lunes, febrero 01, 2010

 

Priistas preocupados

A la cúpula priista le preocupa la reforma del Presidente Felipe Calderón, particularmente lo que tiene que ver con abrir la competencia política. Entre otras cosas los pone en guardia la posibilidad de que aumente la influencia nociva de los "poderes fácticos".

Si bien ningún partido ha recurrido tanto y de manera tan eficaz a la asociación con estos poderes como el PRI (antes y después de la alternancia del 2000), la preocupación es válida y digna de atenderse.

"La influencia acrecentada de los poderes fácticos debe llevarnos a ser prudentes con decisiones que son aparentemente de avanzada, pero que en la realidad nacional actual pudieran ser contraproducentes", dice Beatriz Paredes.

Agrega, "por eso el debate sobre las candidaturas independientes se tiene que dar no desde el ideal democrático de una sociedad civil ampliamente participativa y con alta densidad ciudadana, sino desde el inusitado hiperactivo de los grupos de ultraderecha que quizá crean que la confusión que impera en algunos temas los llevará a tomar el poder político. Desde el PRI les decimos: No pasarán".

Traducción: Paredes recurre al vieja tesis de "en México somos diferentes", lo bueno en otros países acá no funciona y lo indeseable en otros países acá nos funciona de maravilla.

Manlio Fabio Beltrones criticó la creación de candidaturas ciudadanas "sin límites ni requisitos"... "no puedo compartir propuestas que, para decirlo en lenguaje coloquial, tiran al niño junto con el agua sucia y hasta la bañera".

En lo que tienen razón Paredes y Beltrones es en la influencia creciente de los poderes fácticos (empresarios, sindicatos, grupos religiosos, medios de comunicación) y en la amenaza que representan para la democracia, en la medida que éstos manipulan los órganos del Estado sin estar sujetos a correas que el ciudadano pueda estirar para llamarlos a cuentas.

En contraste -tendrían que agregar los líderes priistas-, los partidos, el PRI entre ellos, están sujetos a reglas formales de transparencia y rendición de cuentas. Qué alivio... si no fuera por la realidad.

La conclusión de un estudio recientemente publicado por el CIDE, "¿A quién le rinde cuentas el Poder Legislativo?", concluye que los partidos en el Congreso no le rinden cuentas a nadie. El reporte de la investigación de María Amparo Casar, Ignacio Marván y Khemvirg Puente es tajante: el legislativo no rinde cuentas y punto.

Igual de tajantes podemos ser al evaluar lo que han hecho los arriba quejosos por cambiar esta dinámica parlamentaria. La ex Diputada y hoy líder del PRI Paredes y el Senador Beltrones no han hecho absolutamente nada por mejorar la transparencia legislativa y por forzar a sus colegas a no actuar como agentes de poderes fácticos y abrir su trabajo al escrutinio ciudadano.

El dúo priista más bien nos quiere confundir porque: 1) los poderes fácticos de hecho ya tienen representación actualmente en los órganos del Estado, particularmente en el Legislativo, algunos de ellos con el patrocinio del PRI; 2) el conjunto de propuestas de Calderón, sin ser suficiente, crea mejores condiciones para la rendición de cuentas en el Legislativo, y 3) Paredes y Beltrones descuentan la realidad como si el statu quo fuera el de un sistema político que funciona.

El decálogo de Calderón abona a la rendición de cuentas porque las candidaturas independientes son el acicate de competencia que necesitan los partidos para volver a vincularse con los ciudadanos. La posibilidad de reelegir a los legisladores es la única manera de lograr que diputados y senadores se preparen para pasar a la báscula cada tres años frente a los electores y respondan por sus éxitos y fracasos.

Hay otro decálogo del que deberían ocuparse Paredes y Beltrones: el conjunto de reglas de facto bajo las cuales hoy funciona el legislativo, precisamente porque ellos y sus colegas líderes de los otros partidos no han hecho su trabajo.

El estudio del CIDE hace la descripción de un sistema en el que nuestros legisladores, sin serlo, tienen todas las libertades para comportarse igual que los poderes fácticos: no cumplen con la transparencia a la que están obligados, no existe un sistema de rendición de cuentas efectivo, no hay multas para quien incumpla sus responsabilidades, no hay metas explícitas, no hay normatividad que regule el cabildeo, y, encima de todo, gozan de fuero constitucional.

La conclusión del estudio podría haber sido que los partidos en las cámaras, sin serlo, se comportan como poderes fácticos.

¿Y si se ponen a trabajar en cambiar esto Paredes y Beltrones?

Juan Ciudadano
juanciudadano@juanciudadano.com

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¿A qué le tienen miedo los políticos, empezando con los priístas que son los que más se han opuesto, cuando se habla de candidaturas ciudadanas, reelección de legisladores y alcaldes, así como a la 2a vuelta? Ya es tiempo que la partidocracia le ceda espacio a la ciudadanía. Que cualquier ciudadano pueda ser candidato, a legislador local o federal y alcalde al menos, sin la necesidad de un partido político. Se les llena la boca cuando hablan de democracia y equidad, pero la realidad es que los ciudadanos no tenemos acceso a la política, es un coto de poder de los partidos políticos. Ellos son el verdadero poder fáctico, junto con los medios electrónicos, sindicatos y grandes empresarios, que mangonean al país. Por eso no les conviene.

Abran los ojos!!

http://no-al-populismo.blogspot.com/


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