lunes, noviembre 24, 2008

 

¿Esta fallando el mercado?

La semana pasada, en clase, un alumno me comentaba que estaba yo equivocado en mi idea de que las fuerzas del mercado pueden solucionar todo, y muestra de ello era el fracaso que estaban teniendo las grandes armadoras General Motors, Ford y Chrysler, que junto con el líder del sindicato automotriz fueron al Capitolio en Washington para solicitar una pequeña ayuda de 25 mil millones de dólares.

Lo que le contesté al alumno es que el mercado sí estaba solucionando el problema de General Motors, que al igual que muchas empresas ineficientes, su permanencia en el mercado es insostenible y actúa como corrector. ¿Que no nos gusta cómo resuelve el mercado estos asuntos? Ése es otro tema.

En ese sentido, habría que definir qué es el mercado o las fuerzas del mercado. Como nos lo platican en los medios los intelectuales y los políticos, lo imaginamos como un ser monstruoso o la conjunción de fuerzas malignas que están al acecho del ciudadano común y de las empresas, haciendo ganar miles de millones de dólares a unos cuantos especuladores a costa del sufrimiento de millones de personas.

En realidad, el mercado lo componemos todos esos consumidores, inversionistas y oferentes de bienes y servicios que a través de millones de decisiones acordamos un precio y la cantidad de los mismos.

Se parte del supuesto de que los agentes económicos somos racionales, lo cual en cristiano significa que nadie está peleado con su dinero y que tratamos de maximizar la utilidad de cada peso que gastamos o invertimos. Además, debemos estar conscientes de que cada decisión de consumo o inversión que tomamos tiene como consecuencia dejar de lado otra opción de consumo o inversión.

En el caso de General Motors, como puede ser el de muchas empresas, llevan un buen tiempo tomando malas decisiones estratégicas sobre el tipo de producto que están ofreciendo en el mercado y sobre la tecnología para producir, y no han hecho lo posible por mantener los costos, principalmente laborales, en rangos competitivos.

Tiene también la culpa el sindicato de la General Motors y el alto costo laboral que implica producir un automóvil. Roberto Newell (director del Instituto Mexicano para la Competitividad), en un artículo que publicó el 20 de noviembre en la sección Negocios, comentaba que por cada auto que produjo en el año 2005, GM tenía que pagar mil 600 dólares por concepto de costos laborales indirectos relacionados con el pago de pensiones y gastos médicos de trabajadores retirados de la armadora, además de que su contrato laboral obligaba a GM a mantener en operación el 80 por ciento de la capacidad instalada en Estados Unidos, donde sus costos laborales son más elevados.

Esos costos adicionales son los que los consumidores de automóviles, tanto de Estados Unidos como del mundo, no están dispuestos a pagar, y por eso han preferido los automóviles japoneses.

En lo personal, he tenido mala experiencia con las camionetas de GM: salidas de la agencia, invariablemente he batallado con fugas en la transmisión, las computadoras, los frenos, el sistema eléctrico, etc.. Cada vez que me dejaban tirado en la calle, carretera o en la cochera de mi casa me preguntaba, primero, por qué volvía a comprar esos vehículos, y, segundo, me quedaba claro por qué GM ha perdido participación de mercado con relación a los autos japoneses.

De enero a septiembre del 2008, GM ha registrado pérdidas por 21 mil 200 millones de dólares. Toyota, a pesar de la delicada situación económica, registró 5 mil 100 millones de dólares en utilidad. También he tenido unos autos japoneses que jamás me han dado problemas, además de que los servicios son muy económicos. Uno de ellos es un Honda con el que tengo nueve años y del cual, después de dos años de adquirido, se me ocurrió abrir el cofre para conocer el motor.

Los problemas de la industria automotriz norteamericana no son culpa de que el Congreso esté poniendo trabas para otorgarles el dinero de los contribuyentes para rescatarlos. Les pueden dar ese dinero o más, pero si no se resuelve su problema de fondo, que son principalmente elevados costos, lo único que se provoca es diferir una solución dolorosa e inevitable.

El mismo alumno me volvió a preguntar si el hecho de que el Gobierno rescate empresas ineficientes era una característica del libre mercado. Mi respuesta fue que el hecho de que un gobierno decida rescatar empresas ineficientes no tiene nada que ver con un sistema de libre mercado, sino todo lo contrario.

El rescate de empresas ineficientes tiene que ver con un sistema de complicidades entre empresas ineficientes que buscan socializar sus pérdidas producto de malas decisiones estratégicas y autoridades y legisladores que buscarán después cobrar el favorcito. O que, a lo mejor, están pagando otros favorcitos previos.

Una solución al problema de GM es quizá venderla en pedacitos y que se permita a todas las partes integrantes de esta compañía actuar en un sistema de señales de precios de mercado para reducir costos y ser competitivos con los japoneses y europeos.

La gente en todo el mundo seguirá comprando automóviles. El mercado ahí está, para ser aprovechado por empresarios visionarios. Pero ciertamente los consumidores buscarán no pagar precios elevados por productos de mala calidad. Y esto aplica a cualquier otra industria en el mundo.

Abel Hibert 
ahibert@prodigy.net.mx
----------------------------------------------------------
 
Si los ciudadanos estadounidenses quisieran salvar a las armadoras de su país, estarían comprando sus autos en lugar de las marcas asiáticas. Pero como son consumidores racionales, buscan la mejor calidad con el mejor precio. Así funciona el libre mercado (cuando los gobiernos dejan de meter sus manos), los consumidores deciden. Y todos somos consumidores. Por eso los monopolios, sean estatales o privados, deben evitarse pues quienes pierden son los consumidores, con precios más caros, menor calidad, y menor surtido.

Comments:
En el año 2000 la acción de GM valía
USD$ 93.62 y ahora vale alrededor de 3 dólares!!
El 19 de Noviembre, el valor de GM estaba en USD$ 1,700 millones, una cifra bajísima para el tamaño de GM.
Hace muchos años GM compró unos sistemas de tranvías y después, recolectó los vagones y los tiró a la basura. "What is good for GM is good for America"
La gente que tuvo en arrendamiento un auto eléctrico GM EV1 estuvo encantada con ese auto.
El EV1 resultó ser "demasiado bueno" luego GM le quitó los vehículos EV1 a toda la gente que tenía uno y el destino de estos autos eléctricos fué pasar por una máquina trituradora de autos.
Ver el documental:
Who killed the Electric Car ?

http://en.wikipedia.org/wiki/Who_Killed_the_Electric_Car
 
Publicar un comentario



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?