miércoles, mayo 28, 2008

 

Los malos subsidios que da el Gobierno

¿Cómo vería usted una política que diera como subsidio un peso para los pobres por cada cinco a los ricos?

El Gobierno de Felipe Calderón está canalizando miles de millones de dólares en subsidios altamente inequitativos, que van a consumir los excedentes petroleros.

Se puede repetir la historia del sexenio de Fox, cuando los excedentes se fueron en gasto corriente.

Se trata de dos tipos de subsidios.

El primero y más importante es el que se canaliza a través del precio relativamente fijo de las gasolinas y el diésel, a pesar del alza en los precios internacionales de estos energéticos.

El segundo es por la permanencia de la tasa cero del IVA, que evita que los consumidores de alimentos procesados carguen con impuesto similar al que pagan otros productos.

En el primer caso, el de los combustibles, las cifras oficiales estiman en 55 mil millones de pesos el subsidio del primer trimestre del año, lo que implica poco más de 200 mil millones de pesos al año.

En el segundo, el de alimentos, el dato más reciente del Presupuesto de Gastos Fiscales indica que ese ingreso no obtenido por el Gobierno asciende a 138 mil millones de pesos para este año, una estimación hecha incluso antes de los recientes incrementos de precios.

En conjunto, los recursos desembolsados o no percibidos alcanzan cerca de 340 mil millones de pesos, un poco más de 30 mil millones de dólares.

Si consideramos un precio promedio del petróleo de exportación de 100 dólares para este año, los ingresos adicionales por exportación de crudo van a ser de alrededor de 31 mil millones de dólares, más o menos la misma cifra del subsidio.

Lo inequitativo de éste deriva de su distribución.

Si consolidamos el gasto total que se realiza en gasolina por parte de las familias -según la Encuesta de Ingreso-Gasto de los Hogares- el 67 por ciento del total se realiza por parte del 20 por ciento de la población con mayores ingresos, lo que es perfectamente lógico, pues los autos se concentran en este segmento de la población.

En contraste, el 20 por ciento de la población de menores ingresos realiza el gasto directo del 1.8 por ciento del total de la gasolina vendida en México.

Claro que hay algún efecto indirecto en los precios del transporte público, pero son mucho menores que la transferencia directa derivada del precio de las gasolinas.

En el caso del gas, las cosas son un poco diferentes, pero no cambian en lo esencial. El 20 por ciento de la población de mayores ingresos capta el 35 por ciento del subsidio del gas, mientras que el 20 por ciento más pobre recibe el 8 por ciento.

Veamos ahora el caso de los alimentos. El 20 por ciento de la población más pobre en México desembolsa el 11 por ciento del gasto en alimentos. En el otro extremo de la escala, el 20 por ciento de mayores ingresos desembolsa el 30 por ciento del total.

En mayor o menor grado, estos subsidios acentúan la desigualdad en México.

Habría fórmulas para otorgar subsidios directos a los que realmente los requieren y darle equidad a su entrega, lo que no sucede hoy.

En otras palabras, para hacer llegar recursos a los más pobres por la vía de cobrar los combustibles relativamente baratos y no cargar el IVA a los alimentos, hay que dar cantidades sustancialmente mayores a los ricos.

No sé qué le parezca a usted, pero a mí me parece que es un gran absurdo de las políticas públicas en México que por razones políticas no hemos resuelto.

El mantenimiento de estos subsidios permite que la inflación no se dispare, y al mismo tiempo tiene una implicación política, pues evidentemente habría una gran impopularidad de un Gobierno que retirara el subsidio a los combustibles. Del IVA a alimentos, ni hablar.

La gasolina en Estados Unidos llega ya a 3.79 dólares por galón en promedio, lo que equivale a 10.50 pesos por litro. El diferencial con el precio doméstico ya es de cerca de 50 por ciento con la gasolina Magna y de poco menos de 20 por ciento respecto de la Premium.

Aunque en el corto plazo no es previsible que haya un cambio en las políticas de fijación de precios de las gasolinas, le puedo asegurar que en el largo plazo es insostenible.

Aunque hubiera reforma petrolera, las importaciones de gasolina van a seguir creciendo en los próximos años.

Bajo el escenario de precios altos de combustibles, la historia que podemos ver hacia adelante es que los excedentes petroleros de esta Administración pueden otra vez evaporarse en la medida en que se destinen a subsidiar la gasolina.

Si ese esquema permanece y no se definen políticas de subsidios más eficaces, vamos a repetir lastimosamente la historia del sexenio pasado.

El diferencial de costos

El diferencial de precios en las gasolinas de México y Estados Unidos se ha abierto de manera considerable. En el caso de la turbosina, que sí refleja precios internacionales, se ha disparado, pegando a la industria aérea.


Enrique Quintana
enrique.quintana@reforma.com

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Sueños guajiros. Aplicar IVA general. Quitar el subsidio a las gasolinas. Eliminar los subsidios generales. Decisiones de estado que ningún político querrá hacer. Puro populismo y demagogia.

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Comments:
Con $200 mil millones MN
alcanzaría para comprar una potencia instalada de 8,800 Megawatts en aerogeneradores !!
Que ayudarían a disminuír el consumo de hidrocarburos para la generación de electricidad.
 
los pueblos tienen los gobernantes que se merecen
 
A ver Dany, espero tu dura critica, XD...


http://www.gobiernolegitimo.org.mx/noticias/discursos.html?id=63529
 
Me la pusiste muy fácil, eh? Dame chance, a ver si este fin de semana tengo tiempo de responder como a mi me gusta. Párrafo por párrafo.

Por lo pronto te puedo decir que no mencionan al sindicato para nada. Vaya, la palabra "sindicato" no aparece en el texto.

¿Sabes tu cual es la rentabilidad promedio de una refinería bien administrada a nivel mundial? ¿Sabes cual es la rentabilidad promedio de la extracción de petróleo de un pozo?

La diferencia en los valores de las respuestas a esas dos preguntas es clave para refutar buena parte de la propuesta. Espero tus respuestas.

Saludos
 
Populismo puro

Sergio Sarmiento
28 May. 08

"Cuando subsidias la pobreza y el fracaso, obtienes más de los dos".
James Dale Davidson


Cuatro mil 500 millones de pesos adicionales para ayudar a los pobres a enfrentar el alza de los alimentos. Pero 200 mil millones de pesos para subsidiar la gasolina y el diesel. No sólo no hay proporción: se trata de una de las decisiones más irresponsables que pueda haber tomado cualquier gobierno.

El 21 de mayo señalé en esta columna los peligros del creciente subsidio a las gasolinas. El Presidente Felipe Calderón no sólo ratificó este lunes 26 por la noche, en su mensaje nacional, que mantendrá el subsidio, sino que ha comprometido 200 mil millones de pesos, tan sólo en este año, para continuar con el programa.

Si Andrés Manuel López Obrador fuera Presidente de México y anunciara un subsidio de esta envergadura para las gasolinas, Calderón lo estaría acusando de populista. El adjetivo no se puede evitar hoy sólo porque el programa lo impulsa un gobierno panista.

Uno de los grandes logros de México en los últimos años fue conseguir que los políticos entendieran que los subsidios generalizados son instrumentos sumamente costosos e ineficientes para combatir la pobreza.

Programas como Solidaridad, Progresa y Oportunidades focalizaron los subsidios a los más pobres y han permitido así hacerle mella a la pobreza aun en momentos de escaso crecimiento económico.

El Presidente Calderón, sin embargo, está regresando a los viejos tiempos del populismo, cuando los subsidios se repartían por igual a los ricos y a los pobres. El actual subsidio a las gasolinas es especialmente nocivo no sólo porque beneficia mucho más a los más ricos, a quienes tienen autos particulares, sino porque pone en riesgo la estabilidad económica del País.

Mucha gente me ha escrito para cuestionar mi oposición al subsidio a la gasolina. Me ha dicho lo obvio una y otra vez: que éste no sólo beneficia a los dueños de automóviles, sino a toda la sociedad, ya que los combustibles se utilizan para todo tipo de transporte.

Es verdad, pero el monto del subsidio que beneficia a los más prósperos es mucho mayor que el que alcanza a quienes no tienen vehículo privado, que son no sólo mucho más numerosos, sino más pobres. El Gobierno está tomando los ingresos de un recurso natural no renovable, el petróleo crudo, propiedad de todos los mexicanos, incluso los más pobres, para subsidiar a los ricos. Lo peor de todo es que para quienes nada tienen el petróleo es su único activo. Por ello este subsidio equivale a quitar recursos a los más pobres para dárselos a los ricos.

Doscientos mil millones de pesos es una enorme cantidad de dinero. Es más que todo el gasto programable de la Secretaría de Educación Pública y cuatro veces superior al presupuesto de la Sedesol. Si ese dinero se aplicara a la inversión productiva, generaría empleos y prosperidad. Si se invirtiera en Pemex, permitiría construir no una, sino varias refinerías de gasolina y aumentar de manera muy significativa la exploración en busca de nuevos yacimientos de petróleo que permitan compensar la declinación de Cantarell. Emplear ese dinero para subsidiar el consumo de gasolina es una medida tan absurda que más que populista parece idiota.

Tarde o temprano este subsidio se volverá insostenible. En el primer trimestre del 2008 las importaciones de gasolina aumentaron 34 por ciento. Este pasado fin de semana una gasolinera en Tijuana anunciaba que su precio era de 2.78 dólares por galón contra más de 4 dólares en Estados Unidos.

Cada aumento en el precio internacional de la gasolina se convierte en un hoyo mayor en las finanzas del Gobierno mexicano. Si el Presidente Calderón espera hasta que pasen las elecciones del 2009 para ajustar el precio de la gasolina, habremos sufrido una monumental pérdida de recursos: quizá 300 mil o 400 mil millones de pesos, un 40 por ciento de las pérdidas por el Fobaproa.

Además, la experiencia nos dice que es muy fácil dar subsidios, pero muy difícil retirarlos. La sangría podría durar muchos años.

El petróleo ha representado desde el descubrimiento de Cantarell una gran oportunidad para los mexicanos. Pero una y otra vez los políticos populistas han desperdiciado los recursos en gasto corriente.

Hoy, cuando el alza en el precio de los hidrocarburos renovaba la oportunidad, el Presidente Calderón ha decidido descartarla, pero no sólo para ampliar una vez más el gasto corriente, sino para iniciar un gigantesco programa de subsidio a las gasolinas.

Ni siquiera en el Gobierno de López Obrador en el Distrito Federal hubo un populismo tan puro y tan injusto. Los apoyos a las personas de la tercera edad y a las madres solteras por lo menos se enfocaban principalmente a personas de escasos recursos. Lo opuesto ocurre con el subsidio a la gasolina.

Pecado original

Después de impulsar medidas desastrosas, los políticos suelen anunciar con bombo y platillo acciones para remediar los problemas que ellos mismos han causado. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, provocó en buena medida el aumento en los precios de los alimentos con sus subsidios al etanol, pero ahora está pidiendo 770 millones de dólares al Congreso para ayudar a los países afectados. El Presidente Calderón da un subsidio que hace que aumente en 30 por ciento al año el consumo de gasolina, pero al mismo tiempo se compromete a luchar contra el calentamiento global. Mejor sería que no cometieran los pecados originales.

www.sergiosarmiento.com
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Órale!!!! Se me hace que esta semana no le llegó el cheque a Sarmiento desde gobernación. :-))

jajaja

Y hay quien propone que si PEMEX de deja como esta, en control 100% estatal (what ever that means), la gasolina podría bajar aún mas. Eso no sería mas que un subsidio generalizado mayor que beneficiará mucho más a los ricos que traen sus camionetotas y SUV's de 6 y 8 cilindros.
 
Dany, mira esto:
Conclusion
We are now in the early stages of a full blown energy crisis that was predictable if not wholly avoidable. Politicians are awaking to the crisis now that escalating energy costs make its existence plain to see. It is highly unlikely that politicians will now grasp the gravity of the situation that the OECD and rest of the world faces and the responses will likely be ineffectual and too little too late.

The principal reason for current high oil price is the proximity of a peak in global oil production. Politicians must understand this and then grasp that natural gas and coal supplies will follow oil down by mid century. Reducing taxes on energy consumption right now is the wrong thing to do. Taxation structure needs to be adjusted to oblige energy producing companies to re-invest wind fall profits in ALTERNATIVE ENERGY SOURCES ON A TRULY MASSIVE SCALE.

Energy efficiency should be the guiding beacon of all policy decisions and this must apply equally to energy production and energy consumption.

http://europe.theoildrum.com/node/4007#more
 
Dany,
aquí hay una nota sobre los subsidios a la gasolina en otros países. En la gráfica de precios,
petrol=gasolina.
http://www.economist.com/finance/displaystory.cfm?story_id=11453151
 
Dany,
Malasia ya no pudo aguantar más subsidiando a la gasolina y, el 4 de Junio acaban de subir los precios un 40% !!
En La India acaban de subir 11% los precios de los combustibles.
Y aquí en México, como si tuviéramos tanto petróleo como Arabia Saudita !!
 
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