viernes, diciembre 05, 2008

 

Liga de la impudicia

No me gusta repetir a un autor de manera consecutiva, pero Paco Calderón se voló la barda con este cartón. Esta genial!!!
Publicado ayer en distintos medios

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jueves, enero 31, 2008

 

Un misógino buscapleitos de cantina

Ni López Obrador ni su paje, Fernández Noroña, deben haber escuchado jamás aquella canción de Sabina que explicaba que "hay mujeres veneno, mujeres imán, mujeres consuelo, mujeres puñal, hay mujeres de fuego, hay mujeres de hielo, mujeres fatal". Quizá no sienten admiración por las mujeres, quizá, si alguna vez lo escucharon, no entendieron nada.

Hay pocas cosas que puedan definir mejor el carácter autoritario, intolerante, retrógrado, de un político, como la xenofobia y la misoginia. Quien insulta a otro por su origen o su género podrá presumir de algunas cosas, pero jamás de progresista, liberal, democrático, civilizado. En realidad, la xenofobia y la misoginia son el reflejo de una profunda ignorancia personal y política, la expresión de un vacío que nunca se puede llenar simplemente con los destilados del rencor personal o social. López Obrador y varios de sus incondicionales, comenzando por Fernández Noroña, pero también por alguno de sus intelectuales de cabecera que no saben cómo justificar que el rey está desnudo, han tratado de ocultar y disfrazar la xenofobia que desprendió la campaña contra Juan Camilo Mouriño, "acusándolo" de ser extranjero pese a que documentalmente estaba y está comprobado que es mexicano por nacimiento. Algunos han tratado de argumentar que se trataba de una "indagatoria jurídica", no de xenofobia, pero no se tomaron la molestia de observar y leer las caricaturas, las declaraciones, los editoriales de sus compañeros de ruta. Es xenofobia lisa y llana, el problema es que López Obrador y su gente no pudieron disimularla.

Pero más graves aún son los insultos de López Obrador a la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Ruth Zavaleta, por el sólo hecho de ser mujer. Ya antes, y frente a numerosos testigos, el propio López Obrador se había referido en forma despectiva, misógina, contra la dirigente de su propio partido, para descalificar su aceptación de la presidencia de esa Mesa Directiva. Fernández Noroña, como siempre, fue quien trasmitió al público los dichos privados del jefe cuando dijo que la diputada "entregaba su cuerpecito" para llegar a esa posición. Ahora, cuando se inicia un periodo ordinario de sesiones, Zavaleta recibió en sus oficinas de San Lázaro al secretario de Gobernación, Mouriño, y desató la ira del líder.

Zavaleta es una destacada militante del PRD, pero es la presidenta de la Cámara de Diputados: algunos ignorantes pueden no comprenderlo pero tiene responsabilidades institucionales, independientemente de sus posiciones políticas personales: no está ahí para representar al PRD o al lopezobradorismo, sino al Congreso, a uno de los Poderes de la Unión. López Obrador podía establecer un debate serio o criticar esa reunión, pero no tiene derecho (y ello muestra su verdadera estatura moral) a descalificar, insultar, agredir y hacerlo con los peores desdoros machistas y misóginos. Esa es su verdadera forma de hacer y entender la política y de comprender la vida: ¿usted se imagina, por ejemplo, al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas declarando que una compañera de su partido recibió al secretario de Gobernación para que "le agarre la pierna"?, ¿las mujeres que militan en el PRD no tienen nada que decir, no pueden exigir, muchas de ellas militantes feministas históricas, un poco de respeto por quien se autodenomina su dirigente? No es un caso aislado: cuando se dio la salida de Rosario Robles, los comentarios de López Obrador y su gente fueron también terriblemente misóginos, al descalificar a la entonces presidenta del partido, por ser mujer y por sus relaciones, independientemente de sus posiciones políticas. López Obrador usa el insulto como arma política, la misoginia o la xenofobia son instrumentos para ello. Lo ha utilizado con los miembros de su partido y sus adversarios, incluso con sus aliados, cuando osan contradecirlo.

Me desconcierta ver a militantes de izquierda de toda la vida sumisos, callados, ante este tipo de atropellos, de agresiones; me enoja mucho más el silencio de algunos de los intelectuales que tratan de explicarnos "que lo que López en realidad quiso decir" es otra cosa; medios que tratan de ocultar la nota. Me apena que César Yáñez tenga que salir, 24 horas después, a explicar que las declaraciones de su jefe fueron "sacadas de contexto", cuando fue la respuesta, directa, en una conferencia de prensa, a la pregunta de qué opinaba de la reunión de Mouriño con la diputada Zavaleta. ¿Cómo pudieron sacarlo de contexto o a la misoginia habrá que sumar la debilidad de carácter para no aceptar lo sucedido y, por lo menos ofrecer, en forma personal y asumiendo sus declaraciones, disculpas a la diputada y a las mujeres de su partido?

Ello se refleja a muchos otros ámbitos: ahora López quiere debatir con alguien, con quien sea, para tener espacios en los medios, pero hace dos años no quiso participar en el debate con los otros candidatos. Vamos, ni siquiera quiso debatir con Cárdenas sus respectivas propuestas programáticas. Y Cárdenas no le estaba disputando la candidatura: sólo quería que se debatiera, dentro del mismo partido, el programa electoral para 2006. López ni se dignó contestarle. Nunca quiso debatir, nunca aceptó una entrevista con alguien que no fue simpatizante suyo, sus militantes más cercanos recorrieron medios antes de las elecciones de julio advirtiendo a los dueños de los mismos qué periodistas se podrían quedar y cuáles se tendrían que ir si ganaba su jefe. La lista de acciones y reacciones de grosera intolerancia podría continuar, pero los únicos que no las ven son los militantes del lopezobradorismo.

Ni López Obrador ni sus incondicionales pueden presentarse como progresistas o democráticos con esas credenciales. Por lo pronto, nuevamente mis respetos a Ruth Zavaleta, que lo puso en su verdadero lugar: no es un líder, es un buscapleitos de cantina.

Jorge Fernández Menéndez

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miércoles, enero 30, 2008

 

AMLO: "buscapleitos de taberna"

La presidenta de la Cámara de Diputados, Ruth Zavaleta, dio un paso más en su distanciamiento con el grupo que en el PRD simpatiza con Andrés Manuel López Obrador, al calificar al ex candidato presidencial de "buscapleitos de taberna".

En octubre hizo referencia a que el movimiento del político tabasqueño estaba al margen de la ley, luego que éste dijo que la legisladora se había equivocado al reconocer como Presidente a Felipe Calderón.

"Al frente de la Cámara he tratado de hacer un trabajo institucional, profesional, eficaz y eficiente.

"Me extraña ese tipo de comentarios de un político que yo consideré que podía dar un salto a ser un estadista y que con sus comentarios se rebaja a ser un buscapleitos de taberna", manifestó la diputada perredista a tres días del arranque de las campañas para renovar la presidencia nacional de ese partido.

Zavaleta respondió así a López Obrador, quien la víspera señaló que Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, "ahora anda de afanosito agarrándole la pierna al que se deja".

El ex jefe de gobierno del Distrito Federal, sin embargo, nunca mencionó a la presidenta de la Cámara de Diputados, pero hizo la declaración en el marco de la reunión de ésta con Mouriño, a quien recibió en San Lázaro para tratar asuntos de la agenda legislativa.

La diputada dijo ayer, no obstante, que los comentarios del tabasqueño se dieron a pregunta expresa sobre su encuentro con el secretario de Gobernación.

"En esta reunión, que se da previa al inicio del Segundo Periodo Ordinario LX Legislatura, se abordaron diversos temas pendientes de la agenda legislativa, y, en general, las posibles reformas en temas de seguridad y justicia, la reforma del Estado y la energética", informó por su parte Gobernación mediante un comunicado desde el lunes.

Zavaleta enfatizó ayer: "Pido respeto a todo el trabajo legislativo que realizamos los diputados, pido respeto a la representación que tengo como institución de un poder. No se valora el trabajo que se viene haciendo de manera profesional, y yo quiero que se valore ese trabajo, por eso exijo respeto."

Ésta no es la primera vez que recibe críticas desde su partido que la irritan. En octubre, el vocero del PRD, Gerardo Fernández Noroña, aseveró que la diputada había "entregado el cuerpo" al llamar Presidente a Felipe Calderón.

Sin embargo, el Comité Ejecutivo Nacional perredista reprobó la conducta de Fernández Noroña y condicionó por ello su cargo de secretario de comunicación.

En este contexto arrancará la carrera por la dirigencia nacional del PRD, a la que aspira Jesús Ortega, líder de la corriente Nueva Izquierda, de la que forma parte la presidenta de San Lázaro, y Alejandro Encinas, quien tiene el apoyo público de López Obrador.

Alejandro Sánchez, Excélsior

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¿Hasta ahora se da cuenta Zavaleta de la "calidad" de AMLO? Muchos nos dimos cuenta de su nivel (ex-priísta de quinta) desde que tomó pozos petroleros, luego por su paso como dirigente del PRD y, sobre todo, cuando "goberno" en el DF. Cada conferencia mañanera era una "joya" que evidenciaba su "nivel" como político.

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martes, octubre 30, 2007

 

Esquizo PRD

(29 octubre 2007).- Cuando el Secretario de Comunicación del PRD, Gerardo Fernández Noroña, le reprochó, bélica y vulgarmente, a la diputada federal perredista, actual Presidenta de la Cámara de Diputados, haber reconocido a Felipe Calderón como Presidente Constitucional, el PRD se echó una maroma para atrás y se ahorcó en su propia trampa aceptando públicamente sufrir esquizofrenia institucional.

En un principio, entendí que la estrategia del partido era justamente navegar en dos barcas distintas, pero con la misma ruta. Por un lado, el movimiento social, liderado por Andrés Manuel López Obrador, deslindado del PRD, con una vocación popular que sigue reclamando el "robo" de la Presidencia en una campaña itinerante por el País; y por el otro lado, la vía institucional, atendida por el partido, sus representantes oficiales y los funcionarios públicos militantes, todos ellos con obligaciones constitucionales contractuales que implícitamente obligan al reconocimiento de ciertas instituciones.

La bifurcación de los caminos no es, en sí, razón para la inestabilidad moral ni ideológica. La idea era buena y resultaba consecuente, por un lado, con la idea del fraude electoral y, por el otro, con la responsabilidad política del partido que había recolectado como nunca votos a su favor. Sin embargo, el problema consistió en que los dos bloques no han terminado de asumir sus diferencias y sus coincidencias y unos se creen más puros que los otros.

En este sentido, entendería que la acusación contra Ruth Zavaleta por reconocer a Calderón como Presidente viniera del grupo comandado por AMLO que ha mantenido una abierta confrontación con "el espurio"; pero me sorprende, sin embargo, que el golpe bajo haya sido lanzado desde las mismas filas oficialistas que ceden sistemáticamente en sus principios para permanecer en sus puestos de poder. ¿Cómo criticar la impureza desde la impureza?

El PRD no estuvo a la altura de los acontecimientos del verano de 2006. Cuando el Trife validó la elección presidencial, el partido debió haber demostrado mayor estatura moral y no la rabieta mal lograda de algunos de sus líderes que entendieron a la función legislativa como la oportunidad ideal para secuestrar al sistema. ¿No están ellos mismos promoviendo un tipo de fraude legislativo?

El hecho de que el Secretario de Comunicación del PRD manifestara escandalosamente su frustración cuando la presidenta de la Cámara de Diputados desoyó la línea del partido, pone en evidencia el claro mandato cupular para todos los funcionarios perredistas de secuestrar sus puestos para entorpecer las intenciones de Felipe Calderón.

Resulta patético que pretendan ser héroes dándole una fuerte tunda al mismo sistema al que pertenecen.

El PRD parece estar obsesionado con negar que se ha duplicado. Una parte del partido se quedó en las calles, en los movimientos ciudadanos de resistencia pacífica y en los seguidores de AMLO; la otra, sigue funcionando bajo los esquemas del sistema político: negocia, pacta, concursa en elecciones, vota, preside.

Entenderse como antagonistas sólo los condena; exigirse pureza, cuando ésta no habita en ninguna institución, es apostar al conflicto antes que a la propia revisión.

Es irónico que el PRD siga fabricando las trampas en las que termina cayendo. El caso del enfrentamiento entre Zavaleta y Fernández Noroña resulta sintomático de una enfermedad mayor. ¿Cuándo el PRD va a dejar de hablar sobre reformas y revoluciones para mirarse por adentro? Antes de seguir operando, el partido tendría que desanudarse y replantear sus propios conflictos morales e ideológicos; de lo contrario, tendremos más episodios esquizoides.

Ximena Peredo
ximenaperedo@yahoo.com.mx

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