jueves, junio 12, 2008

 

Real privatización

En España no se anduvieron por las ramas. El socialista Felipe González no tenía a un Andrés Manuel López Obrador que lo persiguiera desde la derecha para impedirle hacer las reformas que el país necesitaba. Su propósito era dar a los españoles un mejor nivel de vida. Por eso optó por privatizar la industria petrolera española y no simplemente abrir ciertas áreas a la inversión privada.

Como ha ocurrido en tantos otros lugares del mundo, no fue un gobierno de izquierda sino una dictadura de derecha la que creó el monopolio petrolero en España. En 1927, el dictador Miguel Primo de Rivera emitió una Ley del Monopolio Petrolero que creó la Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos, SA (CAMPSA).

Muchos años después, sin embargo, el socialista Felipe González llegó al poder convencido de que los monopolios no son la mejor manera de generar prosperidad. Como un verdadero hombre de izquierda, su compromiso era dar a los españoles, y especialmente a los más pobres, un mejor nivel de vida. Un monopolio petrolero como CAMPSA no servía para eso, como tampoco lo ha hecho Pemex en México.

La privatización de CAMPSA empezó en 1992. Sus activos fueron distribuidos entre varias firmas: Repsol, Cepsa y BP (British Petroleum). La marca CAMPSA, bastante conocida entre los españoles, fue mantenida por Repsol, empresa en la que nuestra Pemex tiene hoy una participación accionaria (paradójicamente, Pemex, a la que se prohíbe tener socios en México, es socia de varias empresas en el extranjero). Las actividades de transporte y logística de CAMPSA permanecieron en lo que quedó de la vieja empresa, la cual cambió de nombre a CLH (Compañía Logística de Hidrocarburos).

Para la izquierda mexicana, el que un gobernante socialista haya optado no simplemente por abrir a la inversión privada la industria petrolera, sino desmembrarla y privatizarla (esto es, vender sus activos) es incomprensible. Pero esto se debe fundamentalmente a una falta de comprensión entre nuestros políticos de cuáles son las causas reales de la izquierda.

Hace ya algunos años tuve la oportunidad de entrevistar a Felipe González. Hablamos de España, de México y de la economía del mundo. Al terminar la conversación, el ya ex presidente del gobierno español me comentó: "Me habían dicho que eras de derecha, pero tú de derecha no tienes nada". Le dije que mi abuelo había sido diputado y gobernador por el Partido Socialista Obrero Español, el PSOE, pero que yo me consideraba un liberal. "Para ser un socialista", me respondió pensativo, "primero tienes que ser un liberal". González procedió a contarme las dificultades que había enfrentado para convencer al PSOE de abandonar los dogmas del marxismo (para estas alturas quizá ya habré perdido a uno de mis lectores cotidianos, don Ovidio Salcedo, el último líder del PSOE en el exilio, quien considera que Felipe robó el partido a los históricos; pero independientemente de la forma en que haya adquirido el control del PSOE, estoy convencido de que sus políticas como gobernante fueron positivas).

González no buscó mantener los monopolios creados por la derecha fascista, sino que impulsó una diversificación y modernización de la economía española. Ésta fue una de las razones de la transformación económica del país. En 1950 España era más pobre que México: su Producto Interno Bruto apenas alcanzaba los 2 mil 189 dólares por persona contra 2 mil 304 de México (Angus Maddison, The World Economy; dólares internacionales Geary-Khamis de 1990). En el 2007, en cambio, España tenía un PIB per cápita de 32 mil 67 dólares (nominales, FMI) contra 8 mil 479 de México.

El Presidente de México, Felipe Calderón, se encuentra en este momento en España. Me imagino que tiene conciencia de la privatización de las empresas energéticas que impulsó el gobierno socialista en los años 90. Ciertamente los directores generales de Pemex, debido a que participan en el consejo de administración de Repsol, han estado al tanto del actual funcionamiento de la industria petrolera española.

Lo triste es que en México tenemos políticos que se consideran de izquierda, pero que apoyan medidas, como preservar el monopolio estatal petrolero, más congruentes con la ideología estatista de la Europa fascista de la primera mitad del siglo 20 que con la causa progresista de dar un mejor nivel de vida a la población. Sesenta y cinco años tuvieron que pasar para que el monopolio petrolero creado en España por el dictador Primo de Rivera fuera desmantelado y privatizado. Esperemos que en México nuestros izquierdistas, en vez de rendir pleitesía a las políticas del fascismo, tengan el valor de impulsar verdaderas políticas de izquierda: que den a los mexicanos, y especialmente a los más pobres, un mejor nivel de vida.

 
Subsidio a la gasolina
 
"Es conveniente reducir gradualmente el subsidio a estos productos (combustibles), pero salvaguardando el nivel de vida de la población". Esto lo dijo ayer la Secretaria de Energía, Georgina Kessel. Pero si el subsidio a la gasolina y al diesel es tan bueno como lo afirmó el Presidente el 26 de mayo, quien incluso lo presentó como parte de su programa de apoyo a los pobres, no se entiende por qué hay que eliminarlo. ¿Será que alguien ya hizo las cuentas y se percató de que el 40 por ciento del subsidio favorece al 10 por ciento más rico de la población?

Sergio Sarmiento 
www.sergiosarmiento.com
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¿Cuándo podremos tener en México una verdadera izquierda, liberal y progresista como el PSOE de España, aquí en México?

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