miércoles, agosto 23, 2006

 

Chiapas y AMLO

"Chiapas merece un clima de unidad y reconciliación. No está para movilizaciones".
Juan Sabines Guerrero

El resultado de la elección en Chiapas puede convertirse en un problema para una parte importante del PRD y de la coalición Por el Bien de Todos. Por una parte, los perredistas están contentos con el triunfo -por lo menos con los resultados registrados hasta ahora- de su candidato Juan Sabines Guerrero. De hecho, el secretario general del partido, Guadalupe Acosta Naranjo, ha señalado que esta victoria "demuestra" que el PRD no ha perdido simpatía popular a pesar de los plantones en la Ciudad de México.

Pero el hecho de que nadie esté hablando de realizar movilizaciones y bloqueos en Chiapas, a pesar de que el triunfo registrado hasta ahora sea tan pequeño, de apenas 2 mil 405 votos, equivalentes al 0.22 por ciento de los sufragios emitidos, es un ejemplo incómodo para los perredistas.

José Antonio Aguilar Bodegas, el candidato de la Alianza por Chiapas que incluye al PRI y al Partido Verde, ha anunciado que presentará quejas en contra de lo que llama una "elección de Estado", pero que lo hará ante los tribunales. Si él no ve la necesidad de tomar calles y carreteras, está enfatizando la idea de que el PRD es ya el único partido que se niega a aceptar a las instituciones electorales en nuestro país.

Sabines mismo puede convertirse en un político incómodo para el PRD. Si bien sostiene su cercanía "moral" con Andrés Manuel López Obrador, ha señalado que reconocerá a Felipe Calderón como Presidente de México en caso de que éste sea ratificado como ganador de los comicios presidenciales por el Trife. Esto es suficiente para que se desplome cualquier utilidad que tenga su apoyo "moral". Sabines también ha dicho que no se sumará al movimiento de resistencia civil de López Obrador y del PRD. "Yo ya estoy hablando como un futuro Gobernador. No estoy en un plan de movilizaciones; por el contrario, sí estoy pidiendo que no lo hagan en mi contra".

Sabines no es miembro formal del PRD. De hecho, fue priista hasta hace muy poco tiempo. Se separó del PRI porque se le impidió competir por la candidatura de su partido para el Gobierno del estado. Pero si bien algunos lo han criticado por eso, la verdad es que muy pocos perredistas importantes carecen de un pasado priista.

El problema de la actitud de Sabines es que puede cundir y debilitar el movimiento de López Obrador. Muchos perredistas ven con inquietud el deterioro de la imagen de su partido por los bloqueos de López Obrador sobre Paseo de la Reforma e incluso por el radicalismo de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca, que se identifica también con el PRD. Perredistas como Zeferino Torreblanca, Gobernador de Guerrero, están más interesados en gobernar sus entidades que en unirse a un movimiento que busca descalificar todo el sistema electoral mexicano y que plantea que hubo un fraude que para ocurrir debió tener la participación de cientos de miles de mexicanos. De hecho, muchos incluso piensan honestamente que si hubo un fraude, consideran un error estratégico el bloqueo del Paseo de la Reforma y del centro histórico de la Ciudad de México.

La situación en Chiapas, sin embargo, se puede complicar si la impugnación legal del candidato del PRI, José Antonio Aguilar Bodegas, revierte el resultado que hasta ahora se tiene. Y eso no es difícil. La diferencia entre Sabines y Aguilar Bodegas es de apenas 2 mil 405 votos con el 94 por ciento de las casillas computadas. Pero además de ese 6 por ciento que no entró al PREP, un 5 por ciento adicional de las casillas no se sumó a los resultados debido a que las actas tenían "inconsistencias". Faltan todavía por contar decenas de miles de votos y la diferencia entre el primero y el segundo lugar es tan pequeña que no se requeriría de gran magia para revertirla.

Lo importante, empero, es que hasta este momento ninguno de los dos contendientes en Chiapas se muestra interesado en recurrir a movilizaciones. Todas las impugnaciones, al parecer, se llevarán a cabo dentro de lo que marca la ley.

No hay duda de que para el PRD será importante que se ratifique la victoria que hasta este momento parece haber obtenido en las urnas chiapanecas. Muchos miembros del partido están conscientes de que hay vida después de la elección del 2 de julio y de las movilizaciones y plantones de López Obrador. Pero en el mediano plazo, Chiapas puede convertirse en un fuerte golpe para López Obrador. El problema es que puede demostrar con claridad que en México hay cauces legales perfectamente adecuados para ventilar impugnaciones electorales sin tener que recurrir a la violación del derecho de libre tránsito de los ciudadanos.

Sergio Sarmiento, El Norte
sarmiento.jaquemate@gmail.com

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