martes, julio 01, 2008

 

Ebrard, el Ulises del PRD Y el Chuayffet de Acteal

Cuando fracaso la incursión policiaca en el centro de Oaxaca en junio de 2006 para desalojar a maestros disidentes perredistas, el PRD convirtió al gobernador Ulises Ruiz en el directamente responsable de los golpeados y colocó su renuncia como tema vital. Y cuando fueron asesinados más de veinte indígenas en Acteal, Chiapas, el PRD presionó hasta lograr la renuncia del secretario de Gobernación.

Hoy Marcelo Ebrard se aparece como el Ulises Ruiz y el Emilio Chuayffet del PRD. Ante la tragedia de nueve jóvenes muertos en un operativo policiaco aprobado como jefe de gobierno del DF, ahora Ebrard se dice víctima de una campaña. Y como López Obrador ante la corrupción de René Bejarano o la violación arbitraria de un amparo, Ebrard dice que es un compló en su contra por su ventaja en las encuestas.

Pero en política siempre recibe lo que se da. En 1997 Ebrard fue el operador de la maniobra en la Cámara de Diputados para lograr un punto de acuerdo de los partidos en contra de Chuayffet y negarle su condición de interlocutor político, a pesar de que Chuayffet era secretario de Gobernación. Luego el PRD convirtió a este funcionario casi en el responsable directo de los indígenas muertos. Hoy el congreso debe meterse en el caso de la Divine para evitar la impunidad del poder.

Hoy el PRD está a prueba en el caso de la disco Divine, más allá de complós o de encuestas presidenciales. Lo menos que importa es la posición de Ebrard en las encuestas. Lo que se quiere la opinión pública es que haya un responsable de la tragedia, alguien que deje de preocuparse por la política y se presente ante la opinión pública como el encargado de las funciones del gobierno. Si Joel Ortega y Marcelo Ebrard dicen que no son esos responsables, entonces el DF se encuentra en un peligroso vacío de poder: no hay jefe de gobierno ni jefe de policía que respondan por sus subordinados.

Joel Ortega es un cartucho quemado. Su preocupación no es por el cargo. El peligro de su renuncia temprana es que la presión popular lo convierta en más culpable que responsable y que por ello deba de ir a la cárcel. Y Ebrard tiene ambiciones más pedestres: no quiere que unos cuantos muertitos empañen su carrera hacia la presidencia de la república, sin importar que los jóvenes fueron sacrificados por operativos diseñados y ordenados por él. Por lo pronto, los doce muertos en el Divine se suman a los tres policías federales linchados en Tláhuac cuando Ebrard era secretario de Seguridad Pública.

En eso está terminando la gestión política del gobierno perredista en el DF: un jefe de policía temeroso de ir a la cárcel y un jefe de gobierno que no quiere perder puntos en las encuestas por la presidencia de la república. En medio, el PRD que ha prácticamente matado la vida social y económica en la ciudad de Oaxaca por renunciar al gobernador Ruiz en función del operativo policiaco y que hoy no sabe cómo acuerpar a Ebrard.

El PRD, por tanto, ha demostrado que carece de autoridad moral. ¿Dónde está la senadora perretista-perredista-petista Rosario Ibarra de Piedra que ha defendido apasionadamente a los golpeados en Oaxaca y a los indígenas de Acteal? ¿Por qué no ha condenado el operativo del Divine, por qué no ha criticado a Ortega, por qué no ha pedido la renuncia de Ebrard por la violación a los derechos humanos de jóvenes? Por la complicidad del poder, ya no la defensa de los derechos humanos. Ahora se sabe que las tareas de la señora Ibarra son políticas, no humanas. Y peor: de partido, de facción.

Como Ulises Ruiz, Ebrard es el directamente responsable del operativo en la Divine. Pudo haberlo detenido. Estuvo en condiciones de haberlo postergado. Supo con anticipación como para haberlo redefinido y ordenar el operativo, en horas no de funcionamiento, contra los dueños y contra los inspectores delegacionales. Pero no lo hizo.

Por eso, como Ulises Ruiz, Ebrard debe ser analizado con el mismo razonamiento político: un gobernante atrabiliario, represor, violador de derechos humanos. Porque al final las dos variantes del conflicto le tocan a Ebrard: el del operativo que mató a nueve jóvenes y el del ministerio público capitalino que depende del GDF en la violación de las garantías de los jóvenes sobrevivientes. Si para el PRD Ruiz es responsable y debe renunciar, entonces Ebrard también debe seguir el mismo camino.

Por eso el problema de la Divine no es político ni electoral. Los que defienden a Ebrard con el argumento de que lo atacan por las encuestas no son sino cómplices morales de un acto criminal del gobierno de la ciudad de México. Y Ebrard, el genio de las travesuras para desviar la atención, habrá demostrado la ruindad de la política al tratar de salvarse con el argumento del compló y de su posicionamiento en las encuestas. Si la presidencia de la república bien vale nueve jóvenes muertos, ¿qué diferencia podría existir entre Ebrard y Echeverría, Díaz Ordaz, Figueroa, Ruiz y otros priístas represores?

Lo que falta por saber es el comportamiento del PRD. Una tarea vital de la ética política exigiría la solicitud de cuentas de un acto criminal por parte de un gobierno perredista. El PRD en el DF debería ser el primero en exigirle cuentas a Ebrard y a Ortega. Pero resulta que la millonaria sobrecargo Alejandra Barrales fue puesta como dirigente del PRD capitalino por Ebrard y forma parte del grupo político de Ortega.

Si el PRD no ajuste cuentas con sus gobernantes capitalinos, entonces tendrá que ajustarlas con el electorado en el 2009.

Carlos Ramirez

(Blog e Indicador Político TV en http://www.grupotransicion.com.mx/.)

cramirez@indicadorpolitico.com.mx

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lunes, junio 30, 2008

 

La crisis perfecta

La crisis perfecta, como la llamo en su columna Vianey Esquinca, es una magnífica definición de lo que sucede en el DF desde hace diez días. Y cuando hay una crisis, cada declaración, cada intento de salir adelante puede hundir más a quien lo intenta. "El único conflicto de la ciudad son los doce muertos", dijo el sábado, en una muestra de sensibilidad y sentido político el secretario de gobierno capitalino del GDF, José Angel Avila: estaba impulsando, otra vez, en plena crisis, la consulta petrolera. El viernes Guadalupe Acosta Naranjo, presidente provisional del PRD, había exigido al presidente Calderón y al dirigente del PAN, Germán Martínez, con que mostraran pruebas (sic) de la responsabilidad del gobierno capitalino en los hechos del News Divine (doble sic). Guillermo Zayas, ex responsable de la UNIPOL en la Gustavo A. Madero y ex jefe de homicidios de la procuraduría capitalina, a quien el procurador capitalino Rodoldo Félix Cárdenas acusa de haber "matado" a las doce personas en la discoteca, asegura ser inocente y que se lo ha convertido en un chivo expiatorio por los hechos. Es un viejo enemigo del procurador y nadie entiende, si realmente ordenó el operativo cómo pudo hacerlo tan mal.

El propio procurador tiene un problema grave: los 106 jóvenes detenidos, incluyendo las 35 jovencitas, fueron entregados al ministerio público más de cuatro horas después de su detención. ¿Dónde estuvieron durante esas horas?. Detenidos ilegalmente en oficinas sectoriales de la SSP-DF, donde fueron golpeados, vejados, robados, fotografiados a pesar de ser menores de edad y las muchachas, de 13 a 17 años, desnudadas y fotografiadas, por supuestos funcionarios de la SSP-DF y de la procuraduría. El gobierno capitalino ya tiene identificados a los responsables de esos hechos ¿los consignará por la totalidad de estos delitos?¿quiénes y cuántos son los responsables de esa suma de delitos?¿hasta dónde llega la responsabilidad?

El News Divine es que tenía sus papeles en regla, el único problema es que el local violaba toda normatividad. Entonces ¿por qué se le dieron los permisos y cómo se le renovaron?. El tema termina involucrando, a quien era en el 2002, cuando se renovaron esos permisos, delegado en la demarcación, el ahora secretario de seguridad pública, Joel Ortega, y a su hombre de mayor confianza, el ahora diputado Germán Lozano, que era entonces director jurídico y de gobierno, y que la semana pasada para justificar la renovación de los permisos, aseguró que lo había hecho porque tenía orden de renovar, sin revisión, todos los permisos de los giros negros. Como ya hemos dicho, si es así, alguien cometió un delito. La pregunta es sencilla: ¿quién le dio a Lozano esa orden?, porque quien haya sido estaba violando la ley. Y el tema llega hasta el día de hoy, porque es evidente que ese y otros "giros negros" han seguido funcionando, con muchos o pocos inspectores. Y no se ha hecho absolutamente nada para evitarlo.

Tampoco el operativo se dirigió a los dueños de ese local, sino contra los jóvenes. Eso ha quedado más que claro con los testimonios y los videos de lo sucedido. El interés no era clausurar un local que estaba violando las normas y reglamentos, sino detener a la mayor cantidad de jóvenes menores de edad posible. ¿Qué esperaban encontrar en ese operativo realizado a las 5.30 de la tarde, en un local abarrotado de menores de edad?¿buscaban a algún jefe del narcotráfico, de la piratería, del comercio informal?. No, simplemente querían dar un escarmiento a jóvenes que estaban disfrutando, como podían, la tarde del fin de curso en su escuela. Las muertes se produjeron porque quisieron esperar los autobuses para tener más detenidos, a pesar de que como se puede ver en los videos, los jóvenes no estaban cometiendo delitos alguno al momento del operativo. Y una vez detenidos los llevaron ilegalmente a cuarteles de la SSP-DF. Es doblemente criminal.

El jefe de gobierno del DF, Marcelo Ebrard asegura, y en eso tiene razón, que ha hecho enormes esfuerzos por los jóvenes. que les ha dado el mayor sistema de becas del país. Es verdad, pero la criminalización de los jóvenes no se erradica con las becas de 500 o 700 pesos (en un sistema que además, sería oportuno, ante lo sucedido, que el propio Ebrard revise cómo y a quién se le está otorgando) sino con una renovación completa de la forma de ejercer el poder. Un sistema que se implantó desde el año 2000, con el inicio del mandato de López Obrador y que estuvo marcado, desde entonces, por todo tipo de arbitrariedades, sin tener la ley por norma. Si el funcionario más cercano al jefe de gobierno era visto embolsándose millones y no pasaba nada; si el secretario de finanzas se jugaba miles de dólares en Las Vegas y no pasa nada; si la Suprema Corte ordenaba respetar un amparo de un particular y no pasa nada; si las obras podían otorgarse, violando las normas, por adjudicación directa a los empresarios amigos y no pasaba nada, ¿por qué tendría que suceder algo ahora?. El delegado con licencia de la Gustavo A. Madero, Francisco Chiguil, un hombre cercanísimo, por cierto, a Bejarano, lo dijo con claridad: con López Obrador no se hubiera visto obligado a renunciar, López lo hubiera defendido. Podríamos ir más allá: el mismo López Obrador que no se ha dignado decir una palabra sobre lo ocurrido, ya hubiera sostenido que se trataba de un complot donde la víctima sería él y no los jóvenes fallecidos. Paradójicamente quizás exista algo así en contra de Ebrard, pero armado por sus propios enemigos internos, entre ellos, los que hubieran defendido a Chiguil. Y quizás también, si quiere, si no se derrumba o se queda sin fuerzas, puede ser la oportunidad de Ebrard para acabar con una forma de ejercer el poder que generó esta crisis perfecta.

Por: Jorge Fernández Menéndez
Publicado en: Periódico ExcelsiorFecha: Lunes, 30 de Junio de 2008

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