sábado, octubre 24, 2015

 

Vecina metiche

"Es cierto que fumar es una debilidad moral, pero debemos precavernos del hombre sin debilidades morales". Lin Yutang

¿Se acuerda usted de la vecina que se metía en todo lo que pasaba en el barrio? ¿La que siempre estaba atenta a la hora en que los demás llegaban o salían? ¿La que criticaba a una por usar minifalda y al otro por ser gordito?

 

Pues todavía está ahí, sólo que ahora se mete en la vida de los demás de manera más profesional y con dinero del gobierno y de fundaciones nacionales y extranjeras.

 

A esa vecina le molesta que los vecinos tomen refrescos. Por eso exige al Gobierno que cobre enormes impuestos a estas bebidas. No es para beneficio de ella, por supuesto, ya que es muy inteligente y no bebe tal basura, sino por el bien de los tontos vecinos que se empeñan en consumir productos que hacen daño.

 

Esa misma vecina ha conseguido que se prohíban los table dance con el argumento de que las mujeres que trabajan en esos centros de vicio y depravación no saben lo que hacen o son obligadas a hacerlo.

 

La vecina está escandalizada por la propuesta de un ministro de la Corte que quiere permitir el cultivo de mariguana para autoconsumo. Piensa que lo mejor sería ejecutar en el acto a cualquier persona que use droga, por su propio bien, por supuesto. Pero como esto no puede ser, ya que las comisiones de derechos humanos se ponen cada vez más pesadas, propone meterlos a la cárcel de por vida.

 

Que un ministro que debiera ser persona decente sugiera legalizar la mariguana para autoconsumo demuestra que ya no hay valores en nuestro país.

 

La vecina metiche es muy conocedora. Sabe más de la salud y de las buenas costumbres que cualquiera. Su vida, además, es impecable. Es una persona de enorme generosidad. No le interesan su propia vida o su salud, que son perfectas, gracias a Dios, sino las de los demás. Está empeñada en ayudar a quienes no se quieren ayudar a sí mismos, a quienes no mantienen su salud como debieran, a quienes consumen lo que no deben, a quienes no se comportan con las reglas éticas y de decoro que deberían observar.

 

La vecina no se queda satisfecha con criticar a los vecinos o decirles lo que hacen mal. Ya le dijo mil veces a la chica que usar minifalda la expone a insultos y abusos de los hombres y la rebaja ante la sociedad, pero la joven no hace caso.

 

Ha logrado, sin embargo, que el Gobierno nombre a una fiscal especial que puede usar la fuerza pública para forzarla a vestir faldas por abajo de la rodilla.

 

La vecina está convencida de que hay que prohibir la producción y venta de refrescos y meter en la cárcel a los cientos de miles de personas que trabajan en una industria que sólo hace daño a los inocentes. Lo mismo hay que hacer con el pan dulce.

 

Pero como no puede lograrlo por el diabólico cabildeo de las industrias, ha optado por una estrategia gradual: subir los impuestos todos los años hasta volver prohibitivo el consumo de un refresco o de una concha. Pide también que se censure el programa de "Los Simpson" por su promoción irresponsable del consumo de rosquillas.

 

La vecina metiche ha mejorado sus técnicas de relaciones públicas. Hoy ya no se presenta como una vieja conservadora sino que ha adoptado la vestimenta y el lenguaje de los progres. Argumenta con vehemencia que su única preocupación es cuidar a los demás de sus malas decisiones, pero que lo hace sobre todo por los niños, los cuales, si no fuera por ella, estarían todos fumando mariguana, bebiendo refrescos, comiendo pastelitos o prostituyéndose.

 

No sólo no ha desaparecido esta vecina metiche, sino que ha encontrado una fuerza que nunca pensó tener. Es sólo cuestión de tiempo para que pueda ordenarnos a todos cómo vestirnos y comportarnos, qué comer y qué beber, cómo vivir y qué soñar.

 

Sergio Sarmiento

www.sergiosarmiento.com

 

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