martes, octubre 31, 2006

 

Barbarie

¿Había otra salida? ¿Se pudo evitar la entrada de las fuerzas policiacas? ¿Quién es el responsable de las muertes, de los heridos, de los detenidos? ¿A quién deben señalar los deudores? Oaxaca es el resultado de múltiples elementos. La miseria ancestral que no ha podido ser abatida, la degradación de la clase política que pareciera no tocar fondo, la indecisión del gobierno federal que dejó crecer el problema, la radicalización de líderes irresponsables que no tienen destino y medran del conflicto, pero sobre todo de la laxitud en la aplicación de las normas de convivencia. Oaxaca es un desfile de nuestras deformaciones profundas frente al pacto democrático.

Gremios vs sociedad. La sección 22 lleva décadas construyendo su perfil aguerrido que, por lo visto, le ha dado resultados. La capital del estado ha sufrido ene número de plantones y tomas "pacíficas" que han sido la fórmula para obtener prebendas. Todo se les toleró. Gobernadores entraron y salieron aceptando la violación de la ley como parte de la lucha política. ¿Cautela, cálculo o simple miedo a definir con claridad lo válido de lo inaceptable? Es que los oaxaqueños son "bravos" es la típica evasión del problema. No, es que los estímulos alentados son perversos. Si tomaban año con año la plaza principal por semanas y conseguían sus objetivos, por qué no escalar la mecánica y llevarla a meses. De qué nos asombramos ahora, el chantaje lleva años. De los ciudadanos afectados, decenas de miles de personas y más de un millón de estudiantes, nada se decía. Los gremios pisoteando a la sociedad.

Subversivos embozados. Con frecuencia se les denomina radicales. Así se hace referencia a grupos muy pequeños, pero muy activos de personajes que no tienen ningún interés en entrar a la lucha política institucional. De hecho no creen en ella: luchan contra las instituciones. En cualquier democracia se les denominaría subversivos y sufrirían -de cometer delitos- las consecuencias de ley. Pero aquí se procede con conciencia culpable. Se piensa -sobre todo desde la izquierda- que hay "ilegales buenos", que ayudan a la transformación de la sociedad. Si están contra el enemigo común -en este caso el Gobernador- no importa que lancen piedras o bombas molotov, que secuestren personas, que allanen moradas u oficinas que persigan y maten cubiertos con un paliacate. La violencia se vale cuando está arropada por una causa políticamente correcta. Por eso brincan de un lado a otro.

Cinismo impune. De las tretas del antecesor recordemos sólo el autoatentado como culminación de un estilo. Pero ¿cuáles fueron las consecuencias? Balazos, falsedad de declaraciones, un muerto y el PRI premia al ex Gobernador Murat. En las elecciones se aplican las mismas fórmulas de compra de voto que creíamos en proceso de extinción: presión sobre los medios, regalos a discreción, etc. Hoy son los "guardias blancas" de Ruiz. La mancuerna Murat-Ruiz se burla del país y el priismo sale a cobijarlos. El nuevo virrey oaxaqueño se lanza contra el diario Noticias con las peores mañas y actos ilegales. Pero nada ocurre. Se sale con la suya. En México todavía hay espacio para los cínicos. Y ahora sus colegas gobernadores lo defienden: los movimientos sociales no deben derrocar gobernadores. Se ponen en la misma categoría. ¡Genial!

Miedo a ejercer la autoridad. Lo llaman "Síndrome del 68", pero quizá el asunto va más allá. Por los números pareciera que un buen grupo de mexicanos sólo quiere la parte amable del pacto democrático. Aquélla en que sólo se exigen derechos, pero nada se dice de las obligaciones. La obligación fundacional de toda democracia es que los ciudadanos se someten a la ley que debe protegerlos. En México se rechaza el uso de la fuerza pública incluso cuando es evidente que daña a terceros. No queremos aceptar que hay un mandato de ley y que los gobernantes deben proceder de inmediato, están obligados a garantizar los derechos de cualquier ciudadano, no debe ser discrecional. Bloqueos de carreteras, tomas de aeropuertos, de universidades, vejaciones, linchamientos públicos, daños en propiedad ajena y nada ocurre. Se trata de un incentivo perverso. Mientras tanto la autoridad medita y negocia su obligación: garantizar el orden. Éstas son las consecuencias.

Pequeña violencia, gran violencia. ¿Quién fue el primero en ofender, en lanzar un escupitajo o una piedra? A estas alturas es difícil establecerlo. Fueron acaso los maestros hace años cuando cerraron por primera vez las calles para ser escuchados; fue quizá algún gobernador que le puso un "susto" a un líder; fue una pinta en la casa de un disidente. El encadenamiento no tiene fin. Queda claro que lo menos lleva a lo más. Hoy vemos las escenas: armas de ambos lados, tiros a lo loco que ya cegaron varias vidas. El encono, la rabia que puede perdurar no años, sino generaciones. Las democracias sólo se consolidan cuando hay un pacto de cero tolerancia a cualquier tipo de violencia. ¿Qué autoridad tiene un Gobernador que arma gente? ¿Qué autoridad tienen unos pseudolíderes que permiten y alientan la violencia como forma de lucha? ¿Demócratas? No, son bárbaros.

Verse en el espejo de Oaxaca espanta. Presumimos una democracia de postín cuando los cimientos están podridos. La violencia está entre nosotros. Está en la forma como los ciudadanos atropellan a otros ciudadanos; está en la inmadurez para acatar las normas que deben regirnos; está en la cómoda tolerancia de las autoridades; está en nuestra incapacidad de asombrarnos y aceptar un autoatentado o en el coqueteo con los subversivos. La responsabilidad es de todos. La barbarie ronda.
 
Federico Reyes Heroles, El Norte, 31 de octubre 2006


 

Oaxaca: 86 mil millones de pesos perdidos

 
http://www.mexicoconfidencial.com/index2.htm

¿Por qué la resistencia de Ulises Ruiz a dejar su cargo?¿Por qué tantos personajes están empeñados en que no haya solución en el conflicto oaxaqueño? Los grandes escritores de novelas policiales decían que para encontrar al culpable de un crimen había que seguirle la pista al dinero. Ese terrible crimen que se llama el conflicto de Oaxaca tiene, como muchos otros, su origen en el dinero.

No sólo nos estamos refiriendo a los casi 40 mil millones de pesos que terminará costando la rezonificación salarial de los maestros. Ni tampoco a los miles de millones en daños que ha costado la destrucción de la ciudad luego de estos largos meses de ocupación y conflicto. Ni siquiera a los millones que el mismo ha costado a la industria, el comercio, el turismo, en el estado y en el país (la reservaciones del turismo estadounidense han caído dramáticamente en los últimos días, por ejemplo). No hablamos tampoco de cuánto ha costado en términos de educación pública o del despliegue de fuerzas que se tuvo que realizar para recuperar la ciudad.

Estamos hablando de cifras mayores que reflejan el corazón del verdadero conflicto: las decenas de miles de millones de pesos cuyo destino no se conoce y que fueron entregados, vía el ramo 33 del presupuesto federal, el destinado al gasto social, al gobierno del estado en los últimos años. La cifra no es en absoluto menor: según datos oficiales, el gobierno de Oaxaca recibió en los últimos ocho años, los seis años de gestión de José Murat y los dos primeros años de Ulises Ruiz, nada menos que 86 mil 11 millones de pesos de los que no ha rendido cuenta a la Federación.

De esa cantidad, 56 mil 109 millones de pesos fueron entregados al gobierno del actual diputado José Murat y el resto (29 mil 902 millones) a su sucesor, Ulises Ruiz.

El entonces gobernador José Murat, inició incluso una controversia constitucional para impedir que esos recursos fueran auditados, argumentando que con ello se vulneraba la soberanía del estado. Luego de casi dos años de litigio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en agosto pasado, rechazó la demanda del estado y estableció que la utilización de esos recursos podía y debía ser auditada por la Federación. Al mismo tiempo que se resolvió la controversia constitucional en ese sentido, con lo que se habilitó a la Auditoria Superior de la Federación y a la Secretaría de la Función Pública para indagar cómo se habían utilizado esos recursos públicos, se agudizó el conflicto en Oaxaca a través de la APPO (varios de cuyos dirigentes fueron beneficiarios de parte de los mismos, además de gozar de su amistad y de una amnistía en los tiempos de Murat) y recrudeció la negativa de Ulises Ruiz a presentar su renuncia o la licencia a su cargo.

Las cantidades son impresionantes: dentro del ramo 33, que incluye el gasto social financiado por la Federación para el estado, existen siete partidas básicas: el más importante es, precisamente, el Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal. De él se le entregaron al gobierno de Murat 43 mil 62 millones de pesos y al de Ulises 18 mil 591 millones. Los otros fondos son el  de Aportaciones para Servicios de Salud (6 mil 292 millones de pesos para la administración Murat, y 3 mil 95 millones para la de Ulises Ruiz). Está el llamado Fondo para Aportaciones para la Infraestructura Social (Murat recibió por ese concepto 11 mil 53 millones de pesos, el gobierno de Ulises 5 mil 327 millones). Está el fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios, por el cual el gobierno de Murat recibió 4 mil 476 millones y el de Ruiz mil 936 millones.

Aunque cuantitativamente son menores no dejan de ser significativos los aportes a los fondos de Aportaciones Múltiples; los de Aportaciones para la Educación Tecnológica y de Adultos y los de Aportaciones para Seguridad Pública (sólo en este ramo el gobierno de Murat recibió 761 millones de pesos de apoyo y el de Ulises 320 millones). Estamos hablando, entonces de más de 86 mil millones de pesos que se han gastado sin rendir cuentas a la Federación y obviamente tampoco a los contribuyentes.

Y en torno a esos más de 8 mil millones de dólares gira, en realidad el conflicto de Oaxaca. Gira en torno a ese dinero porque con él se gestaron muchos hechos de corrupción; con él se compró protección; se financiaron campañas políticas; se lograron asociaciones con grupos como los de Héctor Sánchez, que primero boicoteó la campaña de Gabino Cue y ahora es uno de los operadores de la APPO (¿y de Murat?) vía Flavio Sosa. Con ellos se estableció una relación “privilegiada”, en el pasado, con la sección 22 (que se deterioró precisamente por un conflicto sobre el monto de los recursos que se entregarían a su dirigencia). Con ellos se controlan los municipios, que si no llegan a acuerdos con el gobierno estatal, se quedan “secos” durante buena parte de su gestión. Recordemos que el 98 por ciento del presupuesto que ejerce el estado de Oaxaca, proviene de fuentes federales. Teniendo garantizada una mayoría en el congreso local y rechazando las auditorias federales, se tiene un muy amplio margen para la utilización discrecional del dinero. Y cuando el gobierno federal quiso controlar ese manejo presupuestal, los conflictos llegaron a la violencia: recordemos cómo fue virtualmente secuestrado y expulsado del estado el entonces delegado de la Sedesol, Gerardo Priego, hoy en el equipo del presidente electo Felipe Calderón.

En torno a las auditorias para saber en qué y cómo se gastaron esos 86 mil millones de pesos gira el conflicto oaxaqueño. Y en torno a ellos deberá girar, también, más allá de exhortos y pedidos de reflexión, el futuro del estado y de su gobernador.

Por: Jorge Fernández Menéndez
Publicado en: Periódico Excelsior Fecha: Martes, 31 de Octubre de 2006


 

Oaxaca al revés ...

http://www.eluniversal.com.mx/columnas/61572.html

No se entiende por qué un Estado democrático tuvo miedo al uso de la fuerza pública para evitar que creciera el conflicto

En un largo mensaje electrónico, un mexicano que vive en algún lugar de Europa dice estar atento a lo que ocurre en su tierra, Oaxaca. Intenta sin suerte entender lo que está ocurriendo, pero su sólida formación en países con una larga cultura democrática, de respeto al derecho y aplicación de la justicia, de respeto a los derechos humanos, le impiden entender lo que llama el "México al revés", que es un fenómeno aplicable a todo el país, pero que se manifiesta con más claridad en el "Oaxaca al revés" que vivimos.

Ese mexicano educado en democracias formales no entiende, por ejemplo, de qué democracia se habla en México cuando un grupo social fundamental para la democracia, el magisterio, protesta contra los presuntos abusos del poder paralizando la educación de un millón de educandos. No entiende cómo es que no existe autoridad capaz de impedir ese crimen de lesa humanidad. No entiende cómo es que se paga el salario a los maestros que no cumplen con su misión, y cómo es que recibirán los salarios caídos y hasta un bono económico.

No se entiende cómo un gobierno como el de Vicente Fox -que inauguró la democracia electoral en México- ofrece más de 40 mil millones de pesos para la nivelación salarial de los maestros, cinco meses después de que esa fue la demanda de origen, con lo que se creó un espacio de ingobernabilidad y ruina económica de un estado como Oaxaca. ¿Quiere decir eso que son efectivas y permitidas por el Estado mexicano la presión ilegal, el chantaje, la ilegalidad, la anarquía, el crimen, la violación de libertades básicas y de los derechos humanos?

No se entiende por qué un Estado democrático, legalmente constituido como el que encabeza Fox, tuvo miedo al uso de la fuerza pública para evitar que creciera el conflicto, para impedir el vandalismo, la guerrilla urbana en el centro de Oaxaca, las barricadas, el estado de excepción, la creación de tribunales populares y juicios sumarios, la denigración pública de los que esos tribunales consideran enemigos, la destrucción de oficinas públicas, el asalto a estaciones de radio y canales de televisión, el uso de esos medios para estimular el terror y llamar al ajusticiamiento de los que se oponen a ese vandalismo. En una democracia real los reclamos legítimos del magisterio y de la APPO se resuelven por los canales institucionales, mientras la barbarie desatada, los grupos radicales se contienen mediante el uso de la fuerza pública.

No se entiende cómo mientras el vandalismo impide siquiera el libre tránsito de los oaxaqueños, meses después de que estalló la crisis se decide llamar al diálogo entre el gobierno y los promotores de la violencia. Y otra vez las mesas de diálogo se convierten en la legitimación del uso de la violencia contra la estabilidad del Estado. Porque no sólo se cumplen hasta el colmo las demandas de origen de los rebeldes, sino que se pacta la impunidad de la APPO y el magisterio, como si fuera juego de niños lo que han provocado en Oaxaca. Esos diálogos no fueron más que la validación de que la violencia, la ilegalidad, y el crimen son instrumentos legítimos en la democracia mexicana.

No se entiende cómo el gobierno de Ulises Ruiz despliega, de manera impune, grupos paramilitares que con armas de alto poder enfrentan a los rebeldes -los que si bien deben ser reprimidos con el uso de la fuerza pública no pueden ser sujetos de venganzas policiacas-, lo que convierte a esos grupos paramilitares en enemigos del Estado, iguales a los que dicen combatir. Y tampoco se entiende cómo es que nadie hace ni dice nada sobre los grupos paramilitares que también existen entre los rebeldes de la APPO y el magisterio, los que han asesinado a más de uno de los oaxaqueños que piensan y actúan distinto a ellos, que fueron muertos a golpes, degollados, a navajazos.

No se entiende que la impunidad reine en Oaxaca, que a pesar de que el número de personas muertas supere a los 15, y que no exista un solo detenido, un solo juicio contra los responsables. Se entiende que los encargados de velar por los derechos humanos denuncien la violación de las garantías individuales en el caso de las acciones policiacas y parapoliciacas, pero no se entiende el silencio sobre las atrocidades cometidas por la APPO y el magisterio. No se entiende la razón para permitir que frecuencias radiales, en Oaxaca y el DF -ilegales y en manos de los rebeldes-, sean poderosos instrumentos para estimular la violencia, más que las reivindicaciones sociales.

No se entiende el concepto de democracia del gobierno de Vicente Fox, del sistema de partidos -PRI, PAN, PRD, Convergencia, PVEM, PT y otros-, de instituciones del Estado como las cámaras del Congreso, que defiendan sus alianzas, sus cotos de poder, sus venganzas políticas y hasta personales, sus gobiernos, por sobre el interés superior de la nación y de Oaxaca, por sobre el interés de los oaxaqueños, y por sobre la razón de ser del propio Estado mexicano; razón que no es otra que la defensa de los bienes y las personas. Pronto caerá Ulises Ruiz, pero si en México se vive en una democracia real, también deberán caer las cabezas de los promotores de la revuelta. Al tiempo.

Ricardo Alemán, El Universal, 31 de octubre 2006

aleman2@prodigy.net.mx


lunes, octubre 30, 2006

 

Las otras barricadas: las de la corrupción

Al momento de escribir estas líneas, ya entrando la noche del domingo, la Policía Federal Preventiva aún no terminaba de recuperar el centro de la ciudad de Oaxaca y se habían dado algunos enfrentamientos importantes tanto en esa ciudad como otros menores, con miembros de la APPO (en realidad de los organismos de superficie del EPR) en la capital del país. La noche, sin duda, será tensa, pero es difícil pensar en enfrentamientos generalizados: como hemos señalado en otras oportunidades, el EPR tiene en Oaxaca unos 300 militantes armados y otros 200 en el área metropolitana de la ciudad de México. Independientemente de su lógica ultra radical, esta organización parece haber aprendido algo de los hechos de hace diez años, cuando después de los ataques a Tlaxiaco y Huatulco, fueron prácticamente desmembrados por las fuerzas de seguridad, un golpe del que sólo se recuperaron gracias al ahora diputado José Murat, que sigue siendo la mano que mece la cuna en el conflicto oaxaqueño, y sino ahí está la estrecha relación de Murat con Flavio Sosa como para comprobarlo.

La asociación, aunque parezca tan contradictoria, del muratismo y el EPR, es una símbolo de la crisis que aqueja a Oaxaca y que, fuera de lo que ocurra en las próximas horas, después de que la PFP recupere el centro de la ciudad y de que los maestros previsiblemente regresen a clases el día de hoy, confirma porqué el trabajo político en ese estado, apenas comenzará cuando se den esas condiciones mínimas.

En la crisis de Oaxaca están metidas demasiados manos y casi ninguna lo hace con un interés legítimo por el futuro del estado. Habrá un espejismo de orden en las próximas horas, después de la violencia y los enfrentamientos inevitables que ocurrirán, pero será eso, un espejismo que distará mucho de convertirse en realidad si no se actúa en forma política seria.

Algunos dirán que el presidente Fox cumplió su palabra y finalmente intervino en el estado y evitó que el conflicto cayera en manos de la siguiente administración. Pero no es estrictamente así: el presidente ordenó intervenir porque luego de los enfrentamientos del viernes, ello era inevitable, sobre todo después de la muerte de un estadounidense, que fue mucho más determinante que la de catorce oaxaqueños (esa es la cifra oficial, en realidad, ha habido muchas más víctimas), luego de la exigencia formal presentada por el embajador Tony Garza. Pero, con o sin esa queja, era imposible seguir pensando que se podía continuar sin enviar la fuerza pública al estado. La PFP recuperará la ciudad, pero será a un costo mucho mayor al que se habría pagado si esa decisión se hubiera adoptado meses (o por lo menos semanas) atrás.

Vienen dos procesos muy complejos: por una parte, castigar a los dirigentes de la APPO que han cometido delitos graves. No puede haber impunidad en ese sentido, porque ello será la mejor garantía de que esos hechos se repitan en el futuro muy cercano. El corazón de la APPO está formado por militantes del EPR y por perredistas de los grupos más radicales y también más corruptos. Ello no implica que, por ejemplo, ese corazón esté integrado por varios de los “dirigentes guerrilleros” que mostró, según documentos de “inteligencia”, el gobierno del estado: si Ulises Ruiz y su gente creen que esa es información e inteligencia, están perdidos y sólo por ese grado de ignorancia política se puede comprender porque han perdido desde tiempo atrás la gobernabilidad del estado.

Lo cierto es que los grupos realmente pertenecientes al EPR ya aprendieron y difícilmente presentarán frente en forma abierta al gobierno federal pero continuarán desafiándolo si no hay cambios notables en la entidad. Y ello tendrá que pasar por otro ajuste de cuentas, éste con el gobierno estatal. La administración de Ulises Ruiz oscila entre la soberbia y la ignorancia de una forma lastimosa: no ha habido ni siquiera una autocrítica sobre lo sucedido. No  sé si entre los acuerdos que se han tejido para tratar de encontrar una salida a la crisis está incluida la licencia de Ruiz o no, pero por una simple razón de sentido común, el primer interesado en que haya cambios políticos en el estado debería ser el PRI. Lo sucedido es un certificado de que su capacidad política en el estado, que ha sido uno de sus principales referentes electorales en el pasado, se ha perdido luego de ocho años de torpezas, soberbia y autoritarismo. Mucho de lo que ocurre hoy en Oaxaca sólo puede explicarse por la resistencia de esos grupos a rendir cuentas respecto a cómo utilizaron los recursos públicos federales destinados al gasto social vía el ramo 33 del presupuesto, que suman varios miles de millones de pesos y que llevó, incluso, al ex gobernador Murat a iniciar una controversia constitucional para evitar ser auditado por la federación. Durante todo su sexenio y lo que va del de Ruiz, a pesar de las profundas diferencias personales que han surgido entre ambos (que no impiden, por ejemplo, que el yerno de Murat sea el representante del gobierno de Ulises en el DF), no han rendido cuentas de los recursos que se les han entregado (y el 98 por ciento del presupuesto del estado depende de recursos federales) y allí está el eje del conflicto. Pero el hecho es que la Suprema Corte ha dado la razón a la federación y esas auditorias están en marcha y tendrán que informarnos a dónde fue esa enorme cantidad de dinero destinado a combatir la pobreza en uno de los tres estados más pobres del país.

El priismo, por supuesto, puede armar sus propias barricadas para defender al gobernador, pero será responsabilidad, de éste o más probablemente del próximo gobierno, desmontarlas, como se hizo ahora con las de la APPO, si se quiere ya no sólo normalizar la vida del estado, sino incluso, moralizar una vida y una dirigencia política que se ha pervertido por la corrupción institucionalizada.

Por: Jorge Fernández Menéndez
Publicado en: Periódico Excelsior Fecha: Lunes, 30 de Octubre de 2006

http://www.mexicoconfidencial.com/index2.htm


 

Violencia

 
"En un principio la enfermedad es fácil de curar pero difícil de diagnosticar... pero con el paso del tiempo se hace fácil de diagnosticar pero difícil de curar".
Maquiavelo
 
Al final cayó por tierra la idea de que se podía evitar la violencia negociando y cediendo constantemente ante las exigencias de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca y la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Este viernes pasado 27 de octubre la jornada de bloqueos de calles y carreteras ordenada por la APPO en Oaxaca se saldó con confrontaciones que dejaron cuando menos tres muertos y decenas de heridos. El sábado, finalmente, el Presidente Vicente Fox tomó esa decisión postergada durante casi cinco meses de enviar la fuerza pública federal a Oaxaca.

El camarógrafo estadounidense Brad Will y el maestro Emilio Alonso fueron, al parecer, muertos por disparos de funcionarios o policías vestidos de civil o quizá de ciudadanos simpatizantes con el Gobernador Ulises Ruiz que buscaban levantar las barricadas de la APPO. El hecho de que se hayan llevado a cabo el viernes varios intentos simultáneos por levantar las barricadas en distintos puntos de Oaxaca sugiere un plan coordinado, quizá preparado por el gobierno del estado.

Esteban Zurita, un habitante de Santa María Coyotepec, fue al parecer ultimado por miembros de la APPO o de la sección 22 del SNTE. "Qué autorización tienen los maestros de usar armas de fuego" dijo a un reportero de El Universal Graciela Zurita, hija del fallecido. "Lo mataron a sangre fría. Que no quieran hacer esto como de la APPO. Mi padre no pertenecía ni a la APPO, ni a los maestros, ni a nadie. Y ya nos lo mataron".

Estos hechos de violencia obligaron al Presidente Fox, después de meses de reticencia, a enviar a miles de efectivos de la Policía Federal Preventiva y del ejército a Oaxaca. Es triste reconocerlo, pero el hecho de que uno de los muertos haya sido estadounidense le imprimió un sentido de urgencia a la acción que no habían generado los homicidios previos de una decena de oaxaqueños. Ayer, después de organizar a sus efectivos, la PFP comenzó su avance hacia el centro de la ciudad.

Las responsabilidades criminales que se han venido acumulando en estos cinco meses en Oaxaca no pueden soslayarse. Por supuesto que deben presentarse cargos en contra de quienes el viernes y en otros días dispararon y mataron a personas de uno y otro bando. Pero también debe haber acciones judiciales en contra de quienes durante cinco meses usaron la fuerza para asfixiar Oaxaca y volvieron así inevitable la violencia.

Asegurar, como lo hace la APPO o el PRD, que la única violencia en el estado es de quienes buscaban levantar las barricadas o de la policía es cerrar los ojos a la realidad. No hay duda de que con el bloqueo de cinco meses de Oaxaca se buscaba provocar la confrontación violenta que hemos visto.

La fuerza pública, aun si se usa correctamente, no representa la solución a la crisis de Oaxaca. Son demasiado numerosos y demasiado fuertes los enemigos de Ulises Ruiz que piden su renuncia y su destitución. Quizá el gobernador pueda permanecer en funciones si es apuntalado por el gobierno federal, pero lo sería a un costo muy grande para el estado y para los oaxaqueños. El mandatario debe considerar la posibilidad de renunciar a su cargo por el bien de Oaxaca.

Las autoridades de todos los niveles, sin embargo, deben aprender la lección. Es absurda la idea de nuestros políticos de que se puede evitar la violencia si no se recurre a la fuerza pública cuando los grupos políticos violan la ley. Lo que hemos visto a lo largo de los últimos años es que, al hacer concesiones constantes a los grupos que usan la fuerza para presionar al gobierno, lo único que se logra es dar incentivos para aumentar estas presiones. Si realmente se quiere evitar la violencia, es importante que desde el primer momento quede claro que las presiones, especialmente las que se llevan a cabo a través de bloqueos que violan los derechos de terceros, no son aceptables en el México actual.

Vicente Fox hizo todo lo posible por evitar el uso de la fuerza pública en Oaxaca. Dejó que durante más de cinco meses se violentaran impunemente los derechos de los oaxaqueños. Permitió que se postrara económicamente a la ciudad y que se dejara sin educación a los niños del estado. El Gobernador Ulises Ruiz llevó a cabo, mientras tanto, un juego perverso. Hizo un intento de desalojo de los grupos que habían tomado el centro de Oaxaca el 14 de junio, pero retiró a su fuerza pública dos horas después; y desde entonces insistió en que la responsabilidad era del gobierno federal y no del estado. El Presidente Fox trató también de evadir la responsabilidad hasta que la violencia del viernes confirmó que eso era imposible.

La lección es inevitable. Es mejor aplicar la ley desde el primer momento y no permitir que las cosas lleguen al punto en que la gente se haga justicia a balazos. Esto es lo que había ocurrido en Oaxaca para el momento en que la federación decidió mandar la fuerza pública.
 
Sergio Sarmiento, El Norte, 30 de octubre 2006

 

APPO: Oscura asonada

 
"Una de las notas principales del Estado es su soberanía. Lejos de ser una entelequia, una pura abstracción, en la soberanía radica la esencia del Estado. Algunos hacen derivar esa palabra, soberanía, de los vocablos latinos super omnia, que significan "sobre todas las cosas". Esto significa que no hay ningún poder, ni interno ni externo, superior al del Estado. Por virtud de la soberanía países tan pequeños, y tan desconocidos como Nauru tienen la misma calidad en el trato entre naciones que las más grandes potencias del planeta, digamos los Estados Unidos o Saltillo. Por eso el Estado mexicano, dentro de su territorio, tiene dominio sobre sociedades numéricamente mayores -la Iglesia Católica, por ejemplo- o económicamente más poderosas, como las grandes corporaciones industriales extendidas por el mundo. Es inconcebible, por lo tanto, que haya otro Estado dentro del Estado. Todos los grupos que existen en un país están supeditados al poder estatal, pues de eso depende la supervivencia de la sociedad.
 
Por eso resulta aberrante lo que ha estado ocurriendo en Oaxaca. Ahí la ya tristemente célebre APPO se apoderó de la ciudad capital, y la retuvo como botín o rehén. No se trata de una lucha popular contra la opresión o la injusticia, sino de una asonada con oscuros móviles políticos que impone su violencia sobre la población y la mantiene en el temor y la inseguridad. Decir esto no significa, desde luego, ponerse del lado del inepto Gobernador Ruiz, que ha dado sobradas muestras de incapacidad política. Significa, sí, salir por los fueros de la legalidad y de la paz. La APPO es un grupo violento; la sola imagen de sus cabecillas; sus palabras soberbias, prepotentes; sus acciones de linchamiento e intimidación bastan para inspirar miedo a cualquiera. De la violencia no derivan nunca buenos frutos. Por eso llama la atención que haya quienes con dos dedos de frente -al menos en apariencia- condonen y justifiquen la contumaz barbarie de esa gente que tanto daño ha hecho a Oaxaca y a México. El orden debe regresar a la ciudad, y una vez vueltas las cosas a la normalidad ha de considerarse si ese gobernador que no gobierna debe continuar en el cargo que no ha sabido desempeñar para bien de su comunidad. Antes que todo y sobre todo debe mirarse al bien de Oaxaca y de los oaxaqueños. Y ese bien requiere, como principal ingrediente, el don valioso de la paz..."
 
Armando Fuentes Aguirre, Catón, El Norte, 30 de octubre 2006
afacaton@prodigy.net.mx

domingo, octubre 29, 2006

 

El espejo enterrado...

Otro excelente cartón de Paco Calderón
Al momento de subir este post, la PFP ya había entrado a la ciudad de Oaxaca y recuperado el zócalo. Con muchos meses de retraso por fin el gobierno federal actuó. Ojalá ya se mantenga el orden público y el estado de derecho.

viernes, octubre 27, 2006

 

Regreso a clases...


Nuevamente otro excelente cartón de Paco Calderón

 

Dan 27% más a los partidos

Un poco de historia.

En México no hemos podido librarnos del atavismo de "vivir fuera del presupuesto es vivir en el error".

Al parecer, mucha gente considera que es más "fregón" como persona si se la vive "mamando" del    presupuesto que realizando alguna actividad productiva. Esta actitud tiene raíces históricas desde la época de la Colonia. Para los ricos novohispanos, el negocio no era la agricultura ni la minería, sino ver qué le sacaban al virrey en turno.

Durante la época independiente, esta actitud persistió de un modo o de otro. En el siglo 19, foirmar parte de la milicia o del grupo del dictador en turno era una manera cómoda de vivir aunque poco productiva. La empleomanía en el Gobierno (La "caballada" según Porfirio Díaz, "La  cargada" según otro autores) fue una forma de vida a lo largo de los años en México.

En la etapa revolucionaria y postrevolucionaria, el formar parte de un gobierno, aunque no se hiciera nada de provecho, implicaba un cierto estatus social, una seguridad en el empleo y, sobre todo, la posibilidad de obtener grandes recursos sin trabajar (al menos sin hacer lo que se considera trabajo; es decir, aplicar la fuerza física o intelectual para tansformar el medio y crear satisfasctores).

En la década de 1970 estaba de moda el intervencionismo estatal. Los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo crearon innumerables empresas, fideicomisos e instancias gubernamentales con el teórico fin de desarrollar al país, pero el fin práctico de dar "chamba" a sus incondicionales. Todo ello, claro está, a costa del endeudamiento y de la labor productiva de los demás (si un gobierno le quitra a Pedro para darle a Pablo, siempre puede contar con Pablo). 

El modelo de endeudamiento se agotó en 1982. Se tuvieron que realizar múltiples recortes y apretar más a los contribuyentes. Debido a que muchos intelectualoides habían disfrutado de las mieles del presupuesto durante los 12 años anteriores y ahora ya no, inventaron el término "neoliberalismo" para calificar todo lo que los dejaba sin ingresos fáciles; es decir, que era contrrario a sus intereses, aunque, claro está, lo disfrazaron de preocupación por el pueblo. Esto fue caldo de cultivo para los izquierdosos que hablan con la izquierda y cobran con la derecha.

Al ampliarse el Congreso se convirtió en una especie de casa de retiro para porros jubilados. Si no estuvieran allí los "Chuchos", los Pablos Gómez, los Noroñas y tosdos los izqueirdosos que ya conocemos, probablemente estarían "enchinchando" en las calles.

Pero..., como en esta época es mal visto el intervencionismo estatal, no es posible crear empresas destinadas a la quiebra sólo para darle "chamba" a los incondicionales de los políticos o para tener quietos a los izquierdosos.

La solución es que sigan viviendo del presupuesto, pero que no sean empresas, ¿cuál es? Crear partidos polítiucos y subsidiarlos para que sigan "mamando" del presupuesto, mientras se mantiene la imagen de que se es un país democrático (lo cual sí es bien visto en la comunidad internacional).

Con esto se matan dos pájaros de una pedrada: se tiene quietos a los agitadores (demagógicamente siguen clamando contra los ricos y de las instituciones y a favor de los pobres) y se da la imagen de democracia que hace falta. Sensacional, ¿no? El único "pero", es que se hace a costa de quienes sí realizamos un trabajo productivo y le cumplimos al "socio-Estado" vía impuestos.

Pero siendo positivos, pensemos que este gasto es un mal necesario para mantener la paz pública, aunque permite que vivan sabrosamente una bola de gorrones que no tienen el menor interés en el país y de paso se desgañitan señalando a cada paso los errores del Gobierno.

La historia es recta como la matemáticas, decía don Pancho Bulnes. Nada más es cosa de estudiarla.

Saludos desde ciudad de México 

José Ramón Tato Palma 

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Dan 27% más a los partidos , El Norte 

 

Aumenta el IFE los recursos públicos a repartir en el 2007

Guadalupe Irízar

 

Cd. de México  (27 octubre 2006).- Nada parece frenar los recursos que el erario destina a los partidos políticos.

Un reporte preliminar del IFE revela que el próximo año los partidos recibirán un 27 por ciento más de lo que les fue asignado en el 2006 para gasto ordinario.

De esta manera, el instituto electoral les destinará 2 mil 633 millones de pesos en el 2007, en lugar de los 2 mil 68 del 2006.

El cálculo del organismo, en poder de Grupo REFORMA, fue realizado con base en la aplicación de la fórmula de financiamiento previsto en la ley electoral, y su aumento se debe  principalmente a que ahora hay dos partidos más con registro definitivo.

Para estimar la bolsa a distribuir, el IFE actualiza con la inflación los costos mínimos de las campañas para los Diputados y Senadores, las multiplica por el número de partidos, y a esto le suma el costo mínimo de la campaña para Presidente.

Como ahora hay ocho partidos con registro en lugar de seis, el monto de recursos a distribuir aumenta.

A partir de esta cifra, el 30 por ciento se reparte equitativamente entre los partidos y el otro 70 por ciento va en función de su porcentaje de votación que recibieron para Diputados en la más reciente elección federal.

En un año electoral, que no es el caso para el 2007, la cantidad para cada partido se duplicaría para cubrir los gastos derivados de las campañas.

En el caso de las coaliciones, el IFE calcula estos porcentajes según los convenios de coalición.

Bajo estos parámetros, la caída del PRI al tercer lugar en el 2 de julio le acarreará una baja de 106 millones de pesos para pasar a 507 millones.

En cambio, su compañero de fórmula, el PVEM, saldrá beneficiado con 34 millones de pesos más.

El PAN, que recibió el 33.39 por ciento de la votación total, se convertirá el próximo año en el partido que recibirá más recursos con 728.6 millones de pesos, es decir, 173 millones más que en 2006.

Los partidos del Frente Amplio Progresista, integrado por el PRD, PT y Convergencia, tendrán del IFE, en conjunto, 847 millones de pesos.

Este monto se dividirá en 439.2 millones de pesos para el PRD, 198.5 millones para Convergencia y 209.8 millones para el PT.

Los partidos que obtuvieron registro definitivo, Nueva Alianza y Alternativa Socialdemócrata y Campesina, recibirán 186 y 139 millones de pesos, respectivamente.

El análisis demuestra que si las coaliciones recibieran prerrogativas como si fueran un solo partido, el financiamiento sería menor al actual.

Es decir, al formar coaliciones los partidos se hacen de más fondos que si esas alianzas fueran "permanentes" bajo una sola organización.

Un ejemplo es el caso de la pasada elección.

Si las coaliciones Frente Amplio Progresista -formado por el PRD, PT y Convergencia- y la Alianza por México -del PRI y PVEM- fueran un partido cada una, el financiamiento sería de mil 700 millones de pesos para el 2007, en lugar de los 2 mil 633 millones.

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jueves, octubre 26, 2006

 

PRD: el ajuste de cuentas

 

Comenzó la lucha por el control del PRD y no se caracteriza por las buenas maneras. El primer dato duro de esta confrontación pasa por la distancia que algunos de sus militantes y dirigentes imponen con el autodenominado líder del partido, López Obrador, y por ende con el presidente electo (y desde el primero de diciembre en funciones), Felipe Calderón.

El martes en Jalisco, estuvieron en una reunión del programa 2030, junto con Felipe Calderón, la gobernadora de Zacatecas, Amalia García (fan de Joaquín Sabina, lo cual habla, una vez más, muy bien de ella), el gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel y su homólogo de Guerrero, Zeferino Torreblanca. Todos presentaron distintas demandas, sobre todo en el ámbito presupuestal y de seguridad, al presidente electo y obtuvieron respuesta de éste. A diferencia de la anterior reunión de la Conago, donde estos mismos mandatarios no aceptaron tomarse fotos con Calderón, en esta ocasión sí se dio esa oportunidad.

Amalia, Lázaro y Zeferino están jugando sus cartas con sensatez y apelando al realismo político: Amalia tiene un grave problema presupuestal (y diferencias internas graves en el perredismo local con los partidarios de Ricardo Monreal) y necesita apoyo del gobierno federal para cumplir con los compromisos adquiridos en gestiones anteriores; Lázaro y Zeferino, además de problemas internos con sectores ultras de su partido, tienen un problema común de inseguridad y desafío del crimen organizado que ambos han tratado de afrontar pero que saben que sin la participación de la federación serán irremediablemente rebasados. Por otra parte, por las luchas internas del propio PRD, saben que el enemigo lo tienen en casa: sus peores adversarios no son los priistas o los panistas, son las fracciones duras de su partido o del lopezobradorismo que les reclaman que no tengan disciplina absoluta ante los desvaríos del líder. Ni siquiera tomando en cuenta que el líder ha tratado de lincharlos políticamente una y otra vez. Incluso permitiendo agresiones verbales públicas en el Zócalo sin que López Obrador hiciera algo por impedirlo.

Como muestra un hecho que sigue sin explicación. Al mismo tiempo que Cárdenas estaba en Jalisco, agentes de la PGR detenían en Michoacán, a Porfirio Barbosa, ex oficial mayor de los gobiernos de Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles por una operación de compra de vales de despensas al ISSSTE por cinco mil millones de pesos, de los cuales una parte de esos recursos se habrían desviado a cuentas particulares. No queda claro quien llevó a cabo la denuncia, se habla tanto de la secretaría de la Función Pública como de la Auditoria Superior de la Federación, de allí salta al DF, cuya contralora Berta Luján no siguió la indagatoria y está siendo investigada y terminó con la expedición de una orden de captura por parte de un tribunal capitalino, del reclusorio norte. Según Socorro Díaz, en aquel entonces directora del ISSSTE y ahora parte de la dirección del equipo de López Obrador, ella no autorizó esa operación, pero según la denuncia hay unos 30 involucrados. Evidentemente, si Porfirio Barbosa y los demás involucrados cometieron un delito deben ser castigados, pero llama la atención que se proceda a la detención del ahora funcionario de Michoacán, a seis años de ocurridos los hechos y que no quede claro ni en qué se utilizaron esos recursos ni tampoco quien llevó a cabo esta investigación.

Al mismo tiempo que se daban estos hechos, lejos de allí en Oaxaca, todo indicaba que los duros de la APPO, encabezados por el dirigente perredista (es miembro del consejo nacional de ese partido) Flavio Sosa, presionaron lo suficiente a los maestros de la sección 22 para que no se aceptara el regreso a clases en esta nueva consulta realizada a “mano alzada” (o sea en forma propicia para cualquier tipo de intimidación). Pero el dato más importante no es ése, sino el ofrecimiento de esa fracción de la APPO a López Obrador para unificar ambos movimientos y para que instale su gobierno en el antiguo Palacio de Gobierno del estado, frente al Zócalo, un edificio que Ulises Ruiz abandonó para convertirlo en una suerte de museo y que ahora está controlado por la APPO. En la realidad peculiar que vive López Obrador, debe ser tentador “despachar” desde el Palacio de gobierno oaxaqueño, custodiado por los miembros de la APPO y cerca del espíritu, ya que no de las convicciones, de Benito Juárez. Simultáneamente la propia APPO ahora dice que si no renuncia Ulises Ruiz “impedirán” la toma de posesión de Felipe Calderón el primero de diciembre: ¿dónde quedó el conflicto magisterial, incluso la demanda política local?

Si a eso sumamos, como decíamos ayer, que el gobierno federal parece haberse dado por vencido en Oaxaca y dejará para la próxima administración la solución del problema, la posibilidad de que el lopezobradorismo y la APPO finalmente confluyan públicamente (en privado ya lo han hecho mucho tiempo atrás) y que López Obrador decida utilizar después del 20 de noviembre el antiguo palacio de gobierno de la capital oaxaqueña no es nada descabellado.

Finalmente, el propio López Obrador, dejando atrás el mal recuerdo de la derrota en Tabasco, acompañado por quien funge como presidente nacional del PRD, Leonel Cota, se dedicó a tomar unas vacaciones navegando por el Mar de Cortés, en un yate privado proporcionado por el gobierno del estado que encabeza el perredista Narciso Agundez y viviendo en un rancho del propio Cota. Atrás quedaron los días del Tsuru blanco y de proclamar que vivía con 60 mil pesos mensuales. No hay nada como la “honestidad valiente”: no salga sin ella.

Por: Jorge Fernández Menéndez
Publicado en: Periódico Excelsior Fecha: Jueves, 26 de Octubre de 2006

http://www.mexicoconfidencial.com/index2.htm


 

Aniv de la Rev

Excelente cartón de Paco Calderón


El gallo, que resulto patito, desplumado, con su banda presidencial chafa, de papel "pal-fu", recibiendo a uno de los últimos dinosaurios de la época priísta, la "celebración" de la Revolución Mexicana, de parte de Fox, que como ven, le faltan huevos.

saludos

miércoles, octubre 25, 2006

 

A mano alzada

 
"De todas las tiranías, la que se ejerce por el bien de las víctimas es la más opresiva".
C.S. Lewis
 
Ayer comenzó la nueva consulta de los maestros oaxaqueños para decidir si regresan o no a clases. Y uno de los grandes vicios de la vida sindical de nuestro país quedó una vez más de manifiesto. Los maestros se reunieron en pequeños grupos y votaron a mano alzada: abiertos a las presiones de los líderes y de los radicales. Las opiniones que así se obtengan serán llevadas por un delegado a la asamblea definitiva en la ciudad de Oaxaca y en ella se determinará el resultado de la "elección".

Difícilmente puede describirse este sistema como democrático. Si de esta forma se votaran los cargos de elección popular en nuestro país, todas las acusaciones de fraude que hoy lanzan los perdedores de los comicios estarían absolutamente justificadas. Sin embargo, el tema de la democracia sindical es uno que casi nunca se considera al hablar de las reformas que requiere nuestro país.

No es la sección 22 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación la única que adolece de este sistema. La votación a mano alzada, esa misma que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional ha pretendido imponer en las comunidades indígenas, es antidemocrática por naturaleza. Aun en los casos en que la voluntad popular se manifiesta en elecciones con voto secreto, la posibilidad de presionar a los votantes está presente. Pero en los casos de votación a mano alzada, la presión es la regla del juego. Por eso es tan usual que en estas asambleas se obtengan resultados total o parcialmente unánimes, que nunca se presentan en las votaciones en que se garantiza el sufragio secreto.

Hubo un tiempo en que la sociedad mexicana podía darse el lujo de convivir con estas prácticas antidemocráticas en los sindicatos. En un régimen autoritario, después de todo, el gobierno podía controlar los excesos de estas organizaciones. Pero hoy las autoridades no sólo han abdicado del uso de la fuerza pública sino que están perdiendo incluso las armas de la persuasión con las que contaban. Cuando un gobierno no tiene el recurso a la fuerza pública, incluso en los casos en que los sindicatos violan leyes que han sido diseñadas para favorecerlos, los líderes sindicales no tienen siquiera el incentivo para negociar con él.

En el último año hemos visto dos movimientos sindicales muy importantes en nuestro país. Uno de ellos ha sido el de los mineros y el otro el de los maestros de Oaxaca. En ambos casos los sindicatos han llevado a cabo huelgas ilegales que la autoridad se ha visto imposibilitada de detener. ¿Por qué ilegales? En el caso de los mineros, porque no había contrato laboral en proceso de negociación. En el de los maestros de Oaxaca, porque el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación acababa de firmar el contrato del cual es titular.

Tanto en un caso como el otro los sindicatos hicieron sus huelgas por razones que no tenían nada que ver con una demanda laboral. Los mineros que se declararon en huelga contra Sicartsa y el Grupo Minero México, buscaban defender a su líder, Napoleón Gómez Urrutia, de un grupo opositor que había presentado denuncias de fraude y malversación en su contra. La sección 22 del SNTE, a su vez, ha buscado principalmente la renuncia del Gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz. Pero en uno y otro caso la autoridad se ha mostrado imponente para hacer que estos grupos sindicales cumplan con la ley.

Los sindicatos tienen en la legislación mexicana una serie de ventajas enormes. Detentan, en particular, un monopolio sobre la contratación en determinadas empresas. Éstas no pueden, por ley, acudir a un mercado libre para emplear a aquellos trabajadores que más les convengan por razones de sueldo, calidad y dedicación al trabajo. Pagan por ello con una pérdida de productividad.

El enorme poder que da el monopolio de contratación a los sindicatos debe, sin embargo, ser compensado por dos prácticas indispensables. Una es la democracia sindical, que debe incluir elecciones con sufragio libre y secreto con reglas tan estrictas como las que tenemos en los procesos constitucionales. La otra debe ser una obligatoria rendición de cuentas, que incluya una auditoría externa que dé transparencia a los recursos que manejan los sindicatos.

Muchos líderes se niegan a aceptar estas condiciones en aras de una supuesta autonomía sindical. Pero el abuso de los recursos de los trabajadores, o de su libertad a escoger democráticamente a sus dirigentes, no puede ser nunca parte de la autonomía sindical. Los votos a mano alzada, las elecciones por delegados y el manejo discrecional de los fondos sindicales deben ser ya cosa del pasado.

 
 
La vía pacífica
 
El caso de Oaxaca se resolverá "por la vía pacífica", como se han solucionado los conflictos de San Salvador Atenco y del EZLN. "Ésta ha sido una fórmula que ha funcionado en este sexenio", dijo ayer el Presidente Vicente Fox. El mensaje parece claro para los habitantes de Oaxaca, pero debe ser escalofriante. Así como la zona zapatista ha permanecido dos sexenios tomada por el EZLN, y así como se canceló el aeropuerto de Texcoco, así se resolverá el conflicto de Oaxaca. Los oaxaqueños se preguntan si en su caso habrá que esperar 12 años para que la APPO se canse de mantener sus barricadas y la sección 22 termine de hacer sus consultas a las bases. O, peor aún, si se optará por la solución Atenco y se cancelará en definitiva la ciudad de Oaxaca.
 
Sergio Sarmiento, El Norte, 24 de octubre 2006

lunes, octubre 23, 2006

 

Oaxaca: la APPO quiere el poder

http://www.mexicoconfidencial.com/index2.htm

Un grupo aparentemente mayoritario de dirigentes de la APPO se impuso a los líderes de la sección 22 y salvo que ocurra algo en las próximas horas, hoy no se reanudarán las clases en Oaxaca. Conociendo el ADN político de estos grupos, nadie debería sorprenderse. A la APPO y a su corriente dentro de la sección 22, no le interesan ni las reivindicaciones magisteriales ni mucho menos un acuerdo con el gobierno, sea federal o local, que permita avances en el estado. Me atrevería a decir que ni siquiera tienen real interés en la salida de Ulises Ruiz: su agenda es otra y pasa por un triunfo político que se pueda adjudicar su propia corriente revolucionaria.

No se deben mezclar los temas: las demandas y el enojo social con la administración de Ulises Ruiz es real y extendida. Involucra a muchos sectores que nada tienen que ver con la APPO y sus dirigentes, tan cercanos al EPR y sus métodos de lucha (¿ha visto usted fotos o películas de las formas de operar de Sendero Luminoso en Perú?: pues se parecen, con sus adversarios atados a postes, con carteles difamatorios, como una gota de agua a la de la APPO y sus duros eperristas), pero ha sido la cerrazón del gobierno local, y la impericia del federal para impulsar cambios, lo que ha provocado que muchos de esos personajes y sectores terminen en una lucha que parece ser la misma pero que no lo es.

En muchos sentidos, el gobierno de Ulises Ruiz es indefendible. Pero la demanda dura de la APPO respecto a la renuncia del gobernador tampoco es una salida al conflicto. Ruiz debería pedir licencia por muchas razones, la mayor de ellas simplemente para desbrozar el camino hacia una salida, que permita, entre otras cosas, que se separen del movimiento en su contra los grupos legítimamente agraviados pero que no cuentan con una agenda oculta.

Pero la salida de Ruiz no es la panacea para resolver todos los problemas: se necesita mucho más. Un capítulo central es la sección 22 del sindicato de maestros. Desde hace 25 años, la sección 22 ha sido el corazón de la oposición al liderazgo nacional del magisterio. Pero en esta ocasión parece haber quedado sin salida en su propia trampa. Siempre utilizó las reivindicaciones gremiales para operar su agenda política y lograba con ello obtener beneficios para los maestros (o por lo menos para sus dirigentes) y consolidarse de esa manera políticamente, aunque en apariencia abandonaba estas demandas si eran colmadas aquellas. Ahora llevó sus demandas gremiales al máximo y, además, le sumó, como punto no negociable, la renuncia de Ruiz. Pero ello se convirtió en una trampa porque si no obtiene todo corre el serio peligro de perderlo todo, incluyendo la sección.

No es la primera vez que le ocurre a los grupos de la Coordinadora magisterial: han perdido en el pasado estado enteros por apostar a lo político en lugar de lo gremial. Y eso podría estar ocurriendo en estas horas en Oaxaca.

Hace algunas semanas, con motivo de la absurda estrategia seguida por López Obrador, decíamos que quizás una de las consecuencias más graves de ese movimiento, y ello se aplica perfectamente a lo que está sucediendo en Oaxaca, es que no sabían ganar y estaban dilapidando todo el capital político acumulado en pos de demandas tan elevadas que los terminaban aislando socialmente. La sección 22 logró lo que, explícitamente, siempre buscó: una rezonificación general del magisterio oaxaqueño, mejores condiciones laborales y hasta concesiones que van de reposicionamientos políticos hasta un hotel para sus agremiados en Huatulco. En realidad es hasta excesivo en términos gremiales e incluso de costos presupuestales. Pero el hecho es que lo lograron. Y así como lo lograron lo rechazaron porque Ulises Ruiz no presentó su renuncia. Cuando se le dio un virtual ultimátum a Enrique Rueda para que aceptara o no el acuerdo, el dirigente de la sección se apresuró a comprometer el regreso a clases, pero ayer la propuesta fue rechazada por los otros dirigentes.

Lo que viene es anunciado: ya más de 15 mil maestros de la 22 han solicitado formalmente la creación de una nueva sección en el estado, que estaría, se supone, alineada con la dirigencia nacional del sindicato y que aceptará lo más rápido posible la oferta gubernamental. La pregunta es sencilla: ¿si usted fuera maestro en Oaxaca y tuviera que elegir entre afiliarse a una sección que le ofrece mejorar sustancialmente su salario y su calidad de vida y otra que le ofrece ser un militante profesional, aunque no cobre en meses y su lucha concite un fuerte rechazo social, dentro y fuera de su estado, qué elegiría?. Por supuesto que si la sección 22 después de todo lo que se le ha ofrecido no regresa inmediatamente a clases perderá todo, incluyendo la dirección de la sección y, para colmo, ello terminará fortaleciendo, por lo menos en el corto plazo, a Ulises Ruiz.

Porque además, legitimará, si aún hiciera falta, la intervención policial en la ciudad. La situación es literalmente insostenible y Oaxaca está a punto de quebrar económica y socialmente por un movimiento que rechaza aceptar que ganó y continuar la lucha por otros medios. Supongamos, incluso, que Ruiz no se va (e insistimos en que lo mejor sería que solicitara licencia) pero que los maestros mejoren su calidad de vida e ingresos; que se le impongan al gobierno local los mandos policiales y de seguridad; que se realice una verdadera reforma política en el estado; que se garantice la pluralidad y la gobernabilidad en su sentido más amplio. Que las tropelías de los últimos años sean castigadas y la utilización de los recursos públicos transparentada. ¿Qué grupo político sensato podría rechazarlo?. Sólo los dirigentes de la APPO, por la sencilla razón de que lo que ellos quieren es otra cosa: se trata del poder.

Por: Jorge Fernández Menéndez
Publicado en: Periódico Excelsior Fecha: Lunes, 23 de Octubre de 2006

sábado, octubre 21, 2006

 

La puntilla

 
Los números no mienten. El PRD sufrió un serio descalabro en Tabasco. Los 507 mil sufragios que obtuvo Andrés Manuel el 2 de julio se transformaron en 342 mil el pasado 15 de octubre. La votación se redujo en 165 mil votos, 34 por ciento menos. El PRI en cambio incrementó su votación en 80 mil votos, 23 por ciento más que en la elección presidencial. El golpe es directo y a la cabeza, pero no del candidato Ojeda Zubieta, sino de Andrés Manuel.

La popularidad de AMLO en su tierra es de larga data y creció con su candidatura a la Presidencia. De haberla ganado, el efecto en Tabasco hubiese sido devastador. Ojeda se habría impuesto sobre Grarnier con una enorme ventaja. Lo inverso, sin embargo, no es cierto. La derrota del 2 de julio no se tradujo en una pérdida de popularidad de AMLO, ni en el DF ni en Tabasco. Lo que mermó su fuerza fueron las acciones de resistencia civil. La toma de Reforma y el Zócalo, amén de las descalificaciones de todas las autoridades, tuvieron un costo enorme.

Los electores flotantes se alejaron desconcertados o aterrados. Y así el ciclo se cerró inexorablemente. Lo que empezó como una derrota por unas décimas de punto está terminando como un gran naufragio. En tres meses y medio, AMLO liquidó el capital que había acumulado a lo largo de dos décadas.

¿Entiende AMLO lo que está ocurriendo? Difícil saberlo. Sus reacciones van en sentido contrario. Presa de sus delirios y obsesiones se revela incapaz de confrontar la realidad. Su mundo está poblado de enemigos y últimamente de traidores. Sin embargo, el silencio después de la derrota en Tabasco son sintomáticos. Es posible que la duda y la ansiedad se empiecen a apoderar de su espíritu.

Pero más allá de sus tribulaciones personales, lo cierto es que AMLO está ahora frente a un predicamento mayor. ¿Qué hacer el 20 de noviembre? Si opta por mantenerse en sus trece, los costos serán aún más grandes. El hecho de que el "magno evento" se celebre en el Zócalo acentuará el ridículo. Basta imaginar lo que pasará con sus mítines en las plazas del centro y el norte del País. Andrés Manuel se ha vuelto ya una parodia de sí mismo.

Sin embargo, una rectificación se antoja casi imposible. AMLO, como mucho se ha dicho, no tiene las categorías mentales para procesar la derrota. Pero además, él no se ve ni se asume como el líder de un partido en un contexto institucional. Lo suyo son los movimientos sociales y las marchas de protesta. Entrar en la lógica partidista implica negociar y ceder. Y eso es justamente lo que no está dispuesto a hacer, en particular con las corrientes moderadas del perredismo.

De hecho, su biografía puede leerse como un largo proceso de emancipación. Desde que fue presidente del PRI en Tabasco en 1983 hasta que tomó posesión como jefe de Gobierno del DF el 5 de diciembre de 2000, Andrés Manuel lidió y negoció con las corrientes del PRD pero, sobre todo, con la tutela del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Ya en el poder se quitó la máscara y la emprendió contra su mentor y posteriormente secuestró al partido y sometió a sus corrientes.

La prospectiva sirve para entender el presente. El destino del PRD y del PRI bajo la presidencia de AMLO hubiera sido el mismo: la desaparición para sentar las bases de una nueva organización. Un partido-movimiento sometido incondicionalmente al Jefe absoluto. Ése era el sueño de Andrés Manuel. Su estrategia y sus intereses siempre chocaron con las corrientes más fuertes del PRD. Por eso no se ocupó de ellas, sino las sometió con un argumento muy poderoso: soy el único que puede conquistar la Presidencia.

¿Cómo esperar, entonces, que Andrés Manuel regrese sobre sus pasos y se siente a la mesa como primero entre iguales? Es prácticamente imposible. Va contra su naturaleza y sus intereses. Él sabe que la entrada de los perredistas en la lógica de una oposición institucional lo debilita. Es más, cualquier forma de diálogo parlamentario le parece una forma de complicidad vergonzosa. Pero sobre todo de traición, porque, desde su perspectiva, la solución total, radical y efectiva de los problemas de México pasa por un solo camino: su llegada a la Presidencia.

La cuestión es que del otro lado también se cuecen habas. Los movimientos y las disidencias en el interior del PRD ya empezaron. La corriente Nueva Izquierda hizo una serie de señalamientos críticos sobre la marginación de la estructura partidaria y el fracaso de las redes ciudadanas en la elección del 2 de julio. Pero es apenas la punta del iceberg. En el fondo está la disputa por el control del partido. Jesús Ortega, líder de Nueva Izquierda, se perfila como el candidato que enfrentará a los amlistas encabezados por Alejandro Encinas.

Sin embargo, a diferencia de lo que sucedió en los últimos años, los planetas, casi todos los planetas, se están alineando en contra de AMLO. El primero de ellos, el mayor, se llama Cuauhtémoc Cárdenas. Pero en la lista hay que incluir a Amalia García, a Lázaro Cárdenas y a Zeferino Torreblanca. Amén de un gran número de diputados y senadores. La percepción de todos ellos converge en un punto: si el PRD sigue la línea trazada por López Obrador naufragará de manera estrepitosa y se hundirá en la elección intermedia.

El momento de las definiciones ya llegó. No hay grises ni medias tintas. Los perredistas deben elegir entre el despejadero o el partido. López ya no tiene nada que ofrecer como no sea una pequeña y ridícula kermés. Las horas del Rey de Cacahuate están contadas. Todo conjura contra él. Ésta no es la hora de los hornos, es el ocaso de su Alteza Serenísima. La soledad será infinita y las traiciones se multiplicarán.
 
Jaime Sánchez Susarrey, El Norte, 21 de octubre 2006


viernes, octubre 20, 2006

 

¿Qué hubiera pasado ...?

"... A los historiadores les está vedado incurrir en la práctica conocida en Teoría de la Historia con un curioso nombre: la nariz de Cleopatra. No es válido, en efecto, preguntar: ¿qué habría sucedido si la soberana egipcia no hubiera tenido la nariz como la tenía, de forma tan extraña? Ese peregrino rasgo llamó la atención de Marco Antonio y César, los próceres romanos, y los hizo rendirse a los encantos de la soberana egipcia. Las consecuencias que esa rendición tuvo en el destino de Egipto, y aun de Roma, fueron grandes. El historiador riguroso no puede plantearse un imaginativo: "Qué hubiera sucedido si...?". Eso equivale a especular sobre lo inexistente. Y sin embargo, un grupo de distinguidos historiadores norteamericanos -Caleb Carr, John Lukacs, James Bradley y otros- acaban de publicar un libro con el nombre de "What if?", donde analizan lo que pudo haber sido si algunos grandes acontecimientos de la historia universal hubiesen sucedido en modo distinto de como sucedieron.
 
Así yo me pregunto: ¿qué habría sucedido si Raúl Ojeda, candidato del PRD a gobernador de Tabasco, hubiera ganado la elección? Y me respondo: Andrés Manuel López Obrador habría sido el verdadero gobernador, y Ojeda su pelele, y Tabasco una ínsula propiedad de AMLO, y su erario una fuente de recursos para mantener el movimiento de confrontación del perredista. No exagero: tales son los modos de López Obrador. Los tabasqueños percibieron esa ominosa posibilidad, y votaron en contra de Ojeda porque así votaban en contra de AMLO. Más claro ni el agua..."
 
Armando Fuentes Aguirre, Catón, El Norte, 19 de octubre 2006
afacaton@prodigy.net.mx

jueves, octubre 19, 2006

 

Pobreza e Identidad

 
Pareciera que el PRD insiste en aparecer como el partido de los pobres, pero de aquellos pobres que quieren seguirlo siendo recibiendo eternamente ayudas. Al negarse el PRD por siniestra vocación a apoyar con todo su entusiasmo a la creación de grandes y medianas, modernas e internacionales empresas en todos los campos, incluyendo el de la energía, entonces su plan de generación de empleos es ilusorio. La changarrización y las artesanías no nos sacarán de la pobreza.

Pero si los mexicanos seguimos haciendo más o menos lo mismo, entonces México seguirá cultivando pobres. No es respetando las tradiciones que nos dan una supuesta identidad lo que nos sacará de pobres, sino al contrario, haciendo cosas diferentes seremos personas diferentes y tendremos un país diferente.

¿Dónde está aquella izquierda liberal que buscaba la liberación de las personas para lograr su independencia y soberanía personal? Nada de eso ya quedó, ahora el PRD favorece actuar de forma callejera y multitudinaria para favorecer las emociones de grupo y los sentimientos nacionalistas tradicionales impulsando con ello cultivar más la pobreza tradicional.

Nadie es amigo de un pobre si tan sólo le da una cuota de 20 pesos al día. No es honesto gritarles a los pobres que no se preocupen y que vivan su pobreza con orgullo porque algún día se les hará justicia y que no tienen que poner nada de su parte para salir adelante, salvo marchar por las calles. Cada maestro saldrá de pobre cuando sea mucho mejor maestro. Cada mesero saldrá de pobre cuando sea mucho mejor mesero.

Para mí, los indígenas -por nombrar a unos grupos que no han podido salir de su pobreza- siguen más o menos igual de fregados porque los líderes cultivadores de la identidad de la pobreza los siguen mareando diciéndoles que es más honorable que sigan siendo indígenas con todas sus tradiciones, muchas de las cuales son precisamente la causa de su eterna pobreza.

Promueve la pobreza el líder que piensa que la gente debe mantenerse fiel a sus costumbres evitando la tentación del progreso. El pobre engañado por tanto demagogo ya piensa que es posible salir de pobre sabiendo lo mismo, haciendo lo mismo, viviendo en el mismo lugar y manteniendo las mismas costumbres.

Entonces, para mí, es política inmoral tratar de pedir más dinero para salir de pobres, cuando se pretende seguir viviendo haciendo lo mismo de siempre. Los partidos como el PRD al promover las tradiciones antiguas, tal vez indigenistas, tradiciones de superstición religiosa, tradiciones de una democracia de plazuela, tradiciones de propiedad colectiva, tradiciones de discriminación a las mujeres, tradiciones del rechazo al estudio, tradiciones alcohólicas y demás, significa un cultivo descarado de la pobreza.

La mayoría de dichas tradiciones mexicanas fueron diseñadas para aliviar la pobreza; sólo aliviarla, nunca curarla. Las tradiciones sólo han hecho más llevadera la pobreza, haciendo que la propia identidad requiera una expresión de pobreza. Nuestras tradiciones nunca fueron diseñadas para sacar a los pobres de su pobreza.

La identidad del mexicano no puede construirse reforzando una imagen de pobreza fundamentada en nuestra terquedad del pasado. Juárez, Porfirio, Madero, Morelos, Zapata, Pancho Villa, Lázaro Cárdenas, es más, ni siquiera Vasconcelos, nos pueden servir de modelos para salir de pobres. Aceptemos el reto de ser personas diferentes en un país diferente dentro de pocos años.

Enrique Canales, El Norte, 19 de octubre 
enriquecss@gmail.com

miércoles, octubre 18, 2006

 

Nomás eso faltaba...

Excelente cartón de Paco Calderón
¿ Así o más "loser"? Por cierto, no ha salido en los medios en éstos 3 días, ¿verdad?
Lamentablemente no creo que entre en razón. Seguirá con su misma versión, la misma cantaleta. ¿Qué no se dan cuenta los del PRD que AMLO ya representa un lastre?

martes, octubre 17, 2006

 

Derrota en Tabasco

"Quienes crean que esto implica la puntilla, una derrota para el movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador, están totalmente equivocados."
 Alejandro Encinas
 
 
Las encuestas -esas encuestas que tanto desprecia Andrés Manuel López Obrador- confirmaron nuevamente su corrección. El priista Andrés Granier ha ganado la elección al gobierno de Tabasco por esos mismos 10 puntos porcentuales que preveían los sondeos.

Según el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) de Tabasco el candidato del PRI ha obtenido el 53 por ciento de los sufragios contra el 43 por ciento del aspirante de la coalición Por el Bien de Todos, César Raúl Ojeda. Falta por contabilizar un 5 por ciento de las casillas y hay otro 4 por ciento con inconsistencias que tampoco se ha considerado todavía. Pero las posibilidades de que estos votos reviertan el triunfo de Granier son virtualmente nulas.

El contraste con lo ocurrido hace poco más de tres meses en las elecciones presidenciales es realmente dramático. El 2 de julio López Obrador obtuvo en Tabasco su segundo mejor resultado electoral en las entidades del país (sólo el Distrito Federal, que le dio 58 por ciento de sus sufragios por la Presidencia a López Obrador, superó el porcentaje de Tabasco). En ese entonces la coalición Por el Bien de Todos ganó el 56 por ciento de los votos que se sufragaron en Tabasco para presidente de la república contra el 38 por ciento del también tabasqueño Roberto Madrazo postulado por la Alianza por México que incluía al PRI.

¿Cómo pudo cambiar un resultado electoral en un estado de manera tan dramática en apenas 100 días? Para López Obrador y los dirigentes del PRD la respuesta es muy sencilla: hubo un fraude monumental en la elección al gobierno estatal de este 15 de octubre. Pero si el PRI tenía realmente la capacidad para ese fraude, ¿por qué no la empleó para ganar la elección del 2 de julio cuando menos en Tabasco?

Quizá el problema fue que el tres veces derrotado Ojeda no fue un buen candidato, como lo empiezan a argumentar algunos perredistas. Pero si bien López Obrador nunca ha estado dispuesto a aceptar que una derrota electoral sea culpa suya, quizá en esta ocasión la responsabilidad sea fundamentalmente suya.

Es verdad que las semanas previas a la elección fueron muy complicadas. Hubo acusaciones mutuas entre perredistas y priistas. Hay un video en que el entonces subsecretario de transporte, José del Carmen Domínguez Náres, les ofrecía a taxistas renovar sus concesiones a cambio de apoyar a Granier. Domínguez Nárez fue destituido de inmediato y el PRI ha sido sancionado con una multa de 43 mil 500 pesos por este hecho. Perredistas y priistas, por otra parte, se han acusado mutuamente de comprar y coaccionar el voto. Hubo también arrestos de perredistas llegados de otros estados que buscaban apoyar a Ojeda. Pero difícilmente se puede atribuir a estos hechos el enorme cambio en el resultado electoral. Y esto lo saben los propios perredistas.

López Obrador ha logrado revivir en muy poco tiempo la imagen del PRD como un partido violento que manda al diablo a las instituciones y utiliza los bloqueos de vías de comunicación como arma de presión política. Esa imagen, que empezó a generar el propio Andrés Manuel con sus bloqueos de pozos petroleros en las protestas por sus derrotas como candidato al gobierno de Tabasco en 1988 y 1994, se había desvanecido en los últimos años como consecuencia del surgimiento de un PRD más comprometido con las instituciones democráticas. López Obrador, sin embargo, se ha encargado personalmente de echar para atrás la imagen del PRD moderado con sus protestas y descalificaciones posteriores al proceso electoral del 2 de julio. El daño producido por las "chachalacas" de la campaña no ha hecho sino profundizarse con la toma del corredor Reforma-centro histórico y con los epítetos de "traidor a la democracia" y "pelele" dirigidos a Vicente Fox y Felipe Calderón de los últimos meses.

Ayer Alejandro Encinas buscó minimizar las consecuencias políticas para López Obrador de la derrota en Tabasco. Pero el mismo esfuerzo del jefe de gobierno es indicativo de la preocupación que hoy existe entre los grupos demócratas -que los hay-del PRD. A pesar del control que Andrés Manuel ha tomado sobre el partido, muchos de sus integrantes consideran que, si se continúa en el camino de la radicalización, el PRD se quedará nuevamente solo con esos seguidores radicales que pueden entusiasmar a los políticos, pero que no son suficientes para ganar elecciones.

La derrota del PRD en Tabasco revela que ni en el terruño de López Obrador es posible construir candidaturas exitosas solamente sobre una base de radicales. Andrés Manuel bien puede despreciar a las instituciones de nuestro país. Pero si el PRD quiere seguir siendo un partido relevante en una sociedad democrática, tendrá que empezar a mostrar un mayor respeto a las instituciones mexicanas.

Sergio Sarmiento, El Norte, 17 de Octubre
 
sarmiento.jaquemate@gmail.com

 

Te lo digo, López

 
Te lo digo a ti, López; entiéndelo tú, PRD: ser porro no es lo mismo que ser político.

Armar camorra no es lo mismo que hacer patria; el avance de un país se logra transformando las instituciones, no destruyéndolas.

El progreso de los pueblos es inaccesible a quienes bloquean, agreden y perjudican a la ciudadanía: el desarrollo se forja a base de la implementación de estrategias sinérgicas que parten de la ESTABILIDAD y la unidad, nunca de la inestabilidad y la polarización.

La demagogia y el populismo son armas de dos filos, lo que dan en el corto plazo retiran con creces en el mediano y largo plazo.

La mentira y la descalificación no forman parte del arsenal de los estadistas: los verdaderos políticos es gente propositiva; nunca destructiva.

Los políticos que progresan, que ganan elecciones, son humildes, nunca prepotentes: suplican y piden, nunca ordenan, exigen, o se sienten por encima de las leyes, las instituciones o los ciudadanos.

El buen servidor público es aquel que entiende que los gobiernos son los que deben temer al pueblo, nunca el pueblo a su Gobierno.

Generar confianza entre el electorado debe ser la primordial labor de todo aspirante a un puesto electoral: el ciudadano desconfía de los políticos que pontifican y amenazan desde el púlpito del poder o que señalan a individuos específicos como blanco de sus venganzas, odios o resentimientos personales.

El político triunfador es aquel que procura CONVENCER y no vencer: es respetuoso siempre de la Ley, consciente de que el poder emana de los gobernados: jamás del puesto que ocupan.

El buen político rara vez confunde la persistencia con la terquedad ni se obsesiona con el poder: respeta y le da su lugar a los demás y procura evitar la confrontación irreductible porque sabe que un buen gobierno se logra a base de la INCLUSIÓN, nunca de la exclusión.

El político triunfador sabe negociar, sabe cuándo y cómo, y qué tanto ceder, ello partiendo de la certeza de que en las democracias nunca nadie obtiene todo lo que quiere, cuando lo quiere, como lo quiere: esto nada más Diosito lo puede.

Y en la política, estimados amigos loperredistas, no hay diositos: simplemente hay humanos que se equivocan, que yerran, que fallan, y que lo único que les queda es RECONOCERLO, pedir perdón y enmendar el camino.

Debe serles ya abundantemente claro tras la clara y amplia derrota que sufrió en Tabasco el Señor López, y el partido al que ha desbaratado con sus esquizofrenias, que se equivocaron de cabo a rabo, amigos perredistas, con las estrategias que emplearon tras la derrota presidencial del 2 de julio.

La elección la perdió López con los errores abundantes y claros que cometió durante la campaña: y Tabasco lo perdieron por no saber aceptar con dignidad y cordura que se equivocaron después del 2 de julio y el considerable capital político con el que llegaron a la elección presidencial lo han perdido.

La competencia política es urgente y necesaria para el buen funcionamiento de la democracia: no era sano para México cuando el PRI predominaba, como hoy no es sano que predomine otro partido.

Se requiere equilibrio en México, se requieren partidos con propuestas prudentes, sensatas y funcionales que favorecen a los desprotegidos: requieren ellos una voz fuerte y vigorosa que hable por aquellos a quienes el progreso ha dejado atrás: y aquí es donde cabe un PRD moderno, prudente.

Mas no confundamos el MESIANISMO con el humanismo: las recetas paternalistas y simplistas nunca han funcionado, lo que funciona probadamente en el mundo entero (sólo que para entenderlo hay que conocer mundo) son las fuerzas del libre mercado y la libre empresa.

La pobreza en México la tenemos no porque nos sobre liberalismo, sino porque NOS FALTA.

Mientras protejamos y fomentemos monopolios y oligopolios, le rindamos pleitesía al paternalismo, al estatismo y al populismo, y no entendamos que sin creación de riqueza como primer ingrediente jamás se podrá derrotar a la pobreza, estaremos patinando en el lodo gastando energía y perdiendo el tiempo en bloqueos tontos, manifestaciones de acarreados pagadas con recursos públicos y discursos obsoletos: ¡nada que se pueda traducir ni en votos ni en pan para el pueblo!

¿A dónde quieren llegar así?, ¿a puros Tabascos?

Fricasé, el abogado del pueblo, El Norte, 17 de octubre 2006 
fricase@elnorte.com

lunes, octubre 16, 2006

 

El Engaño

http://www.eluniversal.com.mx/columnas/61228.html

Se equivocan quienes insisten en que detrás del magisterio y de la APPO sólo está el interés legítimo de los maestros

Entre los estrategas del gobierno federal saliente, el de Vicente Fox, y el que se iniciará el próximo 1 de diciembre, el de Felipe Calderón, se tiene claro que detrás del conflicto de Oaxaca, más que una crisis política y social, no hay más que un engaño mediático cuyo objetivo de fondo es el poder. Por eso se han resistido al uso de la fuerza pública y han intentado negociar. Pero el tiempo para el acuerdo y la negociación parece haber terminado.

Y es que todos saben que más allá de las legítimas demandas que enarbolan los grupos oaxaqueños involucrados en la crisis política y social que vive esa entidad, el verdadero trasfondo del conflicto es político; es una lucha de y por el poder local, que frente a las pasadas elecciones federales escaló los peldaños de los poderes municipal y estatal, hasta alcanzar el nivel federal, en donde se trasplantó en el corazón de la guerra por la sucesión presidencial.

Se equivocan quienes insisten en que detrás del magisterio oaxaqueño y de la naciente APPO sólo está el interés legítimo de los maestros y de las organizaciones populares que reclaman la reivindicación de reclamos históricos. Está claro que son de carme y hueso los maestros y las organizaciones sociales, como son tangibles sus reclamos. Pero en el fondo esos reclamos y la protesta radical del magisterio y de la APPO no son más que el pretexto para justificar una lucha de poder, que inició como un vulgar cobro de facturas políticas -al gobierno de Ulises Ruiz-, y que se transformó en un formidable ariete para presionar, doblegar y, en su momento, pactar con el nuevo gobierno.

Y es que detrás de la APPO, además de los grupos sociales reales, están los liderazgos colonizados por tribus del PRD -especialmente por el grupo que se ha convertido en el poder real al interior de ese partido-, como los "Chuchos". A ese grupo pertenece Flavio Sosa -cabeza visible en la negociación y los acuerdos, y promotor de las siglas de esa organización-, y quien apenas hace seis años levantaba la mano de Vicente Fox, entonces candidato presidencial que promovía el "voto útil". Hoy todo el grupo de Sosa responde a los "Chuchos", pero en años recientes fue aliado del gobernador José Murat, quien también promueve la rebelión, como parte de su "seguro de vida".

A su vez, el líder del magisterio, Enrique Rueda Pacheco, mantiene estrechos vínculos con el ex alcalde de Oaxaca y ex candidato a gobernador, Gabino Cué, a quien precisamente derrotó Ulises Ruiz, en una cuestionada elección. Cué fue subsecretario de Gobernación, y subsecretario de Gobierno, en los tiempos en que Diódoro Carrasco se desempeñó como secretario de Gobernación y gobernador de Oaxaca, respectivamente. Por paradójico que parezca, hoy Diódoro Carrasco es diputado federal por el PAN, en tanto que Gabino Cué es senador por Convergencia. El negocio familiar de Dante Delgado, el Partido Convergencia, también tiene metida la mano en el conflicto, por la vía del magisterio oaxaqueño.

Así pues, hace 143 días, cuando inició el movimiento magisterial en Oaxaca con la demanda legítima de retabulación salarial -cuando aún no se creaba la APPO-, el gobierno de Ulises Ruiz detectó que en el fondo la protesta pretendía crear un conflicto mayor para derribar a su gobierno -pues el magisterio había sido colonizado por los intereses políticos de Gabino Cué y de Convergencia-, y con la torpeza que le caracteriza intentó responder a palos, mediante el uso de la fuerza pública. La coyuntura resultó ideal para la formación de un grupo radical, como la APPO, que sumado al magisterio pretendía el poder político de Oaxaca.

Hay que decir que en ese momento todos los actores políticos de Oaxaca creían que López Obrador sería el ganador de la elección presidencial del 2 de julio. Bajo esa lógica se decidió radicalizar el movimiento magisterial, se creó la APPO y se inició la estrategia de reclamar, como demanda única y no negociable, la cabeza del gobernador Ulises Ruiz. La idea era crear una corriente política y social capaz de hacer posible no sólo la venganza, sino la caída de Ruiz y la suma, al PRD y a Convergencia, del gobierno de Oaxaca. Eso sería posible con el apoyo del hipotético gobierno de AMLO. En esa estrategia el prospecto a gobernar Oaxaca era nada menos que Cué. En el papel era un golpe maestro.

Pero la terca realidad cambió todo el escenario. Nadie imaginaba que AMLO sería derrotado el 2 de julio, y menos que el ganador sería Felipe Calderón. El nuevo escenario, con Calderón como presidente electo, obligó a modificar la estrategia, ya que la nueva composición de fuerzas afianzó la alianza del PAN y el PRI. Frente a esa nueva realidad, que elevó el costo de los objetivos, se decidió la radicalización de las posiciones del magisterio y de la APPO, sin moverse un milímetro en la demanda de la caída de Ruiz.

Al final de cuentas queda claro que al magisterio y a la APPO poco les importa una negociación, que el objetivo es doblegar al nuevo gobierno de Felipe Calderón, al que obligarán a usar la fuerza pública para mantener viva una lucha que es política, de fuerza y por el poder. Lo de menos son las demandas legítimas de los oaxaqueños. Y si no, al tiempo.

Ricardo Alemán, El Universal, 16 de octubre 2006

aleman2@prodigy.net.mx


domingo, octubre 15, 2006

 

La lucha de hoy en el edén; las dos caras de un mismo PRI

http://www.eluniversal.com.mx/columnas/61195.html

Ante la anulación electoral, AMLO sería el nuevo candidato

E n Tabasco ronda una pregunta que inquieta a no pocos de quienes hoy acudirán a las urnas para votar a su próximo gobernante, al Congreso y alcaldes. ¿A quién creerle?, parece la interrogante. Si nos atenemos a las encuestas, el voto mayoritario favorecería al priísta Andrés Granier, sobre el perredista César Raúl Ojeada Zubieta. Eso según los sondeos de opinión.

Pero en Tabasco darle crédito a las encuestas es lo más parecido a un "volado", ya que por tradición el electorado de esa región del trópico húmedo mexicano suele esconder su voto. Más aún, se podría decir que el asunto se complica al extremo de suponer, hoy domingo, que no hay nada para nadie. Claro, si se toma en cuenta que -como se ha visto en la reciente etapa de proselitismo-, asistimos a una virtual guerra civil política. Es decir, estamos frente a una guerra electoral entre hermanos; salidos los dos de la misma casa familiar y partidista, el viejo PRI; educados ambos en la misma escuela, la del fraude y el uso del dinero público con fines político-electorales, y que en los dos casos se trata de líderes y políticos que han dado abundantes muestras de ser fervientes practicantes de la cultura antidemocrática y la trampa.

Eso complica aún más la decisión de los electores tabasqueños, profundos conocedores del dudoso arte de la marrullería electoral y de los conflictos postelectorales. En realidad lo que hoy veremos en Tabasco no es sólo la elección para renovar a los poderes locales, sino un capítulo más de la peligrosa descomposición de una clase política enferma de poder, en donde han desaparecido las ideologías, los valores y principios doctrinarios -si es que alguna vez existieron-, para transitar hacia una despiadada lucha de y por el poder, con las armas heredadas del viejo partido, el PRI, cultura que anida lo mismo en Andrés Granier y Cesar Raúl Ojeda, que detrás del gobernador Manuel Andrade y del ex candidato Andrés Manuel López Obrador.

Falso dilema

Es falso que en Tabasco los electores que hoy acudirán a las urnas dispongan de dos alternativas reales de poder, de gobierno y de partido. Está claro que en las boletas se enfrentan el PRI y el PRD -siglas del viejo partido de Estado y de la nueva formación partidista que reclama la paternidad de la izquierda-, pero en la realidad los respectivos candidatos que se escudan bajo esas siglas no representan más que la fractura de un mismo grupo; a los poderosos intereses políticos y económicos locales y, sobre todo, ejemplifican el trasplante en Tabasco de la furiosa lucha postelectoral del pasado 2 de julio.

Es mentira que en Tabasco el candidato César Raúl Ojeda represente a la izquierda mexicana, siquiera a la izquierda del PRD. En realidad es el abanderado de los intereses personalísimos de su aliado temporal, Andrés Manuel López Obrador, el caudillo que en Tabasco intenta no sólo cobrar venganza de los supuestos agravios de su periplo presidencial del 2 de julio, sino mantener vigente el cordón umbilical de su movimiento político y social con el dinero público. ¿Por qué el "legítimo" se volcó a Tabasco luego de la derrota electoral del 2 de julio?. Porque requiere del oxígeno político de un triunfo, porque dio dos pasos atrás para relanzar su protesta desde su terruño, porque el candidato que impuso contra el perredismo local, César Raúl Ojeda, era el peor candidato, y porque pretende convertir a Tabasco en la "caja chica" para su activismo. Motivos suficientes para hacer todo lo que sea necesario para ganar.

Es una falacia que Andrés Granier sea el fenómeno social, político y mediático que se nos quiere vender. En efecto, es un buen candidato, capaz de hacer química con los electores, pero también es cierto que se trata del candidato del gobernador Manuel Andrade, quien lo construyó con todo el apoyo político, mediático y económico de que es capaz un virrey estatal, al más puro estilo del viejo PRI. Andrade resultó tanto o más habilidoso que su padre político, Roberto Madrazo, a quien en los hechos expulsó del estado para romper con el feudo madracista de por lo menos dos décadas. A su vez, ese PRI tabasqueño de Madrazo había derrotado en dos ocasiones a López Obrador. Hoy Manuel Andrade se ha propuesto derrotar también al ex jefe de Gobierno. Una lucha de poder, pero también de egos robustos.

Es falso que sólo el gobierno de Manuel Andrade haya preparado una elección de estado en Tabasco. Sí, todo indica que con la habilidad que le dio el doble triunfo sobre su otrota compañero de partido, el empresario César Raúl Ojeda, el gobernador Andrade preparó una cuidadosa elección de Estado. Y lo hizo así porque no estaba dispuesto a dejar en manos de Ojeda la administración local -sobre todo ante la hipótesis de que el 2 de julio AMLO se convirtiera en presidente-, lo que habría significado no sólo un auténtico suicidio político, sino la compra de un pasaporte a la cárcel. Pero ahora Andrade parece engallado, con mayor razón -si AMLO ya no fue presidente-, hará todo para impedir que la mano de López Obrador sea la mano que maneje los destinos de Tabasco.

Es mentira que se trate de una contienda entre buenos y malos -en donde supuestamente los buenos son los del PRD y los malos son del PRI-, porque luego del 2 de julio, una vez que AMLO fue derrotado, el "legítimo" centró su estrategia en recuperar "de lo perdido lo que aparezca". A partir de entonces orquestó una grosera modalidad de elección de Estado en Tabasco. En lo que no era más que una de las muchas elecciones estatales, se implantó una "elección federal". ¿Por qué? Porque más que César Raúl Ojeda, el "legítimo" se asumió como el verdadero candidato en Tabasco, volcó todo el peso político y mediático de su liderazgo -portando la ridícula pirata banda presidencial-, y con todo el dinero necesario -salido del Gobierno del Distrito Federal, del PRD, de otros gobiernos estatales, de las cámaras de diputados y senadores, de la Asamblea Legislativa y de las jefaturas delegaciones-, se empeñó en evitar una nueva derrota, no sólo en Tabasco, sino de sus ambiciones de poder.

En las semanas previas a la elección, pero sobre todo hoy, veremos en Tabasco una peculiar lucha político electoral entre las dos caras de un mismo PRI, en donde los estrategas de ambos bandos, Manuel Andrade y Andrés Manuel López Obrador, desplegarán las mejores estratagemas de que son capaces; una colección de las peores prácticas del viejo PRI de la antidemocracia, el acarreo, la compra de votos, el corporativismo, la compra de conciencias y, en el extremo, la demolición de la elección. Hoy los tabasqueños serán testigos de una lucha de poder entre dos titanes, dos líderes capaces de todo por el poder. Una guerra en la que todo se vale, incluso destruir la credibilidad de las instituciones. Al final estaremos frente a un falso dilema; si no gano -dirían los dos-, no gana nadie. En Tabasco se podrá presenciar el nivel alcanzado por una envilecida clase política mexicana, capaz de todo, por el poder. El poder por el poder.

AMLO, candidato a Tabasco

¿A quién creerle?, sigue siendo la pregunta. ¿Será posible creerle al PRI de Manuel Andrade?, cuyo gobierno presenta en los medios a un puñado de perredistas, confesos de ser presuntos agitadores a sueldo, enviados al edén por el PRD para reventar la elección de hoy domingo. ¿Es posible creerle al PRD de Andrés Manuel López Obrador?, que reconoce que los detenidos son de los suyos, pero que argumenta que sus leales fueron torturados para confesar que son enviados a reventar la elección. Alguno de los dos miente, pero los dos son capaces de lo que se acusan de manera mutua. En todo caso podremos concluir que las dos versiones tienen una buena dosis de verdad.

Que el PRD, como lo dijimos aquí hace casi dos meses, no estaría dispuesto a una derrota en Tabasco, y que para impedir ese nuevo revés, estaría dispuesto a todo. Y todo es todo, incluso reventar la elección. Esa hipótesis -salida de la mirada acuciosa del los acontecimientos, más que de un pase adivinatorio-, parece haberse cumplido. Todo el PRD, todos sus recursos políticos, económicos, y de sus aliados en medios, todos sus gobiernos, todos sus representantes populares, se volcaron hacia Tabasco. El edén se convirtió en la prioridad lopezobradorista, como si todos los perredistas quisieran pagar una deuda de lealtad al caudillo. Pero también todos sabían que era poco probable el triunfo. Por eso todos afilaron sus viejas armas, su cultura del pasado, y convirtieron la de Tabasco en una copia grosera de la guerra de spots negativos, de corporativismo, de compra de votos y conciencias. ¿De qué se quejan ahora?

En todo caso, si pierde el candidato Ojeda, no tendrá cara para reclamar fraude, porque habría hecho lo mismo que su amigo de mocedades y de partido, Andrés Granier. Pero tampoco El Químico -como motejan sus paisanos a Granier, porque es de profesión ingeniero químico-, podrá reclamar nada. Acaso inequidad política, porque en efecto, el peso de un candidato presidencial como AMLO, fue lanzado en su contra, un modesto ex alcalde que quiso ser gobernador. Pero ese es el nivel de la guerra en Tabasco. Esa es la cultura política de los tabasqueños. Y el que se lleva, como dicen ellos, se aguanta.

Pero en la actual crisis político electoral que se vive en Tabasco -crisis que anida antes de la elección-, existen otros dardos envenenados, lo que algunos priístas y perredistas locales ya identifican como el verdadero "huevo de la serpiente". ¿A qué se refieren? A una hipótesis nada desdeñable y en el papel muestra una profunda perversión política. Estamos hablando del supuesto de que los operadores del PRD llevados a Tabasco a reventar la elección hagan bien su trabajo -y de leer estas líneas ya estén en lo suyo-, y también en el supuesto que los antídotos del PRI no sean capaces de vacunar la estrategia del PRD, entonces estaríamos frente a la posibilidad real de que las elecciones de hoy domingo sean anuladas.

Vamos a suponer que en medio de un formidable escándalo mediático -que tendría a AMLO por meses en los reflectores mediáticos-, las elecciones para renovar la gubernatura de Tabasco sean anuladas, y que las instancias electorales ordenen un nuevo proceso. En ese supuesto, los partidos políticos en contienda tendrían la posibilidad de cambiar a su candidato. Y en esa lógica es fácil adivinar quién sería el candidato del PRD para el gobierno de Tabasco. En efecto, sería Andrés Manuel López Obrador, no el mal candidato César Raúl Ojeda. ¿Y qué ocurriría frente a esa posibilidad? Que AMLO estaría de nueva cuenta como el hombre de los medios, en su guerra personal no sólo contra el PRI de Tabasco, sino contra el gobierno de Calderón. Tendría, por supuesto, todos los recursos económicos para su candidatura y se mantendría en el candelero.

Esa descabellada hipótesis la reconocen, como ya dijimos, lo mismo perredistas que priístas y hasta panistas. La idea, frente a la muy probable derrota de César Raúl Ojeda, sería reventar la elección, mediante un escándalo mayúsculo, hasta forzar a que debido a las irregularidades las instancias electorales declaren anulada la elección. Lo demás sería lo de menos. Por eso es imposible dejar de lado las acusaciones mutuas que los equipos del PRI y del PRD cruzan antes, durante y cruzarán después de la elección de hoy, en donde todo puede pasar, incluso que se den los escenarios para anular las elecciones. Es el tamaño del juego por el poder, en donde lo que menos interesa son los electores.

El factor Oaxaca

En la misma hipótesis no debe descartarse el factor Oaxaca; crisis de poder que ya alcanzó a la elección de Tabasco y que sumada a la anterior, podría empalmarse a una nada descartable crisis prevista para el 1 de diciembre próximo, fecha en la que deberá tomar posesión como nuevo presidente, Felipe Calderón. Es fácil imaginar una crisis política múltiple -sumadas la de Oaxaca, la de Tabasco, más la que se puede crear si el Tribunal Electoral no le da el triunfo al neoperredista de Chiapas, Juan Sabines-, frente a la toma de posesión de Felipe Calderón. Y si se amalgama todo eso con la beligerancia de Andrés Manuel López Obrador, convertido en jefe real de ese movimiento de protesta, empeñado en reventar el gobierno de Felipe Calderón, estaríamos frente a un escándalo de proporciones mayores.

El conflicto sería mayúsculo, de muy difícil solución, pero en realidad sería un conflicto de cultura política -porque sería la muestra de que un sector social no está dispuesto a transitar por la democracia electoral formal, salvo cuando gana-, más que una verdadera crisis institucional. Y es que en el fondo, en Oaxaca, en Tabasco, en Chiapas y en general en la protesta postelectoral del 2 de julio, lo que hemos visto es la incapacidad de un puñado de políticos de la llamada izquierda, de reconocer las reglas básicas de la democracia. Por lo pronto AMLO ya salió de Tabasco, pero allá dicen que "dejó chillando a la serpiente". Al tiempo.

En el camino

Dicen los que saben que el fugado líder minero Napoleón Gómez Urrutia habría involucrado a uno de sus socios, Alonso Ancira -de Altos Hornos de México-, en negocios nada claros. Y la autoridad ya está detrás de esas pistas.

Ricardo Alemán, El Universal, 15 de octubre 2006

aleman2@prodigy.net.mx


sábado, octubre 14, 2006

 

La noche de Andrés Manuel

 

Las elecciones para gobernador en Tabasco serán prueba definitiva para saber si López Obrador crece como líder político o se desvanece en el PRD

Como un huracán, Andrés Manuel López Obrador tomó la elección para gobernador en Tabasco, este domingo, como una cruzada personal. Se fue a su tierra a hacer campaña a favor del candidato del PRD, César Raúl Ojeda, y en el camino lo borró. En los mítines, es él quien habla principalmente con el candidato, que es su amigo, observándolo a distancia. Es él quien arenga con sus discursos rupturistas mientras Ojeda lo sigue observando a distancia. Es él quien existe, no Ojeda, y es él quien realmente tiene todo que perder si su hombre es derrotado en los comicios. Como en cada lidia política que ha sostenido López Obrador, es nuevamente el todo o el nada.

Una vez más, el futuro de López Obrador ha quedado depositado en López Obrador. Durante una generación completa, el sistema político le otorgó todos los incentivos para que siguiera jugando al ultimátum con sus rivales. Siempre que llevaba las cosas al extremo por medio de la presión lo que no había podido obtener en contiendas electorales, obtenía lo que buscaba para sus clientelas leales. Hace menos de cuatro meses se quedó en la antesala del más alto cargo público al que jamás hubiera aspirado y no se ha recuperado. Llevó al PRD a victorias que nunca había soñado, al generar su carisma y personalidad casi el doble de la votación histórica del partido. Tras esos resultados sucedió algo normal: el candidato derrotado, daba paso al crecimiento político de su partido. Es decir, el PRD trascendió a su candidato.

Pero López Obrador no quiere ver que la ecuación política en la izquierda mexicana se modificó. En su lucha postelectoral obligó a los nuevos diputados y senadores del PRD a entregarles su primera dieta de septiembre y a firmar una carta donde desconocían a Felipe Calderón como presidente electo. Se lo aceptaron. Les pidió el 70% de su dieta de octubre para pagar spots en televisión sobre la convención democrática que lo eligió a mano alzada "presidente legítimo", y casi la mitad le puso un alto. Ya no. Quería que los cuatro gobernadores perredistas desconocieran también a Calderón, y le respondieron con un desplegado por la lucha dentro de la vía institucional. López Obrador no ha tenido la grandeza para ver los alcances políticos que tuvo y contribuir en la construcción de una izquierda con posibilidades reales de alcanzar la Presidencia. La vanidad de siempre lo atrapó en sí mismo y su terquedad lo tiene cegado.

Su imagen, fortaleza e influencia se han venido desvaneciendo en la medida en que los actores políticos de la izquierda se han venido acomodando en el México de las instituciones, entendiendo que la campaña postelectoral tiene que ser un capítulo cerrado. López Obrador cometió errores que le costaron a él y al partido, como el megaplantón, pero su tozudez impidió recortar las pérdidas electorales. El activo que fue para el PRD comenzó a convertirse en un pesado lastre en la etapa postelectoral. La caída de López Obrador sigue amenazando al PRD, y de eso ya se dieron cuenta en el partido. Al mes y medio del megaplantón, López Obrador había caído 14 puntos porcentuales en las encuestas de popularidad. Mandó al diablo a las instituciones y se proclamó "presidente legítimo". Las últimas encuestas de popularidad ya lo bajaron otros 11 puntos. Esos 25 puntos se trasladaron a Calderón, quien está por encima de 50% en popularidad nacional. Peor aún, en las preferencias de voto se muestra que si hoy se realizaran las elecciones presidenciales, López Obrador estaría peleando con Roberto Madrazo el segundo lugar, a 15 puntos de Calderón. La revuelta social que soñaba no se dio. Incurrió en el error de diagnóstico de los estructuralistas al asumir que porque millones de ciudadanos compartían sus mismos intereses, millones se sumarían espontáneamente en una acción colectiva de violencia. Así no funcionan las sociedades, y la historia está llena de ejemplos que aportan las evidencias.

López Obrador siempre se movió excelentemente en la polarización que generalmente trae consigo un sistema multipartidista, y se comportó típicamente como un político antisistema, tratando de minar el régimen al que se opone. Pero esa fuerza centrífuga izquierda-derecha que logró imponer se ha desvanecido significativamente en el fondo, no en la forma, porque la conducta estructuralista de su mente volvió a estar equivocada, como lo fue la estrategia de campaña diseñada por fuera del PRD que, al final, tampoco le alcanzó para llegar a la silla presidencial. Si él no lo ve, en el PRD y los neoperredistas sí lo diagnosticaron y lo están corrigiendo.

Marcelo Ebrard, el gobernador electo del Distrito Federal, está en franca retirada de la sombra de López Obrador y en un alejamiento, cuando menos hoy en día, de quien fue su mentor en la política, Camacho. La corriente Nueva Izquierda que encabeza Jesús Ortega, que fue la columna vertebral del megaplantón y que dentro de las fuerzas del PRD fue la que más tiempo estuvo en la vanguardia lopezobradorista, empezó el deslinde desde el fin de semana pasado cuando realizaron una autocrítica del proceso electoral y apuntaron a las redes ciudadanas, una estructura organizacional autónoma del partido, y a la operación electoral que encargó López Obrador a sus leales tabasqueños y no al partido, como los factores centrales de la derrota. La gente más cercana de López Obrador no quiere iniciar la autocrítica aduciendo que darán elementos a sus adversarios, pero que en el fondo, esconden que fueron ellos, no el partido, los verdaderos responsables del fracaso por la Presidencia.

En este momento que están dejando solo a López Obrador, unos dentro de la izquierda por rechazar el rupturismo, otros como Ebrard porque está viendo en la caída del ex candidato y su posición de poder político y económico en el Distrito Federal una plataforma para el 2012, y otros, como Nueva Izquierda, que si no rompen el cordón umbilical estratégico con López Obrador, corren el riesgo de que, como él, Ebrard termine apoderándose del partido, de la candidatura presidencial y del futuro del PRD, Tabasco se vuelve en ese parteaguas. López Obrador necesita ganar con Ojeda para recuperar influencia, posición y vigencia dentro del PRD y a nivel nacional. Perdiendo, sin embargo, puede ganar si asume el costo con madurez política y utiliza la oportunidad de una nueva denuncia de fraude electoral para relanzarse como el verdadero líder de la oposición -no como "presidente legítimo"- para hacerle frente a un gobierno ideológicamente opuesto. Pero, objetivamente hablando, ¿por qué pensar que López Obrador será lo que nunca ha sido? La radicalización en Tabasco lo reducirá aún más a él, pero paradójicamente ayuda al PRD y a sus demás líderes, que podrán desechar más rápido y con menos carga moral todo ese lastre que los está ahogando.

Raymundo Riva Palacio, El Universal, 13 de octubre 2006

rriva@eluniversal.com.mx

r_rivapalacio@yahoo.com


 

Hasta la Coronilla

No sé qué piense usted, estimado(a) lector(a), pero yo ya estoy hasta la coronilla (o como diría Catón: up to the mother) de los grupos minoritarios con intereses muy particulares que mantienen secuestrada a parte o sectores de la sociedad mexicana y hasta amagan con hacerlo extensivo a todo el país. Me refiero a grupos como la sección 22 del SNTE en Oaxaca, que en contubernio con la APPO mantienen secuestrado a ese estado, o como el sindicato de burócratas que en días pasados nos amenazó con detener al país si no reciben su "tan merecido" bono sexenal.

El día de hoy un lector de El Norte describió muy bien, con pocas palabras, la situación:

"Chantajistas"

Sección de Cartas a El Norte, 14 de Octubre de 2006

"Este país esta lleno de chantajistas (burócratas, APPO, los mineros, AMLO) que pretenden obtener ventajas con base en paros, marchas, mítines y demás.

Tienen egos enormes que creen que todo lo merecen, pero deberían de responder honestamente: ¿qué ofrecen que sea de verdadero valor para la nación como para darles tanto?"

Eduardo Sandoval

Col. Valle del Contry, Guadalupe, N.L.

Eduardo Sandoval dio en el clavo, en la prueba precisa de que estos grupos no buscan el bien de la comunidad. Al contrario, quieren preservar sus privilegios, las canonjías de las que gozan a costa del resto de los mexicanos que si trabajamos productivamente y pagamos impuestos. Supuestamente la causa original del conflicto es un problema laboral, un aumento de sueldo que pretenden los maestros (¿?) de Oaxaca. Quieren que se clasifique al estado como zona cara, lo cual les daría un aumento automático de sueldo adicional al que ya logró todo el SNTE a nivel nacional en su pasada negociación salarial con la SEP.

Dicha división del país en zonas tiene una lógica, que puede ser cuestionada y perfeccionada, pero sigue ciertas reglas. Se supone que se les paga un poco más a maestros que viven en zonas donde el costo de la vida (alimentos, transporte, vivienda, servicios, etc.) es mayor. Y si tiene sentido. Una persona que gana $10,000 pesos en Monterrey o el DF no puede darse el mismo nivel de vida que una persona que gana exactamente lo mismo pero vive en Oaxaca. Sin embargo tal parece que la sección 22 ha logrado resultados excelentes en materia educativa en Oaxaca de tal forma que, a pesar de que la vida no esta cara en su estado, se merecen un sueldo mayor.

Y ya no es cierta aquella vieja queja de que los maestros en México están mal pagados. Desde hace más de 10 años el nivel salarial del magisterio ha subido mucho más que la inflación y su carga de trabajo prácticamente sigue siendo la misma. Tienen más de 3 meses de vacaciones pagadas (al doble) al año, aguinaldos de 40, 60 y hasta 90 días (dependiendo del estado), y sólo trabajan 4 horas efectivas (y por lo que vimos con los resultados de ENLACE eso de efectivas es un decir) durante 5 días a la semana. Tienen acceso al ISSSTE para ellos y toda su familia. Se pueden jubilar con sólo 28 años de trabajo sin importar su edad. Tienen acceso a créditos hipotecarios en condiciones muy favorables. Pueden vender su plaza al jubilarse o heredarla a un familiar. Y de todas formas muchos tienen doble plaza, pues al sólo "trabajar" 25 horas a la semana en una plaza, les queda tiempo para "laborar" en otra. Y para colmo, los graduados de las Escuelas Normales públicas tienen, por ley, derecho a una plaza cuando se gradúen.

Como podemos ver, el magisterio mexicano es una clase social privilegiada en la sociedad mexicana. Puedo asegurar que la gran mayoría de ellos caen, sin problemas, en el 20% más rico de la población. Sin embargo su contribución a la sociedad no se equipara con los beneficios que reciben. El colmo lo representa la sección 22 del SNTE en Oaxaca. Éste estado ni siquiera pudo ser evaluado por ENLACE ya que han estado en paro desde entonces. Pero el retraso educativo en Oaxaca es de sobra conocido, ENLACE no habría mostrado sorpresas ahí. Y de cualquier forma todo el país salió reprobado.

Por eso es reprobable la actitud que están tomando la sección 22 y la APPO en el conflicto. Su reclamo original, como ya describí, no justificaba el paro ilegal original. Y ahora sus reclamos son completamente políticos: la salida del gobernador Ulises Ruiz. ¿Qué culpa tienen los niños, el retraso educativo de Oaxaca, con el pésimo desempeño de Ruiz como gobernador? Sin ser un experto en la vida política oaxaqueña, simplemente conociendo las mañas priístas en todo el país, puedo creer, aceptar, que las elecciones de hace dos años, en las cuales Ruiz le ganó a Gabino Cué con un estrecho margen, no fueron muy limpias. Sobre todo porque José Murat, el gobernador anterior, es un dinosaurio de lo más arcaico del tricolor. Sin embargo, dichas elecciones fueron ratificadas incluso por el TEPJF, por lo que Ruiz es el Gobernador Constitucional del Estado.

Por eso, como bien apuntó Eduardo Sandoval en su carta a El Norte, la sección 22 y la APPO son unos chantajistas, unos secuestradores. "Me dan lo que quiero o les armo un borlote". Lo paradójico, kafkiano, de la crisis oaxaqueña es que estos secuestradores quieren derribar al gobierno oaxaqueño afirmando que no hay gobernabilidad en el estado. Y si, si es cierto que no hay gobernabilidad, pero ésta no existe por causa y obra de los maestros y la APPO. Si la PFP llega a tomar control de la situación, la gobernabilidad regresaría. No dudo que Ulises Ruiz sea un pésimo gobernador, represor y que si merece ser removido, pero eso no le corresponde decidirlo a la sección 22 y a la APPO, con sus reuniones donde deciden a mano alzada, sin voto secreto, y cuyos disidentes son asesinados a puñaladas como le ocurrió hace unos días a un profesor. Y lo más triste de todo es que, como ellos ya afirmaron, el regreso a clases no es su prioridad.

Otros chantajistas, que ya nos timaron hace 6 años, son los burócratas federales. Nuevamente nos están amenazando con paros (como si trabajaran realmente) si el gobierno federal no accede a darles el famoso "bono sexenal". ¿Qué tienen que ofrecer los burócratas a cambio de dicho bono? ¿Realmente se lo merecen? ¿Accederán a aumentar la edad de jubilación para evitar un quebranto del ISSSTE en el futuro próximo?

Muchos gobiernos tienen leyes que les impiden negociar con secuestradores. Incluso es delito que los familiares de una víctima paguen el rescate. La lógica, correcta, detrás de esas medidas es la prevención del delito. Entre menos rescates se paguen los secuestradores, los chantajistas, tendrán menos incentivos para cometer sus fechorías. Pero entre más éxitos tengan en sus crímenes más alicientes tendrán para repetir sus actos. Lamentablemente en México, desde hace muchos sexenios, los gobiernos priístas, y ahora el panista de Fox, se han dedicado a satisfacer todas las demandas habidas y por haber de los chantajistas. No habría mucho problema si dichas demandas fueran justas, si tuvieran un compromiso de mejora de parte de esos grupos. Pero en la mayoría de los casos no ha sido así.

Y es que la idiosincrasia del mexicano es tal que sigue creyendo que el Erario es infinito, que alcanza para lo que sea. Nuestra cultura nunca ha estado diseñada o enfocada a premiar el trabajo, el esfuerzo, la mejora. Al contrario, muchas peticiones y demandas simplemente se basan en la antigüedad, y nada más. Ganar más trabajando menos. Tener más derechos pero menos o ninguna obligación. Es tal la desfachatez, desvergüenza de éstos grupos que no pagan impuestos pero si exigen que se les de un "bono sexenal" o sueldo como zona cara, que saldrá de los impuestos pagado por el resto de los mexicanos. Un bono se entrega por buenos resultados, por haber cumplido o excedido los objetivos iniciales. Ni los burócratas en lo general, ni la sección 22 en lo particular, cumplen con esa condición. Al contrario. Además, ¿no se supone que el sexenio de Fox fue un fracaso, un retroceso, a los ojos del PRD y del PRI, partidos a los cuales están ligados ésos sindicatos?

Joel Ayala, "líder" de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), afirmó que el "bono sexenal" se lo han ganado porque los trabajadores de base son los que implementan todas las acciones del gobierno. Si eso es cierto entonces los burócratas no se merecen nada pues para muchos el sexenio de Fox fue un fracaso.

Creo que ya va siendo hora de "meter en cintura" a toda esa bola de chantajistas, de vividores del Erario, rémoras de nuestros impuestos. Y la mejor forma es simplemente dejar de cumplir sus demandas. Aplicar la ley. Si en Atenco se hubiese aplicado el Estado de Derecho hace 4 años, hoy no estaríamos viendo éstas cosas en Oaxaca, o las que vimos en el Zócalo y Reforma. Si realmente queremos vivir en una democracia, debemos todos empezar a actuar como ciudadanos, con derechos, pero con muchas obligaciones también. Y la democracia empieza en las urnas, con votos libres y secretos, no con marchas, manifestaciones y plantones. Y mucho menos en asambleas donde se deciden las cosas a mano alzada. Ya basta de eufemismos, hay que llamar a las cosas por su nombre. El pueblo no es el que se manifiesta por unos cuantos cientos o miles en una calle. El pueblo somos todos, incluyendo a los pacíficos y silenciosos, que malamente dejamos que otros decidan por nosotros. Lamentablemente lo que dijo Platón hace más de 2000 años sigue siendo cierto: "El castigo que los hombres buenos tienen que pagar por no estar interesados en la política es ser gobernados por hombres peores que ellos mismos".

Dany Osiel Portales Castro
Monterrey, NL, México

"Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio" (Albert Einstein)

"La vida es muy peligrosa. No para las personas que se hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa". (Albert Einstein)

"La inteligencia de un ser humano se mide exactamente por la cantidad de felicidad que éste pueda crear para él y para los demás" (Germán Dehesa)

"El castigo que los hombres buenos tienen que pagar por no estar interesados en la política es ser gobernados por hombres peores que ellos mismos" (Platón)

"La derecha cree en el libre mercado, la izquierda en la libertad social, y ambas no se dan cuenta que uniéndose se forma el liberalismo" (Sergio Sarmiento)


jueves, octubre 12, 2006

 

Cae más pronto un hablador que un cojo...

Cartón de Paco Calderón publicado el día de hoy en distintos medios:
http://pacocalderon.net/xoops/modules/myalbum/photo.php?lid=1778&cid=98

¿Dónde quedó aquella frase de "al diablo sus instituciones"? ¿No que el IFE no servía?
Bien que les sirve para seguir viviendo del Erario, de nuestros impuestos, ¿no?

 

Tabasco y AMLO

"Vamos a Tabasco que Tabasco es un edén".
Pepe del Rivero
 
 
Este domingo se llevarán a cabo unos nuevos comicios en el nutrido calendario electoral nacional. Ahora le toca el turno a Tabasco, la tierra de Andrés Manuel López Obrador.

Las encuestas muestran como posible vencedor a Andrés Granier, candidato del PRI. En la del Grupo REFORMA, que se levantó el 29 y el 30 de septiembre y se publicó 5 de octubre, el priista tiene una preferencia de 53 por ciento de los votantes probables, mientras que el candidato de la coalición Por el Bien de Todos, César Raúl Ojeda, registra un 44 por ciento. Muy atrás se encuentra Juan Cáceres, del PAN, quien sólo logra un 3 por ciento de la intención del voto.

López Obrador ha hecho una apuesta importante en el resultado de esta elección. Desde hace semanas se ha dedicado completamente a hacer campaña a favor de Ojeda. Pero hasta este momento el esfuerzo no se ha visto reflejado en los resultados de los sondeos de opinión.

Esto no molesta a López Obrador, quien sigue mostrando desprecio a las encuestas cuando éstas no lo favorecen a él o a sus candidatos. "Ahora tienen la moda de hacer encuestas a modo", dijo hace unos días en Tabasco. Ya no se molesta siquiera en citar esas encuestas, aparentemente inexistentes, que le daban a él una ventaja por 10 puntos al cierre de la campaña presidencial.

La verdad es que las encuestas han sido razonables indicadores de los procesos electorales. Por lo menos previeron, tanto en la elección presidencial como en la de Chiapas, los cerrados resultados que finalmente se registraron. Si bien puede ser una adecuada táctica electoral el no reconocer la validez de las encuestas cuando uno va perdiendo, ningún político profesional se puede dar el lujo de no prestarles atención.

Las encuestas no siempre fueron negativas para Ojeda. Hace unos meses, antes de que López Obrador comenzara su campaña de cuestionamiento de las instituciones del País y bloqueara el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, Ojeda gozaba de una cómoda ventaja. De hecho, López Obrador ganó con amplitud la elección presidencial en Tabasco apenas el 2 de julio de este año. Si alguna duda cabía de que la estrategia de confrontación del perredista ha sido desastrosa para el PRD y sus aliados, las encuestas en Tabasco parecen subrayarlo.

A muchos votantes, incluso a grupos numerosos que sufragaron por López Obrador en la elección presidencial, no les ha parecido correcto que éste se haya negado a aceptar su derrota, que haya tomado y bloqueado durante semanas el centro de la Ciudad de México y que descalifique constantemente al Presidente de la República, a quien llama el "traidor a la democracia", y al Presidente electo, a quien se refiere como el "pelele".

No hay duda de que, si se ratifica el resultado que prevén las encuestas, López Obrador y sus aliados afirmarán que ha habido un enorme fraude y se lanzarán a una nueva campaña de descalificación del gobierno de Tabasco y de las autoridades electorales. Pero la estrategia puede seguir dando resultados negativos. No deja de ser paradójico, por otra parte, que la misma coalición Por el Bien de Todos que cuestiona con tanta fiereza los comicios que pierde, está defendiendo hasta con los dientes la estrecha victoria obtenida por su candidato Juan Sabines en Chiapas.

Razones para cuestionar la limpieza de la elección están ahí, por supuesto. La prueba más notable que se someterá a los tribunales electorales será el video en que el ex secretario de transporte del estado José del Carmen Domínguez le pide a un grupo de transportistas que apoyen a Granier a cambio de la renovación de sus concesiones. Las bicicletas que podrían haber sido utilizadas para comprar votos para el PRI son también un argumento, si bien habrá que demostrar que éstas realmente eran de ese partido y que se estaban usando para compra de votos. Pero como en el caso de la elección presidencial, habrá que demostrar si en realidad estas faltas son tan graves que obliguen a la anulación de la elección.

Cuando el caso Tabasco llegue al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, éste tendrá seis magistrados nuevos de un total de siete. Esto podría tener implicaciones importantes. Como las puede tener el hecho de que fue en la elección de Tabasco de hace seis años cuando el Tribunal Electoral estableció el precedente de la nulidad abstracta, que permitió declarar inválida la elección a pesar de que la ley no contemplaba causales de nulidad.

Hoy los criterios pueden cambiar con los nuevos magistrados. Y éstos sin duda recuerdan que hace seis años, después de que se anuló la elección de Tabasco, los electores volvieron a votar de la misma manera unos meses después. Al parecer los votantes no son tan fácilmente manipulables por los políticos como lo piensan los propios políticos.
 
 
¿Acuerdo?
Apenas el lunes por la noche, el Secretario de Gobernación, Carlos Abascal, anunció que había logrado un acuerdo con los líderes de la APPO y la Sección 22 del SNTE que supuestamente habría puesto fin al conflicto de Oaxaca. Pero hoy las cosas se ven mucho más complicadas. El Gobernador Ulises Ruiz se ha negado a ceder el control de la policía estatal, hubo disparos ayer al parecer de policías contra miembros de la APPO y las bases tanto de la APPO como de la Sección 22 del SNTE muestran resistencia a aceptar lo pactado por sus líderes. Habrá que ver si en los próximos días el acuerdo se consolida o se desmorona.

 
Sergio Sarmiento, El Norte, 12 de octubre 
sarmiento.jaquemate@gmail.com

miércoles, octubre 11, 2006

 

Tabasco no levanta

Un cartón vale más que mil editoriales.
Cartón de Paco Calderón publicado el día de hoy en distintos medios.
www.pacocalderon.net

El 2 de julio pasado, AMLO arrasó en Tabasco. Hoy, sin embargo, su candidato Raúl Ojeda, no'mas no levanta. Será de las primeras víctimas de los plantones en el Zócalo y Reforma así como de la intransigencia e intolerancia de AMLO y sus seguidores.

 

Debe y haber de AMLO

 
El país le debe a Andrés Manuel López Obrador el haber puesto el tema de la pobreza en el centro de la agenda nacional. La pobreza es el fantasma que recorre la historia de México, por lo menos desde que Alejandro von Humboldt nos describió, en 1801, como el país de la desigualdad. Un mendigo sentado en una montaña de oro. Un peón ensombrerado y envuelto en sarape durmiendo la siesta eterna. Todos estos lugares comunes de la insuficiencia nacional encontraron en la campaña de López Obrador exactamente eso: espacio y comunidad, plaza y masa. ¿No es hora de convertir lo ganado en la calle en lo ganable en el foro?

El fantasma de la pobreza nos espanta de noche y lo olvidamos al despertar. No han faltado los clarinazos al amanecer. En la era de la Ilustración mexicana, la Reforma Liberal, Ignacio Ramírez se preguntó: "¿Qué hacemos con los pobres?" y Julieta Campos, un siglo más tarde, retomó el título y el tema en un libro capital para entender al México invisible. Para Campos, es necesario enfatizar las soluciones desde abajo, la salud económica de aparceros, ejidatarios, campesinos, pequeños comerciantes, empresarios medios, propietarios medios y pequeños, trabajadores de fábrica, habitantes de los barrios, con sistemas de crédito local e inversiones básicas en educación, salud y comunicaciones.

No dice otra cosa Carlos Slim en apoyo a una política de ascenso económico que, sólo ella, puede crear una sana economía de mercado: "La pobreza no crea mercado". Y no es otro el mensaje de Bill Clinton, cuando, en el centro mismo de la iniciativa global que lleva su nombre, sostiene que la pobreza extrema puede ser eliminada mundialmente en un par de décadas. Bastaría una contribución del 0.5% del producto interno bruto de los países ricos en un mundo donde sólo el 20% de la población mundial recibe el 80% del ingreso mundial y tres mil millones de seres humanos -la mitad de la población de la tierra- viven en grados diversos de pobreza.

De los buenos propósitos a la práctica. Chile ha logrado un rápido desarrollo económico con políticas laborales y distributivas que han disminuido en buen grado la pobreza, de acuerdo con el principio de Ricardo Lagos: no empobrecer a los ricos, sino enriquecer a los pobres. Y Lula da Silva, en Brasil, ha presidido un descenso de la pobreza que afectaba a un 28% de la población, a un 23% este año. El ingreso real de los hogares brasileños más pobres aumentó en un 28% entre 2004 y 2005 y esto se logró sin inflación, sin déficits, con más educación y aumentos considerables del salario mínimo. El comercio en el noroeste aumentó en un 16% el año pasado (The Economist, Londres y Fundación Getulio Vargas, Sao Paulo).

También es cierto que Lula ha podido aplicar sus políticas sociales gracias a la continuidad de las medidas de racionalidad económica de su antecesor, Fernando Henrique Cardoso. Y también es cierto que Brasil tiene graves problemas pendientes. La demanda pública da cuenta del 50% del PIB, el desarrollo sigue siendo geográficamente desigual, el sector público devora presupuesto y mantiene altas tasas de interés. La inseguridad y la corrupción están lejos de desaparecer.

Pero en suma, la política de Lula es la correcta, sobre todo si la comparamos con el dispendio y la demagogia de su vecino venezolano, el inefable Clown de Caracas, Hugo Chávez, quien gasta a manos llenas el ingreso petrolero en dudosos regalos a otras naciones para comprar prestigio internacional de burla, en tanto que en Ve- nezuela distribuye prebendas entre militares y parientes, permite que la infraestructura se derrumbe y da óbolos populares no muy distintos de los de Juan y Eva Perón: caridad hoy, pobreza mañana. Con un agravante hipócrita: Chávez fustiga a los EE.UU. pero depende del intocable ingreso por la venta de petróleo venezolano a su primer comprador, los USA.

Hay así varios modelos de política izquierdista en América Latina y López Obrador, tocando el resorte fundamental de la lucha contra la pobreza, hará bien en orientar y hacer públicas sus ideas prácticas sobre un asunto que no es, lo repito, sólo nuestro sino mundial. La diferencia de AMLO con Bachelet, Lula y Chávez es que AMLO está en la oposición y ahora tiene que decidir qué clase de oposición será la suya.

Porque la protesta callejera, el mitin multitudinario y la invocación a "el pueblo" acabarán por gastarse. López Obrador es una figura respetable de la izquierda, pero no es la izquierda entera. En la izquierda están Cuauhtémoc Cárdenas, Carlos Monsiváis, Amalia García, Lázaro Cárdenas Batel. La izquierda mexicana, tantas veces condenada a ser confeti del carnaval político, alcanzó a partir de los años ochenta y el liderazgo, entre otros, de Heberto Castillo, Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Jesús Ortega y Pablo Gómez, la posición de alternativa política responsable.

Parte de la responsabilidad consiste en atenerse a los resultados del voto: ¿Hubo fraude el 2 de julio? ¿Sólo lo hubo en las urnas presidenciales, más no en las que eligieron a senadores, diputados y municipios perredistas? ¿Es fraudulento el TRIFE (Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación)? ¿Preferimos las elecciones determinadas por el tapadismo, el dedo presidencial y la hegemonía priísta? ¿No ha demostrado el TRIFE una y otra vez, su imparcialidad en numerosas elecciones locales y estatales? ¿A qué hora se convirtió el TRIFE en marioneta de Los Pinos o del PAN? ¿Hubiera sido descalificado el TRIFE por AMLO si le otorga el triunfo a AMLO?

Preguntas que palidecen ante los hechos. La izquierda tiene hoy una presencia política mayor que nunca desde la presidencia de Lázaro Cárdenas del Río. La pugna personal entre Vicente Fox y Andrés Manuel López Obrador ocurre en un ring sin árbitro que sólo ellos ocupan. Fuera del ring, la izquierda gana poder y no veo a sus senadores, diputados y alcaldes renunciando a sus puestos para embarcarse en una campaña permanente al grito de "al diablo las instituciones" y "cállate, chachalaca".

El México incluyente y democrático, por más imperfecciones que ostente, requiere hoy otro lenguaje y otra actitud. La izquierda tiene que verse y organizarse como un movimiento político permanente, no como una algarada circunstancial. La izquierda tiene que potenciar su presente en función de su futuro como auténtica alternativa de poder en beneficio de todos los ciudadanos y de todas las clases, propiciando el ascenso del que habla Lagos más que el descenso que practica Chávez. La izquierda tiene que trascender el liderazgo personalista de AMLO a fin de ser más incluyente y encarrilar el poderoso verbo y la magnética presencia del tabasqueño a tareas compartidas con los izquierdistas que no son ni sus partidarios ni sus súbditos.

Hay un largo camino por delante. Mi querido amigo Porfirio Muñoz Ledo no será Primer Ministro de un régimen parlamentario mexicano. Acaso la próxima vez -dentro de seis años- López Obrador deberá disputarle la candidatura de izquierda a Marcelo Ebrard. ¿Quién sabe?

Lo cierto es que a Lula, a Lagos y a Bachelet, a Evo Morales y a Tabaré les tomó tiempo, paciencia y organización llegar al poder. Ellos dan cuenta de una izquierda latinoamericana muy diversificada, nada monolítica, a la cual espero que un día acceda México. El reverso de esta medalla es el Bocazas Chávez, a quien no considero de izquierda, sino un fascista pasajeramente rico y que divierte a sus colegas.

Sólo que Chávez no tiene frontera terrestre con los EE.UU. de América. Sólo México, en Iberoamérica, la tiene. Y no sé si por provincianismo o por cálculo, López Obrador jamás -o rara vez- ha criticado a los gringos. Vecindad fatal. Está allí y de ello mañana, en relación a Felipe Calderón, escribiré en este espacio.
 
Carlos Fuentes, El Norte, 11 de octubre 2006

 

Miembros del dream team de Ebrard y grupos violentos perredistas operan en Tabasco para atemorizar a votantes

Disputa. Huestes perredistas apoyan a César Raúl Ojeda Zubieta en Tabasco.
Considerado decisivo para la “presidencia legítima” de Andrés Manuel López Obrador, pero sobre todo para el futuro político del ex candidato presidencial, Tabasco se ha convertido en un campo de batalla entre el PRI y PRD, donde se vale de todo, incluidos la violencia, los balazos y el miedo, con tal de ganar las elecciones que se realizarán el próximo domingo para renovar la gubernatura del estado.

Ya en la cuenta regresiva —sólo faltan seis días para la jornada comicial— el candidato perredista, César Raúl Ojeda Zubieta, se mantiene rezagado en las preferencias electorales frente al abanderado priista, Andrés Granier, de acuerdo con los últimos sondeos de opinión. Esto tiene prendidos los “focos rojos” en el cuartel de la coalición, por lo que López Obrador ordenó volcar todo el aparato perredista en dos vías para la última etapa:

Por un lado, encargó la operación electoral a José Guadarrama —considerado uno de los más duchos en “ingeniería electoral”— y a Alberto Pérez Mendoza, uno de los más cercanos a Lopez Obrador, quien fue duramente cuestionado al interior del PRD por su fallida estructura electoral en la pasada elección presidencial.
Por el otro, el fortalecimiento del ejército de brigadas “cazamapaches” procedentes del DF. O llo que es lo mismo grupos de choque como los “panteras”, “panchos villas”, ex trabajadores de ruta 100, y hasta militantes de otros estados circunvecinos como Yucatán, Chiapas, o más lejanos como Guanajuato y Estado de México.
Estos grupos arribaron desde hace quince días y tienen la encomienda de infundir temor y hasta actos de violencia para inhibir el voto el día de las elecciones, con la finalidad de provocar una elección cerrada que justifique el ya anunciado conflicto poselectoral.

El uruguayo Luis Costa Bonino, especialista en “campañas en crisis”, quien tiene a cargo la de Ojeda desde hace un mes y medio, establece en su decálogo que en una situación de este tipo se debe generar incertidumbre y una guerra sucia para influir en el votante.
Los últimos hechos suscitados en Tabasco donde balearon la casa de campaña del priista Andrés Granier, aunado a una ola de presuntos allanamientos de inmuebles en toda la entidad, con el argumento de que son “mapacheras” del PRI y agresiones en los mítines priistas a la gente que asiste, parece haber cumplido la tarea pues en la entidad se respira psicosis que de acuerdo a los estrategas priistas sí puede afectarles.
Según informes de la policía y la dirigencia estatal del PRI, se tiene detectados a unos dos mil “fuereños” procedentes casi todos del Distrito Federal y una flotilla enorme de camionetas con placas de la capital del país.

Pero este fin de semana arribaron a la entidad más camiones con gente de las diferentes organizaciones perredistas, según admitieron integrantes del CEN del sol azteca.
En Villahermosa, así como en municipios perredistas como Macuspana, Cárdenas, Paraíso y Huimanguillo —ayuntamientos claves—se pueden observar decenas de camiones de pasajeros estacionados en las afueras con personas ataviadas con playeras y banderas amarillas.
MAPACHE A LA VISTA. El sábado arribó a la entidad un grupo aproximado de 40 personas encabezadas por Luis Bravo, conocido como el Tíbiri tábara, quien es secretario de movimientos sociales del PRD capitalino, vinculado a la corriente de la IDN que fundó René Bejarano y que tiene la encomienda de encabezar grupos “cazamapaches”.

El PRD quiere desestabilizar las elecciones y causar miedo

El coordinador de campaña de Andrés Granier, Adrián Hernández, acusó que el PRD “en concordancia con los programas de Luis Costa Bonino” se ha dado a la tarea de desestabilizar la elección de Tabasco y crear un ambiente de miedo para inhibir el voto.
“Tenemos evidencia que nuestros opositores están desarrollando una estrategia que a cualquier precio, trata de intimidar a los ciudadanos para que no acudan a las casillas a votar”, sostuvo
Como parte de dicha estrategia—agregó—intentan los mismos actos que acostumbran: movilizaciones, empleo de los grupos de choques foráneos, retenes para evitar acceso a las casillas, desacreditación de los ciudadanos que participàrán en el proceso, engaños, falsas acusaciones y provocaciones directas.
 
Artículo de La Crónica.
Por: Alejandro Páez en Tabasco Martes 10 de Octubre de 2006 | Hora de publicación: 01:29

lunes, octubre 09, 2006

 

La semana que viviremos en peligro

Esta semana será, en muchos sentidos, decisiva para el futuro inmediato del país. Será, también, una de las semanas más peligrosas para la estabilidad, porque existen fuerzas decididas a provocar enfrentamientos y violencia. Y todo girará en torno a las elecciones del próximo domingo en Tabasco, teniendo como escenario privilegiado el conflicto oaxaqueño que para hoy ya estará trasplantado a la ciudad de México.

El domingo hay elecciones en Tabasco y todas las encuestas, sin excepción, anticipan una debacle del PRD pero más particularmente de Andrés Manuel López Obrador, que el dos de julio ganó con amplitud las elecciones federales en el estado y que el domingo 15, a pesar de haber tomado la campaña local como suya y haber desplazado al candidato César Raúl Ojeda, terminará perdiendo por unos 10 puntos ante el priista Andrés Granier. Es la demostración de que la sociedad no apoya (incluyendo su estado) ni la tesis del fraude electoral, ni la llamada resistencia civil ni mucho menos el absurdo de verlo hacer campaña enfundado en una banda presidencial de a mentiritas.  La gente en Tabasco lo que quiere es trabajar, aprovechar el buen momento de las finanzas petroleras, las posibilidades de fuertes inversiones en el sector energético en el estado. Ya ha comprobado los costos de las “luchas” de López Obrador durante años, los de la distancia con la federación por el enfrentamiento López Obrador-Madrazo y de éste con el entonces presidente Zedillo. Ha visto, también, el costo de la anulación de una elección para gobernador y, por otra parte, cómo puede avanzar, pese a todo, cuando existe una buena comunicación entre el gobierno federal y el local, como se dio en los últimos tiempos entre el presidente Fox y el gobernador Manuel Andrade que, además, tuvo el tino de dejar que llegara a la candidatura priista no su preferido sino el mejor candidato: ése es Granier y ello se refrendará en los resultados electorales del domingo...si no sucede algo extraño.

Porque existe el interés, bastante transparente, del lopezobradorismo de reventar las elecciones para no exponerse a otra derrota. Para ello la gente más radical del ex candidato se ha trasladado a Tabasco para tomar el control de la campaña de Ojeda Zubieta, que ha quedado desplazado al papel de acompañante de López Obrador y que incluso ha tenido que abandonar el discurso conciliador que había manejado en los últimos tiempos, sabiendo que la postura de López Obrador no tiene apoyo popular,  quedando en un mundo extraño, donde en unos espacios dice que apoya al autodenominado presidente legítimo y en otros asegura que acepta los resultados electorales y se compromete a trabajar con el presidente Felipe Calderón. En lugar de mejorar su posición ello, evidentemente, la empeora y López Obrador hace todo lo posible por terminar de arruinar las cosas. El problema es que los costos para su partido son cada día más altos y ya hay sectores decididos, en el PRD a comenzar a exigir cuentas: en Chiapas, la posición de López casi hizo perder a Juan Sabines, que se ha apresurado a reconocer a Calderón como presidente y deslindarse de las posiciones del lopezobradorismo. En Tabasco los está llevando, en línea recta, a la derrota. En las cámaras y en la vida política, el PRD está haciendo un desfiguro tras otro, porque su posición es cada día más contradictoria: la semana pasada, después de hacer un escándalo para tratar de que el presidente no fuera este 10 de octubre a entregar la medalla Belisario Domínguez, asistieran sólo tres de sus senadores a la sesión para designar al acreedor de la misma; Javier González Garza se hace bolas cuando habla de apoyar o no proyectos de otras fuerzas y hasta despierta ternura tanta confusión del coordinador de los diputados, que se ha impuesto a un lenguaje cantinflesco para no tener que explicar qué opina de verdad sobre estos temas; mientras todos los mandatarios de origen socialdemócrata del continente estaban reuniéndose con Calderón y haciendo planes para el futuro, apareció en el foro de Biarritz, Muñoz Ledo (que hasta el año pasado asistía al mismo con embajador de Fox) hablando de una dictadura en México, demostrando la distancia que se ha instalado entre el ex embajador y la realidad. En el DF, los talibanes de Martí Batres y Fernández Noroña están buscando expulsar a una joven diputada que cometió el pecado de decir que se debe trabajar con Calderón. Todo ello demuestra, en última instancia, la desesperación de esa corriente ultra que sigue radicalizando su lenguaje porque, como ha perdido casi todo, considera que esa es ya su única apuesta posible: la coerción a los miembros de su propio partido para que no haya disidencia alguna. Pero la disidencia allí está y estallará pasado el desastre tabasqueño.

Por eso también, este lunes la APPO rechazará la propuesta gubernamental y radicalizará aún más sus acciones, esperando que el gobierno, finalmente, haga uso de la fuerza pública y pueda utilizar ese argumento para calentar Tabasco. Lo hace, además, conciente de que al traer el conflicto a la ciudad de México con la complicidad de las autoridades locales, tratará de generar un estallido mediático que fortalezca las debilitadas posiciones del lopezobradorismo. Allí está el peligro y allí también, el costo de la cerrazón de sectores del priismo que no quieren asumir responsabilidad alguna en Oaxaca, cuando podrían capitalizarlo políticamente en su favor y sumarlo, de esa manera, al triunfo en Tabasco.

La popularidad y aceptación de Calderón ha crecido; su gira por Centro y Sudamérica fue exitosa; excepto puntos muy específicos, la estabilidad del país es la norma; la popularidad de López Obrador se derrumba, perderá las elecciones locales y su tiempo se acaba. Necesita reventar el escenario político: intentará hacerlo esta semana utilizando Oaxaca y las elecciones tabasqueñas.

Por: Jorge Fernández Menéndez
Publicado en: Periódico Excelsior Fecha: Lunes, 9 de Octubre de 2006

http://www.mexicoconfidencial.com/
 

domingo, octubre 08, 2006

 

Balance Inicial

 
Perogrullo: el Peje no va a la baja, va en picada. La amenaza que representaba en la víspera del 2 de julio se ha convertido en una ópera bufa. El Rey de Cacahuate preside el Poder Ejecutivo de la República de las Manías en forma itinerante. Desde ese trono lanza rayos a diestra y siniestra. Nadie se salva, pero los más odiados son los amigos de antaño, tanto en el mundo del periodismo como del dinero, que lo han traicionado.

La descomposición es mayor y todo apunta a que lo que viene será peor. La probable derrota de César Raúl Ojeda, candidato del PRD en Tabasco, el próximo 15 de octubre, se convertirá en la puntilla. De ese golpe no podrá levantarse. Andrés Manuel lame sus heridas y patalea, pero está fatalmente tocado. El prudente silencio que han guardado él y sus colaboradores cercanos ante las críticas de Cuauhtémoc Cárdenas es más que sintomático. El final se acerca ya y habrá de todo... menos serenidad.

Ha llegado, pues, la hora de emprender un balance inicial. ¿Por qué y cómo El Peje pudo llegar tan lejos? La pregunta es obligada porque el personaje tiene un lado grotesco, irracional, corrupto y cínico. Ahí están las historias de Ponce y Bejarano. Pero no sólo eso. Cada vez que enfrentaba una situación adversa: el fallo de la Suprema Corte sobre el Paraje San Juan o el proceso de desafuero, Andrés Manuel peló los dientes y enseñó el cobre. Sin embargo, el individuo siguió encumbrándose y estuvo a una nada de convertirse en Presidente de la República.

Sería absurdo negar su astucia y olfato político. Hay incluso un componente carismático en su personalidad. La seducción que ejerció sobre un sector importante de la población es real. La gente que depositó su fe en él procedía de muchos estratos y no pocos de ellos de ellos eran cultos y letrados. Tocó incluso fibras en franjas de las clases medias y del ámbito empresarial, para no hablar de la clase política. El fenómeno López Obrador, en suma, no se puede explicar sólo por el personaje, ya que sin el concurso y el impulso de muchos otros jamás habría llegado tan lejos.

Hagamos, pues, una disección inicial.

El peor error del ingeniero se llama Andrés Manuel López Obrador. Cuauhtémoc Cárdenas se equivocó de cabo a rabo con él. Midió mal el temple de su personalidad, el tamaño de sus ambiciones, su capacidad de intriga y de traición. Pero sobre todo, no se percató de la enfermedad mental del personaje. Sólo así se explica que lo haya cobijado desde que lo conoció en Tabasco en 1988 hasta que lo promovió a la presidencia del PRD, para finalmente empujarlo a la jefatura de Gobierno de la ciudad de México.

Eso pasó mientras otros cuadros del PRD debieron abandonar el partido por no tener espacios para la crítica y la acción política. Sin embargo, hay que decir en descargo del ingeniero que él fue uno de los primeros en advertir los riesgos que representaba para el PRD y para la República su eventual victoria. Por eso decidió competir, sin éxito, contra él por la candidatura a la presidencia de la República y por eso, también, se ha deslindado tajantemente del sainete poselectoral del Rey de Cacahuate.

El alineamiento de los intelectuales de izquierda con AMLO no fue menos impresionante. Varios de ellos habían abandonado el PRD por disentir de los modos de Cárdenas, "líder moral" del perredismo, y otros se preciaban de ser el producto más sofisticado de las universidades alemanas, inglesas y francesas. Su conocimiento de las tradiciones europeas y de las teorías críticas del capitalismo en su fase posimperialista los perfilaba como la vanguardia ilustrada de una izquierda moderna y democrática.

Vana ilusión. Uno a uno, aunque por diferentes razones, fueron abdicando hasta que terminaron defendiendo la peor de las causas. La debacle inició con el famoso manifiesto de apoyo a López Obrador durante el proceso del desafuero. El contenido del mismo era la negación de la razón y de la historia. Entre otras barbaridades, establecía que a la fecha (año 2005) no se había celebrado en México ninguna elección democrática... lo más grave fue que entre los abajo firmantes se encontraban personalidades que habían jugado un papel fundamental en la construcción del IFE y en los comicios del 2000.

Lo que vino posteriormente fue aún más grotesco. La cargada a favor de López Obrador se volvió una marabunta. Ninguno quería quedar fuera. De ahí que valga la pena construir una pequeña tipología de las razones (y sinrazones) de esa epidemia:
 
a) El intelectual trepador. Suele ser un personaje de apellido compuesto (o casi), con grado de doctor (de preferencia en alguna universidad teutona), que se ha desempeñado como funcionario público en administraciones pasadas (lo mismo bajo el priismo que en el "gobierno del cambio"), que aspira a permanecer en la nómina y trepar en el escalafón (ya no basta una asesoría o una embajada, se busca una cancillería, como mínimo) y que, en consecuencia, está dispuesto a todo para mantenerse en la gracia del presunto y "seguro" ganador de la contienda.

b) El políticamente correcto. No es menos ambicioso que el trepador, pero es más calculador y racional. Su biografía no ha transcurrido en el mundo de la burocracia. Se considera independiente, aunque siempre está cerca del Príncipe en turno -más de uno que de otros-. Es eminentemente pragmático. Se puede sentar lo mismo con un tecnócrata que con un ranchero de Guanajuato y no tiene dificultades para entender la psicología tropical. Es capaz de admitir que un líder tiene defectos y veleidades, pero declara su fe absoluta en las instituciones. Desde su pequeño olimpo desautoriza a aquellos que alertan sobre enormes peligros. Y sobre todo, es realista: la inminencia de la victoria de un candidato le resulta siempre una razón de peso para no confrontarse con él.

c) El carbonero con resentimiento social. No hace examen de conciencia ni tiene dudas. Su toma de partido, como su fe, es total. Con el líder hasta la muerte. No cuenta el hombre, importa que pueda ganar. Si Cárdenas en el 88 lo dejó sin habla, AMLO en el 2006 le robó el alma (y del cerebro mejor ni hablamos).

d) El intelectual Sol. No es un tipo ideal, es un ejemplar único. Cabecita blanca. Hombre de ocurrencias, que no de ideas. Monta piras en el Zócalo y patíbulos para apóstatas (se ensaña particularmente con las mujeres). Aunque de prosa profusa y difusa, es venerado y admirado. Su silencio ante la "traición" de Cuauhtémoc dice más que mil palabras. Por valiente no se le conoce.

En suma, de todos ellos no se podía ni se puede esperar más; como decía Marx citando a Dante, lasciate ogni speranza.
 
Jaime Sánchez Susarrey, El Norte

sábado, octubre 07, 2006

 

Debe PRD reformarse.- Lázaro

Señala errores que ha cometido el partido del sol azteca
 
Adán García, El Norte 

Corresponsal
 
MORELIA.- El PRD habla de reformar a las instituciones, pero una de las organizaciones que se debe reformar profundamente es justo el Partido de la Revolución Democrática, advirtió el Gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel.

"Creo que es un partido que tiene mucho que darle a la nación todavía, que necesita una autocrítica, que necesita una profunda reforma", dijo.

El Mandatario michoacano habló fuerte y se sumó a las críticas de su padre Cuauhtémoc Cárdenas.

El PRD ha cometido una serie de errores como el "pragmatismo extremo", que se refleja en candidaturas equivocadas, señaló.

Sin embargo, aseguró Cárdenas Batel que pese a todo su partido tiene futuro.

En entrevista con EL NORTE, señaló que las descalificaciones contra los Cárdenas hablan de una visión muy estrecha y de intolerancia de parte de un buen número de perredistas.

"Si la crítica es satanizada, si cualquier disenso es sinónimo de traición al movimiento y traición a la patria, ahí sí hay un gravísimo foco rojo prendido.

"El PRD es una fuerza plural desde su nacimiento y pretender ahora la unanimidad absoluta, calificar de traición a toda aquella expresión que no coincida puntualmente con la visión hegemónica en este momento, es extremadamente grave", sentenció.

Aceptó que puede haber molestia, enojo y frustración por el resultado electoral.

"Pero de ninguna manera me parecen aceptables esas expresiones, de ninguna manera las comparto", reviró.

¿Por qué es tan costoso disentir de (López) Obrador?

"Porque cuando se polarizan las cosas de la manera en que se han polarizado en el País, y cabe apuntar que a esta polarización han contribuido acciones de diversas fuerzas, incluido el propio Gobierno federal desde hace años, en el marco de esa polarización es muy fácil que surjan posiciones extremas de intolerancia como las que hemos visto".

El Gobernador dejó claro que entablará una relación constructiva y respetuosa con el Presidente electo, Felipe Calderón.

A pregunta expresa, no se descarta para liderar en el futuro a la izquierda mexicana como lo ha hecho su padre.

"Yo creo que nunca hay que darse por muertos, porque luego resulta que los muertos no están tan muertos", ironizó.


viernes, octubre 06, 2006

 

El nivel de los "pejefans"...

Nunca ha sido mi interés postear cosas ofensivas a los seguidores de AMLO en este blog. Por lo general me he enfocado a postear editoriales de diversas personas, varias mías y comentarios sobre temas que giran en torno a AMLO. Pero a sus seguidores no los he agredido directamente. Si les he respondido, pero ya a comentarios específicos que me han dejado.

Seguiré en la misma línea aunque en los comentarios que me dejan se meten duro conmigo, y me recuerdan a mi mamá y a toda mi ascendencia femenina. Aguanto.

Sin embargo, quiero publicar un comentario que hicieron en el blog "El Rincón de c0d1g0". Ya no sé si reirme o llorar de pena ajena por el "nivelito" que se carga este pejefan. Patético. Y eso que ese blog no está dedicado a la política.

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El usuario anónimo dijo...
Se que esta pagina la gente ya ni la pela,simplemente por su pesima calidad.
Agredir solo es sinonimo de frustración e infelicidad,el peligro no es AMLO, ni la convencion democratica ,es el dios que crearon los catolicos,una farsa que solo ha dejado a sus mismos seguidores miedosos ante la muerte,querer restablecer el reino de dios en la tierra es algo tan imbecil,.entiendad algo yunque (intento chafa de un mason)nunca lograran alcanzar el grado masonico de maestro ,por que su dios nunca ha existido, ni existira.

El mal se inicio en ti creador de esta pagina,pido a los dioses que seas destruido,tu alma sea
borrada del universo

meladed mades ti no mi las de had tue mino.

octubre 05, 2006 2:58 PM
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El original de este comentario se encuentra en http://c0d1g0.blogspot.com/2006/05/el-sendero-del-peje.html

La verdad, sin comentarios. ¿Qué se le podría decir a una persona con éstas ideas?

saludos

Dany Osiel Portales Castro
Monterrey, NL, México
"Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio" (Albert Einstein)
"La vida es muy peligrosa. No para las personas que se hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa". (Albert Einstein)
"La inteligencia de un ser humano se mide exactamente por la cantidad de felicidad que éste pueda crear para él y para los demás" (Germán Dehesa)
"El castigo que los hombres buenos tienen que pagar por no estar interesados en la política es ser gobernados por hombres peores que ellos mismos" (Platón)
"La derecha cree en el libre mercado, la izquierda en la libertad social, y ambas no se dan cuenta que uniéndose se forma el liberalismo" (Sergio Sarmiento)

 

Los bastones largos de un ex-candidato

"Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y los sindicalistas, y yo no hablé porque no era lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí".

Martin Niemoeller (pastor protestante, 1892-1984). Frase erróneamente atribuida a Bertolt Brecht.

 

Exactamente 72 horas antes de las elecciones del 2 de julio pasado, un muy alto funcionario de la campaña de López Obrador pidió una cita urgente con el principal directivo de una de las empresas periodísticas en las que trabajo. Le aseguró que ganarían la elección por una diferencia de cuando menos seis puntos y acto seguido fue a lo suyo y enumeró la lista de los principales comunicadores que trabajamos en el medio y le indicó, ante el pasmo del directivo, quiénes se podrían quedar trabajando allí después del primero de diciembre y quiénes no. Si la información que se me proporcionó fue exacta, creo que un servidor podía seguir trabajando, a "prueba", si rectificaba mis críticas sobre el que este funcionario de campaña consideraba el próximo Presidente.

Antes, desde lo más alto del mismo equipo de campaña, se había divulgado una lista de quienes nos tendríamos que "ir a trabajar a Miami" cuando ganara López Obrador: la advertencia era innecesaria dada la cantidad de mails pletóricos de amenazas de todo tipo que llegaban de la campaña. Lo lamentable fue que incluso algunos editores, entre quienes estaban convencidos de que ganaría López Obrador, se hicieron eco de ello y comenzaron a hacer planes al respecto. Desde mucho antes, el mismo jefe de Gobierno y a la postre candidato había confeccionado una lista de a quiénes ofrecer entrevistas y a quiénes no; en sus conferencias de prensa mañaneras agredía a reporteros de ciertos medios e incluso en más de una oportunidad les pidió que se "rebelaran" contra sus empresas y desconocieran a sus directivos y su propuesta editorial. Para los cercanos, como en los más viejos tiempos, hubo entrevistas larguísimas, publicidad del GDF otorgada a manos llenas, y espacios, además de prebendas y departamentos de los grupos clientelares del perredismo en el gobierno; para los críticos, amenazas, públicas y privadas, y cerrazón total. Hubo medios, por ejemplo, que olvidaron muy rápido el golpe de Echeverría contra Excélsior o los fuertes indicios que relacionan el intento de secuestro y asesinato de Eugenio Garza Sada con el rechazo del entonces presidente a que el empresario regiomontano adquiriera la cadena García Valseca (la historia completa la contamos en el libro Nadie supo nada, que acaba de aparecer en Grijalbo), o la amenaza cumplida que les había proferido López Portillo (los dos presidentes "revolucionarios" que son el referente político cercano de López Obrador), de que él "no pagaba para que le pegaran" y, más temprano que tarde, se subieron al carro del tabasqueño, lo importante era ser parte de la redistribución de medios que, como lo hizo Hugo Chávez en Venezuela, prometía desde antes de las elecciones el candidato perredista.

Pasado el 2 de julio, tanto el resultado electoral como la indefendible posición de López Obrador y sus seguidores más fieles sobre el fraude, la toma de Reforma y el Centro Histórico y sobre todo su absurda decisión de autodesignarse presidente, le han hecho perder adeptos y que muchos aceptaran que lo que algunos decíamos sobre López Obrador no era parte de una conspiración de la derecha sino una triste realidad. La respuesta del ex candidato lo confirmó: terminó atacando a Carlos Fuentes y a Carlos Monsiváis le prohibió la entrada al Zócalo por haber criticado el plantón (y la señora Poniatowska no dijo una palabra). En el mismo plantón se colocaron listas de los periodistas que, por órdenes de López Obrador, no podíamos ser leídos, escuchados o vistos en televisión. Y en los últimos días se ensañó, sobre todo, con periodistas que habían tenido una relativamente buena relación con el ex candidato y a los que ahora, por lo menos, los acusa de haberse "vendido" y "empanizado" porque han criticado sus insostenibles puntos de vista. Esa nueva lista incluye, entre otros, a José Cárdenas, Joaquín López-Dóriga, Denise Dresser, Denise Maerker, Adela Micha y, particularmente, a Carlos Marín y Ciro Gómez Leyva.

Si nuestra solidaridad gremial no fuera tan endeble y oportunista; si la reacción cuando se realizaban las primeras amenazas, las anteriores al 2 de julio, hubieran sido frenadas como lo que eran, una intolerable amenaza a la libertad de expresión de alguien que pretendía gobernar al país; si no fuéramos tan selectivos a la hora de defender los principios elementales de nuestra democracia, hoy esas amenazas e insultos no deberían ser tolerados. Conozco desde hace años a todos los ahora amenazados por López Obrador y he tenido, tengo, con casi todos ellos, amistad y, por supuesto, diferencias. No son periodistas "vendidos", tienen una concepción liberal o progresista que se remonta a mucho tiempo atrás, a antes de que López abrazara esas banderas. Son periodistas irreprochables, desde sus diferentes, encontradas y legítimas posturas editoriales y personales.

Los ataques que ellos y muchos otros en el pasado y en el presente hemos recibido de López Obrador no deben pasar como una nota más, como una anécdota. Son el huevo de la serpiente de la intolerancia fascistoide de la que hace gala un hombre que no asume que el respeto a la diferencia, al otro y a la pluralidad de ideas, de formas de vida, de concepciones, es la esencia de cualquier cultura democrática. Ello se debía defender antes y se debe defender ahora, ante López y ante cualquier otro.

 

Jorge Fernández Menéndez, Excelsior, 6 de octubre 2006

http://www.mexicoconfidencial.com/


jueves, octubre 05, 2006

 

La fuerza de las instituciones

 
Los jefes delegacionales del Distrito Federal ya tomaron posesión de sus cargos. Los diputados y senadores también. Las comisiones de ambas Cámaras ya se han integrado y por supuesto se han nombrado a sus respectivos presidentes. El jefe de gobierno del DF ya recibió su constancia de mayoría y el 5 de diciembre asumirá formalmente su responsabilidad. El PRD, el PT y Convergencia han integrado un Frente en términos de la ley. El Cofipe dice: "Los partidos... podrán constituir frentes, para alcanzar objetivos políticos y sociales compartidos de índole no electoral, mediante acciones y estrategias específicas y comunes" (Art. 56), y el convenio entre los partidos debe presentarse ante el IFE (Art. 57), lo cual ya sucedió. Es más, hasta donde recuerdo, es la primera vez que algunos partidos exploran y explotan esa figura de la ley que hasta ahora se encontraba sólo como una posibilidad.

Es decir, el PRD y sus aliados están trabajando en el marco de las instituciones y no podía ser de otra manera. Nadie les ha regalado esos espacios de representación. Los han ganado desplegando sus capacidades y fuerza, tejiendo redes de relaciones, construyendo una base de apoyo, elaborando promesas y debatiendo con sus adversarios, en suma, haciendo política. Y me imagino que nadie ha pensado en renunciar a los mismos porque desde ellos mucho se puede hacer.

Esa constatación -similar a la de descubrir el Mar Mediterráneo hoy- viene a cuento porque en el discurso y la práctica del PRD coexisten dos almas no necesariamente excluyentes, aunque en ocasiones altamente tensionadas: la que aprecia y sabe que el PRD ha sido motor y beneficiario de los cambios institucionales que se han producido en los últimos años y que por ello está comprometida con un quehacer político legal y democrático, y la que de vez en vez, deslumbrada por las movilizaciones sociales, quisiera dar la espalda al mundo institucional. Volver a los gloriosos años en los que desde la marginalidad y la exclusión se "desenmascaraba" al Estado autoritario y represivo. No obstante, es tanto lo que el PRD ha acumulado en las instituciones (gobernadores, presidentes municipales, senadores, diputados federales y locales, regidores, síndicos, funcionarios de todos los niveles), que difícilmente renunciará a ese espacio.

De hecho, la gran novedad del espacio institucional público en México es que ha sido colonizado por la pluralidad política hace apenas unos cuantos años. Todavía a fines de los 80 era en lo fundamental un ámbito monocolor. Eso lo sabe la izquierda mexicana y también sabe apreciarlo.

Nadie abandona un barco a la mitad del océano y en movimiento (aunque sus motores sean lentos, su tripulación insufrible y sus camarotes calurosos) para lanzarse al agua. De igual forma la inmensa mayoría de los cuadros del PRD saben que es mucho lo que es necesario reformar, cambiar, modificar, pero que sería una tontería política de enormes dimensiones dejar el barco.

Ese barco es el de todos y a todos nos transporta. Es el que permite -con todas sus contrahechuras- la convivencia de la diversidad; en el que se atienden -bien o mal o regular- necesidades y reclamos de diferente orden; el que ofrece cauces -algunos azolvados- para la resolución de conflictos; el que hace posible que una sociedad marcadamente desigual no viva bajo la ley de la selva -donde contra toda utopía ingenua (¿será un pleonasmo?), son los fuertes los que someten a los débiles-; en suma, son las instituciones un cauce para procesar y atender los múltiples problemas que aquejan al país.

Es más, gracias al grado de desarrollo de las relaciones democráticas entre nosotros resulta excéntrico pensar en un Estado (y sus instituciones) habitado por una sola fuerza política, por un solo ideario, por una sola sensibilidad, de tal suerte que la fórmula para pensar e imaginar la presencia de una determinada corriente política en ese espacio es siempre acompañada, en mayor o menor medida, por otras. En ese sentido se puede hablar de avances y retrocesos, de triunfos y derrotas, pero siempre de manera relativa y en buena medida provisionales.

Porque gracias a los avances democráticos el Estado empieza a dejar de ser sectario e instrumental, para ser un espacio en el que convive la diversidad política. Y en ese mismo sentido las instituciones merecen ser evaluadas y criticadas para eventualmente ser reformadas, no desdeñadas. Porque las instituciones no son invento ni patrimonio exclusivo de un grupo, una corriente y menos de una persona. Las instituciones son construcciones históricas que por supuesto pueden ser opacas o transparentes, eficientes o ineficientes, corruptas o impolutas, etc., pero que a estas alturas no pueden ser exorcizadas porque tienen un grado de sofisticación, pertinencia y arraigo que nadie puede (debe) desconocer.

A lo único que hay que temer, entonces, es a algunos comportamientos: al que viajando en el barco, por ejemplo, intenta hundirlo. Lo que me hace recordar aquella historia narrada por Orson Welles: un alacrán le solicita a una rana que lo ayude a cruzar un charco. La rana -con buen sentido- le contesta que no se atreve porque teme que en el trayecto le clave el aguijón. "¿Pero cómo crees?", le responde el alacrán, "si yo te pico, tú mueres, pero yo también me ahogo". El argumento resulta tan contundente que la rana accede a transportar al alacrán en su espalda. No obstante, a la mitad del camino la rana siente el piquete mortal. "¡¿Pero qué hiciste?!", grita la rana, "¡voy a morir... y tú conmigo!". "Disculpa", contesta el alacrán, "me ganó el carácter".
 
José Woldenberg, El Norte, 5 de octubre 2006
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No hay duda, a AMLO le ganó su carácter. Muchos ya sabíamos que así pasaría, y lo denunciamos a su tiempo. Pero muchos otros no lo creyeron así. Y aún hay otros que no lo creen todavía. Si dejamos que el alacrán pique a la rana, nos vamos a hundir todos. Al tiempo.

 

La presión debe ser parte de la negociación

 

La prolongación del conflicto oaxaqueño parece ser el objetivo de distintos grupos, mientras que el gobierno federal, con sus sucesivos e ignorados llamados al diálogo parece haber caído en esa trampa. No es que se deba ignorar u obviar el diálogo, al contrario, pero se debe entender con claridad en qué contexto se propone y se da éste.

La APPO ha tomado de rehenes a los oaxaqueños y a las propias organizaciones que la integran, salvo las más radicales. Sus dirigentes, que cayeron una y otra vez en actividades ligadas a la corrupción también son rehenes del movimiento: no pueden negociar porque los más radicales los delatarán políticamente y eso pone en peligro, en un círculo vicioso, sus propios intereses y negocios. En las áreas de gobierno, más de un funcionarios pero sobre todo algunos recientes ex funcionarios de la administración estatal, están apresurando el paso para recapitalizarse. Mientras estos últimos se apresuran a concluir propiedades en zonas de la ciudad como Tlalixtax de Cabrera, los de la APPO, recuerdan tardíamente, como Flavio Sosa, sacar a sus hijos de la escuela privada más cara del estado (lo que no deja de ser por lo menos paradójico en un supuesto defensor a ultranza de la enseñanza pública y dirigente magisterial) y se fortalecen y financian vía las concesiones de transporte, ese sí público, otorgadas a la mayoría de los dirigentes en activo del movimiento, durante la administración de José Murat. Incluso, versiones bien fundamentadas sobre el tema insisten en que el origen real del conflicto fue el intento de redistribuir parte de esas concesiones en distintos municipios, como San Raymundo Jalpan.

El hecho es que los duros, de uno y otro bando, tienen negocios que encubrir, por eso no pueden ni quieren negociar. Y sin lograr transparencia en ello, sin aislarlos, no habrá acuerdo. Prefieren la confrontación porque ello implica, en su lógica, que uno aniquilará al otro: lo más probable es que se terminen aniquilando entre ellos, pero también a los que queden en el medio.

Si no se desenmascaran todas estas historias será imposible avanzar. En la reunión de ayer y en la que probablemente se dará hoy con la APPO y la sección 22, se le ofrecerá al magisterio, una oferta económica muy importante: se habla de 150 millones de pesos en apoyos y de una rezonificación total en un periodo corto de tiempo. No tendría porqué haber oposición a ese oferta que colma las pretensiones originales del magisterio. La APPO y la corriente radical del magisterio, encabezada por el Frente Popular Revolucionario, una organización de masas emparentada con el EPR, dirán, sin embargo, que no es suficiente, que se requiere, antes de comenzar a negociar, la renuncia de Ulises Ruiz. Gobernación dirá que el tema no está sobre la mesa de negociaciones y entonces asomará nuevamente la posibilidad de la utilización de la fuerza pública. Pero desde la propia APPO y desde el PRD dirán que ello es inacaptable y el secretario Abascal caerá en la trampa, aunque su intención discursiva haya sido otra, de asegurar que “por Dios” no utilizará la fuerza en el estado.

Por eso el punto es poner sobre la mesa de negociaciones tanto la utilización legítima de la fuerza pública como la renuncia de Ulises Ruiz, sin ello no habrá posibilidad de solución alguna. Las dos cosas deben ser puestas sobre la mesa de negociaciones por las autoridades federales y por otros actores. Si la utilización de la fuerza pública para recuperar la ciudad y la renuncia del gobernador no siquiera una posibilidad en la negociación, no hay forma de presionar a los sectores duros de uno u otro bando y es imposible llegar a cualquier acuerdo. Y si se actúa sólo en uno u otro sentido, se agudizará el conflicto: si se retoma la ciudad, la APPO y la sección 22 (y con ellos desde el lopezobradorismo hasta el EPR) tendrán la coartada para “demostrar” que el gobierno federal se “manchó con sangre” y apeló a la represión. Si se negocia con la APPO y se fuerza la salida de Ulises Ruiz, las negociaciones políticas y legislativas con el priismo se debilitarán (lo cual apreciarían algunos priistas duros como Murat) y la mayoría de los gobernadores verían con preocupación cómo un movimiento social pudo “tirar” un gobernador. Por eso, en lugar de negarse, ambas posibilidades deben presentarse de la mano, simultáneamente, asumiendo que cuanto más se prolongue la negociación, mayores costos pagarán cada uno de los principales antagonistas y no, como ocurre ahora, esperar obtener mayores beneficios y que el perdedor sea el gobierno federal, dando una imagen de ineficiencia y falta de gobernabilidad. Si los duros de ambos ámbitos pudieran prolongar el conflicto hasta el primero de diciembre habrán cumplido con todos sus objetivos, porque el nuevo gobierno recibirá en sus manos una papa caliente imposible de asir sin pagar, la nueva administración, costos muy altos.

No sé si el gobierno tiene posibilidades de endurecerse después de tantos meses de un discurso “apaciguador”.  Lo que sí debería quedar en claro es que sin ello, toda negociación terminará siendo insuficiente. La APPO y la sección 22 consideran que pueden pedir todo y no dar nada. El gobierno estatal lo único que demanda es fuerzas policiales suficientes para acabar con sus adversarios. Los dos deberían estar contra las cuerdas: hoy tienen demasiada libertad de movimientos.

La etapa Colombia

Felipe Calderón pudo comprobar en Colombia cómo se pueden hacer reformas legales y estructurales para combatir al crimen organizado. Esa etapa permite comprender porqué lo acompaña el senador Jorge Mendoza, nuevo secretario de la comisión de defensa de la cámara alta. Porque debe ser desde allí donde se avance en temas claves de seguridad, para fortalecer la gobernabilidad en el país. La responsabilidad que tendrá el senador Mendoza en ese ámbito será, es, sin duda, muy alta.

Por: Jorge Fernández Menéndez
Publicado en: Periódico Excelsior Fecha: Jueves, 5 de Octubre de 2006

http://www.mexicoconfidencial.com/index2.htm

 

AMLO: No se olviden de mí

En visita relámpago a la capital a fin de organizar su toma de posesión como presidente legítimo el 20 de noviembre, AMLO se dio tiempo para dar una entrevista radiofónica a Carmen Aristegui. Fue una hora con dieciséis minutos donde el tabasqueño machacó su mensaje de siempre: que México está gobernado por un pequeño grupo de privilegiados que se confabularon para impedir que él, el defensor de los pobres, la verdadera voz del pueblo, llegara a gobernar.

Aunque Aristegui le hizo preguntas duras, AMLO contestó lo que se le vino en gana. Habló, sentenció, evadió y, como es su costumbre, provocó, que es lo que mejor hace.

Provocó al Presidente electo a quien considera un "pelele". "No es insulto —dijo con tranquilidad— sino una descripción". Y es que, para él, Calderón es un producto de los grandes intereses: "Estará de florero, de adorno, de gerente. Sin autoridad moral o política". ¿Y qué hará el "usurpador" ante estas meras descripciones? ¿Las ignorará o las contestará? ¿Se enganchará con el tabasqueño como lo hizo Fox a lo largo de todo su sexenio engrandeciéndolo para gusto de unos medios encantados de reportar tantos escándalos?

Provocó a los empresarios a los que sigue considerando como "delincuentes de cuello blanco". Vaya, hasta se atrevió a criticar a Carlos Slim (el verdadero innombrable de la política mexicana como ha bautizado con agudeza Denise Dresser al empresario más rico del país), a quien le reprochó ser parte de una élite que no quiere que cambien las cosas. ¿Por qué no dijo esto durante la campaña? ¿O es que se acaba de dar cuenta de que el tercer hombre más rico del mundo efectivamente es parte de la élite mexicana?

Provocó a los que no están de acuerdo con su forma de pensar: "Han enseñado el cobre muchos comunicadores e intelectuales que se han quitado la máscara y han actuado como alcahuetes del régimen de la derecha". En particular mencionó a Ciro Gómez Leyva y a Carlos Marín por "darse baños de pureza". Y es que "ya se empanizaron". En la misma lógica que Bush, AMLO piensa que o se está con él o se está en contra de él; que no hay puntos medios; que la objetividad es imposible. A los aludidos no les quedó otra sino defenderse y engancharse con el provocador a quien Marín inmediatamente consideró un mentiroso triple.

Provocó a Cuauhtémoc Cárdenas y al subcomandante Marcos ignorándolos, evadiendo hablar de ellos. Eso sí: los respeta, que en el lenguaje de López Obrador en realidad quiere decir que los desprecia, como bien lo ha descrito Jesús Silva-Herzog Márquez.

Pero, con todo y sus provocaciones, AMLO está perdiendo espacios mediáticos. Esta última entrevista sólo mereció menciones de primera plana en dos periódicos nacionales. Los demás lo reportaron en páginas interiores en notas más bien breves. Parecería, entonces, que efectivamente existe un cerco informativo en su contra. Pero éste quizá sea porque AMLO ya no es noticia; porque sus provocaciones ya no causan tanto escándalo; porque comienza a ser aburrido.

AMLO vino a la capital para gritar "no se olviden de mí" repartiendo, como siempre, provocaciones a diestra y siniestra. Pero el tabasqueño ya se volvió muy repetitivo y predecible y eso, en la actual época mediática, acaba siendo un problema para aquellos que viven del escándalo político.

Leo Zuckerman, Excelsior.

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La verdad ya cuesta trabajo encontrar información nueva sobre AMLO, en periodicos o en medios electrónicos. Ya no es noticia. Ya hasta me esta aburriendo. Despues del 1o de diciembre se terminará de extinguir. Al tiempo.


miércoles, octubre 04, 2006

 

Banda de oropel

"Estoy empezando a creer que López Obrador es argentino. Mucha gente se refiere a él diciendo: "¡'che loco caón!". Bastante ridiculito, en efecto, se vio AMLO con la banda presidencial de mentiritas que le pusieron hace días en el curso de la gira que hace para convertirse en gobernador tras bambalinas de Tabasco. Grupo REFORMA publicó la fotografía en que López Obrador parecía personaje de opereta, y el retratado se enojó. Calificó de "empanizado" y "derechista" a REFORMA, que publica sin cortes ni censura los artículos de algunos de sus más fieles correligionarios. Cuando AMLO se hizo designar Presidente por una muchedumbre reunida en el Zócalo, entró en el tinglado de la farsa y se expuso a ser objeto de irrisión. Cosa muy diferente habría sido si hubiese sido nombrado dirigente de un movimiento opositor de izquierda democrática. De esa manera habría podido influir legítimamente en las acciones de gobierno, en vez de romper, siquiera sea en modo simbólico, el orden constitucional.
 
No sé si López Obrador haya pensado que él mismo se echó una soga al cuello con su acción: ¿cómo puede aspirar de nuevo a contender en una elección presidencial, si ya fue declarado "Presidente"? Se le aplicaría el lema revolucionario: "Sufragio efectivo; no reelección". La multitud erigida en "asamblea" de la llamada Convención Nacional Democrática le habría dado cualquier cargo, como aceptó sin chistar que Ímaz y Muñoz Ledo hubiesen recibido cargos de él a pesar de la sonora silba que se llevaron ambos. Esa Convención también era de mentirijillas; sólo privó ahí la voluntad omnímoda de López Obrador, que más que líder parecía ayatolah. No se queje, pues, el señor López de que la risa de la gente lo acompañe cuando ciña una banda que, sea del material que sea, será siempre de oropel..."
 
Armando Fuentes Aguirre, Catón, El Norte
afacaton@prodigy.net.mx

 

El cambio de AMLO

 
Yo no lo sabía de cierto... pero se decía que López Obrador era soberbio; que estabas con él o estabas en contra; que forjado en la lucha social, se había hecho intolerante. Suponer es lo primero que no nos podemos permitir y me propuse conocerlo. Las primeras conversaciones que sostuvimos fueron hace ya algunos años. Primero cuando quería ser jefe de Gobierno y, después, cuando lo fue. Hubo varias y variadas. Hablamos del México que imaginaba, por el que decía que trabajaba y hacía política. De sus ideas, de sus retos y desafíos. Conversaciones que me mostraron a un líder carismático, firme, decidido y a un gran seductor. Un hombre sencillo en su forma, complicado en su fondo. Hace dos años le propuse hacer otra entrevista, sugerí hacerla en la intimidad de su hogar, en su departamento de Copilco. Él, generoso como había sido, aceptó y compartió su espacio, su tiempo. Fue una larga charla que me resultó: interesante, profunda, reveladora, hubo risas, ademanes, hasta aspavientos y exabruptos de ambos, debo reconocerlo. Era la primera vez que conocíamos a López Obrador en su elemento y la plática se extendió durante cuatro horas, con cámaras, luces y micrófonos.

Después Andrés Manuel López Obrador creció, viajó por todo el país, se defendió como suele hacerlo, quedó atrás el intento de desafuero y ganó simpatías, como también suele hacerlo. Fue un encuentro difícil para los dos, léase Bejarano, Ponce y compañía; momentos del intento de desafuero; de enfrentamientos “con todo respeto con el ciudadano Presidente”. Yo pregunté como quise, él respondió como quiso y ya no sólo lo que quiso. Yo no aceptaría como respuesta, y así se lo hice saber, “lo que diga su dedito”. Y le dije lo que comentaban por ahí: su soberbia, su intolerancia. “Me cuelgan sambenitos”, respondió. Y yo, yo le creí. Y después de esa entrevista, vinieron otras. ¿Por qué pues le preguntaba yo de Chávez; por qué insistía, por qué no me conformaba con esa respuesta hasta ofensiva: que la diferencia entre Chávez y él, era que él no es de Venezuela, y así hablaba de esto y de lo otro y yo, yo todavía, todavía le creí. Y hubo un último encuentro, también durante su campaña, fue una cuestión de ética... ética ficción: ¡puse las cartas sobre la mesa! Me reprochó, recriminó, mi, según él, viraje a la derecha. El diálogo se hizo en ocasiones un monólogo, frío, denso y tenso. No le gustaban mis preguntas.

 

Ahora sí, sólo contestó lo que quiso. Y lo vi irse molesto, de prisa, descompuesto, irritable. Yo me quedé con esa sensación de haber abierto un espacio a una voz que había que escuchar, porque la libertad es justamente para eso, para escuchar todas las voces y ver cómo evolucionan y hacia dónde apuntan. Porque el periodismo es un oficio que te permite conocer a los actores políticos en sus verdaderas dimensiones. Porque esos acercamientos nos permiten saber y entender más y mejor. Ahora que te escucho hablar contra los periodistas y los medios, no puedo dejar de pensar, Andrés Manuel, que si no podemos coincidir en que no coincidimos, que si piensas que si no estamos contigo estamos en tu contra, eres soberbio y sí... sí eres intolerante. Te pasas... de ve... ras.

 

Adela Micha, Excelsior, 4 de octubre 2006

 


 

Dos Felipes

 
"La palabra es mitad de quien la habla y mitad de quien la escucha".
Michel de Montaigne
 
Felipe González, el ex presidente del gobierno español, se reunió ayer con Felipe Calderón, el presidente electo de México. No fue obstáculo el hecho de que el primero sea miembro del Partido Socialista Obrero Español, una organización que pertenece a la Internacional Socialista, y el segundo del Partido Acción Nacional, cuyos lazos son con la democracia cristiana y con los partidos de centro-derecha del mundo. De hecho, Calderón ha sido tradicionalmente mucho más cercano a José María Aznar, quien fue presidente del Partido Popular español y ha sido un crítico acérrimo de González y de los socialistas.

Todo lo anterior no hace sino darle mayor realce a la visita de Felipe el español a Felipe el mexicano. Con esta acción González recalca su posición, compartida por José Luis Rodríguez Zapatero, el actual presidente del gobierno español, también socialista, de que no se han encontrado las pruebas del fraude del que Andrés Manuel López Obrador afirma haber sido víctima. Ambos le han recomendado al perredista aceptar el resultado de la elección y emplear la enorme fuerza obtenida por el PRD en el Congreso para impulsar una agenda de izquierda y para prepararse para gobernar en el futuro.

Felipe González es un representante muy importante de la izquierda moderna. Su posición la ha reiterado en innumerables ocasiones y en foros muy diversos. Es un hombre de izquierda, profundamente convencido de la necesidad de combatir la pobreza y la desigualdad, pero cree igualmente en las instituciones democráticas. Es un socialista, por supuesto, pero uno que rechazó el marxismo en un momento crucial de su carrera y que entiende que vivimos en una economía globalizada. González entiende la necesidad de crear riqueza tanto como lo comprende la derecha. Pero comprende también el papel que debe tener el Estado en el reparto de esa riqueza.

Hay buenas razones para pensar que González habría preferido un triunfo de Andrés Manuel López Obrador. Con el tabasqueño, él comparte muchos de los principios de la izquierda. Con Calderón su relación no será de afinidad ideológica. Pero González entiende que la regla fundamental de la democracia es aceptar los resultados de los procesos electorales. Se trata, además, de un hombre profundamente decente y convencido de la necesidad de lograr acuerdos entre los rivales políticos para bien de la comunidad.

La reunión de los dos Felipes ayer es muy significativa. Ratifica el creciente reconocimiento internacional a esas instituciones democráticas mexicanas que López Obrador ha mandado al diablo. Casi todos los jefes de estado y de gobierno del mundo han felicitado ya a Calderón y reconocen la legitimidad de su triunfo. Gradualmente, Hugo Chávez se está quedando como el único mandatario extranjero que se niega a reconocer a Calderón como presidente legítimo de México. Pero Chávez, ese presidente que se persignó en la tribuna de la Asamblea General de las Naciones Unidas y afirmó que el lugar olía a azufre, no es necesariamente un aliado cómodo para López Obrador.

La reunión entre uno de los estadistas más respetados del mundo y un joven que apenas acaba de ser electo presidente de México, sin embargo, debe servir también para otra cosa. Calderón no está llegando a la Presidencia de la República con el mandato que le permita hacer lo que quiere. Su margen de victoria fue muy pequeño: lo suficiente para darle el gobierno en el sistema electoral mexicano, pero no para darle un mandato para aplicar sus ideas sin buscar consensos.

Mucho se ha dicho que Felipe Calderón tendrá que moverse hacia la izquierda. Los mexicanos no votaron por un presidente de derecha. Los sufragios que recibió López Obrador son indicio de que un porcentaje muy importante de los ciudadanos considera importante un cambio hacia la izquierda. Muchos de quienes votaron por Calderón, por otra parte, lo hicieron más para impedir que López Obrador llegara al poder que por pensar que Felipe representaba la mejor opción para el país.

A pesar de las descalificaciones de López Obrador y de su gente, que no dejaron en toda la campaña de referirse a Calderón como el "candidato de la derecha", hay razones para pensar que el michoacano no tendrá grandes dificultades para moverse hacia el centro o incluso al centro-izquierda. Cuando fue presidente nacional del PAN, de hecho, hizo todo lo que estaba en su poder para llevar el partido hacia esa posición. Tendrá que ser, sin embargo, un centro-izquierda inteligente, que entienda, como lo ha hecho Felipe González, la forma en que funciona la economía en estos tiempos modernos.

El encuentro de los dos Felipes ratifica los instintos democráticos del estadista español, pero también la necesidad de Calderón de ir más allá de su círculo tradicional. Debería ser también una lección para López Obrador, que con su rechazo a la democracia y a la sensatez política, se está cerrando las puertas, incluso en los círculos de la izquierda democrática que durante tanto tiempo cultivó.

 
 
Tolerancia
 
Andrés Manuel López Obrador la ha emprendido ahora contra un grupo de periodistas que no han estado de acuerdo con algunas de sus posiciones. Entre ellos se cuentan Carlos Marín y Ciro Gómez Leyva de Milenio. Reforma hace tiempo que fue descalificado. Es una lástima. La izquierda fue tradicionalmente la parte tolerante de la sociedad mexicana. Hoy López Obrador quiere cambiar también esa tradición.

Sergio Sarmiento, El Norte, 3 de octubre 2006 
sarmiento.jaquemate@gmail.com

martes, octubre 03, 2006

 

La ola populista se convirtió en marea a la baja

Uno de los argumentos de los que veían como inevitable el triunfo de López Obrador era que la ola de “izquierda” en América Latina avanzaba imparable: ahí estaban Hugo Chávez, Evo Morales, Luis Inácio Da Silva Lula, Néstor Kichner, Michelle Bachelet, Tabaré Vázquez y ahí venían Ollanta Humala, López Obrador y Daniel Ortega. Muchas veces dijimos que no era verdad y que, para empezar ese conglomerado de líderes expresaba cosas diferentes en lo político y en lo ideológico, incluso con intereses divergentes. Pero, además, la elección mexicana, con el triunfo de Felipe Calderón, mostró una tendencia que se venía manifestando desde meses atrás: la ola ha perdido fuerza o nunca existió. Y la confirmación llegó el domingo: Lula no ha logrado ganar la elección en la primera vuelta, ha regresado al nivel histórico del Partido de los Trabajadores, de aproximadamente el 45 por ciento y ha perdido los estados más importantes del país.

Lo ocurrido en Brasil es un dato muy importante: Lula es el personaje más popular de la política brasilera y un hombre que a lo largo de los años ha aprendido cómo manejarse en política. Pero el PT ha sido siempre un conglomerado de todo tipo de fuerzas, a partir de un lejano origen en el que se nutrió de militantes provenientes del trostkismo combinados con aquellos de formación social católica, muchos de ellos jesuitas. En el largo camino que implicó para Lula llegar a la presidencia, el PT se sustentó de todos los disidentes de alguna corriente que se le acercara, fuera o no de izquierda. Luego de varias derrotas sucesivas, Lula terminó haciendo acuerdos con corrientes de centro derecha, en particular del poderoso empresariado evangelista de Brasil e incluso colocó a uno de sus representantes en la vicepresidencia.

Lula planteó un ambicioso programa destinado a colocar en primer lugar a los pobres con políticas asistenciales de viejo y de nuevo cuño, pero sus éxitos en ese terreno fueron parciales; mantuvo una política económica relativamente ortodoxa que le permitió crecer y mantener la estabilidad económica pero ni pudo concretar las ambiciosas propuestas que presentó en la campaña electoral ni pudo cambiar el rostro a la política tradicional brasileña. Al contrario, desde la época de Collor de Mello, hace ya 20 años, nunca había habido tantos escándalos de corrupción, todos ocurridos en la periferia más cercana la propio presidente. Lula ha logrado, en parte, desligarse de los innumerables escándalos que van desde la compra de senadores hasta los acuerdos con grupos del hampa organizada, por su carisma personal entre los más pobres. Pero eso ya no alcanzó: Geraldo Alckim, el principal candidato de la oposición, socialdemócrata, apoyado entre otros por ese gran presidente que fue Fernando Henrique Cardoso, obtuvo casi el 42 por ciento de los votos y puede ganar el próximo 29 de octubre en la segunda vuelta, sobre todo si tomamos en cuenta que los estados más poderosos del país, como Sao Paulo y Minas Gerais fueron ganados con amplitud por los socialdemócratas. Cuando el viernes Felipe Calderón se encuentre con Lula no lo hará con el hombre que era la esperanza de buena parte de la izquierda latinoamericana, sino con uno que puede haber sido derrotado por los mismos virus de corrupción e intolerancia que han caracterizado a otros movimientos similares, incluyendo el de López obrador.

Pero decimos que la ola ya pasó, porque los datos se acumulan: primero fue el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, un hombre del centro liberal, de mano dura, que logró reelegirse con un altísimo margen a pesar del narcotráfico, la guerrilla y el apoyo que brindó Hugo Chávez a sus opositores. En Costa Rica, se reeligió a otro hombre de un perfil similar, Oscar Arias. En Chile, la presidenta Bachelet nada tiene que ver con los excesos del chavismo. En Perú, Ollanta Humala fracasó pese al respaldo internacional que recibió. En Bolivia, Evo Morales, el discípulo más avanzado de Chávez no sabe cómo salir de las innumerables crisis que él mismo ha generado. En Argentina, sin duda, Kichner es un presidente popular, pero él mismo necesita reacomodarse y lo necesitará mucho más por la cercanía de las elecciones en su país y por los cambios políticos que se generarán en Brasil, con el que Argentina tiene una sociedad y una dependencia económica estrecha.

La famosa ola se ha quedado reducida a Venezuela, donde Hugo Chávez sigue revelando los secretos de ultratumba de sus plática con Fidel Castro, proclamándose nuevo líder de...vaya uno a saber qué y distribuyendo dinero, entre otros al candidato César Ojeda en Tabasco; y Evo Morales, involucrado en más crisis de las que puede manejar, incluyendo el enfrentamiento con las empresas de energía expropiadas, la mayoría de países que lo ayudaron a llegar al poder como Brasil y España.

No se trata de conspiraciones o golpes de estado como en los 70, el agotamiento de esa ola se debe a algo mucho más sencillo: los hombres y mujeres más sensatos de la izquierda han comprendido (o lo comprendían plenamente desde tiempo atrás, como la presidenta Bachelet) que en política la eficiencia a la hora de ejercer el poder se debe ir alejando de la palabrería hueca porque ella sirve, en ocasiones, para llegar al poder pero no para gobernar. Segundo, porque quienes han persistido desde el poder o la oposición con sus posturas nacionalistas-populistas, se han quedado sin nada que ofrecer: eran emperadores desnudos. Tercero, porque, al no estar basados en una ideología y un objetivo que fuera más allá de alcanzar el poder, y al rodearse de incondicionales de todos los colores, sus fuerzas han caído en las telarañas de la corrupción: le pasó a Lula, le pasó a Ullama, le pasa a Evo Morales, a Chávez, le pasa a López Obrador. La ola, aunque Lula finalmente gane el 29 de octubre, no existía, era una simple marea, que ahora está a la baja.

Por: Jorge Fernández Menéndez
Publicado en: Periódico Excelsior Fecha: Martes, 3 de Octubre de 2006

http://www.mexicoconfidencial.com/

lunes, octubre 02, 2006

 

Usurpación de Funciones

 
USURPACIÓN DE FUNCIONES DE UN PRESIDENTE LEGÍTIMO
 
                                                                     Por Dra. Doricela Mabarak Cerecedo*
 
En la llamada “Convención Nacional Democrática” celebrada en el Zócalo de la ciudad de México, el día 16 de septiembre, se propuso a los asistentes a dicha convención, que  designaran a una persona: Presidente Legítimo de los Estados Unidos Mexicanos”, y se les sugirió que aceptaran que dicha persona tomara posesión de su cargo, el próximo día 20 de noviembre. Estas dos propuestas fueron aceptadas por aclamación (con levantamiento de mano), por la muchedumbre asistente a este singular evento el cual, fue realizado en sólo dos horas.
 
Este inusitado hecho, presenta características que están siendo materia de análisis de los  editorialistas y comentaristas, en los diversos medios de comunicación. Me sumo a muchos de esos comentarios, pero es importante que el hecho señalado, sea juzgado a la luz de las normas constitucionales que nos rigen, por virtud de que los convencionistas en ningún momento acordaron (claro que no podían, por carecer de facultades) la reforma o modificación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Aunque no existe una norma legal que señale qué es lo que debe entenderse por una convención nacional política, es evidente que es aquella en la que está representada toda una universalidad de personas e instituciones del país. Esta situación NO SE DIO DESDE LUEGO,  en la reunión heterogénea de personas que carecieron de toda representación constitucional y legal de la población. Luego, los asuntos tratados y resueltos ahí CARECEN DE LEGALIDAD Y VALIDEZ.
 
El artículo 40 de la Carta Magna señala que el pueblo mexicano ha manifestado su voluntad para constituirse en una República, con las características que ahí se mencionan, unidos en una Federación establecida conforme a los principios señalados en la propia Constitución. En consecuencia, estas normas y principios,  NO PUEDEN SER VIOLENTADOS POR NADIE, por más numeroso que sea el grupo.
 
El artículo 81 de la Ley Suprema indica que la elección de Presidente de la República , deberá SER DIRECTA Y EN LA FORMA QUE LO SEÑALE LA LEY ELECTORAL. En consecuencia, un presidente elegido o designado en forma diferente, carece de toda validez constitucional. El artículo 83 señala que el presidente elegido conforme al artículo 81 antes citado, desempeña su cargo por seis años. A este tipo de Presidente se le designa con el nombre de CONSTITUCIONAL (artículo 85), porque fue elegido conforme a los fundamentos establecidos en el Pacto Federal. Además de este Presidente, el artículo 84 indica que existen otros tres tipos: Interino, Sustituto y Provisional, que en diversos casos y circunstancias, elige el Congreso, cuando se da el caso de falta del Presidente constitucional.
 
En los preceptos antes indicados, se establece el procedimiento para la designación de alguno de los tipos de presidente que sustituya al elegido CONSTITUCIONALMENTE. En ninguna parte de la Carta Magna se contempla la posibilidad de que un grupo de personas sin representatividad, pueda designar a un PRESIDENTE LEGÍTIMO (no existe esta denominación en nuestra Constitución Política). Es cierto que en el pueblo reside la voluntad general para cambiar o modificar nuestra forma de gobierno, pero también es cierto que para realizar tal cosa, debe llevarse a cabo previamente la correspondiente reforma constitucional, siguiendo el procedimiento marcado en ella. De no hacerlo, carecen de validez todos los acuerdos tomados por un grupo de personas. Actuar en contrario produce sin duda, la ilegitimidad y la usurpación de quien acepte un cargo inexistente en la Constitución , al margen de los procedimientos señalados en ella.  


* Profesora-Investigadora del Tecnológico de Monterrey.
 
 
Lic. Dorisled Martínez Mabarak
Directora Ejecutiva
Centro de Responsabilidad Social Corporativa
Cerro de las Mitras #2535
Col. Obispado, Monterrey, N.L.

 

Marcelo: El poder

 El nuevo mandatario del DF no sólo encabezará el gobierno más importante en manos del PRD, sino que se convertirá en el jefe real de ese partido

El papel que jugará Marcelo Ebrard en el sexenio 2006-2012 será determinante no sólo en la atención y solución de los crecientes problemas del Distrito Federal, sino en las luchas político-electorales y de poder por venir. El Carnal Marcelo -como le dicen sus leales- tendrá en sus manos y bajo su control el más importante centro de poder real, apenas por debajo del cargo de presidente de la República, que será jefaturado por Felipe Calderón a partir del 1 de diciembre próximo.

Pero el nuevo mandatario del DF no sólo encabezará el gobierno más importante en manos del PRD -la formación partidista de la izquierda institucional-, sino que por esa razón se convertirá en el jefe real de ese partido: podrá disponer del más importante presupuesto que conozca gobierno alguno -luego del federal-, además de que dispondrá de tantos cargos públicos como para dar empleo a dos o tres partidos completos. En realidad el poder de Marcelo Ebrard estará en función directa de su investidura como jefe de Gobierno -lo que ya lo convierte en un potencial presidenciable-, del presupuesto del que podrá disponer, y de la capacidad del GDF de emplear con buenos salarios a la burocracia partidista.

A ese descomunal poder se debe agregar el hecho nada fortuito de que dispondrá de toda la información sobre los entretelones del gobierno que le antecede. Es decir, que tendrá a la mano el detalle de la forma en que se gastó el presupuesto en las gestiones de Andrés Manuel López Obrador y de Alejandro Encinas; conocerá los detalles sobre la forma en que se gestaron los escándalos que sacudieron a los gobiernos anteriores -los videos, el origen y destino de los recursos para la construcción de los segundos pisos y el financiamiento de la campaña presidencial de AMLO-, y con ello sumará una importante fuente de poder para sus ambiciones políticas futuras.

En realidad se puede decir que en tanto jefe del GDF, el Carnal Marcelo tendrá en sus manos -en un puño- el futuro de toda una generación de políticos profesionales de la llamada izquierda institucional, del PRD; herramienta que será fundamental para las ambiciones futuras de Marcelo Ebrard, quien desde el 5 de diciembre se convertirá en el más seguro y aventajado candidato presidencial del PRD para la aún lejana contienda de 2012. En realidad Ebrard seguirá los pasos de sus antecesores; Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles y AMLO, todos ellos potenciales presidenciables a partir de la Jefatura del GDF. Dos de ellos, como todos saben, terminaron por alcanzar la candidatura presidencial respectiva, de 2000 y 2006.

Pero precisamente a la luz de esa experiencia, resulta interesante recordar lo que ocurrió con Rosario Robles no sólo a partir de su exitosa gestión, sino porque se convirtió en la verdadera responsable del triunfo de AMLO como jefe de Gobierno, en la elección federal de julio de 2000. Resulta que precisamente a partir de su nuevo cargo, del poder descomunal que le dio ser el jefe de Gobierno de la capital del país, y de tener en sus manos toda la información sobre el gobierno anterior, AMLO utilizó esa información para "despejar" el camino en su lucha por convertirse en candidato presidencial para julio de 2006.

¿Qué hizo AMLO con esa información? La utilizó para destruir a sus adversarios y para proteger a sus leales. Rosario Robles fue sometida a una demoledora campaña mediática precisamente a partir de información manipulada, hasta que casi la destruyó políticamente. Ese poder lo llevó a controlar el partido, a incrementar su popularidad, a desplazar al "líder moral" y a convertirse, de facto, en el dueño del PRD. Ese poder le dio los recursos económicos y los instrumentos políticos para convertirse en el más aventajado candidato presidencial.

Y viene a cuento la historia porque todos conocen las habilidades políticas y administrativas de Marcelo Ebrard; todos saben de sus ambiciones políticas y que es un hombre de poder, que tiene al alcance de la mano la posibilidad de construir desde el la Jefatura de Gobierno una sólida candidatura presidencial. Pero también todos saben que su principal promotor, su amigo político y peldaño para acceder al poder se llama AMLO. Pero al mismo tiempo López Obrador será, si no es que ya lo es, su principal obstáculo en sus legítimas ambiciones de convertirse en candidato presidencial.

¿Qué hará Marcelo Ebrard en los próximos cinco años? ¿Trabajará para mantener latentes las ambiciones de AMLO? ¿Se alejará de él para construir su propia candidatura presidencial? ¿No utilizará la información que tendrá a su alcance para destruir a su jefe y amigo? En realidad Ebrard enfrentará no sólo el reto más importante de su vida, el de ser el mejor jefe de Gobierno del DF que hayan conocido los capitalinos, sino que estará frente al dilema de trabajar para su futuro político personal o para el de AMLO. Es el tiempo del Carnal Marcelo, y pronto veremos los signos del nuevo "parricidio político", porque Marcelo es un hombre de poder. Y si no, al tiempo.

Ricardo Alemán, El Universal

aleman2@prodigy.net.mx

http://www.eluniversal.com.mx/columnas/60929.html


domingo, octubre 01, 2006

 

Izquierdas Vs. Derechas


No caigamos en los extremos. Los extremos se tocan. ¿Qué diferencia hay entre un Fidel Castro o Hugo Chávez comparado con Franco o Hitler?

Como siempre, los cartones de Paco Calderón dan en el blanco.

 

Las tareas de Calderón

Pasarán meses antes de que podamos evaluar el daño que López Obrador ha hecho al entramado político del País. Puede vislumbrarse sólo en parte el deterioro que ha causado en las instituciones democráticas. López Obrador devaluó la palabra del poder: con base en el martilleo y la repetición de lo incomprobable -el presunto fraude-, de verdades a medias y mentiras abiertas, sembró entre millones de mexicanos la duda sobre la honestidad y la eficacia de los organismos electorales y las instituciones democráticas. Erosionó la fuerza del sistema legal, al intentar sustituirlo por un cuerpo de derechos asimétricos que daban legitimidad a sus actos -el desafortunado bloqueo de Reforma- y condenaban como delito a acciones paralelas de sus opositores -la erección de la valla que protegió al Legislativo el 1 de septiembre-.

En la retórica y en la práctica política, rompió desde los límites legales, hasta los del sentido común. En el México de López se puede decir o hacer cualquier cosa: desde acusar sin pruebas, convertir al chantaje en un medio disuasivo aceptable, hasta ocupar el corazón de la Ciudad de México y autonombrarse Presidente por encima del voto de la mayoría del electorado. Por último, cedió, como todos los demagogos, a la tentación de la utopía. Ha manipulado la historia y negado los logros que el País ha conseguido para imponer la idea de un proyecto autoritario que "purificará" la vida política y acabará con la pobreza, la corrupción y todos los males de México de un plumazo. Un programa que sólo puede derivar en el caos y en la ingobernabilidad y que es una apuesta muy riesgosa no sólo para López, sino para todo el País.

El legado de la campaña de AMLO y del movimiento que encabeza, así como de la incapacidad de Fox para ejercer el poder con eficacia, son el primer desafío que enfrentará Calderón al asumir el poder. Sin embargo, para encontrar y aplicar soluciones de fondo a los retos que enfrenta México en el ámbito doméstico y en el exterior, deberá evitar que las acciones de López impongan a su gobierno un horizonte cerrado, centrado en el corto plazo. Felipe Calderón tomará el mando de un Estado debilitado y de un sistema democrático que se sustenta ahora en una atmósfera de polarización y un consenso quebrantado por la desconfianza.

Tendrá que empezar por recuperar y consolidar las tareas que han sido, desde siempre, en cualquier época de la historia y en cualquier latitud, la fuente de legitimidad y la razón de ser del Estado: los puntales básicos de un contrato social eficaz entre gobernados y gobernantes. Cualquier colectividad que se organiza bajo una autoridad busca antes que nada protección. En el nivel más primario, el Estado debe proteger a sus ciudadanos de los enemigos externos, de la anarquía interior y la violencia, de la delincuencia y de todo aquello que vulnere el orden y la estabilidad política. En las sociedades modernas, esa protección se ha extendido a la ecología, a la prevención de epidemias, a la defensa de los derechos humanos y a responsabilidades nuevas acordes con el mundo globalizado de hoy, como la protección de los ciudadanos de un país en cualquier lugar del mundo.

La segunda responsabilidad del Estado es garantizar el bienestar de la población. Empieza por el manejo adecuado de la economía; proveer la mezcla de disciplina y libertad que hace posible el progreso; proteger la moneda; definir y garantizar los derechos de propiedad, así como las normas que rigen el comercio y el intercambio en su sentido más amplio. Esta cara del Estado es la encargada de distribuir los llamados bienes públicos: la salud, la educación y el acceso a recursos como agua potable y aire limpio.

No hay un solo Estado benefactor eficiente que no busque redistribuir el ingreso y reducir la brecha que separa a los ricos y a los pobres. Más allá del debate que priva en todas las sociedades desarrolladas sobre los límites convenientes de la intervención estatal y la necesidad de no vulnerar la libertad en la búsqueda de la igualdad, el Estado interviene -y debe hacerlo- a través de mecanismos diversos, para sacar de la miseria a los estratos menos favorecidos, dirigiendo las inversiones a las regiones más atrasadas, por medio de subsidios o de programas de "acción afirmativa" -como los que benefician a las castas desfavorecidas en la India.

Diversos teóricos políticos, incluyendo al analista británico Geoff Mulgan en su libro más reciente, añaden a esas tareas fundamentales que legitiman el ejercicio del poder estatal, dos más: la impartición de la justicia, encaminada a reducir la delincuencia y a resolver los conflictos que surgen en el territorio de una nación, y la búsqueda de la verdad y el conocimiento. Esta última labor, relacionada directamente con la promoción de la educación y los avances tecnológicos, así como con el cuidado de la palabra del Estado, está sustentada en los sistemas democráticos, en un ordenamiento racional y legal. Es obligación del Estado protegerlo y apuntalarlo.

No es necesario un análisis profundo para descubrir los vacíos y el descuido con que el Estado mexicano ha enfrentado por décadas los desafíos que plantea la lista de responsabilidades fundamentales que un gobierno eficaz y legítimo está obligado a cumplir. Calderón tomará el poder en una coyuntura que le impedirá ignorar esas obligaciones. Para cumplirlas, deberá ampliar los horizontes de su Presidencia, elaborar un detallado programa de gobierno y recordar que el poder se busca y se obtiene para ejercerlo.

Isabel Turrent, El Norte 
iturrent@yahoo.com

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