miércoles, febrero 27, 2008

 

MÉXICO: MITOS Y MENTIRAS



La Revolución Mexicana y el milagro económico mexicano de la posguerra nunca existieron. Es propio de regímenes modernos crear construcciones culturales que permitan esa comunidad imaginaria indispensable: la Nación. El Nacionalismo Revolucionario pretendió dar legitimidad a los ganadores del movimiento armado. Nunca quisimos ver adelante, sino hacia atrás. ¿Nos da miedo soñar, nos resistimos a progresar, a cambiar?

1-Tras recibir la carta de Macario Schettino (MS), en la que explica por qué las cuentas petroleras no nos salen (LUPA 302), salí a buscar su libro recién horneado Cien años de confusión: México en el siglo XX (Taurus, dic. 2007). Leí las 500 páginas de un tirón, con excepción de algunas notas (50 páginas). MS llevó a cabo un sueño que alguna vez acaricié: escribir una visión global y crítica de México, desde el Porfiriato hasta nuestros días. Su libro es exactamente eso: una revisión de lo investigado, de lo publicado, tanto en México como en el extranjero, con una interpretación personal, donde se combina el historiador-recopilador, con el economista y experto en administración pública. Para iniciar o atizar la polémica, dice MS que la Revolución Mexicana (RM) nunca existió. Dice que eso nada tiene de extraño, ya que es propio de "regímenes modernos" crear construcciones culturales que permitan esa comunidad imaginaria indispensable, la Nación. El problema, estimado Macario, es que el régimen de la RM distó mucho de ser moderno, como más adelante apuntas. Como bien escribes, mediante el Nacionalismo Revolucionario se pretendió dar legitimidad a los ganadores del conflicto armado.

2- MS sostiene que la RM es el gran mito de México. Un mito que no alcanza a morir. Los triunfos del PRI a lo largo y ancho del país, me hacen pensar que -como bien dice MS- esta construcción cultural y manipulada sigue en el alma de los mexicanos. Las escuelas oficiales y los libros de texto gratuitos se han encargado de prolongar la agonía nacionalista de una revolución más imaginaria que real. La tesis central de MS es que la RM fue resultado del deterioro de un régimen autoritario y de un sistema económico agotado, el Porfiriato, más que de la lucha del pueblo por cambiar su destino. Analiza con detalle las reivindicaciones campesinas, especialmente en Morelos, las luchas obreras –como las de Cananea y Río Blanco- y caricaturiza la lucha de los débiles contra los poderosos, para concluir que la historia es hecha por hombres y mujeres de carne y hueso, con su codicia, soberbia, envidia, violencia…y con sus mentiras. Lo que conocemos como RM tampoco fue una reacción nacionalista al imperialismo yanqui, fue simplemente un "producto de un régimen autoritario personal que no supo terminar y que abrió las puertas a la guerra civil y la anarquía".

3- Otra mentira más: el supuesto milagro económico mexicano de la posguerra. Tampoco existió. MS nos presenta la tesis de que el régimen de la RM no solo es simbólico, es también una estructura política muy particular que reproduce el edificio social de la época colonial "en el ropaje nuevo del corporativismo". Esa estructura corporativa -agrega MS- es la que le da solidez al sistema, al ser compatible con la cultura política autoritaria, orgánica, estamental, que nuestros ancestros aprendieron y desarrollaron durante los dos siglos y medio de la dominación Habsburgo. (La historia de México siempre ha sido una historia de dependencia y sumisión, de relaciones con el exterior, mas que entre el interior). Con cierta ironía, MS aclara que al paso de los años los mexicanos vivimos un poco mejor, porque todo el planeta vive un poco mejor a fines del Siglo XX, "pero solo por eso". En el transcurso del siglo la distribución del ingreso y la riqueza nunca mejoró significativamente, no se redujeron la discriminación ni el racismo de los mestizos y no cambió la estructura "casi de castas" que arrastramos desde la Colonia.

4- En los cien años examinados, las empresas importantes fueron creadas desde el Estado, amparadas por él y rescatadas de ser necesario, apunta MS. La riqueza se alcanza a través del régimen, sea en su interior como político, o en connivencia con él, como empresario -¿o negociante?-. Así como en política el régimen de la RM fue premoderno, en economía fue precapitalista. "Es un fósil del siglo XVII que casi llegó a ver el inicio del siglo XXI –recalca Macario-, pero que no ha muerto del todo porque está todavía en la mente de muchos mexicanos, porque su corazón sigue siendo como el régimen lo hizo: autoritario, antiliberal, renuente a la competencia, refractario a las ideas exóticas, ensimismado". En suma, iniciamos el siglo XXI con un gran lastre político, con una cultura de subordinación que viene desde la dominación española. Lo que hoy ocurre en México tiene sus raíces en ese pasado que se niega a morir.

5- El libro se divide en dos grandes divisiones: 1) La primera incluye ocho capítulos, desde las causas de la RM, la guerra civil, una revolución sin resultados (Congreso Constituyente), la expansión económica, y un análisis de Lázaro Cárdenas, que para MS es el verdadero revolucionario, el visionario que aprovecha el movimiento obrero para deshacerse de él, el agitador agrario y el creador de un régimen político que mantendrá el poder por medio siglo. No le da el mismo crédito a P. E. Calles, y de Álvaro Obregón dice que es posiblemente el personaje más fascinante de la RM. De gran simpatía personal, el sonorense Obregón fue un político y militar muy hábil. 2) La segunda parte contiene también ocho capítulos, donde las citas son abundantes y su estilo narrativo nos lleva por lugares comunes, con la gran ventaja de que hace un rompecabezas y una apretada síntesis de lo escrito por decenas de autores. Tras examinar el periodo cardenista, MS hace un análisis de lo sucedido de 1946 a 1970, en la posguerra. Dice que el régimen mantuvo una retórica a favor de los más pobres que nunca tuvo reflejo en los hechos. Por el contrario, sigue, fueron más favorecidos otros grupos, en especial la clase media urbana y los empresarios. Y luego ofrece una idea en la que aquí en las LUPAS hemos insistido mucho: "Cuando las necesidades del Estado crecen, el régimen es incapaz de financiarlas, porque nunca hay la voluntad suficiente de cobrar impuestos a estos grupos". (El problema sigue en todo su esplendor, de ahí el hundimiento financiero de PEMEX con todo y precios récord del crudo).

6- Más adelante analiza los movimientos violentos de algunos grupos con el Estado, en la década de los sesenta, como el agrario de Rubén Jaramillo, la guerrilla rural de Lucio Cabañas y Genaro Vásquez, el estudiantil del 68 y la liga Comunista 23 de septiembre, para meterse de lleno a los años setenta, donde saca sus dotes mejores de economista que de narrador. Dice que mientras el mundo cambiaba, nosotros seguíamos aferrados a las mentiras y mitos de siempre, siendo quizá el año de 1982 cuando se oficializa la defunción de la RM. El propio López Portillo dijo que se consideraba a si mismo "el último presidente de la Revolución". Después viene lo mejor, en mi opinión, cuando hacemos nuestro primer intento de cambio, cuando comienza el llamado neoliberalismo, ante la inflación galopante y el derrumbe del poder adquisitivo del empleo. En el capítulo quince Macario examina con bastante soltura el fracaso de Carlos Salinas por hacer una reforma económica de fondo, sin perder el control político. Su soberbia resultó en una gran frustración. Luego llegó Ernesto Zedillo, que asistió el parto de Vicente Fox, por presión de los gringos, nuestros mentores de siempre.

7- El libro es pues un trabajo serio, articulado y polémico que intenta explicar lo ocurrido en México durante el siglo XX. Es, como afirma el propio Macario, una visión crítica del proceso. Es verdad que los académicos prefieren meterse a fondo en un tema, concentrarse, ir al detalle, pero también es muy útil y didáctico aportar una visión global sumando las partes y los conocimientos específicos. Tras párrafos y párrafos de cuestionar muchas verdades oficiales, Macario concluye que el experimento mexicano fracasó y hay que intentar de nuevo. La verdad, verdad, es que a los mexicanos no nos gustan los cambios. Como dijo John Womack Jr, historiador de Harvard y mentor de Carlos Salinas, en su conocido libro sobre Emiliano Zapata: "Esta es la historia de unos campesinos que no querían cambiar, y por eso mismo, hicieron una revolución". Aquí ni los bebes mojados quieren un cambio, lo que desean es un pecho o un biberón, un mejor nivel de vida, pero sin broncas, sin grandes sacrificios. Necesitamos empezar por el sistema educativo y cultural. Felicidades a MS por su magnífico libro. Espero que quienes lo lean me envíen sus opiniones. Un abrazo a todos.

LA LUPA DE GONZALEZ IÑIGO 303

juanfrancisco@lalupadegonzalezinigo.net

México, DF, Martes 26 de febrero, 2008. Más lupas: www.laslupas.net

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¿Quiénes son los ganadores de revolución mexicana?

¿Madero? Asesinado por Victoriano Huerta, pero antes traicionado por Zapata quien sirvió de excusa para justificar el asesinato del primero.

¿Zapata? Nunca depuso las armas y fue asesinado por órdenes de Carranza.

¿Carranza y la Constitución de 1917? Fue asesinado cuando huía del país. Probablemente por órdenes de Álvaro Obregón y su grupo. De la Constitución original de 1917 no queda mucho, con tanto cambio. Además, ¿fue democrática la Constitución de 1917? ¿hubo elecciones abiertas, libres y generales para elegir a los legisladores constituyentes?

¿Francisco Villa? Fue más un bandolero que luchador social, a diferencia de Zapata. Al final terminó asesinado por órdenes de Álvaro Obregón.

¿Álvaro Obregón? Quizá si. Aunque también terminó asesinado. Pero ya no es tan fácil culpar a Plutarco Elías Calles por ello. En todo caso, los ganadores fueron ese grupo de "militares", la mayoria del norte (Obregón, Calles, Cárdenas, etc.) que fundaron un partido monolítico e iniciaron un sistema caciquil para perpetuarse en el poder y acabar con las revueltas. Pacificaron el país, si, pero a qué costo. Varias generaciones con el "coco lavado" adorando una falsa revolución que no sacó al pueblo de la pobreza. Al contrario, los mantuvo ahí, pues de los pobres es de donde salen los votos que mantienen a populistas y demagogos "mamando de la ubre" del Erario.

Dany Osiel Portales Castro

http://no-al-populismo.blogspot.com/

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