sábado, marzo 24, 2018

 

Democracia fallida

Treinta años de vacío en la cultura democrática. Ciudadanos divorciados de las elecciones por un legislador autoritario, cerrado al cambio. Mexicano: calladito te ves más bonito. Puedes votar, pero no opinar. Toda una generación de mexicanos embrutecidos por una partidocracia cara, corrupta, excluyente, aberrante.

 

Nuestra herejía democrática amenaza con cobrar carísima venganza. Los que nunca participaron, los marginados, los resentidos, más los cientos de miles de contritos, son atraídos fatalmente hacia quien se cree el nuevo Juárez, un General Cárdenas mejorado, el prócer Panchito Madero aguzadillo desde chiquillo.

 

Caminamos derechito al pozo donde nos harán barbacoa. Pagaremos caro nuestras omisiones pasadas, nuestra apatía por la política, por habernos resignado a los dictados de la partidocracia.

 

Hoy, el partido estandarte de la cultura parasitaria forra de legitimidad a un político mañoso, ignorante, pero eso sí, terco y mesiánico.

 

La ineptitud democrática dificulta la defensa. La víctimas propiciatorias prefieren doblegarse ante el dictador en potencia.

 

¿La terquedad? Es determinación. ¿La ignorancia manifiesta? Colmillo político. ¿Las contradicciones? Una nueva lógica. ¿Las complicidades? Personalidad arrolladora.

 

¿Recuerdan algo de los juegos finitos e infinitos? Una elección es un ejemplo de un juego finito. Tiene un principio, un final y un ganador.

 

Desgraciadamente, este juego finito lo puede ganar alguien con tan sólo el 33 por ciento de los votos. Su premio, un país indefenso. Pero se las pongo peor.

 

Por el perfil psicopático y sociopático del candidato eternizado -ya saben quién- corremos el riesgo de perder también el juego infinito de la democracia. Ése se pierde cuando el país mismo es impedido de perseguir el ideal democrático.

 

Si pierde tu candidato pierdes un juego finito. En cambio, pierdes el juego infinito cuando surge un dictador. En Venezuela así pasó. Adiós juego infinito. Se reelige Maduro "porque el pueblo lo exige".

 

Cuidado: no es lo mismo perder la Presidencia seis años que perder la democracia para el resto de nuestras vidas.

 

Presiento que nuestros pecados de omisión durante 40 años nos encaminan hacia un pozo con brasas ardientes. Las víctimas marchan creyendo ser el público, y hasta aplauden al verdugo.

 

No leas esto como entretenimiento. Haz algo para dejar de marchar hacia tu propio sacrificio.

 

Javier Livas

javierlivas@prodigy.net.mx


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