domingo, junio 12, 2011
Lecciones para no morir
Es cierto lo que dice Ramos de que Perú y México se parecen mucho, demasiado. He tenido la oportunidad de visitar Perú varias veces en los últimos 2 años y he verificado esa afirmación. Sin embargo no considero que el hecho de que hayan votado por "el cambio" los llevará a la mejora. La economía de Perú ha crecido mucho en la última década, aplicando políticas que incentivaron la inversión privada productiva, esa que genera empleos. Políticas muy similares, por no decir iguales, que las que han implementando China, India y Brasil. Países que, por cierto, tienen cientos de millones de pobres, y en el caso de India, en peores condiciones, en proporción, que Perú o México. Sin embargo han apostado por la creación de empresas, de empleos, para ir sacando a su población de la pobreza. Y en el camino millones de nuevos millonarios han salido en esos países.
Menciona Ramos también como ejemplo la policía única en Colombia. Es correcto, un cambio así sería muy útil en México. Pero nuevamente es un cambio que requiere cambios en las leyes, inclusive en la Constitución por la autonomía de los estados y municipios. La propuesta se hizo, pero ni siquiera se ha debatido a fondo. Además, la policía única en Colombia está bastante militarizada, algo que aquí se critica. Por lo pronto, para la situación actual de México, las fuerzas armadas vienen a ser nuestra policía única cuando las policías civiles no sirven para nada.
Etiquetas: AMLO, Calderón, Colombia, congreso, crimen, ejército, fuerzas armadas, Jorge Ramos, López Obrador, México, narcotrafico, Ollanta Humala, Perú, violencia
viernes, noviembre 02, 2007
¡Viva mi desgracia!, responsabilidad del ciudadano...
La tragedia de Tabasco es muy dolorosa. Es el cuerpo de nuestra República el que está gravemente herido. Sin embargo, entiendo que paralelamente a todas las tareas de ayuda y rescate a las que podamos sumarnos, tenemos, los mexicanos todos, otra tarea igualmente urgente: nuestra obligación es preguntarle al omnipresente PRI-gobierno qué tareas preventivas han realizado en esas tierras tan a merced de los elementos desatados. Esto por fuerza nos tiene que llevar a la pulcritud y transparencia en el uso de los dineros públicos y, la verdad, yo no sé si Madrazo, si Andrade, si Rovirosa, si tantos priistas que han sido titulares del Ejecutivo tabasqueño han hecho buen uso del dinero que les fue confiado. Propendo a pensar que la respuesta es negativa, que su bien ganada fama de abusivos inescrupulosos pasa o pasó por las arcas públicas y que mucho dinero que pudo haberse empleado en la protección de Tabasco sirvió para los lujos personales o las campañas del partido tricolor patrocinadas por estos jerarcas tropicales que, bien a bien, no se privaron de nada. El resultado está a la vista.
Ahora tenemos que poner sobre la mesa un asunto que a Maquiavelo, que jamás podrá ser acusado de demócrata, no le interesó en absoluto: la responsabilidad de la gente. Lo que quiero puntualizar es que sin la condición moral de los mexicanos, el PRI no podría haberse perpetuado tantas décadas en nuestro país. El PRI vino a resultar ideal, por lo menos, en dos términos: teníamos a quien limosnear y a quien mentarle la madre. Es, en determinadas condiciones, una situación ideal. Yo me pregunto: ¿qué hicieron los tabasqueños y en general los mexicanos para frenar de modo efectivo el robo sistemático de nuestros dineros? Si respondemos que lo único que hicimos fue refunfuñar por lo bajo, aquí hay un problema de responsabilidad compartida que me lleva a otra pregunta: ¿cuándo el ciudadano mexicano aceptará su parte en el ostensible deterioro de nuestro país? Me temo que tarde o nunca. Nuestra mirada tiene un entrenamiento especial para mirar lo que se nos hace y para ignorar lo que permitimos que se nos haga. No hay una corresponsabilidad. Ya me gustaría ver una manifestación que dijera: exigimos esto y ofrecemos esto otro; o un pedigüeño que me dijera ayúdeme y ofrézcame alguna pequeña tarea a cambio de su ayuda. Esto no se da entre nosotros. No hace mucho contemplaba horrorizado a los encuerados de los 400 Pueblos; pedían ayuda, no ofrecían nada a cambio y su talante era el de hacernos sentir que nuestra obligación moral era ayudarlos. Esto tiene que cambiar. Todos podemos y debemos darle algo a nuestro país. Lo demás es folclor y miseria.
Por lo pronto, tenemos la tragedia enorme de Tabasco. Necesitan de todo, pero prioritariamente agua potable, alimentos listos para ser consumidos (si van en lata, que sean esas latas que pueden abrirse sin abrelatas), pastillas para desinfectar, costales para barricadas, toallas femeninas, pañales. En Berlín 33, esquina Marsella, está el Centro de Acopio. El teléfono es 5705-7413.
La desgracia de Tabasco no espera, pero los mexicanos creo que haríamos bien ayudando, pero también preguntándonos si somos o no parte de nuestra desgracia.
Probablemente predique en el desierto. Todos andan vacacionando. Bueno. HOY TOCA.
¿Qué tal durmió? MCLXV (1165)
¿Cuándo les toca a MONTIEL y Peña Nieto?
Germán Dehesa
german@plazadelangel.com.mx
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Muy cierto lo que dice Dehesa. ¿Y nuestra responsabilidad donde queda? Es muy fácil pedirle al gobierno que nos resuelva todos los problemas, ¿y uno que esta haciendo? ¿Pagamos puntualmente los impuestos? ¿Vamos a votar? ¿No ofrecemos mordida? ¿Respetamos los derechos de los demás?
Es patético como algunos tabasqueños le gritaban a Felipe Calderón que no había cumplido, mientras éste llenaba sacos con arena para reforzar un dique en Villa Hermosa. Ahí estaban, parados, simplemente viendo la desgracia. Su ciudad inundada, sus casas anegadas, pero parados sin hacer nada, criticando al Presidente. Y no es por defender a Calderón, es obvio que llenar los sacos con arena es parte de su show político. Pero si es patético cómo hay quienes a pesar de estar viviendo en la desgracia, no mueven ni un sólo dedo y exigen que el gobierno les resuelva todo. Esa es la mentalidad de muchos mexicanos. Quieren todo gratis, quieren que el Estado les resuelva la vida. Pero sin ellos poner su grano de arena. Por eso este país esta como esta, por esa idiosincrasia maldita, esa cultura cultivada por décadas por el PRI-gobierno y retroalimentada por la misma gente.
Saludos
Etiquetas: demagogia, democracia, economia, educación, idiosincracia, México, pobreza, populismo, reaccionario, subsidios
jueves, agosto 23, 2007
Something rather exciting is happening in Latin America

So it might be hard to believe that in many countries in the region, and especially in Brazil and Mexico, Latin America's two giants, things are in fact going better today than they have done since the mid-1970s. The region is in its fourth successive year of economic growth averaging a steady 5%. In most places inflation is in low single digits. And for the first time in memory, growth has gone hand-in-hand with a current-account surplus, holding out hope that it will not be scotched by a habitual Latin American balance-of-payments crunch.
What is more, financial stability and faster growth are starting to transform social conditions with astonishing speed. The number of people living in poverty is falling, not only because of growth but also thanks to the social policies of reforming democratic governments. The incomes of the poor are rising faster than those of the rich in Brazil (where income inequality is at its least extreme for a generation) and in Mexico.
In both these countries a new lower-middle class is emerging from poverty (see article). Low inflation, achieved through more disciplined public finances and trade liberalisation, has brought falling interest rates. Credit has at last returned. So these new consumers are buying cars and DVD players or taking out mortgages. No wonder Latin Americans are in an optimistic mood: earlier this year a poll by the Pew Global Attitudes Project found a greater increase in personal satisfaction in Brazil and Mexico over the past five years than in any of the other 45 countries it surveyed.
Keep inflation low and fix the schools
So if things are going so well, why have radical populists and leftists done well in recent elections? Look closer: they have in fact failed to carry all before them. Out of a dozen presidential elections in the region in the 13 months to last December, the radicals won only four. Moderate governments, of centre-left or centre-right, are in charge in most countries.
That said, politics sometimes lags economics. Even as things started to improve, many Latin Americans were in surly mood because they had suffered through five years of stagnation or worse between 1998 and 2003. Besides, the progress is not uniform. In some of the smaller and poorer countries, the populists' caricature has a grain of truth to it. That is why Mr Chávez has friends in places like Bolivia and Ecuador.
But the important point is that the course upon which most Latin American countries are set -of democracy and open-market economies- is finally bearing fruit. The new middle class in countries like Brazil and Mexico derives its income from the private sector, not from public employment. There lies the big difference with Mr Chávez's Venezuela, where falling poverty depends almost entirely on a vast increase in public spending, and is thus hostage to the oil price.
Of course plenty of caveats are in order. The first is that it is not just in Venezuela that growth has been underpinned by higher prices for commodity exports. Nevertheless, in many other countries export-growth is broad-based. With China and India industrialising, it is unlikely that commodities will be as cheap as in the 1990s any time soon. A second obvious worry is that the current financial-market flap will end up making a serious dent in the growth of the world economy. But -mirabile dictu- thanks to its current-account surplus Latin America is not in the front line of this particular market panic.
Another caveat is that for all its recent progress, Latin America remains a long way from enjoying widespread affluence. In the region as a whole, some 38.5% of people remain poor according to national definitions. The gains are still fragile. But the lessons for governments are clear. To bolster the new middle class, it is crucial to keep inflation low. So is improving the shoddy education imparted in the region's schools and universities. And businesses in the region are still held back by lack of transport infrastructure and an excess of red tape.
The commodity bonanza won't last forever, so now is the time to fix these things. Do so and Latin America's democracies could turn an important corner, in which inequality, poverty and populism give way to prosperous middle-class democracies where the majority has an interest in stability.
Etiquetas: Brasil, Chavez, comunismo, economia, ideología, izquierda, mesianismo, México, pobreza, populismo, reformas, riqueza, Venezuela
