viernes, junio 20, 2008

 

Samba petrolera

"Mientras México sigue importando gasolina a pesar de ser un país petrolero, Petrobras está no sólo produciendo, sino está exportando gasolinas hechas en Brasil".
Felipe Calderón Hinojosa

Hace algunas semanas entrevisté a Alejandro Encinas, el todavía candidato a la presidencia nacional del PRD, quien me dijo que Petrobras, la empresa petrolera brasileña, era un gran fracaso y nos demostraba cuál era el rumbo que México no debía seguir en la reforma petrolera. Con anterioridad, el propio ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador había descalificado al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, por sugerir una sociedad entre Petrobras y Pemex, lo cual, a juicio de López Obrador, equivalía a promover una "privatización de Pemex".

La posición de Encinas y López Obrador no debe sorprender. Brasil es un país que ha abierto su industria petrolera mucho más, incluso de lo que propone el presidente de México, Felipe Calderón. Dado que ellos consideran que cualquier apertura es una traición a la patria, Brasil y Petrobras son un peligro para su posición ideológica.

La reforma petrolera brasileña fue iniciada por Fernando Henrique Cardoso, un Presidente socialdemócrata, de izquierda moderada, en 1995, pero ha sido mantenida y fortalecida por el gobierno más izquierdista de Lula. Como parte de esa reforma, Petrobras se abrió al capital privado y empezó a hacer alianzas con empresas brasileñas y extranjeras. En la actualidad el Gobierno sólo mantiene el 32 por ciento de las acciones de Petrobras, la cual cotiza en bolsas del Brasil y del extranjero. Alrededor de 50 empresas privadas realizan operaciones de exploración, extracción, transporte y procesamiento de petróleo y sus derivados en Brasil, en sociedad o solas. Petrobras ha establecido numerosas coinversiones con firmas privadas para operar en el país y también en el extranjero.

¿Ha sido tan desastrosa la operación de Petrobras como para que Encinas y los perredistas la consideren como un enorme fracaso cuyo ejemplo debemos evitar los mexicanos? ¿Ha perdido Brasil soberanía? Todo lo contrario. Petrobras y la industria petrolera brasileña parecen una gran historia de éxito. En contraste, Pemex es un fracaso absoluto.

Brasil era un país que hasta hace algunos años importaba virtualmente todo su petróleo. Petrobras se dedicaba a comprar, distribuir y vender combustibles. La empresa y sus socios, sin embargo, empezaron a invertir y a transformar la industria petrolera del país. Petrobras construyó primero una fuerte capacidad de refinación, lo cual le permitió convertirse en exportador de gasolina incluso cuando todavía era importador de crudo. Hoy la producción de petróleo del país ha alcanzado los 2 millones de barriles diarios, lo cual le deja un excedente de unos 400 mil barriles para la exportación.

Ahí no termina, sin embargo, la historia de éxito. Gracias, precisamente, a que ha establecido sociedades con algunas de las empresas más importantes del mundo, las cuales cuentan con la tecnología más avanzada, Petrobras ha hecho hallazgos muy importantes de yacimientos de petróleo crudo. De hecho, la empresa es hoy una de las mejores a nivel internacional por su capacidad de operar en aguas profundas.

Entre los campos que ha encontrado está el de Tupi, cerca de Río de Janeiro, considerado como el más importante hallado en cualquier lugar del mundo en los últimos años. Petrobras ha descubierto petróleo, incluso en el Golfo de México -del lado estadounidense, por supuesto- en una coinversión con la europea Shell, la estadounidense Marathon Oil y la italiana ENI.

Pemex y la industria petrolera mexicana, en cambio, son un verdadero ejemplo de fracaso. Si bien México contó con la enorme suerte de encontrar en los años 70 un enorme yacimiento en aguas someras, el de Cantarell, sin siquiera tener que realizar un esfuerzo de exploración, el País pronto dispendió la riqueza encontrada. Los recursos que produjo Cantarell, en lugar de reinvertirse, se emplearon en gasto corriente del Gobierno.

Con el tiempo, la producción de ese campo ha empezado a decaer y con ella la del País. México no logró siquiera convertirse en productor autosuficiente de gasolina en ese tiempo. Convenía más hacer inversiones de refinación en el exterior, como en Deer Park, en Houston, con la Shell, que en un México en que se le prohibían a Pemex las sociedades con firmas privadas.

Petrobras y Brasil serán grandes potencias petroleras en los años que vienen. El optimismo de los analistas se ve reflejado en las calificaciones de los bonos de la empresa y del país, así como en la bonanza de los mercados bursátiles brasileños (Petrobras, por supuesto, cotiza en bolsa, cosa que Pemex no hace).

México, en cambio, parece destinado a convertirse en importador neto no sólo de gasolina y petrolíferos, sino de crudo, en los próximos años. La historia de éxito es Petrobras y la de fracaso Pemex.


Sergio Sarmiento

www.sergiosarmiento.com
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Parece que ya le empezó a llegar de nuevo su cheque a Sarmiento desde Bucareli. jajajajajajaja

Le faltó un dato importante a Sarmiento. Si bien el gobierno de Brasil sólo tiene el 32% del total del capital accionario de Petrobras, posee el 60% (si mal no recuerdo) de las acciones con derecho a voto. Con eso, el gobierno decide unilateralmente reinvertir todas las utilidades que quedan después de pagar los impuestos generales y especiales al petróleo (la mayor parte de la renta pretrolera), de tal manera que la renta la conserva el Estado para beneficio del país, y se arriesgó capital privado, no el Erario. Eso es soberanía. Eso es mantener el control. Lo demás es demagogia.

Pero no le hagan caso a Sarmiento. No es un intelectual (what ever that means) y además es un conservador (quiere cambiar el status quo) que recibe dinero del gobierno espurio. Tampoco me hagan caso a mi. Soy un ignorante que no conozco la historia y vivo cegado por la información manipulada de Telerisa y TV Azqueta. Ah!, también del periódico de la derecha, Reforma/El Norte. :-))

Digo, porque no puede haber otra explicación para que yo tenga estas ideas. La única opción posible es mi ignorancia. Si, eso debe ser.

Lo que es no tener argumentos ni propuestas.

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jueves, agosto 09, 2007

 

Lula, Petrobras y AMLO

"Aunque se trate de un gobierno de izquierda, aunque se trate del presidente Lula, desde aquí le decimos: no vamos a permitir la privatización de Pemex en ninguna de sus modalidades".
Andrés Manuel López Obrador

Si alguna duda cabía de que el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador se encuentra desfasado de la izquierda moderna, ahí están para comprobarlo sus declaraciones de Tampico de este domingo 5 de agosto.

López Obrador cuestionó que Lula, un Presidente de izquierda, haya llegado a México a firmar un acuerdo de colaboración energética entre Petrobras y Pemex. Según el tabasqueño, "han filtrado de que (sic) van a firmar un convenio para llevar a cabo la explotación del petróleo bajo acuerdos de riesgo". Esto, según el político tabasqueño, sería una violación a la ley y además resultaría innecesario porque "a estas alturas, por las exploraciones que han habido (sic), ya se sabe dónde hay petróleo en nuestro país, y no hay ningún riesgo".

La visión sobre la supuesta facilidad para encontrar yacimientos petrolíferos susceptibles de explotación comercial es sumamente ingenua, pero lo que ya no es ingenuo sino dogmático es pensar que cualquier tipo de colaboración entre Pemex y otra empresa significa una "privatización" que debe ser rechazada con la bandera del nacionalismo en la mano.

Qué lástima que López Obrador, en lugar de criticar por criticar, no haya aprovechado la visita de Lula para entender cómo se maneja una empresa estatal en un gobierno de izquierda moderna.

Brasil es una nación que, a pesar de su abundancia de recursos naturales, fue durante mucho tiempo deficitaria en petróleo. Petrobras, creada en 1953 por el gobierno de Getúlio Vargas, trató de garantizar las necesidades energéticas del país en estas condiciones. Durante décadas fue un monopolio, pero en 1997 el gobierno brasileño decidió abrir, cuando menos parcialmente, el mercado petrolero. El resultado ha sido positivo tanto para Petrobras como para Brasil.

El Gobierno federal brasileño no tiene ya el total de las acciones de Petrobras. De hecho, su participación en la firma es de apenas un 32 por ciento. Los inversionistas privados extranjeros, con un capital de 39 por ciento, poseen más acciones que el gobierno. Éste, sin embargo, cuenta con el 56 por ciento de las acciones con derecho a voto, lo cual le da el control efectivo de las decisiones sin por ello renunciar a los beneficios de los capitales privados y extranjeros.

Al contrario de Pemex, a la cual se le limitan las coinversiones, Petrobras tiene proyectos conjuntos con decenas de empresas privadas o públicas tanto en territorio brasileño como en el extranjero. Si bien hasta 1997 Petrobras tenía un monopolio sobre la exploración y la explotación petroleras, hoy más de 50 empresas participan en este campo.

La diversificación ha sido muy beneficiosa para Brasil. Lejos de afectar la soberanía nacional, la ha fortalecido. En los años 70, el país padecía un déficit crónico que lo obligaba a importar grandes cantidades de petróleo crudo con precios crecientes que estaban postrando la economía nacional. La solución que se buscó entonces fue promover el consumo de etanol en lugar de gasolina, pero esto hizo más costoso el combustible y redujo la competitividad del país. Mucho más eficiente ha sido ahora la apertura. Actualmente Brasil es ya el décimoquinto país petrolero del mundo, con una producción de 2 millones de barriles diarios; su consumo, de 1.6 millones, le deja un margen de exportación.

Los brasileños se han hecho particularmente expertos en la exploración y producción de petróleo en aguas profundas. Pese a lo que piensa Andrés Manuel, encontrar yacimientos en alta mar y desarrollarlos rentablemente no es nada fácil. Se requiere de una experiencia y de una tecnología que México simple y sencillamente no tiene.

En el campo de las refinerías de gasolina, en que la participación de la iniciativa privada en Brasil es también muy importante, Petrobras tiene también mucho que aportar a México. Como bien lo dijo el Presidente Calderón, "mientras México sigue importando gasolina, a pesar de ser un país petrolero, Petrobras está no sólo produciendo, sino está exportando gasolinas hechas en Brasil".

López Obrador no debería molestarse tanto con los mandatarios de izquierda, cómo Bachelet, Zapatero o Lula, que visitan a ese Presidente que él dice que no es Presidente porque no es legítimo como él. Debería más bien prestarles atención a quienes están venciendo a la pobreza en sus países. Un político realmente de izquierda debería estar estudiando el caso exitoso de Petrobras, en lugar de pedirle a Lula que no permita que la mayor petrolera de Brasil contamine con su buen ejemplo a nuestro tullido monopolio petrolero.

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