de sus subordinados porque no sólo se les iría el puesto sino hasta su libertad.

De la primera marcha podrá salir quizá un nuevo liderazgo social que comience a operar en el ámbito puramente cívico para fortalecerlo. Desde allí podría idear formas concretas de presionar y aún auditar y certificar de modo permanente a los altos mandos policiacos, vigilar los juicios de los delincuentes etcétera... En poco tiempo, ese liderazgo renovado podría también incidir en la vida política.

Los convocantes a la segunda marcha confunden a México con una parte de México (ellos mismos y el petróleo) y proclaman su designio de tomar oficinas públicas, recintos parlamentarios, aeropuertos, carreteras. Si lo hacen, sobre todo en estas circunstancias, será suicida: todo México -o casi todo- se los reclamará.

"Una casa dividida contra sí misma no sobrevivirá", dijo Lincoln en los albores de la Guerra Civil americana. No dividamos la casa común, la casa de todos, que es México.


Enrique Krauze

Etiquetas: , , , , ,


viernes, agosto 01, 2008

 

El pastor y su rebaño

Hace dos décadas, la oposición de derecha y de izquierda peleaba por rescatar la independencia del Congreso de la secuestrada voluntad de un solo hombre

Hoy el PRD está secuestrado por un solo hombre. El "legítimo", dispuesto a todo para tirar a Calderón

Hace dos décadas, la oposición de derecha y de izquierda peleaba por rescatar la independencia del Congreso de la secuestrada voluntad de un solo hombre. A los diputados y senadores del PRI les decían borregos, descerebrados, sometidos, conciencias secuestradas, títeres. Hoy el PRD es copia fiel de ese PRI, y está secuestrado por un solo hombre, por el "presidente legítimo". Vemos la muerte del PRD y al PRI de aquellos años revivido. Va la historia.


Entre 1982-1988 las legislaturas 52 y 53 de la Cámara de Diputados mostraron una inédita pluralidad en la que no sólo estaban presentes PRI y PAN, sino que gracias a la reforma política de López Portillo participaban legisladores de PSUM, PMT y PRT -la izquierda de entonces-, a la que representaban políticos como Eduardo Valle, Ricardo Pascoe, Heberto Castillo, Jorge Alcocer, Pablo Pascual y Arnoldo Martínez Verdugo, entre muchos otros.


Las crónicas parlamentarias de entonces recrean con puntualidad los recursos discursivos preferidos de los opositores al PRI: "borregos", "sometidos", "conciencias secuestradas", "títeres", les decían a los del PRI desde la tribuna legisladores del PAN, PSUM, PMT y PRT, en tanto que los cartonistas dibujaban al jefe del Ejecutivo rodeado de un rebaño de borregos y a los diputados del PRI sin cerebro. Eran los "descerebrados".


Con discursos vehementes, a gritos, Valle, Pascoe, Castillo, Alcocer, Moncayo y Verdugo, y otros como el panista Juan de Dios Castro, pedían a los del PRI que pensaran con cabeza propia, que se sacudieran la tutela del Presidente, recordaban que representaban al pueblo, no la voluntad de un sólo hombre, al que unos motejaban como "el pastor" y otros como "el gran legislador". Los diputados del PRI eran "la borregada", porque todo era consultado en Los Pinos.


Diez años después, al inicio de la histórica 57 Legislatura -1997-, y en congruencia con décadas de lucha por la independencia del Congreso -y aunque usted no lo crea-, ese 1 de septiembre de 1997 desde la tribuna de San Lázaro se acuñaron declaraciones históricas como: "En México no se puede seguir teniendo un legislador unipersonal... para el grupo parlamentario del PRD, la nueva pluralidad en la Cámara de Diputados es producto de 30 años de lucha de las fuerzas democráticas del país, y sin mayoría de ningún partido, no habrá ni gran legislador ni patrón ni pastor; habrá contienda parlamentaria real". ¿Quién dijo eso? Sí, Pablo Gómez.


Pero no fue el único. En un lance poético, ese 1 de septiembre de 1997 el diputado Porfirio Muñoz Ledo dijo al responder el tercer Informe de Zedillo: "En México ya no hay espacio para que ningún poder quede subordinado a otro... la obcecación es contraria a la sabiduría y nociva para los quehaceres del Estado... el ejercicio democrático del poder es, ciertamente, mandar obedeciendo", y terminó con una advertencia al presidente: "Cada uno de nosotros somos tanto como vos, y todos juntos valemos más que vos".


Tampoco fue todo. En ese 1997 el jefe de los diputados del Partido del Trabajo era Gonzalo Yáñez, quien también desde la tribuna se aventó lo siguiente: "Terminaron los tiempos de sometimiento del Poder Legislativo... las prácticas de la Cámara de Diputados cambiaron porque este país por fin está cambiando... y no habrá más manipulación del Congreso".


Bueno, pues ahora resulta que en esa grosera regresión democrática en México, sobre todo en el Congreso, están de vuelta los viejos tiempos del "pastor y su rebaño", de "el gran legislador", de los diputados "sin cabeza propia", y el Congreso se encuentra secuestrado por "la voluntad de un solo hombre", por el "presidente legítimo", rescate que festejaron como uno de los grandes triunfos de la democracia, ese 1 de septiembre de 2007, los diputados opositores Pablo Gómez, Porfirio Muñoz Ledo y Gonzalo Yáñez.


¿Qué quiere decir lo que vemos?


Está muy claro. Se confirma que los legisladores del PRD viven secuestrados por la voluntad de un hombre, el que se dice "presidente legítimo", como hasta antes de ese 1 de septiembre de 1997 los diputados del PRI vivían secuestrados por la voluntad de un solo hombre, el que despachaba en Los Pinos, al que todos conocían como el presidente constitucional. Y se confirma que así como hoy AMLO controla el Congreso con la violencia, lo hubiese controlado con la fuerza si hubiese ganado en julio de 2006.


Pero además, cuando se da a conocer la más reciente discusión entre AMLO y Carlos Navarrete, se confirma lo que aquí revelamos el 28 de mayo de 2007, una conversación similar, entre AMLO y Navarrete, en la que, palabras más, palabras menos, se dice lo que hoy aparece como revelación y, además, que el "legítimo" no está dispuesto a aprobar nada que sirva al gobierno. Está dispuesto a todo para tirar a Calderón, incluso, que se hunda Pemex.


No es un secreto -y lo confirma la grabación-, una feroz disputa por el control del PRD, de la izquierda, de los grupos parlamentarios. Pero lo más grave es que el PRD es hoy una grosera copia del PRI, porque sus diputados están sometidos no sólo a un hombre, a un mesiánico delirante de poder, sino que en una de las más grotescas farsas de la política mexicana se dice "presidente legítimo". Sí, les guste o no a los perredistas, están convertidos en todo aquello que dijeron combatir.


Los diputados del PRD son, incluso, un rebaño político idéntico al que criticaron en los tiempos de Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas... Les han ordenado desconocer un proceso electoral y lo han desconocido, secuestrar al Congreso y lo han secuestrado, destruir al PRD y lo han destruido, dinamitar la democracia y la han dinamitado. ¿Hasta cuándo?

Ricardo Alemán
Itinerario Político


--------------------------
Muchos en el PRD no son de izquierda. Son priístas de la vieja guardia, de los "nacionalistas revolucionarios" que tuvieron su máxima expresión en la docena trágica (1970-1982). Por eso aquí hemos dicho que en México no hay una izquierda progresista, como la del PSOE en España, la de Chile, o incluso la de Brasil. Siguen atados a paradigmas del pasado. Lucha de clases, dictadura del proletariado, la colectividad sobre la individualidad. Lo más triste no es que haya políticos que sigan ese juego para su beneficio personal o de su partido. Lo más triste es que mucha gente les cree.

Gracias George por compartir esta columna de Ricardo Alemán.

Etiquetas: , , , , , , , ,


sábado, julio 26, 2008

 

Tata Lázaro

"Qué daríamos por tener a alguien así ahorita".
Marcelo Ebrard sobre Lázaro Cárdenas


Tata Lázaro que estás en los cielos, muy reverenciado sea tu nombre... Venga a nosotros tu reino y hágase tu voluntad aquí en Michoacán como en el Distrito Federal... No nos dejes caer en privatización y líbranos del mal...

Qué daríamos, Tata Lázaro, por tener a alguien como tú aquí y ahorita. Y es que el espurio-pelele quiere privatizar nuestro petróleo. Te necesitamos hoy más que nunca por tu prestigio, por el respeto que te tiene la gente, para derrotar a ese representante de la ultraderecha corrupta que nos robó la elección del 2006.

Pero si regresas, Tata Lázaro, por favor... calladito y cooperando. No sea que a alguien se le ocurra preguntarte lo que hiciste en 1938 y 1939 para echar a andar la industria petrolera después de la expropiación. La realidad hace mucho daño a los santos. Y lo que hoy necesitamos es un buen santito y no una incómoda realidad.

No vayas a decirles a los demonios panistas, y mucho menos a los priistas del ambicioso ese Manlio Fabio, que tú sí aceptabas la inversión privada en la industria petrolera. Imagínate que ahora se den cuenta de que lo que tú hiciste es lo que ellos están pidiendo y no lo que nosotros queremos que se haga.

No se te vaya a ocurrir, te lo suplico, Tata Lázaro, decirles que tú inventaste los contratos de riesgo. Si dices eso en público se nos cae todo el teatrito. Hoy nuestro Peje -que Dios nos lo conserve mucho tiempo, pero que se lo lleve a su gloria contigo antes del 2012- dice que los contratos de riesgo sólo los apoyan los traidores a la patria. Y no podemos permitir que nos digan que tú -imagínate, tú- fuiste un traidor a la patria.

Por eso, Tata Lázaro, te queremos aquí, pero te queremos calladito. No nos vayas a contradecir cuando digamos que permitir la inversión privada en ductos para el transporte del petróleo y la gasolina, que sustituya el transporte privado en pipas y camiones que hoy Pemex tiene que contratar, es una privatización. Tampoco queremos que te opongas a nuestro plan para que aumente la importación de gasolina. Ya Manolito Bartlett, uno de esos demócratas de corazón que queremos reclutar para nuestra causa, tiene unos acuerdos muy interesantes con los productores de gasolina de Texas... y no le podemos fallar. Necesitamos el dinero de las refinerías texanas para nuestra campaña del 2012. Tú lo entenderás, Tata Lázaro. Tú también fuiste político. Las campañas hoy cuestan mucho dinero. Y no podemos ganarlas con cañonazos de sólo 5 mil pesos como antes.

No queremos que la gente se entere, especialmente ahora que estamos organizando nuestra consulta ciudadana para este próximo domingo, que tú fuiste también un privatizador. O bueno, quizá no privatizador, no te molestes conmigo, pero tú sabes que así le llamamos a aquellos que hacen cosas que no nos gustan, aunque no sean privatizaciones. Tú entenderás mejor que nadie las razones de la política. La mejor manera de atacar al espurio es llamándolo privatizador, aunque sea por impulsar las mismas políticas que tú apoyaste en tu momento. Por eso te queremos calladito: dando la cara, pero nada más.

Imagínate, Tata Lázaro, si tuviéramos que reconocer públicamente que tú propusiste los contratos de riesgo en una reunión con los representantes de las empresas petroleras internacionales en 1939. Imagínate también si la gente se entera que en la Ley Reglamentaria del artículo 27 de la Constitución, que tú impulsaste y publicaste en noviembre de ese 1939, introdujiste un artículo séptimo que decía: "Podrán celebrarse contratos con los particulares... ya sea mediante compensaciones en efectivo o equivalentes a un porcentaje de los productos que se obtengan". Si esto se llega a saber, nos veríamos obligados a retirar tus imágenes de lugares públicos y a colocarte en el limbo de los villanos de la historia.

Imagínate qué feo sería si, en lugar de rendir homenaje a tu imagen tan respetada, tuviéramos que hacerlo con la de Adolfo Ruiz Cortines. Yo sé que fue él quien, como Presidente, impuso la redacción del artículo 27 de la Constitución que tanto nos gusta hoy, ésa tan bonita que dice: "Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, no se otorgarán concesiones ni contratos". Pero nosotros somos de izquierda y ni modo que le recemos a un reaccionario de corbatita de moño.

De manera que, Tata Lázaro, queremos brindarte hoy un homenaje. Te necesitamos en esta batalla contra los privatizadores. Queremos tu apoyo. Ya sabemos que eras un privatizador, un creyente en los contratos con -cruz, cruz- empresas privadas, pero te prometemos que no lo vamos a decir. Nada más no nos metas tú en líos. No le digas a nadie lo que realmente hiciste. Te queremos a ti, pero no a tus ideas.

Tata Lázaro, qué daríamos por tenerte aquí y ahorita, para que nos ayudaras a combatir las ideas que defendiste en vida.


A favor de la reforma

No hay duda que la consulta del PRD dará una mayoría abrumadora en contra de la reforma petrolera del Presidente Calderón. Votarán fundamentalmente simpatizantes del PRD y las preguntas están hechas para dar ese resultado. Pero, ¿qué piensa la gente común y corriente? Una encuesta nacional de GEA-ISA señala que el 55 por ciento de los mexicanos está a favor de la reforma y el 36 por ciento en contra. En los detalles puntuales de la reforma, las mayorías a favor son todavía superiores.

Sergio Sarmiento
www.sergiosarmiento.com

----------------------------------------------

Esa encuesta de GEA-ISA esta cuchareada. Además, todo eso sobre nuestro héroe Lázaro Cárdenas deben ser mentiras. Son mentiras de la derecha, del yunque, que quieren manchar el nombre de nuestro prócer, del padre del fundador de nuestro partido. Cárdenas nunca diseñó los contratos de riesgo ni hubiese permitido la inversión privada. ¿Cómo puede ser eso posible si él fue quien nacionalizó la industria? No, deben ser mentiras de los seguidores del espurio. Si, eso debe ser. Mentiras de Sarmiento que trabaja para TV Azqueta. Ya debe estar recibiendo de nuevo su cheque desde Bucareli.

Además, la mayoría del pueblo... no, no la mayoría, todo el pueblo esta en contra de la privatización que impulsa el espurio. Y eso se comproborá con la consulta ciudadana. El pueblo, el verdadero pueblo, los verdaderos y únicos mexicanos, darán su opinión en la consulta. Y si la derecha yunquista y los corruptos del PRI intentan aprobar algo en contra de la voluntad del pueblo, nos opondremos con todos los medios a nuestro alcance (claro que pacíficos, ¿eh?) respaldando al verdadero presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador.

Si, eso haremos. No dejaremos que unos cuantos pirruris, burgueses, ignorantes (con el cerebro lavado por telerisa y tv azqueta), nos quiten el petróleo. El único medio, recurso, para sacar a nuestro pueblo del retrazo y la pobreza. Como bien lo ha dicho nuestro presidente legítimo.

:-))

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , ,


viernes, julio 25, 2008

 

La "consulta" ...

Cartón de Paco Calderón publicado el día de hoy en distintos medios.

Ya empezaron a amenazar, que habrá toma de la tribuna, manifestaciones, violencia. La minoria secuestrando a la mayoría. La democracia no es sinónimo de consensos. La democracia es el gobierno de la mayorías. Aunque en México no hay democracia, lo que hay es una partidocracia.

¿Cuándo tendremos un gobierno de izquierda, progresista, como el de Felipe Gzz. en España?

Etiquetas: , , , , , , ,


miércoles, julio 02, 2008

 

A dos años

Es increíble que después de 2 años todavía hay gente que le cree ciegamente al peje. Él seguirá haciendo su lucha por llegar al poder, esta en su derecho. Pero que sus seguidores no le cuestionen nada, es increíble.

Vamos por partes, esos que dicen que hubo fraude, ¿siempre cómo fue? ¿Fue electrónico, como dijo AMLO el primer dia, o fue a la antigüita como dijo después??

Dicen que la diferencia es muy poca y que hubo irregularidades. Correcto. Pero se contó, voto por voto, el 11% de las casillas. Las casillas que supuestamente tenían las peores irregularidades. Casillas que fueron impugnadas por AMLO. No se contó el 11% al azar. Se contó el 11% de una muestra seleccionada como lo peor por AMLO y los partidos que lo postularon. ¿Qué resultó? Nada. Si hubo diferencias, pero fueron aleatorias. Es decir, en unas eran unos cuantos votos mas para AMLO, en otras para Calderón, y así. En promedio todo quedó igual. Y eso que era una muestra sesgada a favor de AMLO.

¿Por qué no se revisaron casillas en Tabasco donde el PG quedó muy arriba? ¿O Zacatecas, Chiapas, el DF, etc.? Hubo muchas casillas con irregularidades donde ganó aplastantemente AMLO. Y esas no se revisaron como ese 11%.

Luego también dicen que fue confabulación de los medios y de los empresarios. ¿Quién tuvo mas tiempo en TV? AMLO. ¿A quién entrevistaron mas?? A AMLO. ¿Quién no quiso ir a los primeros debates?? AMLO. ¿Quién cometió errores soberbios diciendo siempre que iba arriba mas de 10 puntos?? AMLO. ¿Quién decia que las encuestas estaban cuchareadas cuando las propias nunca las mostró y luego se supo que mostraban lo mismo que las demas?? AMLO. ¿Quieren que le siga??

Y ahora resulta que la crisis MUNDIAL de alimentos y energía es culpa de Calderón. Es culpa de los reaccionarios, de los conservadores del status quo, de los que no quieren hacer cambios en México, que no podamos enfrentar esas crisis externas de mejor manera. Y ojo, no soy panista. Son anti peje. Son anti personas que han divido al país con sus discursos de lucha de clases que hace un siglo ya no se usan en los paises del primer mundo. Envidiamos a los países desarrollados, pero no queremos tener las responsabilidades, las obligaciones que tienen ahí los ciudadanos. Pero no, siempre es mejor echarle la culpa a los extranjeros, a los ricos, de los problemas que tenemos. Eso, aquí y en China es simplemente envidia.

Que bueno que no ganó. Y yo si estoy seguro que no hubo fraude. Les falta saber de estadística. No le crean todo al peje. Es un político como todos los demás en México. Con sus intereses particulares, con ambición de poder. Nació y creció políticamente en el PRI. Con todo lo que hemos visto después de las elecciones del 2006 me quedó completamente claro que era, es y seguirá siendo un peligro para México. Y mientras en este país haya un poco de libertad de expresión (ya mengüada con la contrareforma electoral del año pasado hecha para calmar al peje) haré lo que este a mi alcance para denunciarlo y evitar que llegue al poder. Yo no quiero un Hugo Chávez en México. ¿Tu si?

Dany Osiel Portales Castro
http://no-al-populismo.blogspot.com/
http://editorial-danyportales.blogspot.com/
"El castigo que los hombres buenos tienen que pagar por no estar interesados en la política es ser gobernados por hombres peores que ellos mismos" (Platón)


Etiquetas: , , , , , , , ,


lunes, mayo 12, 2008

 

Tragedia, farsa, bufonada

No recuerdo quién decía que la historia sucede siempre dos veces. Sí me acuerdo de quién agregaba que la segunda ocasión, se aparecía como farsa. Tras la tragedia, una imitación grotesca. En "El 18 Brumario de Luis Bonaparte", su mejor ensayo político, Marx sentenciaba que los hombres hacen su historia, pero que no la hacen a voluntad, bajo circunstancias producidas por su deseo, sino bajo las condiciones impuestas por la historia. Así, los agentes de la historia tienen el cerebro enmarañado por fantasmas del pasado. Tradiciones de los muertos convertidas en pesadillas sobre el cerebro de los vivos. Así, sin percatarse siquiera de lo que hacen, los agentes de la historia toman prestados otros nombres, antiguas consignas, ropas y disfraces. El pasado secuestra al presente.

El seco economista se convertía, al escribir "El 18 Brumario...", en un dramaturgo extraordinario. Es que su libreto de la historia encontraba en la coyuntura francesa un desafío que un pensador escrupuloso no podía ignorar. Marx deja atrás las grandes categorías sobre la estructura, escapa de las gruesas sentencias sobre la mecánica del tiempo social, y deja a un lado la estricta crítica del capitalismo. Para entender eso que juzgaba como una anomalía, el filósofo de la historia deviene artista: apreciar las formas de la sociedad en movimiento; colorear la atmósfera del presente; capturar el perfil de los protagonistas.

El sabio desmenuza aquí la complejidad del presente; retrata a los personajes del momento, analiza las decisiones, siente el flujo de la historia. Apuntaba Marx: "La revolución social del siglo XIX no puede sacar su poesía del pasado, sino solamente del porvenir. No puede comenzar su propia tarea antes de despojarse de toda veneración supersticiosa del pasado. Las anteriores revoluciones necesitaban remontarse a los recuerdos de la historia universal para aturdirse acerca de su propio contenido. La revolución del siglo XIX debe dejar que los muertos entierren a sus muertos, para cobrar conciencia de su propio contenido".

Para Marx, la historia, lejos de ser siempre una vía de ferrocarril, es en ocasiones una feria de absurdos y sorpresas. Absurdos que, por cierto, tenían dimensión cómica. Los tíos suelen tener sobrinos ridículos. El presente francés que tanto le intrigaba es visto por él como una mezcla de contradicciones: agentes constitucionales que conspiran contra la Constitución; revolucionarios que se presentan como defensores de la ley. "En nombre de la calma una agitación desenfrenada y vacua; en nombre de la revolución los más solemnes sermones en favor de la tranquilidad; pasiones sin verdad; verdades sin pasión; héroes sin hazañas heroicas; historia sin acontecimientos, un proceso cuya única fuerza propulsora parece ser el calendario, fatigoso por la sempiterna repetición de tensiones y relajamientos; antagonismos que sólo parecen exaltarse periódicamente para embotarse y decaer, sin poder resolverse". El economista también se vuelve aquí pintor de plomo: "si hay un pasaje de historia pintado en gris sobre gris, es éste". Hombres y acontecimientos no son más que "sombras que han perdido sus cuerpos". Sombríos personajes y ridículos en tiempos cuyo único impulso es el calendario.

Si la historia, al repetirse, deja de ser trágica para convertirse en farsa, ¿cómo se podría describir en su tercera visita? ¿Cómo se describe la reescenificación de una farsa? El 2006 quiso ser pintado como una reedición del 1988 o, con un grado de demencia mayor, como reposición de la lucha por la restauración de la República. Se pretendió vender la idea de que el autoritarismo hizo fraude en el 2006, impidiendo la llegada de una alternativa de izquierda al poder, a través de trampas que falsearon la voluntad electoral.

Insistiría en lo que se ha dicho muchas veces, el paralelo es insostenible. De 1988 al 2006 cambió un régimen. No se dio simplemente una alternancia en el 94: se transformaron las reglas, cambió la distribución de los poderes, aparecieron nuevas rutinas y se instaló la incertidumbre. También se quiso evocar el pasado juarista: frente a la ilegitimidad del emperador francés, el terco y viajero símbolo de la legitimidad. Esta analogía no vale siquiera un comentario. El hecho es que la "izquierda" lopezobradorista parece incapaz de despojarse de esas supersticiones históricas. El (Cuauhtémoc) Cárdenas valiente que no transige con el fraude; el Juárez renacido que encarna a la República; ahora el (Lázaro) Cárdenas vuelto a nacer.

El hecho es que hoy parece revivirse el enfrentamiento retórico postelectoral en la sede de lo que todavía se llama PRD. Ya tenemos el cuadro de los personajes que personifican nuevamente papeles de la historia reciente. El pleito perredista arremeda toscamente la comedia nacional de los últimos dos años. Cada bando tiene su legítimo y su pelele; cada uno abraza sus cuentos de fraude, de intervenciones indebidas, dados cargados, albazos, madruguetes y árbitros tendenciosos. El espectáculo es penoso. El pasado que restituye es demasiado cercano para no colorear de patetismo el circo. El guión anticipa el desenlace. Tras el desconocimiento de la resolución institucional, se proclamará un presidente perredista legítimo y se procederá a los actos de repudio del presidente perredista pelele. Tiene una lógica graciosa: el legítimo tendrá un partido legítimo y ese partido legítimo su dirigente legítimo. De la tragedia a la farsa; de la farsa a los porrazos de las marionetas.

Alejandro Encinas decía hace un par de días: "ya estamos igual que en la elección del 2006". Se le olvidó decir que, si entonces fue una farsa, ahora se trata de una bufonada.



Jesús Silva-Herzog Márquez
http://blogjesussilvaherzogm.typepad.com/

Etiquetas: , , , , , , ,


sábado, mayo 03, 2008

 

Un peligro llamado Ruth

¿Qué es lo que les molesta tanto de Ruth Zavaleta a muchos perredistas, incluyendo, en ocasiones, a sus propios compañeros de Nueva Izquierda? La única respuesta posible es su independencia y capacidad de asumir posiciones públicas autónomas. Pero eso no les molestó Zavaleta cuando fue dirigente vecinal, realmente popular; cuando estuvo relacionada con sectores muy radicales de la política mexicana; cuando debió ser apoyada por mujeres de su colonia que, sin llamarse adelitas, acabaron con un acoso real a su persona; cuando hacía trabajo de base o cuando, embarazada, participaba en todas las movilizaciones que fueran necesarias. Tampoco les molestó cuando fue una buena delegada en el DF o cuando ganó su diputación con el mayor número de votos del PRD en la capital. Cubría una cuota de género.

Ruth comenzó a molestar cuando empezó a ser más que una cuota. El resultado sorprendió a la mayoría del mundo político y, paradójicamente, desató la furia de algunos de sus supuestos compañeros de partido y la desconfianza de otros.

¿Qué hizo Ruth Zavaleta? Simplemente actuar con base en la ley y el respeto a los demás y las instituciones que le tocaba, en este caso, presidir sin abandonar sus convicciones. Sin duda debe haber cometido errores como presidenta de la mesa directiva de la cámara de diputados, pero nadie puede cuestionarle la verticalidad y el respeto para todos con que ejerció ese cargo. Y eso la hace peligrosa para una corriente que está apostando exactamente a lo contrario: a radicalizar, a romper, a recurrir al insulto y la agresión como forma de debate. Una corriente que gira en torno a un líder que no acepta un no como respuesta y que cree que "el movimiento soy yo". Ello ha provocado, lo hemos dicho muchas veces, el secuestro del perredismo: son muchas las voces en ese partido que están literalmente hartas de esa situación (lo escuchamos con toda claridad en la discusión entre Carlos Navarrete y López Obrador en días pasados) pero no se atreven a expresarlo públicamente. No se trata ni siquiera de debatir si se está o no de acuerdo con López Obrador: lo que sucede es que éste no admite ese debate, y sus seguidores más fieles son incondicionales que, como ha ocurrido con otros caudillo, sobre todo en la historia de la izquierda, son aquellos que no tienen una carrera propia. Stalin tuvo de deshacerse de Bujarin, Trostky y tantos otros para reemplazarlos por Beria y la KGB. Fidel terminó alejando al Ché y a muchos de los que lo acompañaron en la revolución. Aún hoy tuvo que separarse completamente del poder para que Raúl pudiera comenzar un proceso estrecho, limitado, de reformas que hace apenas unos meses Ricardo Alarcón había calificado de contrarrevolucionarias. El principal opositor de Chávez es el general Raúl Baduel, quien fue su amigo desde los 17 años, el que lo rescató en el golpe de Estado del 2002 y quien era su secretario de Defensa: fue despedido cuando disintió de Chávez porque éste se proponía terminar de romper las débiles estructuras democráticas que quedaban en su país. Los ejemplos podrían repetirse a lo largo de la historia pero allí están: cuando la izquierda no es democrática (y por lo tanto socialdemócrata, en cualquiera de sus variantes) se convierte necesariamente en autoritaria. Y lo peor que existe para un régimen, una corriente o un líder autoritario es un disidente interno. Alguien que diga que no está de acuerdo y lo haga con la suficiente autoridad moral como para respaldar sus dichos.

Ese es el verdadero pecado de Ruth Zavaleta: ejerció sus funciones e hizo política de acuerdo con sus convicciones, que son las que están en la letra de los documentos básicos de su partido pero no en el espíritu que anima al líder.

El fenómeno es demasiado singular, además, como para pasar desapercibido. Alejandro Encinas ha tirado por la borda una larga carrera política para convertirse en un fiel seguidor de las instrucciones de su líder, primero en el GDF, y ahora como candidato a la presidencia del partido. El propio Jesús Ortega, como otros dirigentes de Nueva Izquierda, no terminan de reafirmar en el terreno público sus convicciones cada vez menos privadas. Una gobernadora como Amalia García departe amablemente con el presidente Calderón en su gira por Zacatecas, mientras sus más cercanos colaboradores toman tribunas y llaman a la desobediencia civil para ajustar cuentas internas y quedar bien con el líder. Un hombre como Federico Arreola, con quien se puede o no estar de acuerdo pero que ha defendido a capa y espada causas para muchos perdidas (en su momento el gobierno de Aznar o la intervención en Irak) no quiere demostrar públicamente ni un asomo de rebeldía interna. Y lo mismo sucede con hombres y mujeres con una larga historia política personal que han decidido enterrar esas convicciones en pos de la disciplina.

En el caso de Ruth Zavaleta no sólo se han puesto de manifiesto posiciones encontradas sino que se han presentado de forma transparente: ejerciendo con pluralidad y responsabilidad sus propios espacios de poder. Su ejemplo es tan peligroso porque demuestra lo que se puede hacer desde la izquierda, desde las instituciones, manteniendo la civilidad y las convicciones. ¿Acaso no es un peligro que hoy el grado de aceptación del perredismo en general y de López Obrador en particular apenas si supera el 15 por ciento y el grado de aceptación de Zavaleta es de los más altos de todo el Congreso? Lo que demostró Ruth es que otra vía es posible, es viable y es políticamente redituable para la izquierda. Por eso las amenazas, las agresiones y, al mismo tiempo, el alto reconocimiento que ha obtenido de la sociedad. Acabó el periodo ordinario pero Ruth seguirá hasta el primero de septiembre fungiendo como presidenta de la mesa directiva. Ha construido un espacio político original y entonces tendrá que decidir que hace con ese capital.

Jorge Fernández Menéndez

Etiquetas: , , , , , , , , ,


lunes, abril 28, 2008

 

Daño a la democracia

Algunas voces defienden el acto de fuerza perpetrado contra el Congreso por los propios legisladores del FAP y las "brigadas" y "comandos" obradoristas como una medida para impedir el "albazo" de la reforma de la industria petrolera y propiciar la más amplia discusión nacional sobre este importantísimo tema.

Es verdad que el tiempo empleado en la deliberación será siempre tiempo ganado, sobre todo en un país como México, donde el Ejecutivo ha sido predominante. Pero el medio que el FAP eligió es contradictorio con el propio fin que persigue y ha infligido un daño considerable a nuestra democracia.

Si por "albazo" se entiende la aprobación del proyecto sin discusión previa, había muchas vías para obstaculizarlo. Para empezar, en el propio Congreso. De no haber mediado la clausura, los diputados y senadores del FAP, y quizá varios del PRI, hubieran tomado la tribuna no con mantas y cadenas sino con argumentos sólidos y una actitud digna que habría movido muchas conciencias. La vía se desechó.

Otro camino abierto estaba en el uso de las libertades de manifestación y expresión. Hubiesen podido organizarse manifestaciones ordenadas y pacíficas (no "brigadas" y "comandos") con un impacto fuerte sobre la opinión pública. La vía se desechó.

Los medios han dado cobertura a las posiciones del FAP y su Jefe Máximo se ha placeado en varios noticieros de la radio y la televisión. De haber intensificado esa presencia, con firmeza pero sin amenazas, su prédica hubiese encontrado un eco en sectores medios de la población y en regiones donde las posiciones de izquierda son minoritarias. La vía se desechó.

Si la combinación de todas esas estrategias institucionales hubiera fallado y la mayoría del Congreso, en uso de sus facultades legales, hubiese votado en favor de la Reforma tal y como la presentó el Ejecutivo, a la minoría legislativa del FAP le quedaba el recurso de anteponer un amparo en la Suprema Corte de Justicia, que en varios casos delicados ha mostrado su independencia. La vía se desechó.

Pedir que el FAP hubiera acudido a las vías de derecho y no a las de hecho no equivale a soñar con una democracia perfecta. Equivale a sostener que en México deben respetarse los términos elementales, esenciales, imprescindibles de una democracia. No se respetaron por una razón evidente: para López Obrador la democracia liberal no es un modelo aceptable. "Al diablo con sus instituciones" (01-sep-2006), dijo, y lo ha venido cumpliendo cabalmente desde entonces, primero con el Ejecutivo (al que desconoce), luego con el IFE (que descabezó), el Trife (que descalificó), la Suprema Corte (que satanizó), el propio PRD (que dividió) y con el Congreso (que clausuró).

El peso real y simbólico del acto que tuvo lugar hace unos días, aunado al cerco que las "pacíficas" adelitas han tendido alrededor de los representantes del PRI y el PAN no sólo mina y socava sino que, en última instancia, niega la democracia representativa.

Los legisladores del FAP no parecen conscientes de la enormidad que significa el haber clausurado su propia casa. El hecho de que los diputados y senadores, imposibilitados de ejercer su trabajo, hayan sido electos por decenas de millones de mexicanos, los tiene sin cuidado.

El hecho de que el FAP no haya recibido el voto de la mayoría, los tiene sin cuidado. Ellos creen que representan al verdadero "Pueblo", a la verdadera "gente". ¿Y quién les confirió esa máxima representatividad? Una sola persona, su líder, intérprete único de la voluntad del Pueblo.

El acto contra el Congreso abre la caja de Pandora. A partir de ahora, cualquier minoría que quiera imponer su capricho a la mayoría seguirá la receta: bloquear, encadenar, clausurar, secuestrar. ¿Quién podría impedir que los antiabortistas clausuren mañana la Asamblea Legislativa del DF? ¿Quién podría impedir que los que apelan por la pena de muerte secuestren las instituciones hasta que no se haga lo que se les pegue la gana? Si a un grupúsculo religioso le da por revertir el laicismo mexicano tienen desde ya la puerta abierta. ¿Qué sentido tiene el Congreso mismo, y su carácter representativo, si cualquier minoría puede secuestrarlo e imponer su propia agenda?

El artículo 40 de la Constitución dice: "Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, federal". A partir de ahora cada una de esas palabras, fundadoras del orden liberal desde 1824, está en entredicho.

El FAP las ha desechado a cambio de un proyecto caudillista al que le costará mucho trabajo alcanzar el poder por la vía de las urnas que él mismo ha negado. Si pretende alcanzarlo por otra vía, precipitará al país a una guerra civil.


Enrique Krauze

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , ,


sábado, abril 26, 2008

 

Ridiculo y hombre sin palabra

Ridículo: grotesco, extravagante, risible, bufo, burlesco, tosco, caricaturesco, necio, desagradable. Todos esos y más son los sinónimos que aparecen en mi computadora cuando busco sinónimos para ridículo. Dice Ruth Zavaleta, una digna presidenta de la mesa directiva de la cámara de diputados, que fue inoportuno que el presidente Calderón calificara con ese adjetivo la toma de las tribunas por parte de un sector del PRD. Y alguno de los hooligans de López dijo que se confirmó con ello la campaña de la ultraderecha en contra de su líder. Lo cierto es que debe doler, pero el adjetivo es preciso: el proceso interno del perredismo y la toma de las tribunas sólo pueden calificarse, siendo generosos, con el adjetivo de ridículo.

Es ridículo (extravagente, risible, caricaturesco) que haya una elección abierta en un partido y que a un mes y una semana no se pueda tener un cómputo completo, que se hayan hecho todo tipo de trampas, que el comité electoral haya renunciado porque no existen condiciones para realizar su tarea, que en dos ocasiones, rompiendo las reglas y faltando a la verdad, se haya intentado dar un albazo colocando a Alejandro Encinas como ganador de los comicios perredistas: la primera ocasión, el mismo 16 de marzo, basándose en dos exit poll que demostraron estar, por lo menos, equivocados. La segunda este fin de semana, cuando Leonel Cota Montaño, el más oscuro y débil presidente del PRD en toda su historia, salió del letargo para anunciar, primero, que no aceptaría continuar en ese cargo y segundo que el ganador era Encinas. ¿Con base en qué lo decía el ahora ex dirigente?. A un supuesto documento de un área de planificación de un comité (el de elecciones) que ya no existe, que da por concluido el cómputo con poco más del 83 por ciento de los votos. Es ridículo, porque nadie sabe dónde quedó el otro 16 por ciento que, según Jesús Ortega, son los que le darían la victoria. Lo cierto es que Cota Montaño que fue puesto en la presidencia del PRD por órdenes de López Obrador quería cumplir la última encomienda de su encargo y colocar a Encinas, como diera lugar, como presidente del partido, cuando no se han contado todos los votos. Es francamente ridículo todo el proceso, y es más risible aún cuando algunos dirigentes de ese partido quieren vender como una muestra de democracia y pluralismo, la elección más oscura que se ha realizado en partido alguno en el país desde la reforma de Reyes Heroles a fines de los 70.

Es ridículo (caricaturesco, desagradable) que se haya tomado la tribuna del congreso con el argumento de que se quería realizar un debate. Lo es por varias razones: el miércoles anterior a la toma de la tribuna, unas horas antes de ese hecho, ya se había llegado a un acuerdo para realizar ese debate, entre el PRI, el PAN y el PRD. Un numeroso grupo de legisladores fue a informarle al "líder" que se había alcanzado un acuerdo y Carlos Navarrete salió a los medios a decir que no habría acciones de resistencia y violentas mientras continuara ese diálogo. Pero Navarrete, González Garza y otros dirigentes habían sido, una vez más, engañados por López: a la una de la tarde, cuando en la Junta de Coordinación Política del Senado comenzaba la negociación final del cronograma y el temario del diálogo prometido, resultó que otro grupo de legisladores encabezados por Ricardo Monreal tomaba la tribuna del senado y otro, con Raymundo Cárdenas a la cabeza, la de la cámara de diputados: González Garza estaba en la reunión de la propia Junta de Coordinación de la cámara baja y Ruth Zavaleta presidía la sesión. Es ridículo decir que se exige un debate cuando el mismo ya estaba aprobado, se había anunciado así desde un día antes y el propio PRD, por lo menos sus coordinadores parlamentarios, estaban negociando los términos.

Es ridículo (necio, desagradable) que se siga insistiendo en el tema del debate cuando es público que a López no le interesa el mismo, ni tampoco las opiniones que allí se puedan verter. Cuando por primera vez le llevaron el tema del debate, López descalificó a sus coordinadores parlamentarios: les dijo textualmente que lo importante no era el debate sino "lo que venía después". Por eso quería llevarlo hasta el mismo día del informe presidencial y proponía una condición que rompe cualquier norma legislativa: que hubiera un compromiso de que incluso concluido el debate, el congreso se comprometiera a no legislar: es ridículo. El propio Cuauhtémoc Cárdenas lo exhibió cuando dijo que en lugar de presentar una iniciativa contraria a la del gobierno, para poder discutirla en el congreso y sacar la mejor ley posible, el PRD había se decidido tomar las tribunas para impedir el propio debate.

Pero para completar este proceso grotesco, extravagante, necio (ridículo), una vez más, cuando se llegó a un segundo acuerdo en la comisión de energía, López volvió a condicionar todo a que los resultados del debate fueran los que quisiera, a no abandonar la "resistencia civil" y a impedir legislar en torno a la modernización de PEMEX. Es obvio que no interesa el debate, que no es importa lo que suceda con PEMEX. El tema es usar el petróleo para tratar de abonar a la desestabilización gubernamental y la parálisis de las instituciones, incluyendo el propio Partido de la Revolución Democrática que estará los próximos cuatro meses acéfalo. El problema, lo ridículo, no son los adjetivos que califican una proceso, sino el proceso en sí mismo. Y lo evidente no puede ocultarse.

**********

La mentira, las dobles intenciones, la incapacidad de decir la verdad y asumirla de frente es lo que tuerce las vidas, los objetivos, lo que convierte a un hombre, o en este caso a un político, ya ni siquiera en un mentiroso, sino en un simulador, como dirían nuestros Usigli y Paz, un simulador que se viste y asume la mentira como su propia piel. López Obrador es uno de esos hombres: se trata simplemente de alguien que cree que la política se basa en el engaño, en sorprender rompiendo la palabra, en decir algo en público para rechazarlo terminantemente en privado, un hombre que exige incondicionalidad en lugar de lealtad.

La grabación que se difundió el miércoles de López Obrador regañando a los legisladores perredistas, sobre todo a Carlos Navarrete, calificando de "vacilada" el debate, exigiéndoles que le consulten sus decisiones porque el tema no es el debate sino "ganar tiempo", diciendo que tomaron la tribuna no por el debate sino para ganar tiempo para su causa, descalificando a Navarrete por querer negociar o dialogar es el verdadero López Obrador. El que engaña y no acepta más opinión que la suya. Ya lo había dicho antes pero no existía, como ahora, una grabación que lo atestiguara: la primera vez que los legisladores le llevaron la propuesta de un debate, los envió, junto con las instituciones, al diablo: no importa el debate, dijo entonces, lo que importa "es lo que viene después".

Para aumentar el ridículo, para aquilatar la mentira, públicamente, en una entrevista anterior a la divulgación de esa conversación, López había declarado que impulsaba el debate y que iría a él. Y al mismo tiempo, un político que alguna vez fue serio, Raymundo Cárdenas, el que encabezó la toma de la tribuna de la cámara de diputados (¿qué hace Amalia García con esos colaboradores?) hablaba de pasar de la etapa de la "resistencia civil" a la de la "desobediencia civil". La mentira, el doble lenguaje, no construyen hombres, sino caricaturas de los mismos: es la esencia de la que se hacen los autoritarismos, la cultura fascistoide.

Jorge Fernández Menéndez

--------------------------------------

Aún con grabación y todo, habrá muchos que seguirán creyendo que AMLO esta defendiendo a PEMEX. Como lo dijo el propio López, no se trata del debate, ni del petróleo, se trata de ganar tiempo. Tiempo para seguir vivo políticamente. Tiempo para estar en todos los medios. Tiempos para mantenerse posicionado. Tiempo para intentar llegar al poder. Así como gobernó el DF, como mangonea en el PRD, como controla a tantos grupos de choque, ¿así gobernará cuando llegue a la presidencia? ¿Hay alguien que sinceramente cree que una vez en el poder será tolerante, demócrata, abierto a las ideas de otros, negociador? ¿Un estadista? ¿Gobernará para todos o sólo para quienes piensen como él y que son los únicos dignos de llamarse "el pueblo"?

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , ,


viernes, abril 25, 2008

 

Los adelitos

"Tengo que seguirlos: soy su líder".
Alexandre Rollin


Antes los llamaban "comisionados" o incluso "aviadores". Los términos se referían a aquellos trabajadores o empleados que los sindicatos o las dependencias gubernamentales liberaban de sus responsabilidades normales y utilizaban para realizar trabajo político... esto es, los mandaban a la grilla, para emplear la terminología que ellos mismos empleaban. Estos comisionados no tenían que realizar las labores pesadas para las que se les pagaba su salario, sino otras determinadas por el jefe o el líder sindical.

Hoy, gracias a Andrés Manuel López Obrador, podemos llamar a estas personas "adelitos", aunque en esencia siguen haciendo lo mismo. Se trata de empleados o trabajadores que no tienen que cumplir con los trabajos para los que se les paga un sueldo, sino que utilizan su tiempo para labores políticas.

¿Nunca se ha preguntado usted cómo hace un maestro o un campesino o un taxista pirata o una ex "gacela" (escolta femenina) del Gobierno del Distrito Federal para pasar días, semanas o meses enteros en plantones y movilizaciones? Es tan poco lo que gana un maestro común y corriente, sobre todo, si realmente tiene que dedicar su tiempo a dar clases, que es difícil saber cómo puede dejar de asistir a sus obligaciones durante semanas para quedarse a vivir, por ejemplo, en el campamento que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, mantiene desde hace meses fuera de las instalaciones del ISSSTE en la Plaza de la República.

Afortunadamente, los mexicanos no tenemos por qué preocuparnos por los ingresos de estos adelitos. Todos ellos reciben puntualmente ingresos iguales o incluso mayores a los que obtendrían en sus rutinarios trabajos burocráticos. ¿Quién aporta ese dinero? Nosotros los contribuyentes, por supuesto. ¿Quién más?

Los adelitos y las adelitas -para hablar en el lenguaje políticamente correcto que nos heredó Vicente Fox- no tienen el problema del resto de los mexicanos de tener que presentarse a trabajar para percibir sus salarios. Nuestro sistema político, experto en simulaciones, ha encontrado formas para darle a cada uno un dinero seguro a pesar de no estar cumpliendo con las funciones para las que fue contratado.

A algunos de los adelitos les paga el partido político al que pertenecen. Si bien al IFE se le reportan funciones administrativas para estas personas, el verdadero trabajo que llevan a cabo es el de organizar manifestaciones, plantones y actos diversos de presión durante el tiempo que sea necesario. No hay que preguntarse de dónde sacan los partidos el dinero para este propósito. Tan sólo en este 2008, un año en el que no hay elecciones federales, los tres partidos del Frente Amplio Progresista recibirán más de 900 millones de pesos de dinero de los contribuyentes. Y como ya no tienen que pagar por los anuncios de radio y televisión, tienen una verdadera fortuna en sus manos que no saben en qué gastar.

Otros adelitos son subsidiados por las instituciones a las que deben prestar sus servicios. Algunos maestros y profesores de escuelas y universidades públicas, por ejemplo, pueden darse el lujo de pasarse meses enteros en plantones y trabajos políticos pese a lo cual siguen recibiendo sus sueldos de estas instituciones. Algunos de ellos son comisionados para la realización del trabajo político, pero otros simplemente aprovechan la facilidad con la que pueden cobrar en nuestras instituciones públicas sin hacer nada... o por lo menos nada para la institución.

Muchos de los adelitos son empleados o trabajadores del Gobierno. Se les contrata ostensiblemente para cumplir con una obligación determinada en la administración pública, pero su trabajo real es participar en movilizaciones políticas.

En los casos de algunas asociaciones populares, como las de los taxistas, la organización utiliza sus propios recursos para subsidiar a sus adelitos. Pero, claro, estos grupos obtienen sus ingresos de los tratos especiales que obtienen de la autoridad, por lo que enviar carne de cañón a las movilizaciones es un costo relativamente pequeño en el negocio privilegiado al que tienen acceso. Los sindicatos, por supuesto, siempre tienen grandes números de comisionados listos a hacer todo menos a trabajar para las empresas que los han contratado.

A fin de cuentas, sin embargo, los que pagamos los sueldos de todos los adelitos -desde los secretarios del "Gobierno legítimo" hasta el correveydile más humilde- somos nosotros los contribuyentes. Y es que si realmente los adelitos tuvieran que trabajar para ganarse la vida, como la enorme mayoría de los mexicanos, el número que participa en plantones y manifestaciones prolongados se reduciría de manera dramática.


www.sergiosarmiento.com
------------------------------------------------

Esas son las minorías ruidosas, que a fuerza de manifestaciones y bloqueos, quieren mantener el status quo, quieren mantener sus cotos de poder y de recursos públicos. De esto se trata. ¿A poco no?
Y luego dicen que tienen el respaldo popular. Si, el respaldo de los acarreados y "adelitos". Quienes trabajamos y generamos valor agregado para este país, no tenemos tiempo de andar molestando a los demás.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , ,


miércoles, abril 23, 2008

 

Él

¿De qué se trata? ¿Cuál es nuestra obligación? Mediar para ser aceptados por todos, así se dobleguen los principios. O fijar posiciones. ¿Qué vendemos, rating o interpretaciones ceñidas a principios? La idea de lo políticamente cómodo merodea: matizar tanto las expresiones que al final no haya condena, sino una suave aprobación de todos.

Sin duda todo tiene una explicación, reza el dicho. "Desde la perspectiva de..." y entonces se lanza la justificación de lo que sea. Pero quedarse en las explicaciones a todo conlleva un problema: la ética, el deber ser, la deontología, se relativizan. La ETA o las FARC encuentran "explicaciones históricas", pero, de nuevo, ¿de qué se trata? ¿Cuál es nuestra obligación, la del oficio?

Nuestras batallas son las del lenguaje, las de las palabras. Debemos nombrar sin concesiones, si existe la palabra debemos usarla. Cada palabra que cedemos es una batalla perdida. No estamos para hacer cálculos de a quién beneficia o perjudica una expresión. En ese momento estaríamos haciendo política. Se nos podría cuestionar nuestra filiación, a quién queremos beneficiar o perjudicar. Pero la exigencia es otra, nombrar, nombrar con justeza, nombrar con tino, nombrar sin concesiones. Cuando ello ocurre el lector anónimo asiente. Eso es, piensa, y nos da su aprobación.

"Golpistas", de hace una semana, me generó una reacción notable. Personas que se acercan y me dicen había que pronunciar la palabra, decirlo, tal cual. Pero también recibí respuestas contrarias de colegas que respeto. López Dóriga dijo que él no caería en el "extremo", no usaría la expresión golpistas. Ciro Gómez Leyva afirmó en su columna estar de acuerdo con el fondo, pero no con el tono. Aplauso o crítica por igual obligan a la reflexión.

Me acusan de tener un tono de enojo. Aclaro: cada artículo que escribo desde hace 27 años comienza con un acto de meditación sobre fondo y tono del material. Ser ponderado en lo general para no caer en la provocación sistemática, no implica ceder a la capacidad de enojo. Cuando escribía en el unomásuno, a principios de los años 80, con frecuencia me topaba con Fernando Benítez, gran maestro del periodismo mexicano, "ya viste lo que dijo" fulanito, me preguntaba, "es hora de poner un huevo colérico". Vivo tranquilo, no me enojo. Pero el día que mis líneas pierdan la capacidad de enojo, ese día estaré muerto como escritor, como comentarista.

¿Hay motivos para el enojo? Veamos. Me remito a lo más reciente. El viernes pasado López Dóriga entrevistó a AMLO. Primera pregunta. ¿Seguirán tomadas las tribunas? Respuesta, hasta "que se acepte lo que estamos proponiendo, que es algo racional". ¿Quién define racional? Él. ¿Los 120 días? "El tiempo que sea necesario". ¿Quién lo define necesario? Él. Y qué es el debate amplio. "...Nacional en el que todos participen. Si el petróleo es de todos los mexicanos, por qué no van a opinar todos los mexicanos..." ¿Quién define cuando todos es todos? Él. Pero si al final del debate una mayoría decide vamos a hacerle reformas a Pemex... ¿tú lo aceptas? "Claro. En una democracia es el pueblo quien decide", suena bien, "lo que no queremos es que decida una minoría".

¿Quién decide lo que es una minoría?, no crea el lector que la Constitución o el Código Electoral. La respuesta es sencilla: Él. Pero si al final del debate... hay un acuerdo de no privatizar Pemex pero sí de emprender reformas, ¿lo aceptarías?, pregunta el periodista. "Te contesto de esta manera, así de clara y puntual: si no se viola la Constitución, si no hay privatización y si no se alienta la corrupción... no tenemos nada que objetar". ¿Quién define las violaciones a la Constitución, la privatización o el aliento a la corrupción?, acertó el lector: Él.

"Éstas son las tres condiciones (sus condiciones) y para aclarar si hay violación a la Constitución, si hay privatización, si hay corrupción, vamos a informar al pueblo". O sea, según la información que Él le dé "al pueblo" dependerá si acatan o no. ¡Viva la democracia! "Que el pueblo sea al final el que decida", dice Él en tono de hablar en exclusiva con la verdadera nación. Pero de nuevo hay un problema: qué hacer con los órganos de representación popular, con los legisladores o acaso ya también son espurios. Ellos son los únicos representantes de la voluntad popular que, por cierto, no depende de Él.

El pueblo o el Congreso, pregunta López Dóriga, quién decide: "Hay la oportunidad de que podamos, como en otros países democráticos (ojo, por lo visto -'otros'- México sí lo es) resolver estos diferendos, estas diferencias, estos puntos de vista con un referendo". O sea, si el Congreso aprueba por mayoría y Él desaprueba, es mayoriteo. Si Él no aprueba nos vamos a referendo que, por cierto, como afirma Paco Calderón, no sabemos quién contaría porque el IFE es también ilegítimo a pesar de que Él condicionó la designación de consejeros. ¡Genial! Honestidad pura, congruencia inquebrantable.

Pero López Dóriga insiste: Vamos a suponer que haya un referendo, si el resultado es sí a la inversión privada en Pemex, ¿lo aceptarías? ... pero no les vas a decir "me robaron" o hubo un fraude en el referendo. Respuesta que lo desnuda, "depende de cómo se den las cosas". Quién juzga cómo se dieron las cosas: Él. ¿Abrir el Congreso?, "...cuando termine el periodo extraordinario y ya no haya albazo entra la Permanente y no tiene facultades para hacer reformas". Pero nadie habla de reforma constitucional, no importa, Él siempre sabe más.

Lo repito: fuera máscaras, fuera cálculos. ¿Cuál es el miedo? No nos engañemos ni engañemos, no quiere salidas, quiere problemas. Ciento cinco millones de mexicanos no pueden depender de Él.


Federico Reyes Heroles


Etiquetas: , , , , , , ,


domingo, abril 20, 2008

 

Golpistas

Reaccionarios, intolerantes, locos, enemigos de lo popular, del avance democrático. Es Lula, no Chávez. Están viendo "moros con tranchetes". Es un buen hombre que sólo busca el bienestar de los mexicanos. Sí, sí, su discurso es un poco radical, pero es un hombre de instituciones. Los defensores del personaje toleraron todo: de las expresiones delatoras -el objetivo "un nuevo Estado" en pleno Zócalo, "al diablo con las instituciones" y muchas más- a los actos violentos. Es violencia menor decían. Pero, según ellos, los detractores de su líder eran (éramos) los equivocados, los miopes, los sesgados. Aquí estamos, casi dos años después de la elección con un personaje que se dice "Presidente legítimo", que estrangula al PRD y lo conduce al abismo -allí están las cifras-, que convoca a la violencia y que ha dado un paso que lo marcará en la historia como lo que siempre ha sido: un golpista.

"Sostuve que la resistencia civil pacífica, no sólo es protesta, es también una vía hacia la transformación del país", hasta aquí el único problema es definir la resistencia civil pacífica. Pero el gran "líder moral" continúa, es "un proceso para la construcción de una nueva República", así, con mayúscula, para que no quede duda. Pero resulta que, como en toda democracia que se respete, los actores políticos deben someterse y aceptar los principios esenciales del régimen que los gobierna. La República para el caso. Desde fuera se puede estar a favor o en contra de la República o de la monarquía, por ejemplo, pero una vez adentro no hay margen. Rodríguez Zapatero, de izquierda, no puede levantarse en contra del Rey Juan Carlos, no por la persona, por las instituciones con las que se comprometió. Se es leal o desleal. El "líder moral" es desleal. Sus seguidores también.

Son los golpistas, los desleales los que arrasan con los congresos. Es casi una acción imprescindible. Un golpista no puede actuar con una asamblea deliberante. Las decisiones de las mayorías pueden ser contrarias a la voluntad divina que inspira a los buenos dictadores, a los fascistas. Camisas negras o blancas, da lo mismo. Varones o mujeres, da lo mismo. Legisladores o de a pie, da lo mismo. Lo que los define es su forma de actuar, no la vestimenta, no la posición. Mussolini, Pinochet o Tejero, con toda su investidura eran golpistas. El "líder moral" de la izquierda mexicana es un golpista y sus seguidores -legisladores borregos, extorsionadores profesionales o muy conocidas firmas- en su participación activa o aceptación silenciosa de los hechos son golpistas. Fuera máscaras.

Quienes aceptan la violencia como vía de transformación de la sociedad, de un lado. Quienes la nieguen del otro. No es demasiado complejo. Cuando las puertas de la democracia estaban cerradas había un margen de interpretación: si la democracia no funciona, ¿por dónde? Pero una vez abiertas esas puertas se acabó la tolerancia. El "líder moral" de la izquierda no aceptó su derrota en el proceso presidencial. Gritó fraude, conspiración. Yo no puedo estar equivocado. Y sus corifeos lo siguieron, atropellando los derechos de terceros que es la típica expresión de los autoritarios. Te cierro las calles, te sometes a mi capricho, tu vida se sojuzga, pero no importa porque yo tengo la razón, lo sé porque mantengo un dialogo divino. Igualito que Bush.

Como buen cacique que es impuso a un candidato a la presidencia de su partido. Igualito que el PRI en sus peores épocas. Ahora tampoco puede reconocer que no ganó. Sigue como búfalo destrozando al PRD porque su voluntad no se cumplió. Y los corifeos, callados: por Él todo se vale. Como al comandante, al jefe de las brigadas, no le gusta debatir -digamos sobre las necesidades energéticas del país-, característica de los verdaderos demócratas, pues entonces da instrucciones a sus huestes a los seguidores sin conciencia de "clausurar" nada menos que al Congreso. Ex regidores, ex gobernadores y legisladores que han vivido y viven de las reglas de la democracia mexicana y también del presupuesto, ahora deciden que no van a debatir, muy su derecho, pero que tampoco permitirán el debate de los otros. ¡Genial! Clara muestra de su vocación democrática.

¿Resistencia civil pacífica? Dejémonos de juegos. Bloquear una carretera o un aeropuerto es un delito. Como en cualquier país. Quienes lo hagan serán delincuentes. Así de sencillo. Los persigan o no, hablan por sus actos. De nuevo, los terceros perjudicados no les importan. Ellos pueden pisotear a quien sea. Tomar violentamente las tribunas e impedir la vida democrática es un acto golpista. Así quedará registrado en la historia. Los corifeos incluidos, con pluma o no, da lo mismo. Son maestros de la violencia: enseñan que la violencia es una vía válida. Claro, en Oaxaca la "Coordinación Revolucionaria" llama a las organizaciones guerrilleras del país a una sublevación. Un país donde una de las tres mayores fuerzas políticas da el deleznable espectáculo violento en las dos más altas tribunas nacionales de diálogo, de debate, de alguna manera autoriza lo que sea. Ésas son las consecuencias de la patología del "líder moral" de la izquierda.

Es momento de definiciones. No es un asunto de derecha o izquierda. Lo ocurrido no puede ser visto como una anécdota más de la vida política mexicana. No nos equivoquemos. El jueves 10 de abril del 2008 dio inicio el más severo de los múltiples atentados recientes contra la democracia mexicana. Tenemos un problema muy serio: el "líder moral" de la izquierda es un golpista y sus seguidores, cómplices.


Federico Reyes Heroles

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , ,


jueves, abril 17, 2008

 

Nos deben una explicación

En lugar de tomar el Congreso y declararse en ayuno, los senadores y los diputados perredistas, así como los del Partido Convergencia, deberían morderse la lengua y ofrecer una disculpa pública.

Ellos saben qué hay que hacer en Pemex. Lo que no quieren es que lo haga el presidente Calderón. Con sus propias palabras, estampadas en documentos oficiales, se puede constatar que los mueve la mala fe y el deseo de que a México le vaya mal.

El Partido Convergencia, cuyos integrantes en el Congreso han sido particularmente agresivos al tomar la tribuna para "impedir la privatización de Pemex", planteó lo siguiente en su Plataforma Electoral registrada ante el IFE:

"26. Lograr una reforma en materia de energía que aumente las capacidades productivas del país y permita su viabilidad en el largo plazo y que incluya de manera integral el petróleo, gas y electricidad, con medidas como:

a. Mantener la rectoría del Estado sobre la política energética.

b. Establecer una política energética integral.

c. Permitir la participación regulada de particulares.

d. Dotar de autonomía administrativa y operativa a las empresas públicas de energía (Pemex y la CFE)

e. Encontrar formas de asociación con particulares, sobre todo empresas nacionales, para revertir la disminución de reservas petroleras y aumentar la producción de gas natural.

f. Fomentar la participación de particulares en la generación de electricidad, reservando al Estado la transmisión y distribución de energía eléctrica.

g. Permitir a los ciudadanos la participación accionaria en Pemex.

h. Dar a los estados con reservas de hidrocarburos la posibilidad de explotarlos directamente, en donde no sea rentable para Pemex, mediante modelos de autogestión."

Por su parte, Andrés Manuel López Obrador, en el libro Un proyecto alternativo de nación, donde expone lo que pensaba hacer si llegaba a la Presidencia, dice en lo referente a política energética:

"Pero tampoco deberíamos descartar que inversionistas nacionales, mediante mecanismos transparentes de asociación entre el sector público y el privado, participen en la expansión y modernización del sector energético o actividades relacionadas, siempre y cuando lo permitan las normas constitucionales.

"En resumen, la propuesta es fincar las bases del desarrollo nacional en el aprovechamiento y en la modernización del sector energético. El objetivo es sencillo: aprovechar los recursos energéticos para fomentar la industrialización del país, generar empleos y ser competitivos en el mercado mundial" (pág. 42).

Tanto Convergencia como López Obrador hablan de "asociación" de Pemex con particulares, lo que lleva a la iniciativa privada mucho más allá de lo que propone el proyecto enviado por Felipe Calderón al Congreso. La iniciativa que se presentó la semana anterior habla de que Pemex podrá contratar a empresas privadas para realizar determinados trabajos en aguas profundas. En ningún momento se comparte la riqueza del subsuelo, como lo proponen López Obrador y Convergencia en sus respectivas plataformas electorales, al hablar de "asociación". Incluso Convergencia propone "permitir a los ciudadanos la participación accionaria en Pemex".

El proyecto del gobierno de Felipe Calderón no llega a tanto. Sólo propone la emisión de bonos para los ciudadanos, que no implican una participación accionaria en Pemex.

¿Entonces?, ¿qué les duele?

Les duele que la modernización de Pemex la promueva un Presidente al cual odian.
Les duele que serán priistas y panistas los que van a tener el mérito de esta reforma a Petróleos Mexicanos.
Les duele que con la reforma propuesta se va a dar mayor viabilidad a Pemex y al país le va a ir mejor.

Su oposición radical y al filo de la violencia para evitar que se haga lo que se tiene que hacer en ese organismo público, es parte de una estrategia desestabilizadora. Es evidente que, si no quieren que se haga lo que ellos tienen claro que se debe hacer en Pemex, es porque quieren que le vaya mal al país.

Esa es su apuesta.

Minar al gobierno, sangrar a México, agitar y polarizar para tomar el poder por las malas.

Si no les alcanza para tanto, por lo menos quieren desgastar lo suficiente a las instituciones para llegar a 2012 con un país extenuado y presentarse ellos como los salvadores.

Pablo Hiriart
Excelsior, 14 de Abril 2008

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , ,


martes, abril 15, 2008

 

Clausurado

El 10 de abril del 2008 puede inscribirse como uno de los días más negros de nuestra historia. Ese día, el sujeto que se autonombra "Presidente Legítimo", mostrando su verdadera cara de tirano y absolutista, ordenó a los legisladores que conforman el Frente Amplio Progresista (que están al servicio del Mesías tabasqueño y no del pueblo que los eligió y paga sus jugosas dietas) a clausurar las cámaras legislativas para evitar la discusión, análisis, debate, propuestas, cambios y aprobación de la propuesta de reforma petrolera que días antes el Presidente Constitucional de México, Felipe Calderón, había enviado al Poder Legislativo.

Tal atropello al Poder Legislativo por parte de un "Presidente" había ocurrido únicamente tres veces en la historia de México: la primera vez fue en 1822, cuando Agustín de Iturbide decretó la disolución del Congreso en la naciente república; la segunda disolución fue en 1838, con Antonio López de Santa Anna, a través del General Nicolás Bravo, quien cuidaba el Poder Ejecutivo mientras el primero se retiraba a descansar a su hacienda de Manga de Clavo; la última vez fue en 1913, cuando el General Victoriano Huerta disolvió la 26 legislatura.

Con esta acción totalmente antidemocrática por parte de estos barbajanes, que es tan pacífica como la invasión de Bush a Iraq y Afganistán, se está efectivamente cancelando cualquier posibilidad de diálogo, debate y discusión sobre el tema petrolero.

Al no tener ningún argumento válido e inteligente sobre el cual debatir y no contar con ninguna propuesta qué ofrecer para resolver la grave situación que enfrenta Petróleos Mexicanos, han decidido irse por el camino fácil y dar por cancelado el trabajo parlamentario que es, o debería ser, el lugar natural para la discusión de ideas y propuestas de política pública. También están aprovechando la coyuntura para mejorar la percepción en la sociedad después de que mostraron su verdadero rostro en las desaseadas, por decir lo menos, elecciones internas para renovar su dirigencia.

La acción arbitraria del iluminado tabasqueño y sus subordinados legislativos muestra la desesperación de que, en la propuesta del Presidente Calderón, en ningún momento se plantea la privatización, como de manera falsa y mentirosa han venido pregonando el tirano tabasqueño y banda.

Lo que vimos que sucedió en el Congreso está dando por cancelada la posibilidad de poner en marcha unas medidas de política pública que, desde mi óptica, pudieran parecer limitadas para resolver el problema de fondo de la industria petrolera, como es la falta de inversión para aprovechar nuestros recursos petroleros que se encuentran en el subsuelo, incrementar la producción de petróleo crudo y darle valor agregado a nuestros productos petroleros para reducir la dependencia con el exterior. Sin embargo, la propuesta puede considerarse un avance para revertir el estado de las cosas en materia petrolera que, de continuar como hasta el día de hoy, inevitablemente nos lleva por el camino para convertirnos en importadores de petróleo crudo en seis años.

Lo que también se canceló el 10 de abril fue la forma como prevé la Constitución la conformación y operación de las Cámaras de Diputados y Senadores. El 6 de julio del 2000, en elecciones limpias y justas, además de la elección presidencial, los mexicanos decidimos que la Cámara de Diputados se conformara de la siguiente manera: 207 diputados del PAN, 156 del Frente Amplio Progresista, 106 del PRI, 17 del PVEM, 9 de Nueva Alianza y 5 de Alternativa.

Por lo que respecta a la Cámara de Senadores, la composición es la siguiente: PAN, 52 senadores; PRI, 33; FAP, 36; PVEM, 6; y un senador sin partido. Esta parte de las elecciones no fue impugnada por los integrantes del FAP. La cancelación del trabajo legislativo que hizo el FAP nos muestra que, en el caso de la Cámara de Diputados, una minoría del 31.2 por ciento evita que el restante haga su trabajo legislativo.

En el caso de los senadores, el 28 por ciento de éstos impusieron su voluntad de manera violenta sobre el resto para evitar que desempeñaran las tareas que como legisladores les ordenamos hacer con nuestro voto. Inclusive, los miembros del FAP están violando el último párrafo del artículo 63 constitucional, que dice que: "incurrirán en responsabilidad, que la misma ley sancionará, los Partidos Políticos Nacionales que habiendo postulado candidatos en una elección para diputados o senadores, acuerden que sus miembros que resultaren electos no se presenten a desempeñar sus funciones".

Impedir que se realice el trabajo legislativo y presentarse a alterar el orden o a dormir en sus curules en la madrugada, no significa necesariamente que estén desempeñando las funciones constitucionales para las cuales fueron electos. Habrá que estar pendientes de cuántos días va a durar la arbitrariedad de los seguidores del tabasqueño, ya que el mismo artículo 63 contempla el caso de inasistencias al trabajo legislativo: "Se entiende también que los diputados y senadores que falten diez días consecutivos sin causa justificada o sin previa licencia del presidente de su respectiva Cámara, de lo cual se de conocimiento a ésta, renuncian a concurrir hasta el período inmediato, llamándose desde luego a los suplentes".

La manta que pusieron estos legisladores sobre la mal llamada máxima tribuna, que decía "Cancelado", tiene un alcance mayor, ya que no sólo se canceló el debate, el diálogo, la vida institucional y el trabajo parlamentario. También se está cancelando el futuro de México, ya que de aquí en adelante cualquier minoría podrá imponer con violencia su visión a la mayoría. ¿De qué privilegios gozan estos saboteadores para impedir que afronten las consecuencias de su actitud?

Abel Hibert
ahibert@prodigy.net.mx

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , ,


domingo, abril 13, 2008

 

El interés de la gente o el de los especuladores políticos

Que el presidente Calderón luego de mucho tiempo perdido por los compromisos con el priismo; el caso Mouriño; las elecciones internas del PRD y las propias indecisiones gubernamentales haya decidido enviar la iniciativa de reforma petrolera al congreso es un acierto: pone las cosas en blanco y negro; permite tener un documento base sobre el cual debatir y decidir; y confirma que toda la operación publicitaria de la supuesta privatización no tenía nada de cierto. Es más, la propuesta de reforma se aproxima en muchos puntos a lo que escribió (es un decir) López Obrador en su propuesta programática para las elecciones, a lo que ha propuesto con amplitud y en muchos foros Cuauhtémoc Cárdenas e incluso al texto original de la expropiación petrolera escrito por el general Lázaro Cárdenas en 1938 y modificado años después, si mal no recuerdo, en el gobierno de López Mateos.

La iniciativa en realidad puede y debería tener ajustes, pero es muy difícil estar en desacuerdo con ella. Se pide autonomía de gestión en PEMEX, de forma tal que esa empresa se maneje como lo que es y no como una oficina de gobierno más, y en eso coincidían panistas, priista y un sector del PRD, por lo menos. Se propone establecer un régimen fiscal especial (en realidad tampoco especial, sino que sea coherente con esa autonomía de gestión, de forma tal que no vayan la enorme mayoría de sus recursos al fisco en forma automática); se mantiene el control sobre exploración y explotación, pero se le permite a PEMEX contratar servicios para realizar esas tareas. Se emitirán bonos (una de las mejores propuestas) para que la gente pueda invertir, si quiere, en documentos que comenzarán en los cien pesos y que mantendrán rendimientos basados en la utilidad real de la empresa: muchos de los que hablan de proteger el petróleo de los mexicanos, olvidan que los mexicanos somos gente de carne y hueso y no una entelequia y si PEMEX es nuestra entonces que se pueda contar con un mecanismo mediante el cual se pueda invertir en ella y obtener los correspondientes beneficios. Sobre el tema de las refinerías la exigencia es obvia: no podemos seguir siendo un país exportador de petróleo e importador de gasolina procesada en 16 países distintos, a partir del crudo que nosotros exportamos. Nos cuesta notablemente más caro, pero lo que es más importante: las fuentes de trabajo que generan esas refinerías no son para mexicanos: son para estadounidenses, indios, europeos. Y los generan a partir de nuestro petróleo. La propuesta plantea que particulares podrán producir en México gasolina para PEMEX en plantas construidos por ellos. ¿Qué diferencia existe en que Shell pueda vendernos gasolina procedente del otro lado de la frontera generada con crudo pesado mexicano y no pueda hacerlo de este lado de la frontera donde sus costos de operación serán mucho menores y la gasolina más barata? Uno y es el principal: la inversión se hace en México, los recursos se quedan en México y los empleos son para mexicanos. Oponerse a ese tipo de medida es antipatriótico y antipopular. Que López Obrador y sus adelitas (siempre he desconfiado de quien se esconde detrás de unas faldas para dar una pelea) le digan a la gente que para preservar su pureza, mejor los empleos se creen en Texas o la India y no, por ejemplo, en Salina Cruz o Coatzacoalco.

La salida encontrada a la exploración y explotación en aguas profundas es la más viable: que pueda haber asociación con terceros, para esas tareas, que se pagarán de acuerdo a resultados y con dinero. Es exactamente el esquema que hace unas pocas semanas me planteó el senador Carlos Navarrete en una entrevista en México Confidencial; es el que plantea Cárdenas en su propuesta. Y la que plantea, aunque ahora no lo recuerde, López Obrador en su propio programa de gobierno.

Algo similar sucede con los ductos o el transporte: si usted es dueño de una empresa, cualquiera, pequeña o grande ¿pierde usted el control de la misma porque un particular traslade los bienes al consumidor? Por supuesto que no. Es lógica común. Pero una lógica a la que además hay que ponerle números.

Un periódico importante publicó que Calderón " pinta un México de fantasía si pasa su reforma " y luego sostiene editorialmente que se trata de un " engaño privatizador " . El tema es mucho más sencillo: ¿se quiere o no que PEMEX se modernice y se transforme en una empresa eficiente y rentable?¿se quiere o no que el dinero de terceros, que provienen de muchas fuentes, puedan financiar parte del proceso sin quitarle nada de soberanía al país?¿se quiere o no que sigamos generando empleos en los 16 países que nos venden gasolina o es preferible que la generemos en México, creando aquí esos empleos y con inversiones en nuestro país?¿queremos o no que los mexicanos tengan participación en el control y utilidades de PEMEX con bonos que le generen beneficios directos?

Se estiman, con esta reforma, inversiones, pública y privada, en el sector de poco más de 110 mil millones de dólares hasta el 2012, sin contar los recursos que se ahorrarán y generarán en la medida en que yacimientos, refinerías y demás sean productivos. Se podrá argumentar que todo eso lo podría hacer el Estado. Quizás sí, otras cosas, como la exploración en aguas profundas, hoy por lo menos, no. Pero si es el Estado el que realiza toda la inversión, con recursos limitados y prioridades de otro tipo, con la burocracia (y corrupción) que caracteriza la operación estatal, se tendrá que elegir: se invierte en las refinerías que comenzarán a operar en cinco años o en escuelas, hospitales y viviendas; se invierte en desarrollar tecnologías a lo largo de décadas o se compran para usarlas ya; se acepta que México es parte del mundo o seguimos escuchando a hombres que no pueden honrar ni su palabra escrita. Ese, el del inmovilismo, sí es un México de fantasía y engaños.

Por: Jorge Fernández Menéndez
Publicado en: Periódico ExcelsiorFecha: Jueves, 10 de Abril de 2008

Etiquetas: , , , , , , , , , ,


sábado, abril 12, 2008

 

Golpismo

La toma de las Cámaras de senadores y diputados es una estrategia golpista. Nadie objeta el derecho de la fracción fapista a oponerse a la iniciativa de reforma de Pemex. Es, sin duda, su derecho legal y constitucional. Ocurre en todos los sistemas democráticos. Lo que es inaceptable es que literalmente se secuestre ("clausure") el recinto legislativo. No sólo se trata de impedir un debate necesario y obligado, sino que además se violenta el orden institucional. Las camisas obradoristas son blancas por fuera, pero pardas y negras por dentro.

Más grave aún. Los perredistas jamás impugnaron la elección de los legisladores del 2 de julio de 2006. Concentraron toda su artillería en los comicios presidenciales. La contradicción era mayúscula. Porque fueron los mismos ciudadanos y autoridades electorales los que montaron las casillas y contabilizaron los votos para diputados, senadores y... Presidente de la República. ¡Cómo denunciar, entonces, un fraude mayor en un caso y nada en el otro si se trató del mismo proceso! No hay lógica que apuntale semejante disparate. Pero en el mundo al revés de la izquierda este tipo de "paradojas idiotas" (que no absurdas) son moneda corriente.

El hecho es que ni López ni sus huestes impugnaron jamás los resultados del 2 de julio, los dieron desde el inicio por legítimos. Su participación en ambas Cámaras y el cobro regular de sus sueldos lo confirman. Junto al resto de los legisladores aprobaron la contrarreforma electoral y el conjunto de los gobiernos perredistas ejerce el presupuesto que se aprueba cada año en la Cámara de Diputados. Carecen de argumentos racionales, primero, para impedir el debate y, segundo, para oponerse y desconocer la decisión que tome la mayoría en el Congreso.

López ha dado así un paso más en su estrategia insurreccional. No se trata sólo de mandar al diablo las instituciones, sino de dinamitarlas desde adentro, con actos violentos, y desde fuera, con las marchas y bloqueos. La estrategia no es nueva. A principios del siglo 20, Lenin proponía utilizar todos los espacios y foros para hacer propaganda revolucionaria. La presencia de los diputados bolcheviques en el parlamento ruso tenía por objeto difundir el programa comunista y sabotear el trabajo legislativo para preparar la toma del poder.

A los bolcheviques, como a López y sus huestes, les tenía sin cuidado que su fracción fuese minoritaria. Su legitimidad no provenía del sufragio efectivo, sino de la ciencia (el marxismo-leninismo) y el programa que convertía al Partido Comunista en la vanguardia de la clase revolucionaria, el proletariado. López es la reedición tropical de esa lógica maximalista. AMLO se asume como la encarnación viviente del pueblo y la nación. Su legitimidad es genética, no pasa por las urnas. Combatir a los enemigos del pueblo y a los traidores a la patria es su misión suprema. Cualquier acto y medida es legítimo en esa guerra.

Quienes han pregonado que hay que negociar y abrirle espacios a López se equivocan. Habría que hacerlo si se ajustara a las normas y principios del orden democrático. Pero no es el caso. Éste es un ejemplo más del peligro que representaba el rayito de esperanza en el 2006. De haber alcanzado la victoria hubiese utilizado todo el poder de la Presidencia para imponer su liderazgo autoritario. Tampoco es novedad su intención de barrer con las instituciones: de haber tenido los medios hubiera impedido la toma de posesión del Presidente de la República.

El peligro y los riesgos no están superados. Los objetivos inmediatos de López son dos: recuperar el espacio político que ha perdido desde el 2 de julio e impedir que la reforma energética se apruebe. En ese combate se juega el todo por el todo. No le importa la modernización de Pemex ni la estabilidad del País. Antes al contrario, busca provocar una crisis mayor que le permita renacer como el ave fénix. Porque, a final de cuentas, hay vasos comunicantes entre la situación de Pemex, la petrolización de las finanzas públicas y la posibilidad de una crisis económica de gran envergadura.

¿Tendrá éxito la estrategia? Es muy temprano para saberlo. Pero no se trata de una apuesta irracional ni condenada al fracaso de antemano. A su favor tiene tres elementos fundamentales: a) la campaña de mentiras y medias verdades contra la privatización ha calado ya en sectores importantes de la sociedad; exactamente como después del 2 de julio caló el mito del fraude electoral; b) la simpatía de muchos priistas que comparten las obsesiones, prejuicios y fantasmas del Peje, y c) la mediocridad del liderazgo priista que se acobarda y aterra frente a las campañas de desinformación.

Hay un cuarto elemento no determinante, pero tampoco despreciable: la carta en blanco que extendió un buen número de intelectuales de izquierda a la campaña contra la privatización e, implícitamente, contra las instituciones democráticas. La descalificación, la confusión e incluso la violencia son avaladas o cuando menos justificadas. Los argumentos son perversos: nos quieren vender gato por liebre, dicen. La privatización de Pemex está en la letra chiquita o en términos oscuros y sibilinos; aunque nunca se muestre ni se defina ninguna de esas artimañas. Y luego la perla de la corona: el petróleo es la esencia de la soberanía. ¡No pasarán!

La moneda está en el aire. Sin embargo, si López logra torpedear la reforma y se sale con la suya nadie podrá negar que se enfila ya hacia el 2012 a tambor batiente. De ocurrir esa peregrinación, veremos varios fenómenos extraordinarios: el primero es el riesgo de que la estabilidad económica naufrague a finales del sexenio y el segundo, el arrepentimiento de los arrepentidos. Porque conforme se consolide la candidatura del rayito de esperanza muchos de los intelectuales que lo abandonaron correrán a ofrecerle incienso.

Ésta es la realidad. El huevo de la serpiente anida en el PRD. Quienes militan en ese partido y disienten de López no pueden seguir guardando silencio ni escudándose en una falsa tolerancia. Si los métodos empleados huelen, saben, suenan y tienen color golpista es porque son golpistas. Lo que está en juego hoy es mucho más que el petróleo, es el futuro de las instituciones democráticas.


Jaime Sánchez Susarrey

Etiquetas: , , , , , , , , ,


This page is powered by Blogger. Isn't yours?