lunes, diciembre 19, 2011

 

Precampañas

"Algunas veces, las campañas políticas hacen que gente perfectamente decente hable y actúe como perfectos bufones". Tony Snow

Dice el calendario oficial del IFE que ayer, 18 de diciembre, comenzaron las precampañas para la Presidencia de la República. Esto quiere decir que los años previos de campaña no existieron. Shhhh. No evidenciemos a los candidatos y precandidatos ante el IFE y el Trife que no se han dado cuenta de nada.

¿A quién se le ocurre empezar una precampaña electoral una semana antes de Navidad? Solamente a los políticos que elaboraron la legislación electoral. Pero no hay que preocuparse demasiado. El que hace la ley hace la trampa. Los políticos han hecho campaña desde siempre. Andrés Manuel López Obrador ha recurrido incluso a spots de radio y televisión, de esos que supuestamente no se pueden comprar.

La trampa continúa. Supuestamente no hay precampañas todavía para cargos locales. Sin embargo, Mario Delgado, aspirante a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal, aparece constantemente en entrevistas televisadas. Por doquier hay espectaculares del Senador Carlos Navarrete y la Diputada Alejandra Barrales. Una llamada telefónica interrumpe este sábado pasado mi tranquilidad hogareña para que una voz grabada narre los logros de Miguel Ángel Mancera como Procurador de justicia.

Una de las grandes ventajas del inicio formal de las precampañas es que, me imagino, dejaremos de escuchar el nauseabundo comercial del silbidito del Seguro Popular. Empieza, sin embargo, una nueva avalancha de spots electorales que hará palidecer incluso la que padecimos en 2009. Pronto estaremos vomitando el contenido de los spots.

Políticos de todos los partidos nos dijeron que uno de los propósitos de la reforma electoral del 2007 era eliminar la "espotización" de la política. El perredista Guadalupe Acosta Naranjo acusó a quienes se oponían a la nueva ley de defender "el país del spot y los ratings" frente a quienes querían impulsar "el derecho de los ciudadanos a obtener información que sirva para orientar sus decisiones". El petista Alejandro Yáñez afirmó que la nueva ley eliminaría la "espotización", acabaría con un sistema que convertía a los candidatos en meros "productos de mercadotecnia política" y abriría una nueva era de debate de altura e intercambio de ideas. La priista María de los Ángeles Moreno aplaudió el fin de "la cultura del spot" y afirmó que ¡ya no se discriminaría a los candidatos por ser feos o tener mala voz!

Algunos medios creyeron las promesas de los políticos sin molestarse en examinar la nueva ley. La Jornada proclamó triunfante el 13 de septiembre de 2007: "Sepulta el Senado la dictadura de los espots."
La verdad es que si bien en 2006 se emitieron 750 mil spots electorales, la cifra este año ascenderá, según la Cámara de la Industria de la Radio y Televisión, a 44 millones (el IFE dice 20 millones, pero al parecer no toma en cuenta los spots locales). Nunca México ha sufrido una tormenta de anuncios políticos de esta magnitud. Es posible que ningún país, ni siquiera los más autoritarios, haya vivido algo similar. El sistema político mexicano ha superado a Hugo Chávez.

Con el inicio formal de las precampañas, Josefina Vázquez Mota empezó su primer mitin en el Paseo de la Reforma de la ciudad de México el sábado 17 de diciembre, unos 10 minutos antes de la medianoche (con lo cual, formalmente, violaba la ley). Por primera vez pudo pedir abiertamente el voto de los ciudadanos. Toda la campaña anterior, con sus espectaculares, entrevistas y presentaciones de libro, simplemente no existió.

Sergio Sarmiento
http://www.sergiosarmiento.com/
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AMLO lleva en campaña prácticamente 12 años. Desde que fue candidato al GDF y luego ya en ese puesto, ha estado en campaña casi ininterrumpida y con acceso completo en los medios. No hay día que no haya salido al menos una nota de él en los medios. Igual Peña Nieto, ya lleva 6 años en campaña, con el apoyo de Televisa. La partidocracia en México es una burla. Esa es la verdadera mafia del país, los partidos políticos.

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martes, diciembre 13, 2011

 

Salario mínimo

"Los salarios mínimos altos matan empleos." Thomas Sowell

El virtual candidato del PRI a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, no se acordó, en una entrevista con el periódico español El País, cuál es el monto del salario mínimo en México. Una vez más se desató una oleada de críticas y burlas al aspirante, lo cual es inevitable dado que se encuentra en primer lugar en las encuestas en la carrera presidencial.

Qué bueno que nadie me preguntó a mí, porque yo tampoco sabía. Pero me puse a investigar. Este 2011 el salario mínimo en la zona A, la más cara, es de 59.82 pesos diarios, lo cual equivale a mil 794.69 pesos al mes (tampoco los reporteros de El País tenían bien la cifra ya que dijeron "ronda los mil 740"). En la zona B el mínimo asciende a 58.13 y en la C a 56.70. Con el aumento para el 2012, a partir del 1 de enero el mínimo en la zona A pasará a 62.33 pesos, o mil 869.90 pesos al mes. En las zonas B y C se alcanzarán 60.57 y 59.08 pesos.

Pero ¿cuántos mexicanos ganan el salario mínimo? Me dicen que alrededor de 5 millones, aunque muchos tienen un salario mínimo nominal y obtienen ingresos adicionales. Es muy común, por ejemplo, que los meseros sean contratados con salario mínimo, pero obtengan la mayor parte de su ingreso en propinas. Aun así, hay un número importante de trabajadores que solamente reciben el salario mínimo y otros más que ni siquiera llegan a ese monto.

Yo nunca he podido conseguir un trabajador, ni siquiera para las tareas más humildes, por un monto cercano al salario mínimo. El mercado al que tengo acceso empieza alrededor del doble. Sin embargo, tras preguntar al aire en mi programa de radio, un empleado de Lavatap, una empresa de limpieza de oficinas, me mostró un recibo que registra un sueldo diario de 57.46 pesos. Esto es incluso menos que el mínimo. Recibí también varias llamadas telefónicas de personas que me dicen trabajar en gasolineras. Señalan que no tienen sueldo y que viven simplemente de las propinas. El esquema me parece ilegal.

Una cosa son los salarios mínimos y otra muy distinta los medios. En septiembre del 2011 los salarios medios generales registrados por el IMSS alcanzaban los 245.84 pesos, cuatro veces más que el mínimo. Los trabajadores peor pagados eran los de agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, pero aun así recibían 140.13 pesos, más del doble del mínimo. Los mejor pagados eran los de las industrias extractivas, particularmente la minería, ya que obtenían un salario medio diario de 386.95 pesos, más de seis veces el mínimo.

Hay que tener cuidado, sin embargo, con la idea de que la forma de combatir la pobreza es simplemente elevar el salario mínimo. El economista negro Thomas Sowell ha advertido que el salario mínimo ha representado un virtual genocidio contra la raza negra en los Estados Unidos. Antes de que se estableciera este mínimo, no había diferencia entre el desempleo de blancos y negros. El salario mínimo volvió inempleables a millones de negros; el desempleo entre los miembros de esta raza se elevó radicalmente y sus familias y comunidades fueron gradualmente destruidas.

La única forma de elevar el nivel de vida de un país es tener inversión productiva que genere empleos. Subir en exceso el salario mínimo en una sociedad en la que no hay suficiente inversión simplemente aumenta el desempleo. Eso es lo importante que deben entender los aspirantes a la Presidencia de la República. Los montos exactos de los salarios mínimos son una simple anécdota.

 Sergio Sarmiento
http://www.sergiosarmiento.com/

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El salario no es más que un precio en el mercado, es el precio, el valor del trabajo. Y se rige por la oferta y la demanda. Cuando el Estado interviene y por Ley se fijan salarios mínimos, se altera el libre mercado y tiene un costo: el desempleo. La única forma en que los salarios pueden subir sin afectar la oferta y la demanda del mercado laboral es con crecimiento económico, creando más empleos. A medida que el desempleo tiende a cero, los salarios empiezan a aumentar sin que haya necesidad de que intervenga el gobierno. Los salarios también aumentan cuando van emparejados con un aumento en la productividad. Aumentar salarios por decreto no es más que populismo y causa inflación y desempleo. Paradójicamente afecta a los más pobres.

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