viernes, abril 11, 2008

 

Pacificos

Al son de mexicanos al grito de guerra, las adelitas y los adelitos de Andrés Manuel empezamos ayer nuestras pacíficas movilizaciones en todo el País. Con una valentía que nos llenó los ojos de lágrimas, nuestros legisladores tomaron pacíficamente las tribunas de las cámaras y pusieron sobre ellas una manta que decía "Clausurado".

No estamos exigiendo algo a lo que no tengamos derecho. Lo único que queremos es que nos aseguren que podremos discutir la reforma petrolera durante todos los años que sea necesario para que se acepte finalmente lo que queremos. Nosotros representamos al pueblo, mientras que la violenta ultraderecha no se representa ni a sí misma. Así que impediremos cualquier discusión en el Congreso sobre cualquier tema durante tiempo indefinido. Pero lo haremos, por supuesto, de manera pacífica.

La culpa de lo que estamos haciendo no es, por supuesto, nuestra. Las adelitas y los adelitos somos simples y pacíficos instrumentos de una causa superior a la que nuestro gran líder y caudillo, a quien le hemos jurado lealtad hasta la última gota de sangre, nos ha convocado.

No estamos dispuestos a que la violenta ultraderecha privatice el petróleo. No queremos que a nadie se le permita vender gasolina. No estamos dispuestos a que se privatice el viento para generar electricidad. Tampoco queremos que se importen gasolina o gas. No aceptamos que Petróleos Mexicanos compre ni un centavo a la iniciativa privada. ¿Por qué no puede Pemex hacer sus perforadoras y sus ductos, sus computadoras y sus escritorios, su propio papel higiénico?

Nuestro valiente y pacífico vicecoordinador en el Senado, Ricardo Monreal, les dijo a los violentos miembros de la ultraderecha: "Ustedes son los responsables, no se nos culpe. Y al pueblo que nos escucha le pedimos que se solidarice con esta lucha que en este momento estamos anunciando, que no tendrá tregua ni descanso en ese afán privatizador de Petróleos Mexicanos". Si la violenta ultraderecha no hace pacíficamente lo que le ordenamos, nos veremos obligados a tomar todas las medidas necesarias para pacíficamente obligarla a hacerlo.

Nosotros somos demócratas, pero demócratas verdaderos. Ya lo demostramos en las elecciones del 2006, cuando bloqueamos el Paseo de la Reforma porque nos robaron la elección. También lo comprobamos este año en nuestras elecciones internas en las que dimos lecciones de democracia a México y al mundo.

Rechazamos tajantemente las ideas difundidas por algunos medios de comunicación, confabulados en un perverso complot en nuestra contra, de que es positivo que el Congreso deje de operar durante días, semanas, meses o años. Son una burla violenta e inaceptable los comentarios de que el Congreso debe permanecer clausurado por lo menos hasta el 31 de agosto del 2009, porque así le haría menos daño al País.

Mucho peor es la sugerencia de que, mientras dure esta patriótica y pacífica huelga legislativa, el Congreso debe dejar de recibir su modesto presupuesto de 8 mil 976.6 millones de pesos. Ese dinero y las migajas que el IFE nos da son indispensables para mantener nuestra pacífica lucha a favor del pueblo.

Las tribunas de las cámaras legislativas son sólo el principio de este pacífico movimiento. Después seguirán las oficinas gubernamentales y las calles, las carreteras y los aeropuertos. Tomaremos todas las instalaciones petroleras y las de electricidad. Y si es necesario, ahogaremos pacíficamente por hambre las violentas intenciones de la ultraderecha de atentar contra los mexicanos.

Después extenderemos nuestro movimiento al resto del mundo. No podemos aceptar que otros países, como Estados Unidos, Canadá, Cuba, Noruega, Brasil, la Gran Bretaña y tantos más, hayan privatizado su industria petrolera. A todos ellos los bloquearemos pacíficamente y los obligaremos a no producir ni una sola gota de petróleo con sucio dinero privado.

Mientras tanto, combatiremos las intenciones de negarnos nuestra merecida parte de los presupuestos gubernamentales. No reconocemos al gobierno espurio y violento, pero necesitamos los recursos que nuestras adelitas y nuestros adelitos obtienen de sus cargos en el Congreso, en las oficinas públicas, en los partidos, en las escuelas y en los sindicatos. Nuestros valientes revolucionarios no podrían hacer sus largas guardias si no recibieran sus modestos sueldos y subsidios del gobierno. La mera amenaza de que nos serán retirados, demuestra la violencia de ese gobierno ilegítimo ante nuestra pacífica resistencia civil.

Poco importa que nos amenacen con violencia o con que vamos a perder el voto de los ciudadanos. Si perdemos alguna elección más, exigiremos el recuento voto por voto hasta que ganemos. Y estaremos dispuestos a paralizar el País hasta que nos den la razón. Para eso somos demócratas y para eso somos pacíficos.


www.sergiosarmiento.com

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Comments:
Trágate un mousse hecho con mis heces, Dany Portales. Y compártelo con Paquito Calderón, Fede Reyes Heroles, Jorgito Fernández Menéndez y por supuesto, Sergio Sarmiento.

P.D: Cada día falta menos para verlos lloriqueando desde Miami ¡!

(Mi maldita intolerancia, finalmente te da la razón!! Si, soy completamente intolerante al gobierno más corrupto que ha tenido México en su historia)
 
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