domingo, mayo 24, 2009

 

No tiene nombre

"¡Qué lindo es Nati!", dice una señora que trabaja en labores de limpieza de oficinas. "Él sí piensa en los pobres", agrega.

Así es como ella considera los programas de apoyo económico dirigidos a personas de la tercera edad.

Así es como ella está calificando el servicio sin costo de Metro y el consumo gratuito de agua, con vigencia durante los próximos dos meses, que el Gobierno del Estado ha anunciado. Y, también, el reparto masivo de despensas que llevan a cabo las autoridades nuevoleonesas.

¿Estará en lo correcto? ¿Tendrá razón cuando califica al mandatario? ¿Acertará cuando apunta las supuestas motivaciones del funcionario público?

Nadie debiera oponerse, en una nación con los niveles de miseria y de desigualdad que prevalecen en México, a la aplicación de políticas públicas de beneficio particular para los sectores marginados.

Menos aún cuando, en épocas recientes, la crisis financiera y la contingencia sanitaria no han hecho sino acentuar las dificultades que enfrentan los grupos económicamente más desfavorecidos.

Un sentido elemental de justicia y un concepto fundamental de democracia deben hacer que las tareas del gobernante estén orientadas hacia la consecución del bien común y, dentro de ese principio, hacia la atención de las necesidades urgentes de la sociedad y el cuidado de los requerimientos apremiantes de los más débiles.

Pero, habiendo dicho lo anterior, valdría la pena tomar en consideración también otros aspectos.

Toda decisión en materia de políticas públicas involucra, casi indefectiblemente, el empleo de recursos del erario que son patrimonio de la comunidad.

Toda aplicación en el rubro de fondos estatales representa, casi necesariamente, el uso de dineros de la sociedad que se destinan a un propósito en detrimento de otros objetivos.

Las sumas empleadas son del pueblo; los montos utilizados para cubrir un reclamo dejan sin cumplir otras exigencias.

Natividad González Parás, como servidor público local, está administrando bienes que son de Nuevo León.

No puede decirse, en tal sentido, que el mandatario sobrepase sus atribuciones y viole las normas jurídicas conllevando una sanción.

Tampoco puede afirmarse, por tal razón, que el Ejecutivo rebase sus obligaciones y realice un acto generoso mereciendo un reconocimiento.

El momento en el que el Gobierno del Estado está tomando las medidas indicadas, no puede dejar de estimarse.

Ofrece servicios gratuitos de Metro y de agua. Lo hace, justamente, dentro del periodo electoral.

Obsequia alimentos básicos. Lo hace, precisamente, en un entorno de competencia partidaria.

Ése es el contexto en el que el Gobernador de Nuevo León está adoptando las referidas medidas.

Y, por tanto, sus decisiones deben ser vistas como lo que son: populismo político y estrategia comicial.

El titular del Poder Ejecutivo, contra lo que sostienen algunas personas, no está pensando en los menesterosos.

La administración que encabeza González Parás, hay que decirlo con todas sus letras, está lucrando con la miseria y con la desigualdad.

No es sorprendente que lo haga. Sabido es que las administraciones de filiación priista se han caracterizado por un largo historial en materia de manipulación electoral de la carencia.

El fenómeno no es, desde luego, exclusivo de la militancia tricolor. Se extiende -como lo han demostrado, por ejemplo, el Alcalde de Monterrey y el Jefe de Gobierno del Distrito Federal- a ámbitos panistas y perredistas.

"¡Qué lindo es Nati! Él sí piensa en los pobres", dice una señora. Se equivoca. El Gobernador no está demostrando sensibilidad ni generosidad, sino que está aprovechándose de la necesidad ajena.

Natividad González Parás podrá ser poderoso y próspero, pero manifiesta pobreza de espíritu, porque lo que hace no tiene nombre.

Gerardo Puertas Gómez 
gerardopuertas@prodigy.net.mx

 

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El PRI se mantuvo en el poder durante más de 70 años lucrando con la pobreza y necesidad del pueblo. Administró la pobreza. Y no han cambiado. Si bien los sacamos de Los Pinos en el 2000, se mantuvieron en el poder en la gran mayoría de los gobiernos estatales y en el Congreso. Siguen con las mismas prácticas populistas y demagógicas, dando migajas (despensas, agua y metro gratis, sobre todo en época electoral) a la gente pobre, pero quedándose ellos con la mayor parte. Si, hicieron muchas obras en NL, pero a costa de una gran deuda, dejando hipotecados por varios sexenios el impuesto del 2% sobre nómina, los ingresos por tenencia y refrendo, y las autopistas estatales. Y fueron obras que asignaron a sus cuates, con sobreprecios e incrementos de costo, que seguramente les dejó una buena “utilidad”.

 

El PRI puso a Peña Nieto en el EdoMex para proteger, encubrir, a Montiel. En NL el PRI está proponiendo a Rodrigo Medina para proteger y encubrir a Natividad de tal manera que las cuentas del metro y de Santa Lucia nunca sean auditadas. ¿Se los permitirás?

 


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